miércoles, 23 de mayo de 2012

Educación y afectividad en los escritos de Pedro Grases


Autor: Dr. Luis Eduardo Cortés Riera.
Responsable del Seminario:   Dra. Adriana Bolívar.
RESUMEN.
Unas de las preocupaciones de Grases está relacionado con el problema educacional en Venezuela, el cual está presente en su vasta obra. El interés esencial en su vida es la educación. El hecho educativo es el proyecto de vida de este inmigrante  aventado al país  por la guerra civil española. Rememorando sus años iniciales, dice que en el plantel donde laboraba en 1937, Instituto Pedagógico Nacional, no había nada. Hoy, mucho mejor dotada la educación de recursos, aulas, bibliotecas, laboratorios, grandes locales, sin embargo  ha perdido un elemento esencial, que en esa época se poseía sobreabundantemente: el entusiasmo apostólico  por ser educador y la vibrante vocación estudiantil. Era las ganas de ser eficiente. Ante las carencias se compensaba con el placer de educar y los deseos de enseñar. Cuando la profesión coincide con el gusto de ejercerla deja de ser trabajo. Más que una penosa tarea, un glorioso placer. Da una importancia capital a la comunicación y la convivencia del maestro y  discípulo, una comunión maravillosa. La falta de generosidad espiritual se debe a la inseguridad del docente. Se es Maestro cuando el conocimiento promueve humildad. Lamenta el aislamiento y la soledad de los investigadores con esta enunciación: En Hispanoamérica, en la educación humanística hay alumnos, pero no discípulos. Por lo que plantea que los hombres de ciencia han de sentir el orgullo de llevar en su alma la gratitud de un maestro. En el análisis del discurso empleamos la metodología de Van Dijk, 1985; Bolívar, 1995. El corpus está formado por de trabajos publicados en 1989 por la Biblioteca Ayacucho: Escritos selectos. Las categorías de análisis son los conceptos de afectividad, entusiasmo apostólico, vocación estudiantil, placer de educar, deseos de enseñar, convivencia, generosidad, humildad, gratitud. Categorías que cobran dimensión histórica en personajes que Grases estudia: Bello, Bolívar, Toro, González, Gallegos, Mijares, Picón Salas, Rosenblat. Grases da a la afectividad un profundo significado en la educación en los países de habla castellana.
Palabras claves: Educación en afectos, entusiasmo, apostolado, placer, ganas, deseos, convivencia, comunión, humildad, generosidad, gratitud, historia de la educación.

