domingo, 29 de diciembre de 2013

La fábula deLos tres cerditosen la versión de Walt Disney examinada desde la sociología comprensiva de Max Weber


Luis Eduardo Cortés Riera
Doctor en Historia
Docente del Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña 
Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Barquisimeto, Venezuela


Hay algo terriblemente soez en la mente moderna;la gente, que tolera toda suerte de mentiras indignas en la vida real, y toda suerte de realidades indignas, no soporta la existencia de la fábula.
Octavio Paz.












Para la realización del presente ensayo,que tiene como interés primario interpretar la versión de Walt Disney del cuento de los tres cerditos desde las ideas del sociólogo alemán Max Weber, me he basado en varias y diversas fuentes. La primera es la de los hermanos Grimm, recopiladores alemanes de tradiciones y su libroCuentos de la infancia y del hogar (1814-1815);la segunda es la del célebre creador de dibujos animados Walt Disney y su corto de animación Los tres cerditos (1933);le sigue el psicólogo infantil austriaco Bruno Bettelheim (1903-1990) y su obra Psicoanálisis de los cuentos de hadas(1975), y por supuesto,el sociólogo e historiador alemán Max Weber, y su controversial libro La ética protestante y elespíritu del capitalismo (1904-1905), así como sus  relevantes  y eruditos trabajos sobre la música occidental contenidos en su ensayoLos fundamentos racionales y sociológicos de la música, escrito en 1922.

 Mi interés principal reside en mostrar que este viejo cuento o fábula, que es muy anterior a la versión de los hermanos Grimm del siglo XIX, y que puede tener raíces medievales, ha sido interpretado de diversas maneras, tal como la que le debemos a Bettelheim, quien sostiene que el cuento de los tres cerditos tiene que ver con el mito de Hércules que trata de la elección entre principio del placer y el principio de la realidad. Enseña a los niños a no ser perezosos y a no tomar las cosas a la ligera, porque si lo hacemos podemos perecer.

Las casas que construyen los tres cerditos, dice Bettelheim, son símbolos del progreso en la historia del hombre: desde una choza sin estabilidad alguna, a una de madera, llegando finalmente a la sólida casa de ladrillos. Desde el punto de vista interno, las acciones de los cerditos muestran el progreso desde la personalidad dominada por el ello hasta la personalidad influenciada por el super-yo, pero controlada esencialmente por el yo.

La interpretación que nos interesa es la del dibujante estadounidense Walt Disney (1901-1966), quien realizó en 1933 el corto de dibujos animados Los tres cerditos, con el cual ganó el premio Oscar al mejor corto de animación (1934). Dicen los chilenos Ariel Dorfman y ArmandMatterlarten su libro Para leer el Pato Donald (1971) que fue Disney defensor del modo de vida americano y que existe una  ideología neocolonialista subyacente en sus filmes. Realiza  Disney una versión animada del reconocido cuento que de seguido analizamos desde la perspectiva de la sociología comprensiva de Max Weber (1860-1920).

La sociología interpretativa o comprensiva, escribe Weber, considera al individuo y su acción como su unidad básica. Como su átomo, si puedo permitirme emplear excepcionalmente esta discutible comparación (...) en consecuencia la teoría de la sociología consiste en reducir estos conceptos a «acciones comprensibles», es decir, sin excepción, aplicables a las acciones de hombres individuales participantes. Este es un procedimiento que utiliza la metodología de la hermenéutica: por medio de un análisis racional se comprenden las acciones e intenciones de los sujetos. Tanto Weber como Dilthey-dos germanos- entendían con el término verstehen (comprender lo humano), por oposición a erklären (explicar reduciendo a leyes), que era más adecuado para las ciencias naturales. Para ello los hechos sociales no eran cosas, como pretendía Durkheim, pues el ser humano entra como sujeto y objeto de la investigación, y su comprensión exige la sensibilidad y perspicacia propia de la hermenéutica, nos aclara Miguel Martínez Miguélez.



