sábado, 17 de enero de 2026

 

 

La melancolía.

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

                                                       Todo parece indicar que la melancolía es una emoción constitutiva de la llamada cultura de Occidente. Hogaño ella ha cambiado de nombre y ahora se le llama depresión, un término derivado de la Física moderna. La melancolía invade la civilización occidental -de la medicina a la cosmología, de la teología a la literatura, pasando por las artes visuales, nos dice el médico ginebrino Jean Jacques Starobinsky (1920-2019). Lo melancólico es para él lo que la esquizofrenia era para Deleuze y Guattari, la locura para Michel Foucault, o el libertino Sade para Blanchot.

En 1959 presenta este eminente medico suizo de origen hebreo-polaco su tesis doctoral en la Universidad de Lausana titulada Historia del tratamiento de la melancolía, la que desde entonces ha tenido un éxito descomunal y ha sido traducida a varios idiomas. Es historia que arranca con los presocráticos del siglo V aC hasta llegar a los albores del psicoanálisis freudiano, pasando por la ciclópea obra de Robert Burton publicada en 1621 en tres voluminosos tomos, donde aborda la melancolía desde la Escolástica medieval. Robert Burton reconoce haber escrito su Anatomía de la melancolía en gran parte como terapia contra su propia depresión, que padeció durante toda su vida, tal y como aclara en el prólogo de su obra: «Nos rascamos donde pica». Yo estaba no poco molesto con esta enfermedad a la que llamaré mi Señora Melancolía, mi Egregia o mi Genio Maligno, malus genius. Y por esta causa, como aquel a quien le pica un escorpión, sacaría «un clavo con otro clavo», clavum clavo, calmaría el dolor con otro dolor, el ocio con el ocio…”

Destacados escritores se han visto influidos por Burton. Entre ellos Samuel Johnson, Jorge Luis Borges, Samuel Beckett, John Keats, quien decía que Anatomía era su libro preferido. Ningún escritor de prosa ha sido más universal que Robert Burton, autor autocurativo de La anatomía de la melancolía (1621), Un ensayo sobre los humores que se salieron de control y se convirtieron en el mejor y más loco entretenimiento jamás escrito en inglés, mucho más importante que la Biblia del Rey Jacobo en términos de efecto en las letras de clase alfa. Es la obra de un bibliómano que Proteo "llenó", como Shakespeare "llenó" Falstaff, la presunción de un libro que vale la pena solo por su glosario. —No sé si alguna vez te has sumergido en la anatomía de Burton —Charles Lamb— escribió en 1801, cuando la Anatomía estaba experimentando una de sus recurrentes Vogues. "Su manera de ser es encubrir y llevar sus sentimientos bajo una nube de palabras eruditas". Burton es calificado como el Rabelais inglés y se deja influir por su Gargantúa, escrita en 1534.

 

 

 

 

 

                                                       Dos grandes etapas en la historia de la melancolía distingue Starobinsky: el enfoque material y el enfoque inmaterial. La primera da cuenta de la existencia de una sustancia, la bilis negra, causante del mal, propuesta de una “mitología científica” adelantada por Hipócrates y sus discípulos. La segunda sostiene que se debe a causas nerviosas, intelectuales y afectivas. Las ideas de Hipócrates tendrán larga vida pues no fue sino hasta el Renacimiento cuando comienzan a ser cuestionadas. Los filósofos estoicos eran recomendados para su tratamiento, los cristianos medievales la consideraban pecado si la persona la consentía. Galeno la trataba con infusiones de eléboro. Una cocción de la raíz de esta planta ayudaba a expulsar la bilis negra que había contaminado el torrente sanguíneo.

Las artes de toda época sienten el estímulo de esta emoción que ha tenido múltiples y variadas definiciones. Es de todos conocida la célebre litografía de Alberto Durero La Melancolía, de 1514, la cual sigue proporcionando múltiples y curiosas resonancias en el presente. Por ejemplo, Erwin Panofsky dice que Los ojos de Melancolía miran al reino de lo invisible con la misma intensidad con que su mano hace lo impalpable (...) Rodeada de los instrumentos del trabajo creador, pero cavilando tristemente con la sensación de no llegar a nada (...) Un genio con alas que no va a desplegar, con una llave que no usará para abrir, con laureles en la frente, pero sin sonrisa de victoria.”

 

 

La melancolía es para Freud una entidad psicopatológica: La melancolía se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente dolida, una cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de toda productividad y una rebaja en el sentimiento de sí que se exterioriza en autorreproches y autodenigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de castigo. En algunos casos es peligrosa pues induce a ciertos individuos al suicidio.

Durante el siglo XIX, siglo del romanticismo, sufre Europa una ola de suicidios provocados por la publicación de una novela por el alemán Goethe: Las penas del joven Werther, publicada en 1774. Ese acontecimiento doloroso da nombre en el presente al llamado Efecto Werther. El término lo instauró el sociólogo David Phillips en 1974. Philips elaboró un estudio entre 1947 y 1968 que demostró que el número de suicidios se incrementaba en todo Estados Unidos al mes siguiente de que el New York Times publicara en portada alguna noticia relacionada con un suicidio. También se conoce como Efecto Copycat, y es más probable que se produzca cuando el modelo es una persona célebre. Un caso histórico es la epidemia de suicidios que siguió a la muerte de Marilyn Monroe en 1962. Copycat se refiere a las personas que copian el trabajo o imita las acciones de otros. Las redes sociales de la actualidad han aumentado hasta el vértigo este nocivo efecto.