Carlos Fuentes: Un Nobel que no fue


Seguramente tenía frente a sí como numen el cuadro Las Meninas de Velázquez, cuando el inspirado y prolífico escritor Carlos Fuentes comenzó a escribir Terra Nostra, la gran novela que, sin duda, le sobrevivirá. Su estructura tripartita está repleta de evocaciones históricas, lingüísticas, mitológicas, poéticas, y pictóricas, las que nos sumergen en una galería de espejos fascinante. Un mundo de sueños que tiene como conexión el milenarismo, la antigua creencia en la segunda venida de Cristo y que ha llegado a nuestros días en proyectos utópicos de toda laya. Sus tres partes son: I. El viejo mundo; II. El mundo nuevo; y III. El otro mundo. Con tal prodigio en el uso del engaste o muñecas rusas  ganó el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 1977, galardón que han obtenido otros tres mexicanos: Fernando del Passo, Angeles Mastretta y Elena Poniatowska.
 Es esa novela, paradigma de la creación totalizante, un viaje en el tiempo desde los Reyes Católicos, los Austrias, hasta examinar el complejo del poder mesiánico de los líderes latinoamericanos. El nepotismo, el patrimonialismo español, que han impedido, sostenía, hacer que México se convirtiera en una nación plena y cabalmente moderna. Idea que compartía con el Nobel de Literatira Octavio Paz (1914-1998). Por ello sostenía que lo que separa a México de los Estados Unidos no es una frontera: es una cicatriz. La herida se está abriendo de nuevo, advertía en 1992.
Quien no haya leído tan monumental novela, género literario como producto de la modernidad, decía Fuentes, hágalo leyendo otro grandioso trabajo suyo escrito en ocasión del Encuentro de Dos Mundos en 1992: El espejo enterrado. Se refiere Fuentes a los  espejos de obsidiana encontrados en El Tajín precolombino hasta los espejos cervantinos y velazquianos, lo que se constituye en una biografía espiritual de los dos mundos. Allí esta España, ese “Enigma histórico” como la calificó el historiador  Claudio Sánchez Albornoz: griega, cartaginesa, romana, visigoda, árabe, judía, y ahora sudaca, agrego yo, hasta encontrarnos con esa Iberoamérica mestiza, barroca y surrealista. Dice el mexicano, de la misma manera que nuestro Uslar Pietri: que de España heredamos el terror y al mismo tiempo la fascinación por la muerte. Es lo que yo he llamado la muerte barroca.
Fue el polígrafo Alfonso Reyes, al que conoció en Brasil, quien lo introdujo en la literatura. Le enseño a leer los clásicos en primer lugar para luego leer a los modernos, “solo así nace la verdadera literatura”, le recalcaba. Además le señaló que la tradición cultural del mundo era nuestra (los latinoamericanos) por derecho propio. Reyes lo regañaba por no haber leído a Donne, Sthendal, Marlowey, Sterne, a quienes el joven Carlos leyó en sus propias lenguas por su condición de políglota, pues era hijo de un diplomático, fue por ello nació por azar en Panamá en 1928.
Muere Carlos Fuentes a los 83 años de un ataque al corazón, decepcionado de la izquierda latinoamericana, en especial de la revolución cubana y del sandinismo, tras haber tenido la muy dolorosa pérdida de sus hijos, haber incursionado en el ensayo político, el séptimo arte, y sin haberse hecho merecedor del Premio Nobel de Literatura, galardón para el cual tenía méritos sobrados el autor de La región más transparente, Gringo viejo y La muerte de Artemio Cruz. En varias ocasiones pensé que podía hacerse con el premio de la Academia Sueca antes que el peruano Mario Vargas Llosa.
Paz a su alma, manito.
Carora, 15 de mayo de 2012.


lunes, 14 de mayo de 2012

Pedro infante, el mito


Pedro infante, el mito.

Por Luis Eduardo Cortés Riera
luiscortesriera@hotmail.com


Dice Octavio Paz que la antropología  muestra que se puede vivir en un mundo regido por los sueños y la imaginación , sin que esto signifique anormalidad o neurosis (El arco y la lira.1972. P. 117.) Pues bien estamos en presencia de uno de los más persistentes e interesantes mitos que ha creado la originalidad hispanoamericana, Pedro Infante (Mazatlán,18-11-1917- Mérida,15-4-1957). Ya Frazer había denunciado la persistencia de las creencias mágicas en el mundo moderno y no nos extrañe que en esta parte excéntrica de la civilización occidental, América latina, se  haya creado un verdadero mito moderno alrededor de la figura humana de este extraordinario cantante, actor y aventurero mexicano, quien por la necesidad de lo absoluto y el provocar todos los riesgos para demostrar que era inmortal, piloteaba su propio avión en donde consiguió una muerte temprana un Lunes Santo,15 de abril de 1957. No había cumplido los 40 años.

Toda sociedad crea mitos y tiene necesidad de ellos. Dice Max Müller que la mitología no es una simple colección de fábulas (…) sino un problema  que hay que resolver, y un problema tan importante como cualquier otro en la historia del mundo.(Mitología comparada.1988. P. 127 ) Por su parte el español Luis Cencillo nos advierte  que ya se puede comprender que los mitos constituyan uno de estos sistemas categoriales  (filosofía, historia, ciencia o poesía son otros ) y que pueden configurar y transmitir (o generar) conocimientos válidos y más profundos incluso o universales que los de,(…)la razón abstracta , sólo que deberán ser “descodificados” en su configuración alegórica o metafórica (Los mitos,sus mundos y su verdad. 1988. P.28.) Este autor agrega que ya no pueden existir mitos modernos , pero sí subsiste  la necesidad de crear mitos o lo que más se parezca a los antiguos mitos. (P.23) De modo que estamos en la edad de la razón, decían los ilustrados del siglo XVIII, sólo que hoy- nadie duda-la sociedad moderna es epidérmicamente racional. Lo que llamamos despectivamente “mentalidad primitiva” se encuentra en todas partes , ya recubierta por una capa racional, ya a plena luz, escribe Octavio Paz  (op. cit. P. 120). El mexicano  nos dice, además, que ello se debe a que en el hombre moderno hay una nostalgia. Son el testimonio de una ausencia, las formas intelectuales de una nostalgia (P. 118)