I
El cerdo (sus scrofa domestica) casi universalmente es símbolo de la glotonería, la voracidad, ignorancia, lujuria, egoísmo. Nos dice el Diccionario de los símbolos (1969) de Chevalier y Gheerbrandt que el cerdo goza en el fango y el estiércol, dice Clemente de Alejandría. Esta es la razón de orden espiritual de que se prohíba la carne de cerdo, especialmente en el Islam.El caso de la prohibición del consumo de cerdo entre los israelitas y musulmanes lo explica el antropólogo estadounidense Mervin Harris en base a que los cerdos necesitan sombra y humedad para regular su temperatura y, aparte de la carne, no proporcionan otros servicios como animal de tracción, ni dan leche, y no se pueden alimentar de hierba como los rumiantes. Con la progresiva deforestación y desertificaciónde Oriente Medio y el continuo crecimiento de la población se hizo muy caro e ineficiente criar cerdos por su carne, y para evitar la tentación se instituyó su tabú como precepto religioso.Contemporáneamente,  en razón de su apariencia próspera, se le considera símbolo de la abundancia. Burgueses y banqueros a menudo toman la forma de chanchos.


 II
El corto de animación de Walt Disney dura unos 8 minutos y su nombre original es Threelittlepigs, dirigido por BurtGillett, en tanto que el guión  se lo debemos a Boris V. Morkovin, y la música a Frank Churchill. Es el número 36º de los 75 cortos que forman la SillySymphonies (Sinfonías Tontas) de Walt Disney. Ya el ratón Mickey Mouse había sido creado en 1928, resultando un enorme éxito para Disney. Luego vendría, en 1938, otro notable triunfo: el primer largometraje animado en lengua inglesa: Blanca Nieves y los siete enanitos. De 1940, poco antes de entrar Estados Unidos a la Segunda Guerra, produjo otros dos renombrados largometrajes: Pinocho y Fantasía.La producción de cortos de la serie "SillySymphonies" concluyó en 1939.Poco después, en diciembre, Estados Unidos entraba en la Segunda Guerra Mundial. Los estudios Disney colaboraron estrechamente con el gobierno, produciendo películas educativas y de formación militar, así como otras encaminadas a elevar la moral en retaguardia, tales como los cortometrajes Der Fuehrer'sFace ("El rostro del Führer), EducationforDeath ("Educación para la muerte"), Reason and Emotion ("Razón y emoción"), y el largometraje VictoryThrough Air Power ("Victoria a través de la fuerza aérea", 1943), en el que se defendía la idea de que era necesario construir más bombarderos para ganar la guerra. Siguieron Alicia en el país de las maravillas (1951) y Peter Pan (1953).

Existen documentos que demuestran que Disney actuó secretamente como agente del Federal Boureau ofInvestigation (FBI)desde los primeros años de la década de 1940 y que en 1954 fue ascendido al rango de "agente especial de contacto" (specialagentcontact) por orden directa de EdgarHoover. Estos documentos demuestran también que los guiones de algunas películas fueron modificados a instancias del FBI. Una de las preocupaciones de la organización gubernamental era la imagen que de sus agentes se daba en los filmes de Disney. Walt Disney tuvo simpatías por los regímenes fascistas, las desechó en cuanto su país entró en guerra contra el Eje. Durante el conflicto bélico, colaboró con el gobierno realizando varios filmes de propaganda, entre los cuales destaca el cortometraje Der Fuehrer'sFace, en el cual aparecen caricaturizados Hitler, Mussolini e Hirohito y que termina con una auténtica oda a las virtudes de la democracia.

Paul Johnson en su libro Creadores (2006), escribe que ambos artistas, Picasso y Disney estaban involucrados en la política del siglo XX. Disney era un empresario de notable éxito, el fundador de un negocio que en su época empleó a miles de personas y que actualmente sobrevive y florece en términos de miles y millones de dólares. En la densa atmosfera ideológica de los años treinta, su periodo más creativo, Disney era un acérrimo partidario de los valores familiares y del tradicionalismo, que remilgada, obstinada y discretamente se negó a permitir que su organización promoviera el colectivismo o los valores socialistas. Como empleaba buen número de intelectuales, artistas y escritores que en esa época se inclinaban a la izquierda, esto produjo una tensión en los estudios Disney y, en 1940, condujo a una huelga con el propósito de forzar a Disney a hacer dibujos animados procomunistas o a cerrar el estudio. Disney derrotó a los huelguistas-con una pequeña ayuda de J. Edgar Hoover, todo hay que decirlo- y prosiguió su propio camino individualista hasta su muerte. Consecuentemente, los escritores izquierdistas intentaron demonizarlo, tanto en vida como más tarde.

