domingo, 30 de marzo de 2014

Respetable Logia “Estrella de Occidente” Nº 50. Barquisimeto, 1856.


A Cécil Humberto del Sacramento Álvarez Yépez


En 2005 presentó la licenciada Yasmina Mejía Singer una interesante investigación sobre la masonería en el estado Lara, acontecimiento académico que tuvo lugar en la Maestría en Historia, Convenio Ucla-Upel-Fundación Buría. Aprobada con honores y bajo mi tutoría paso a continuación a considerar algunos aspectos de tan notable trabajo de indagación histórica.
Notables personalidades han sido masones. Carl Gustav Jung – por ejemplo – no vacila en explicar que las sociedades secretas pueden ser a veces un adecuado paso intermedio en el camino de la individuación, sobre todo en una época en que el individuo se encuentra amenazado por el anonimato.
En la mercúrica ciudad de Barquisimeto la masonería se inicia a principios del siglo XIX siguiendo el Primer Grado del Rito Escocés. Los personajes que inician este movimiento son personas notables y distinguidas. Uno de ellos es el  iniciador de la imprenta en la ciudad,  Pablo Judas, Francisco del Castillo, el futuro encargado del Poder Ejecutivo, Don Vicente Amengual, Félix Vásquez, Pedro Piñero, Isaac P. Chapman, Manuel Antonio Peraza, Miguel O´ Callagham y Juan Cranevelth.
Las llamadas “Tenidas” o reuniones masónicas se hicieron en casas de familia, hasta que en 1862 la Logia alquiló una casa a Ramón Corral Mayor. La Logia otorgó títulos especiales al General Eladio Lara, al caroreño Idelfonso Riera Aguinagalde, quien por primera vez en Venezuela escribiría las palabras “Democracia Cristiana”. Por aquellos años eran tensas las relaciones de la masonería y la Iglesia Católica. En 1865 la Iglesia negó a darle los santos óleos a José Ruiz, miembro de la Logia crepuscular. En su lecho de muerte, Ruiz, que era católico, fue conminado por el Sacerdote Domínguez a quemar todo lo relacionado con la secta, a lo que el moribundo se negó rotundamente. Se le prohibió en consecuencia dar cristiana sepultura a sus restos en el cementerio de San Juan, que era el camposanto de la gente pudiente, por lo que hubo de ser enterrado en el distante cementerio de San José, que era el de la gente humilde. La autora de la investigación sostiene que este hecho bien puede ser el primer caso de excomunión entre nosotros los larenses por causa de la masonería.
Entre los años 1861 y 1864 la Logia incorpora como aprendices a Antonio Dávila, Francisco Gadea, Juan Crisóstomo Dudamel, Manuel María Rosales, José Santiago Casorla, Martín R. Landa, Juan Nepomuceno Llamosas, José María Hernández, Pedro María Pineda, A. G. Alvizu, Jonás Álvarez, Ramón Escovar, José Montesinos, el curazaeño Jaime R. Blanch, Obdulio Ramos, Gregorio Acosta, Lermit Solaigne, Andrés Torrellas, entre otros.
El patrono universal de la masonería es San Juan Bautista, por lo que la corporación destinó 100 pesos para celebrar la festividad el 24 de junio de 1864 con una visita a la iglesia de Altagracia, en donde el orador de orden fue el Pbro. José Antonio Ponte.
La Logia dejó de funcionar durante los difíciles años posteriores a la Guerra Federal. En 1867 se desvanece temporalmente la Respetable Logia “Estrella de Occidente”. Sus muebles fueron rematados por 195 pesos para pagar el alquiler de la casa que hacía de sede. El Venerable Maestro Pablo Judas expresó la pena que le causaba el cierre del Taller Masónico. Entraba en receso o “sueño” la masonería en Barquisimeto y habría que esperar 23 años para reactivarla.
Así fue como en 1890, 16 de marzo, se reunieron en la vivienda de José del Carmen Alejos los señores Ramón Enrique Dias, Juan Bautista Iribarren, Antonio María Salom, Luis Fernández, Demóstenes Trujillo, Miguel Domínguez, Claudio Rocha, Ramón Escovar, Miguel Guerra, Leonidas Agüero, Pedro María Piñero Planas, Marco Antonio Piñero y Rafael María Lugo, para sacar de su “sueño” a la Logia crepuscular. Solicitaron a Caracas la revalidación de la Carta Constitutiva, lo cual se logró el 11 de abril de 1890. Memorable acontecimiento con lo que se designaron los funcionarios de la Respetable Logia seleccionados por votación nominal:  Dr. Leonidas Agüero Venerable Maestro, Luis Fernández Primer Vigilante, Ramón Escovar Segundo Vigilante, Dr. Luis María Castillo Orador, Antonio María Oviedo Secretario, Antonio María Salom Tesorero, Dr. Jesús María Arroyo Guarda Sello, y Timbres, Pedro María Piñero Primer Experto, Miguel Guerra Segundo Experto, José del Carmen Alejos Hospitalario, Juan Bautista Iribarren Primer Maestro de Ceremonia, Pedro María Luna Segundo Maestro de Ceremonia, Dr. Manuel Silveira Arquitecto Decorador, Ramón Enrique Dias Primer Diácono, Claudio Rocha Segundo Diácono, Demóstenes Trujillo Maestro de Banquetes y Rafael María Lugo Guarda Templo Intendente.
La respetable Logia Masónica “Estrella de Occidente Nº 50  es la Logia Madre de la masonería en el estado Lara, pues de ella se derivan la Logia Renacimiento, Logia Iniciados de Tebas, Capítulo Rosacruz Lisandro Alvarado, Logia General de División Pedro León Torres Nº 185, en Carora, Logia Sol de Curpa Nº 112. Igualmente ha servido de apoyo para los comienzos de la masonería femenil: Logia de Adopción Betel, Logia Despertad Nº 343.
De modo pues que no pudieron las Encíclicas católicas de los papas Clemente XII y León XIII prohibir la Francmasonería entre nosotros. Ni de igual manera lo pudo hacer el intransigente Monseñor Pedro Felipe Montes de Oca en Carora, quien advertía al Dr. Pablo Alvarez Yépez, “Paúcho”, sobre el satánico peligro de fundar el Rotary Club, institución que el levita confundía con la masonería.