Para que pueda hablarse con propiedad de mito, dice Cencillo.( op. cit. P. 13), han de darse tres condiciones: 1º ser un producto colectivo, 2º ser de raíz inconsciente, 3º estar fundidos en una praxis ritual. Para satisfacción nuestra, la vida  de Pedro Infante cumple a cabalidad estas tres condiciones, de forma que no resulta de ningún modo descabellado calificarlo de tal modo: un verdadero mito hispanoamericano de habla castellana y sentimiento barroco. Para entenderlo empecemos con una pregunta : ¿qué hizo posible el origen del mito del célebre cantante y actor mexicano? Lo primero que me asalta a la mente es la idea de que los hispanoamericanos somos un colectivo histórico de habla castellana que cuenta en la actualidad con unos 800 millones de seres humanos que tienen a la lengua de Cervantes como su lengua materna. Una lengua que desde su aparición hace unos mil años ha generado mitos y leyendas como  ninguna otra, sino  pensemos en el Cid campeador, el Quijote, el Libertador Simón  Bolívar , Pancho Villa o el Ché Guevara.

Esta inmensa y rica comunidad ha tenido secularmente una necesidad ontológica que le acompaña  persistentemente y que se expresa en unas preguntas: ¿Quiénes somos los hispanoamericanos? ¿Existe un modo de ser latinoamericano? Preguntas que han inquietado a los hombres  más lúcidos que hablan y escriben en castellano o portugués: Simón Bolívar ,Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento ,José Ingenieros,  José Martí, José Enrique Rodó, José Vasconcelos, José Carlos Mariátegui, Darcy Ribeiro,Arturo Andrés Roig. En la necesidad de responder a tales preguntas los hispanoamericanos hemos creado utopías y mitos, que han sido nuestros más representativos elementos de producción simbólica de habla castellana en  lucha contra el avasallamiento y la violencia.

En la conformación de esta producción simbólica ha jugado un papel capital en la creación de nuestra comunidad imaginada la literatura. Es en el siglo XIX cuando, sostiene el mexicano Carlos Monsiváis (Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina.2000), nace en la literatura la idea de lo popular, idea que se reafirmará en el siglo siguiente cuando a la literatura se agregan el cine , la radio y la televisión. De esta forma tenemos montado el mito pedroinfantino y mexicano. Pero aún nos hacen falta otros elementos de nuestra cultura. Uno de ellos nació en ese espacio multiétnico y multilingüe, el mar Caribe, su majestad el bolero, uno de los géneros fundamentales de la música popular, el amor hecho discurso. Para el investigador venezolano José García Marcano ,(Siempre boleros: 111 años de boleros. 1994): “el bolero nos pertenece por igual ya que todos los hispanoamericanos tenemos en común nuestra afición por el bolero”. La patria de este género musical es la mayor de las Antillas, la isla de Cuba, se afirma que el primero de ellos es la canción “Tristezas” de Pepe Sánchez, compuesta en 1883. Hace algunos años decía el cantautor mexicano Armando Manzanero que su pasión por el bolero le nació en su Yucatán nativo, pues por las noches podía oír por la radio las emisoras cubanas.

He aquí que nos encontramos con una de las características más notables del bolero, su capacidad de interrelacionarse con una gama muy amplia de formatos vocales e instrumentales dando lugar a fusiones como el danzón-bolero ,bolero-son, bolero-mambo, bolero-tango ,bolero-salsa  y ,en el caso que nos ocupa, el bolero ranchero. El ritmo cubano del bolero acaba siendo apropiado como un símbolo del nacionalismo musical popular urbano mexicano, que se fusiona con otra creación cultural, en este caso mexicana, la ranchería,  que tiene sus  antecedentes más remotos en el siglo XVII, pues según refiere Octavio Paz en Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, la monja novohispana hace ya referencia a la fiesta de la ranchería en sus escritos en verso. Es necesario indicar que el tan publicitado rodeo norteamericano hunde sus raíces en la ranchería , pero que eso jamás lo admitirían los gringos. Es casi un asunto de Estado.