Está fuera de toda duda que Disney fue un ferviente anticomunista, en gran medida a causa de la huelga de 1941 en su empresa, que él atribuyó a maniobras del Partido Comunista de los Estados Unidos para ganar poder en la industria del cine. Según su declaración ante el Comité de Actividades Antiamericanas, creía firmemente que el comunismo era una seria amenaza contra el modo de vida estadounidense.


 III
Después de una lectura de la obraFundamentos racionales y sociológicos de la música (1922) de Max Weber, se me vino a la mente realizar este trabajo de interpretación del viejo cuento o fábula de los chanchitos. Ello porque cada uno de los cerditos goza de la predilección de un instrumento musical. El primero de ellos toca un instrumento de viento muy antiguo y sencillo, la flauta. Es quizás el instrumento musical más antiguo y más extendido por todo el planeta. Al sur de Alemania se ha descubierto una de ellas que data de 43.000 años aproximadamente. Celtas y anglosajones primitivos la usaron en rituales y ceremonias religiosas. La flauta de este primer cerdito aparece como por arte de magia al extraerla de su chaqueta.

A estos detalles se agrega al hecho que este cerdito construye una casa redonda, ligera y primitiva,como la de los antiguos mongoles de las estepas, y de forma muy alegre y poco metódica, empleando hierba y palos, lo cual nos retrotrae a estadios de cultura muy antiguos, tales como el mesolítico y el neolítico. Arroja los elementos constructivos, la hierba, de forma desordenada sobre una elemental estructura de palos y sin poner mucho cuidado y atención cómo y dónde caen.

El segundo de los cerditos ejecuta un instrumento cuerdófono mucho más complejo y acabado que la flauta, esto es, el violín. Instrumento que se remonta a los inicios de la vida en civilización de la humanidad, unos 5.000 años. Se han conseguido noticias de antiguos violines en  Persia y en África del norte. Este cerdito fabrica también una casa bastante modesta y frágil de base rectangular, empleando como material constructivo fundamental  la madera. A diferencia del primer puerquito, usa herramientas para hacer su vivienda: escalera, serrucho, martillo, un balde. Le coloca una pequeña y rudimentaria estufa. Una vez terminada su morada coloca una herradura sobre la puerta, dando a entender que un hado la protege.

El tercer chanchito nos interesa de manera principal. Elabora una sólida y resistente casa a prueba de los elementos de la naturaleza empleando materiales constructivos modernos:el cemento, un invento de los estadounidenses que data de 1824 y que tendrá un auge enorme en el siglo XX, tejas y ladrillos cocidos. El corto nos presenta al cerdito usando lo que se llama “Cemento y pintura a prueba de lobos”, con lo cual edifica su hogar en la cima de una colina, dotándola de fuertes paredes y puertas a lo que agrega una impresionante  y maciza chimenea por la cual intentará el lobo infructuosamente introducirse en la casa.



Los dos primeros chanchitos, gorditos y asexuados, se burlan del chanchito práctico y realista que viste traje de faena, un overol de una sola pieza que cubre sus órganos sexuales. “No tiene tiempo de jugar, de cantar, de bailar, solo sabe trabajar”, le cantan al unísono  desde la barda de su bien pertrechada residencia los chanchitos juguetones. El  chanchito laborioso responde desde lo alto de la casa que edifica, con una cuchara de pegar ladrillos en su mano: “trabajar es importante, no me puedo distraer, ya veréis si viene el lobo, muy seguro yo estaré”, dicesentencioso. 

La simbología del lobo, cuyo nombre científico es canis lupus, es destacadísima, pues representa la naturaleza y sus temibles asechanzas y peligros. Es un animal respetado y reverenciado en muchas partes del mundo. Occidente en su larga y compleja historia ha odiado a este precioso cánido, antecedente del perro doméstico.

 El lobo en cuanto divinidad infernal existe ya en la mitología grecolatina: la loba amenaza a los niños exactamente como en nuestros días. En la tradición nórdica simbolizan la muerte cósmica: son devoradores de astros. Los cuentos del francés Charles Perrault (1628-1703) nos lo recuerdan: “¡Abuela, qué dientes tan largos tienes!” “¡Abuela, qué boca más grande tienes!”. El antropólogo y mitólogo francés Gilbert Durand (1921-2012) concluye excelentemente  que “Hay  una convergencia muy clara entre la mordedura de los cánidos y el temor del tiempo destructor.” En la imaginería europea medieval es la forma que revisten más frecuentemente los brujos para presentarse al Sabbat. En España es la montura del brujo. La creencia en los licántropos u hombres-lobos está atestiguada desde la antigüedad: Virgilio ya los menciona. Es pues una de las componentes de las creencias europeas, uno de los aspectos que sin duda revisten los espíritus de los bosques.


