lunes, 3 de septiembre de 2012

La civilización más antigua del mundo


Resulta curioso constatar que no existe un criterio único sobre cuál es la civilización más antigua del mundo. Este privilegio se lo disputan distintas naciones y equipos de investigadores. Los libros de historia que leí en mis estudios emeritenses sostenían que la historia comenzó en Sumeria, actual Mesopotamia, el Irak ocupado militarmente por el arrogante mundo occidental. Pero buscando en internet he encontrado que no hay unanimidad al respecto. Veamos.

Unos sostienen que es China la más antigua, pues su historia deviene de hace 5.000 años en forma casi ininterrumpida. Eso es cierto. Pero hay otras que son más viejas pero ya han desaparecido y solo tenemos  de ellas las evidencias arqueológicas. Estas son la mayoría. Por ejemplo, en el Perú  se ha descubierto una serie de ruinas que nos colocan ante una cultura anterior a la egipcia o la mesopotámica. Fue descubierta hace 12 años al norte de Lima: la cultura Caral que data de 3.000 años antes de nuestra era. Su descubridora es la arqueóloga peruana Ruth Shady Solís, quien se ha convertido en una celebridad al haber descubierto estas evidencias arqueológicas preincaicas que son tan sofisticadas como las de las culturas del río Indo o de China.

Los israelitas por su parte, imbuidos de la idea de ser un pueblo elegido, dicen que la ciudad más antigua del mundo es la bíblica Jericó, la cual-sostienen ellos- está cumpliendo 10. 000 años de existencia. ¿Quién la construyó? Bien se podría decir que fueron los antecesores de los actuales palestinos, como sugiere el historiador hebreo contemporáneo Shlomo Sand, quien ha formado un verdadero revuelo con sus explosivas opiniones al decir que el pueblo judío es una invención. Se nota de inmediato que Sand leyó la obra de Eric Hobsbawm llamada precisamente La invención de  la tradición.

Shi Shi es el nombre de un renombrado investigador chino, quien afirma que ha encontrado pruebas de que su civilización tiene la friolera de 10.000 años. El doctor Shi no habla en el vacío, pues lo hace montado en el Instituto de la Historia de las Nacionalidades, en Beiging. La localidad llamada Dadiwan es el renombrado sitio, excavado en China y colocan allí datas de 5.300 años antes de nuestra era.

Alemanes y  turcos en comandita han agregado más leña al fuego, pues sus excavaciones en el sitio de Göbelli Tepe en el sur de Turquía arrojan datos impresionantes: 11.500 años atrás fue levantada esta ciudadela por cazadores del neolítico, antes de la sedentarización de los humanos y de la invención de la agricultura. Los expertos de la Universidad de Heidelberg dicen que estas ruinas, descubiertas en 1964, constituyen la edificación de naturaleza religiosa más antigua del mundo, y hasta sugieren que puede remontarse al mesolítico.

Y qué decir de las ciudades sumergidas en lagos, mares  y océanos del mundo que nos hacen repensar la historia de la humanidad. Allí están las ruinas sumergidas del Golfo de Cambay, India, de 9.500 años de antigüedad o las de la isla Yonaguni del Japón, están también las del Golfo de Yucatán en Brasil. Pero todo ello debe examinarse y verse con escepticismo, pues la ciencia está llena de escándalos cuando se le ha intentado falsear. Si no recuerden el quimérico humano  prehistórico descubierto en Gran Bretaña, llamado hombre de Piltdown y que resultó ser un cráneo humano fosilizado artificialmente. Más recientemente el jefe de propaganda nazi, Joseph Goebbels, creó una arqueología que demostraba la existencia de la raza aria desde muy antiguo. Hoy sabemos que lo de ario no es más que un mito creado por el racismo germano. Gran ruido produjo la piedra de Kensington, hallada en Minnesota, Estados Unidos, y que demostraban la llegada de los vikingos a esos lugares en el siglo XIV, ¡un siglo antes que Colón!.

Así que en lo sucesivo use el método crítico y ponga en duda los hallazgos más sonados  exhibidos en los canales pseudocientíficos de la televisión, uno de los cuales, el más mentiroso acaso sea The History Chanel, creado en los EEUU en 1995 y que desde el año 2001 comenzó a tergiversar y falsear la historia para consumo de los latinoamericanos. Para estar prevenidos léanse El sutil arte de detectar camelos (engaños), del desaparecido divulgador estadounidense de la ciencia Carl Sagan, el cual se encuentra en su libro El mundo y sus demonios, la ciencia como una luz en la oscuridad, extraordinario esfuerzo de reflexión crítica sobre el cual hice una exposición en el primer posdoctorado en educación que ofrece la Upel en la ciudad de Barquisimeto.

Carora, agosto 19 de 2012.