¿Por qué los latinoamericanos amamos hasta el delirio y la locura a Pedro Infante , sus canciones, sus películas y sus aventuras? ,es una pregunta que debemos responder valiéndonos de las ideas freudianas acerca del inconsciente; pero es el médico suizo Carl Gustav Jung (El hombre y sus símbolos) con la creación del concepto de inconsciente colectivo y de los arquetipos, unas funciones psíquicas originarias y que en cierto  modo orientan en módulos de comportamiento las instancias psíquicas fundamentales de la especie humana, quien se acerca de manera notable a una explicación del ídolo mexicano. La música y las cintas de este  hombre han ayudado a formar la memoria colectiva, la identidad y el deseo del individuo mediante una experiencia material. El bolero ranchero funciona como modelo cultural transgresivo para la mayoría de la población latinoamericana: los pobres. Sino veamos los títulos y las letras de sus canciones:”Flor sin retoño”,”El plebeyo”, “El aventurero”, “Cien años”  (considerado el primer bolero ranchero,1954),y otras. Nos dice Monsiváis que Pedro Infante es una especie de Robin Hood del asfalto.

Pero es el cine mexicano quien definitivamente internacionalizó el bolero. Dice Monsiváis que lo que lograba el cine mexicano era incorporar de inmediato la tradición familiar, las canciones las volvía hogareñas de golpe. Una canción para transitar  de producto artístico y comercial a institución hogareña requería de la bendición del cine. Es una épica de la embriaguez, ocurre en el momento en que todavía es prestigioso el machismo , fenómeno cultural estudiado por Samuel Ramos(El perfil del hombre y  la cultura de México. 1934) y Octavio Paz (El laberinto de la soledad.1947). Pedro Infante, el “Carpintero de Guamúchil”, pasa a formar una suerte de santoral laico. Una de las películas más taquilleras del cine mexicano de la “época de oro” es, a no dudarlo, “Nosotros los pobres” (1947), un monumento fílmico de la cultura popular. En palabras del crítico Jorge Ayala Blanco: “Es muy difícil hablar de “Nosotros los pobres” y valorar objetivamente su visión de la Ciudad de México. Es un desafío a la exégesis (…) La variedad de sus estilos, su acendrado barroquismo y sus proyecciones sentimentales invalidan cualquier juicio severo o cualquier tentativa de fácil liquidación. Es un nefando producto populachero  y todo lo contrario al mismo tiempo. Existe como una piedra de toque del cine mexicano, como un objeto maravillosamente monstruoso, como un sujeto independiente. Tiene mayor fuerza y vida que todo el cine del año realizado en su conjunto. “Nosotros los pobres” es, hoy, un hecho cinematográfico que administra sus defectos y exageraciones para ahondar en la eficacia de sus efectos” (La aventura del cine mexicano.1985)

Finalmente, el rito, una especie de actualización simbólica o no del mito(…) tendente a producir efectos psicológicos o sociales (Cencillo.op. cit. P.21) y que comenzó con el descomunal sepelio que convocó a un millón de personas a desfilar ante su féretro. Todos los años y en forma rutinaria los canales de televisión de todo el continente,¡incluido los EE UU! , nos deleitan con las cintas del ídolo azteca y que fueron unas 60 las que protagonizara en 17 años de  vida artística, a lo que debemos agregar  que sus canciones se oyen de forma atemporal porque parecen estrenos de todos los días. Canciones y cintas que han modelado profundamente nuestra vida anímica y sentimental. Somos un pueblo ritual, dice Octavio Paz, y esta tendencia beneficia nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas.

 Pero es de destacar que en una comunidad de humildes trabajadores del agro y pequeños comerciantes descendientes de los aborígenes gayones, camagos y ajaguas del estado Lara, República Bolivariana de Venezuela, en la cálida población de Santo Tomás del Valle de Quíbor , se celebra todos los años, los días 15 de abril, un magnífico y colorido homenaje, una fiesta popular que haría palidecer a las que se le hacen en su natal patria a este inmortal astro de la canción y del cine mexicano de todos los tiempos, que nos hizo reír y llorar en los cines Salamanca, Bolívar , Estelar y Trasandino de la ciudad de Carora en la década de los años 60.