IV

Hechas estas necesarias apreciaciones y aclaratorias pasemos a la parte medular de nuestro ensayo. En este sentido tomaré las ideas centrales de Max Weber que relacionan la Reforma religiosa del siglo XVI con la consolidación del capitalismo. En su investigación, Weber se plantea el siguiente problema: “Determinar la influencia de ciertos ideales religiosos en la formación de una “mentalidad económica” de un ethoseconómico, fijándonos en el caso concreto de las conexiones de la ética económica moderna con la ética racional del protestantismo ascético.”

Luteranos, metodistas, bautistas y pietistas creen en la predestinación, estado al que tendrán acceso solo un reducido grupo de seres humanos. ¿Cómo captar esa gracia de Dios? A través de los signos de carácter material, obtenidos en la vida laboral, signada por el ascetismo, la conducta morigerada, el ahorro, el éxito en la vida profesional. Laboriosidad del individuo, abnegación por el trabajo. Todo lo cual nos explica que el capitalismo se haya sembrado de manera triunfante en Europa nórdica y en América del Norte. Los protestantes participan en la vida económica y en la posesión del capital de manera más decidida que los católicos. La iglesia católica ejerce un poder “extremadamente suave” sobre la vida de los individuos. La Reforma protestante trajo consigo una dominación eclesiástico-religiosa de la vida cotidiana mucho más estricta y rigurosa que la católica, sostiene Weber.

Dicho esto, ¿podemos, en consecuencia, trasladar estas ideas del sociólogo tudesco al cuento o fábula de los tres cochinitos y el lobo feroz? Mi criterio es que sí es posible. Veamos.

No olvidemos que la versión del cuento que analizamos fue hecha y elaborada en un país capitalista, el país capitalista por excelencia: Los Estados Unidos. Y que la corporación de Walt Disney (1901-1965) representan la materialización del llamado “sueño americano”, idea expresada por vez primera por el historiador estadounidense James Truslow Adams en 1931: lograr los objetivos de la vida con el esfuerzo y la determinación. Esta corporación, que se conoce hoy con el nombre de TheWalt Disney Company, obtuvo solo en el año 2010 unos beneficios de 36.000 millones de dólares.


En ese sentido creo pertinente asociar a los dos primeros cerditos del famoso cuento a la dejadez, la incuriay laxitud de las costumbres y hábitos de vida distintos al de los países blancos, anglosajones y protestantes: los habitantes del sur de Europa y del Río Grande. Nosotros hemos sido incapaces, dice Octavio paz, de adaptar nuestratradición a las condiciones modernas. Allende al Río Grande la gente piensa en el progreso, de este lado lo hacemos sobre el Purgatorio, la virgen de Guadalupe. Son activos; nosotros quietistas: disfrutamos de nuestras llagas como ellos de sus inventos, nos dice Paz en su obra El laberinto de la soledad(1950).El venezolano Mariano Picón Salas ha dicho que “A pesar de dos siglos de enciclopedismo y de critica moderna, los hispanoamericanos no nos evadimos enteramente aun del laberinto barroco. Pesa en nuestra sensibilidad estética y en muchas formas complicadas de psicología colectiva.”


Esta es la construcción histórica del mundo de habla castellana y portuguesa, barroco y católico, lo que llamó Pedro Henríquez Ureña la gran romania:“….vemos cómo se contraponen las dos culturas, cómo los pueblos de lenguas germánicas divergen de los pueblos de lenguas románicas en los modos de concebir y practicar la religión, la filosofía, las artes y las letras, el derecho, la vida familiar, la actividad económica, las actividades técnicas”. Un orbe histórico y cultural distinto, sin duda, países  de la América española,premodernos en muchos aspectos  fundamentales, nos dice Paz. Tenemos fiestas porque no tuvimos ilustración, sentencia Paz.

