martes, 17 de junio de 2014

Antonio Navarro: el Stradivarius venezolano

Antonio Navarro
Ni sus gruesas manos, ni su espartano taller daban cuenta cabal de las extraordinarias creaciones de su inmenso y autodidacta talento de luthier, verdadero y genuino representante de lo que he llamado “genio de los pueblos del semiárido venezolano”.
La paradoja es la palabra que mejor rima con este octogenario baragüeño y larense que acaba de dejar la vida terrenal a los 86 años. Lo primero de su rareza es, a no dudar, su formación casi completamente autodidacta en el oficio de fabricar instrumentos cuerdófonos de altísima calidad. Compró—eso sí-- libros de luthería españoles y franceses.
Lo segundo reside en que habiéndole dado estatus académico al cuatro, sacándolo de la oscuridad, dándole una simetría nueva, así como una afinación diferente, sin embargo no sabía tocar los instrumentos que salían de su prodigioso talento. Apenas los afinaba. ¡Y de qué manera! Para ello hizo algo inaudito hasta entonces: elevó la afinación desde el quinto traste tradicional hasta el traste número 17, con lo cual hubo de alargar el mástil y, consecuencialmente, darle una apariencia mucho más elegante y altiva al instrumento.

A pesar de sus innegables innovaciones transformadoras de la luthería, este apacible caballero jamás llegó a registrarlas para protegerlas de eventuales plagios e imitaciones. Era tal su genio y agudeza que hasta la renombrada empresa japonesa Yamaha lo invitó en varias ocasiones a visitar sus talleres, a lo que se negó don Antonio por aquello del frío extremo del archipiélago oriental.
Construía cuatro o cinco instrumentos en un mes de trabajo solitario este ermitaño que apenas dejó que su hijo Elías aprendiera al dejarse mirar por su retoño haciendo sus portentos musicales. Me dicen que en sus inicios--años 70 del milenio ido-- se fue a aprender la técnica en el caserío Agua Salada, pero no le soltaron prendas. Se inspiró en un fabricante de Caracas llamado Ramón Blanco y con ello construye sus liliputienses Cuatros iniciales. Monta su taller en la calle Jacobo Curiel de Carora y le da el sugerente nombre de El Señuelo. De allí se trasladará a su residencia definitiva y en donde en una ocasión le visité: la calle de Los Silos, sector Las Mercedes.
ALIRIO DIAZ LEAL

Pero también salieron de sus callosas manos de enmatonador de potreros y talador de montañas--  que fue su primer quehacer y en donde entra en contacto con la materia prima de su oficio— bandolas, bandolinas, el sexto del tamunangue,  cuatros y guitarras. De estos nobles instrumentos tenemos referencia de elogios emitidos por Simón Díaz y el Maestro Universal de la guitarra, Alirio Díaz. El Mangoré caroreño dijo que los cuatros de Navarro son, en efecto, una guitarra.

AGRUPACION CAROTA, ÑEMA Y TAJA

SERENATA GUAYANEZA

UN SOLO PUEBLO

De sus rústicas manos salieron los instrumentos con los cuales hacen delicias musicales los grupos Un Solo Pueblo, Seranata Guayanesa, Carota Ñema y Tajá, los Salveros de nuestro Cerro de La Cruz, Los Golperos de Don Pío, así como las individualidades de Hernán Gamboa, Iván Pérez Rossi, Simón Díaz, Cecilia Todd, La Chía, el Zamurito, Luis Santeliz, Reinaldo Armas, Maira Martí, Cheo Hurtado, entre otros.
La palabra materia, de todos en uso, deriva de la palabra madera. Pues la materia prima de su labor, heredera del lejano genio griego Pitágoras, son el palo santo de la antigua India, el pino canadiense, el cedro, el abeto y la caoba. De su talento matemático saldrá lo que llamó el Cuatro número 33, el que finalmente logra tras 20 años de investigación, me dice César Tovar, el famoso fabricante de rosetones. Ese sugerente número es la base matemática que da forma a la anatomía y a todas las medidas del instrumento musical. Y es el Cuatro el instrumento que reúne todas las características de armonía, conformación y simetría. Apenas es necesario decir que el concepto pitagórico de número y  armonía acompañan a Navarro, pues sus Cuatros son de largo 33 cmts. exactos, la parte más angosta de la caja armónica mide la mitad de 33 cmts: 16,5 cmts, la parte más ancha de esta misma caja mide 22 cmts, es decir dos partes exactas de 33, para el diapasón usa la regla 49,5, o sea 33 más la mitad de este emblemático número, el cuello de la caja armónica tiene 14 cmts es decir, la tercera parte de 33 más tres cmts, la altura de los aros o costados mide 9 cmts, o sea la multiplicación de 3x3, y ,finalmente, el grueso de la tapa de abajo es de 6 mms , que es la suma de 3 más 3, luego de armado el instrumento se va rebajando en forma cóncava, quedando las orillas de 3 mms, y el centro de 6 mms.

De modo pues que el Maestro Navarro hizo de manera callada y solitaria el descubrimiento que hizo Pitágoras del fondo numérico de la música: música y número, una y la misma cosa, que es el punto de partida de una nueva concepción cosmológica de la civilización occidental.
Antonio Stradivarius y Antonio Navarro, dos Antonios genialmente maravillosos. Tres siglos en sus existencias los separan, pero los unen el afán desinteresado de hacer un mundo más vivible a fuerza de sonidos armoniosos.