                                                                                Carora, febrero de 2007.








Masacre en la academia


Masacre en la academia.
                                                                                       Por Luis Eduardo Cortés Riera
                                                                                          luiscortesriera@hotmail.com
Carora,abril de 2007

Lo acontecido en la Universidad Politécnica de Virginia, Estados Unidos, el pasado 16 de abril, merece un intento de comprensión a tan alocada conducta de un ciudadano que ha conmovido en su fibra más íntima al gigantesco y todopoderoso país del norte. Digamos en principio que la tragedia se ha producido en una sociedad tardocapitalista, a la que también se la ha dado el nombre de poscapitalista y también posmoderna. Sociedad de la abundancia a la que llamó Herbert Marcuse sociedad opulenta. Ahora bien preguntémonos: ¿por qué una sociedad que ha satisfecho tantas necesidades es de tal modo tan violenta? ¿por qué estos flemáticos personas obran de manera tan criminal y con una saña poco vista en las sociedades de Occidente? ¿por qué la violencia se expresa en los centros de enseñanza en particular?¿Qué le sucede en lo íntimo a la sociedad que primero ha entrado en el siglo XXI, muy por delante de sus pares, las democracias del Occidente cristiano?

Debemos recordar que es una nación que se ha erigido sobre la base de una fuerte tradición religiosa, la de los Padres Fundadores, los valores del rígido puritanismo de los hombres y mujeres que desembarcaron en el Mayflower en el siglo XVII. Pudiera decirse que esta religiosidad moldeó por entero a las Trece Colonias Americanas, su sistema jurídico, la enseñanza, las normas de convivencia, los patrones de sexualidad y alimentarios. Pero esa pequeña nación, que inspiró al lograr su libertad a muchos pueblos del mundo a seguirle, sufrió uno de los cambios sociales, económicos y culturales más drásticos que conoce la historia de la humanidad. Se levantó sobre la base de un genocidio al exterminar a la casi totalidad de la población aborigen, se adueñó de las extensas praderas al oeste y encontrarse con el océano Pacífico, y hasta le arrebató a México más de un tercio de su territorio, se llenó de la más  gigantesca inmigración que se conozca y que la convirtió en una Nueva Babel, esclavizó en el Sur a una población negra, lo que motivó una de las primeras guerras que con propiedad  pueden llamarse modernas. Y fue en las Trece Colonias en donde se llevó a cabo uno de los más alevosos juicios que haya visto la modernidad, el de las brujas de Salem, en 1692.

Pero es el ámbito de la economía y en la producción científica en donde se producen los  más dramáticos  y espectaculares cambios en aquella sociedad anclada en fuertes vínculos tradicionales  que la colocarían a la cabeza del desarrollo tecnológico y científico en pocas décadas. Ya en el siglo XVIII el señor Benjamín Franklin había asombrado a la corte del Luis XIV de Francia con sus descubrimientos sobre electricidad, las corrientes marinas y el uso de la información, amén de sus buenas maneras y su sentido del ahorro, virtudes que un siglo después iban a inspirar al sociólogo alemán Max Weber  a escribir su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo.  Como hija de la Pérfida Albión, superó con creces a Inglaterra en el desarrollo de la producción en masa  de bienes y servicios  a través de la domesticación de la fuerza del vapor, el telégrafo y la electricidad. Pronto se hizo América una sociedad de consumidores que pacificó sus conflictos internos y se fue convirtiendo en un gigantesco e impersonal aparato anónimo que abarca a la industria y al Estado. El individualismo, el apropiamiento del método científico y el positivismo, así como su marcado utilitarismo motivaron en 1900 al uruguayo José Enrique Rodó a escribir una de las más fieras requisitorias que se le han hecho al gigante del norte: Ariel.

Experimentó esta sociedad una modernización social de tal calidad  y de tales proporciones que le creó frustraciones, carencias y déficits específicamente modernos, uno de los cuales llamó Habermas  pérdida de sentido y pérdida de la libertad”, como producto de la cosificación de los seres humanos llevada a cabo por la razón instrumental, un producto de la modernidad  que ha separado  la fe y el saber. En este sentido han quedado destruidas las antiguas certezas, creadoras de sentido unitario que proporcionaban las imágenes mítico-religiosas. Fenómeno que a principios del siglo XX llama Weber el desencantamiento del mundo; A ello se debe agregar el manejo de la conciencia y de la opinión que crearon los países anglosajones, los EEUU e Inglaterra, anticipándose en ello a la Unión Soviética y a la Alemania nazi en varias décadas,  como lo ha mostrado el lingüista Noam Chomsky.