Los dos cerditos que juegan, cantan y bailan acompañados rítmicamente con la flauta y el violín, que no toman medidas de proyección hacia el futuro, bien pueden ser nuestros compatriotas del sur de Europa  y de América. La provisionalidad y la precariedad de nuestras conductas cívicas así lo testimonian. Las casas de paja y de madera de la fábula bien pueden asemejar y parecer a nuestros ranchos caraqueños y nuestras favelas cariocas. Se me reclamará que no hago mención a su estado y condición de los explotados del capitalismo de libre mercado. Es cierto. Pero antiguos y bien asentados hábitos mentales serán muy difíciles de expurgar: tienen una larga y prolongada vida.

El chanchito práctico y previsivo es la metáfora del mundo blanco, anglo-sajón y protestante. Es el triunfo de la vida ordenada, la disciplina, el ascetismo y el ahorro. La geometría y el cálculo gobiernan sus acciones. Gruñidos y advertencias salvan a los puerquitos danzarines y alegres de ser devorados por el temible zorro, quien después de derrumbar sus frágiles habitaciones con potentes soplidos se refugian en su sólida y compacta casa.


V

Apenas si es necesario recordar que el corto de Disney fue ideado y llevado a la gran pantalla cinematográfica durante los años en que el capitalismo sufrió la llamada Gran Depresión, la cual se extendió desde 1929 hasta los comienzos de la Segunda Guerra Mundial. crisis económica durante la cual el desempleo alcanzó en los Estados Unidos y el resto del mundo capitalista proporciones realmente aterradoras. En este contexto no sería apresurado conjeturar que el corto de dibujos animados de Disney, quecoincidió con el ascenso al poder del presidente Franklin DelanoRoosevelt (1882-1944) y su política de recuperación económica llamada el New Deal o Nuevo Trato, se pueda haber interpretado entre los millones de gentes sin empleo como un estímulo y acicate al trabajo metódico y disciplinado como la única vía para salir de tan tremenda y profunda crisis. De esa manera y no de otra se salvaría el capitalismo, sistema económico que los comunistas soviéticos de aquel entonces creían daba sus suspiros finales.

VI
Pero hay un elemento cultural del corto de los tres cochinitos que requiere de nuestra comprensión. Si bien hemos hecho referencia a la flauta y el violín de los dos chanchitos cantores y desenfadados, no es menos cierto que el cerdito juicioso y reflexivo posee en su residencia un instrumento musical bastante excepcional: el piano. Max Weber considera al instrumento de teclas como específicamente moderno. La cultura italiana, agrega, permaneció ajena  al carácter de “música interior” de la cultura nórdica. El canto a capella y la opera siguieron siendo el ideal italiano, determinado por la falta de cultura del “home” burgués.

Recordemos que fue un país de habla germánica quien produjo al primer gran genio musical del piano: Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), quien había nacido en el por entonces Sacro Imperio Romano Germánico y una de sus provincias: Austria. Desde el siglo XVIII hasta nuestros días, el piano se ha convertido en un instrumento domestico esencialmente burgués. Lo mismo que su antecesor, el órgano, requiere para el despliegue de sus posibilidades el local gigantesco, el piano necesita, dice Weber, un local de proporciones moderadamente grandes.De ahí que, sigue diciendo Weber, los portadores de la cultura pianística sean los pueblos nórdicos, cuya vida, aunque sólo sea por razones de clima, se centra alrededor del “hogar”, en contraste con el Sur. Debido a que éste, por motivos de clima y de historia, el culto al hogar se ha ido perdiendo, el piano, inventado allí, no se propagó a pesar de ello tan rápidamente entre los italianos, según ya vimos, como entre nosotros (los alemanes), ni ha conseguido allí hasta hoy la posición de un mueble “burgués” en la misma extensión  que entre nosotros se considera como natural desde hace ya mucho tiempo. 
 El costo elevado del instrumento de cuerdas hizo que  en un primer momento sólo la aristocracia y la alta burguesía podían adquirirlos. Con el transcurso del tiempo y debido a la elevación del nivel de vida por parte de algunos elementos de la sociedad, el piano se convirtió en un recurso fundamental del entretenimiento dentro del hogar. Es el instrumento musical representativo de la cultura de los Estados Unidos, pues en cada hogar existe uno de estos instrumentos de le dan tono a la vida burguesa del gigante del Norte. En Estados Unidos es habitual que en las salas de los institutos matemáticos haya pianos y que los trabajadores toquen algún instrumento, nos dice el matemático y director de corosDavid Wright. El jazz como emblema musical de los gringos sería imposible sin el instrumento de los martillos y pedales.