Esta serie de críticas a la moderna sociedad industrial avanzada que hemos expresado tuvieron como foco a la llamada Escuela de Frankfurt, fundada en 1923 por Max Horkheimer y que agrupó a mentes tan lúcidas como a Herbert Marcuse ,Teodoro Adorno, Walter Benjamín y el ya mencionado Jürgen Habermas. Su propósito no es otro que la actualización adecuada del marxismo a los tiempos actuales. La crítica de la sociedad se desplaza de la base económica  y se dirige  a la esfera de la cultura, la familia, la escuela, la religión, la moral. Una investigación total de la sociedad en la búsqueda de la emancipación  por conducto de lo que llamaron la “teoría crítica”. Después de la Segunda Guerra se interesan por el fenómeno de reciente aparición por aquellos años, la industria cultural, la que, dicen estos filósofos, supone el eclipse de la reflexión crítica. Una sola y omnímoda razón domina las democracias occidentales, a lo que se agrega que el sistema soviético responde a la misma racionalidad manipuladora que en Occidente, como muestra Marcuse en su obra El marxismo soviético (1958), pensador que se dirigió a la crítica de la sociedad occidental desarrollada, que, según afirma, sólo en apariencia es permisiva, pues son las clases dominantes las que organizan el consenso y también el disenso.

En una sociedad como la norteamericana se ha establecido unos aparatos de poder y unas estructuras económicas supercomplejas extraordinariamente eficaces como producto último de la razón instrumental. Habermas sostiene que a pesar de ello existen tres mundos en los cuales opera la acción no instrumental y, por consiguiente, emancipadora: 1º: entre sujeto y realidad, 2º: entre sujeto y el mundo de la sociabilidad y 3º: entre el sujeto mismo y otras subjetividades. Estos tres mundos constituyen el mundo de la vida. En tal sociedad el conflicto se produce, ya no entre clases sociales como lo dijo Marx hace 150 años, sino entre el sistema donde actúa la racionalidad instrumental y los distintos mundos de la vida, constituidos  por valores, cotidianidades y emociones. Es decir, entre los media controladores de la opinión que intentan colonizar el mundo de la vida. Frente a este nuevo tipo de amenaza el marxismo decimonónico parece poco menos que inútil. Habermas propone que ante tan sombrío cuadro de cosas urge establecer luchas locales en defensa del mundo de la vida para enfrentar  la colonización  desarrollada  por el sistema para lograr una reunificación general de las consciencias en un mundo secularizado, es decir en un mundo  que ya no tiene los referentes teleológicos premodernos que garantizaban la jerarquía de los saberes y articulaba los valores éticos y cognitivos. El racionalismo occidental  ha desgajado ciencia, moral y arte. La fe y el saber se separan, la fe es enviada a la vida privada, se atrofia la individualidad y los centros de enseñanza  forman  la ominosa clase de los especialistas sin espíritu.


Las noticias que nos llegan por diversas vías desde los EEUU muestran un cuadro desolador  de lo que puede hacer la manipulación de los media. Todos ellos se afincan en el análisis individual, es decir en la persona del joven asiático que disparó con tal eficiencia sobre sus compañeros, pero ninguno de los medios va más allá y preguntarse qué le sucede a  esta sociedad en su conjunto para que acontezcan eventos de tal monstruosidad.  Era un joven que dejó una nota donde se queja de los más aborrecibles pecados de estos especialistas sin espíritu y gozadores sin corazón, sus compañeros de universidad, a los que llamó libertinos y charlatanes embusteros. Ninguno de los media se detuvo a meditar sobre la formación confuciana del joven Cho Seung-Hui, una ética de la vida que privilegia la virtud de los ciudadanos. Puede que haya habido un componente psicológico complejo e individual en el joven surcoreano, pero que tales perturbaciones no se hubiesen expresado de tan cruel manera si el mundo de la vida gobernara sobre los omnímodos poderes anónimos del sistema.