De modo pues que nos es mera casualidad que el tercer cerdito, que se motiva por la racionalidad y el cálculo, posea en su bien y asentado “hogar” un flamante piano vertical o de pared que lo hace aparecer como un exitoso  y acomodado burgués. De más está en advertir que este tercer puerquito ejecuta de manera magistral, con mucha soltura su piano bruñido y engastadoinstrumento en fuertes y sólidos ladrillos, lugar donde coloca el pentagrama que hace posible la composición como la ejercitación de las obras musicales modernas así como su conservación a través del tiempo. Es música occidental y europea, música armónica, tanto  el contrapunto como la armonía de acordes, que Weber considera una creación racional exclusivamente europea occidental, y que tuvo su iniciación en el Renacimiento. Música y ciencia se dan la mano desde entonces, pues la innovación musical racional se realiza por ensayo y error.




Ha triunfado el modo racional, austero, con sentido de la previsión y del ahorro del tercer cochinito. Atrás quedó la imprevisión, la negligencia y la despreocupación de los otros dos cerditos. Fábula que suele compararse a menudo  con la muy antigua del griego Esopo (siglo VII aC),y recreada por el francés Jean de La Fontaine (1621-1695), llamada  “la hormiga y la cigarra”. 

La eficacia del capitalismo como sistema económico ha quedado, pues, incuestionado y fuera de discusión en el célebre corto de dibujos animados de Walt Disney, que le hizo ganar el premio Oscar de la Academia en 1934. Toda una apología del libre mercado y sus ventajas, a pesar de que el corto fue concebido y elaborado durante los terribles años de la Gran Depresión del capitalismo global, momento en la cual sus detractores no apostaban un céntimo por su recuperación y estaban convencidos de su derrumbe definitivo.


De más está recordar que el capitalismo se recuperó de forma prodigiosa luego de la Gran Depresión. A ello contribuyó sin duda la política keinesiana que propició la intervención estatal en la economía, así como el fuerte impulso que le dio a la industria estadounidense la entrada del gigante del Norte en la Segunda Guerra mundial en 1941. Hoy en día sufre el capitalismo, es verdad, otra de sus profundas crisis, que algunos, como el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein (1930), afirman tajantemente que no se trata de una crisis más, se trata nada más y nada menos que de la muerte del capitalismo histórico.

De este modo hemos creído haber satisfecho nuestro deseo inicial de interpretar el corto Los tres cerditos en la versión de Walt Disney desde la óptica de la sociología comprensiva de Max Weber.


REFERENCIAS

Bettelheim, Bruno. Psicoanálisis de los cuentos de hadas. (1977) Crítica. Grijalbo Mondadori. Barcelona, España. Pp. 351.
Chevalier, Jean-Alain Gheerbrant. Diccionario de los símbolos. (1969). Pp. 1107.
Grimm, Hermanos.www. Cuentos de la infancia y el hogar. cuentos de grimm.com/
Harris, Mervin. Antropología cultural.(1990). Alianza Editorial. Madrid. Pp. 285.
Henríquez Ureña, Pedro.La utopía de América. (1993) Biblioteca Ayacucho. Nº 37. Páginas: XL + 503

Johnson, Paul. Creadores.(2006) Ediciones B, S.A. Barcelona, España. Pp. 344.
Martínez Miguélez, Miguel. La nueva ciencia. Su desafío, lógica y método (1999). Editorial Trillas. México. Pp. 271.
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad.Postdata. Vuelta a El laberinto de la soledad. (1994)Fondo de Cultura Económica. México. Pp. 350.
Weber, Max. La ética protestante y el espíritudel capitalismo. Fondo de Cultura Económica. México.Pp.
Weber, Max. Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva.Apéndice:los fundamentos racionales y sociológicos de la música. (2005) Fondo de Cultura Económica. México. Pp. 1.237.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Ortega y Gasset y la Revista de Occidente

“Yo soy yo y mi circunstancia”

Ortega y Gasset

Nadie podrá obviar “la peculiar dramaticidad y el tono de heroísmo intelectual en la cual la filosofía, y solo la filosofía, vive”, escribía Ortega y Gasset (1883-1955) en su libro La idea de principio en Leibniz. Debemos a este filósofo extraordinario y español la fundación en 1923 la muy famosa Revista de Occidente. Señalaba este sabio que la filosofía estaba experimentando un renacimiento luego de estar sometida por el “imperialismo de la ciencia”. La ciencia da prioridad a la actitud calculadora, instrumental, clasificatoria, tiende a imponer el dominio del sujeto sobre las cosas, es una amenaza para la filosofía y para la libertad de pensamiento crítico, de la racionalidad no instrumental, pero sí estética, ética, religiosa, existencial, que se encuentra en la base de las manifestaciones no científicas de la cultura humana.

La expresión “la ciencia no piensa”, manifiesta el punto de vista común que se difunde en el pensamiento continental europeo, dirigido a defender la filosofía de lo que nuestro pensador español llamó “imperialismo de la ciencia”. La razón vital debe sustituir a la razón cartesiana, pues debe existir una compatibilidad entre la racionalidad y la vida. Ha nacido una filosofía: el raciovitalismo orteguiano. La segunda mitad del siglo XIX fue una época profundamente antifilosófica. Vivía una profunda crisis. La filosofía tendía a superar sus propios límites en un intento de superarse a sí misma, ha corrido el riesgo de la disolución, decía Ortega.

Estas ideas de Ortega comenzaron a difundirse en América Latina a partir de 1925, sobre todo en México, donde se formó todo un movimiento orteguiano con José Romano Muñoz y Samuel Ramos, autor de El perfil del hombre y de la cultura en México. Se introducía el pensamiento alemán más reciente, que sustituía al pensamiento francés. Otro fervoroso orteguista ha sido Leopoldo Zea, quien expuso que la filosofía debe emanar de la “circunstancia”, es decir, en este caso, de México. La América ibérica se encuentra a conducida a inventar su propia filosofía, en lugar de recibirla ya hecha de Europa.

Otros seguidores del orteguismo en Latinoamérica son Luis Abad Carretero, Francisco Ayala, Benjamín Carrión, Abelardo Villegas, Francisco Miró Quesada, José Luis Romero, el uruguayo-venezolano Arturo Ardao, Joäo Cruz Costa, los Nobel de literatura Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, nuestros Mariano Picón Salas y Juan David García Bacca, entre otros.

En 1923, es decir hace 90 años, funda Ortega la Revista de Occidente, con una difusión enorme en Europa y en América Latina. Allí escribieron el filósofo y matemático británico Bertrand Russell, Edmund Husserl, creador de la fenomenología, el filósofo neokantiano George Simmel, el neurólogo y psiquiatra alemán Ernest Kretschmer, los escritores Diez-Canedo, Ramón Gómez de la Serna, Antonio Espina, el novelista Pío Baroja, el narrador Francisco Ayala, la escritora Rosa Chacel, el filósofo intenso y riguroso Ramiro Ledesma Ramos. Es una publicación atenta a lo más actualizado del pensamiento, no solo en humanidades, sino también en las ciencias naturales, vertidos en forma de ensayos.

Podría decirse que esta revista actualizó el pensamiento iberoamericano, que había dado muestras a menudo de un sorprendente complejo de inferioridad, incapaz de creer en la existencia de una especulación metafísica, ética, epistemológica o lógica sui generis. La América Latina no es en absoluto el pariente pobre de la cultura mundial. Muy felizmente todo ha cambiado, nos dice el francés Alan Guy, pues contamos con las notables prospecciones de Leopoldo Zea, Edmundo O`Gorman, autor de La invención de América, José Gaos, Salazar Bondy y de tantos otros, que establecieron la idiosincrasia brillante de una potente reflexión filosófica, desde la frontera mexicano-yanqui hasta la Tierra del Fuego.

En este sentido, podemos afirmar que el pensamiento de Ortega y Gasset ha sido en gran medida responsable de este que tengamos hogaño una selva rica y frondosa de pensamiento filosófico, pues hasta no hace mucho nuestros filósofos eran juzgados a priori como demasiado exóticos por una orgullosa mentalidad europeísta, que se hacía eco del filósofo alemán Jorge Guillermo Federico Hegel (1770-1831), quien afirmaba que América no tiene historia, es naturaleza. Es solo geografía, paisaje. ¡Qué equivocado estaba el tudesco!