            Hogaño se le conoce a la melancolía como depresión, un término que más tiene que ver con la Física que con la psicología. Por consiguiente, se le ataca desde la ciencia natural y no desde el diván del médico vienés. Se recetan potentes y efectivos fármacos que están a la disposición en cualquier farmacia. Ha desaparecido el halo filosófico y literario que rodeaba a este estado de ánimo que acompaña a la humanidad desde que se inicia la civilización, para ser rebajada a una simple cuestión de los neurotrasmisores, todo lo cual se envuelve en una terminología que pocos entienden, pero que le da una autoridad enorme a quien las emplea sobre nosotros los legos y profanos en cuestiones médicas.

Carora,

Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela,

miércoles 11 de junio de 2025.

 

 

 

 

 


 

Câmara recebe exposição sobre os 100 anos da Coluna Prestes - Vermelho

La Columna Prestes.

Brasil (1924-1927).

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

Parece poco menos que increíble que diez años antes que la mítica Larga Marcha encabezada por Mao Zedong en 1934, se produjo en Brasil una hazaña de proporciones igualables a la que protagonizaron los comunistas chinos que huían de las tropas nacionalistas del Kuomintang liderado por  Chiang Kai-shek, En efecto, entre 1924 y 1927 se desarrolló un movimiento político militar con signos de leyenda: la Marcha de la Columna Prestes, que durante dos años y medio recorrió 25.000 kilómetros a través de 13 estados, eludiendo exitosamente la persecución de tropas superiores desde el punto de vista militar y logístico. Es un episodio poco estudiado por la historiografía contemporánea. Acá en Venezuela es olímpicamente ignorada tan extraordinaria marcha, quizás porque no se acercó Prestes a nuestra frontera común.  

El relato que acá contamos es de la ingeniero química e historiadora Anita Leocadia Prestes, hija de los militantes comunistas la alemana Olga Benário y Luiz Carlos Prestes. Ella se hizo acreedora del Premio Casa de las Américas en 1990. Fue publicado con el título La Columna Prestes por la Plataforma del Libro y Lectura y la Casa de las Américas, Gobierno Bolivariano de Venezuela, Caracas, 2014. Fue su tesis doctoral presentada en la Universidad Federal Fluminense en 1990.

Prestes tuvo una vida longeva, nació en Porto Alegre, Rio Grande do Sul, en 1898 y fallece en Río de Janeiro en 1990. Tras el fracaso de la Revolución Paulista se forma la legendaria Columna Prestes en1924. Le niega apoyo a Getulio Vargas, elegido presidente, pues no simpatizaba con las ideas del llamado “caballero de la esperanza” de instaurar un gobierno socialista. En 1931 visita la Unión Soviética y fue miembro de la Internacional Comunista, se casa con una alemana, Olga Benário, capturada por la temible Gestapo y que morirá gaseada en un campo de concentración nazi  donde nace su hija Anita Leocadia Prestes en 1936, autora del libro arriba mencionado.

El Estado Novo de Vargas llegará a su fin en 1945 y Prestes vuelve a la legalidad. Después del golpe de estado contra Joao Goulart en 1964 vuelve al país de los soviets. Marcado por la ortodoxia de Moscú, no fue capaz de comprender las particularidades de su país, enfrentó las dictaduras militares con gran decisión. Murió retirado del Partido Comunista de Brasil en 1990, un año antes de la implosión de su querida Unión Soviética en 1991.

Fue creación de Prestes la “guerra de movimientos”, similar en algunos aspectos a la que implementará Mao en China una década después con la “guerra popular prolongada”. Las “potreadas” eran grupos pequeños de insurgentes que se alejaban de la Columna Prestes y obtenían valiosa información con la cual evitaban confrontaciones directas con las tropas federales, muy superiores en número y mejor equipadas. Movilidad y sorpresa permitieron a los “tenientistas” de Prestes romper el cerco gubernamental durante casi tres años. La Columna con apenas 1.500 hombres y un centenar de mujeres, participa en 53 combates sin ser derrotados jamás y venció a 18 generales gubernamentales. Consiguieron gran apoyo popular campesino que vivía en la más espantosa miseria, al oponerse a la oligarquía “café con leche” que mandaba en el país desde la caída de la monarquía en 1889. Fue lo que hogaño se ha de llamar una “guerra asimétrica.” Algo que es asimétrico es desigual, desigual o desequilibrado. La guerra asimétrica existe cuando los dos ejércitos principales son de tamaño o fuerza desiguales. Es una forma diferente de hacer la guerra, cuando los lados del conflicto no son iguales. Afganistán ha sido modelo de asimetrismo, pues venció a soviéticos y estadounidenses con un ejército no profesional de cotizudos. La guerra asimétrica puede ser sorprendentemente efectiva para la fuerza más débil.

História do Brasil - Coluna Prestes - YouTube

La Columna traspasó los límites de la gigantesca geografía de Brasil, país de 8.511.965 kilómetros cuadrados, y se estableció brevemente en Paraguay y Bolivia, se acerca mucho a Uruguay y Argentina. En el país andino Prestes conoce la literatura marxista que le proporcionan periodistas y Astrojildo Pereira, secretario general del Partido Comunista de Brasil, recién fundado en 1922. De igual manera se acerca al marxismo en Argentina cuando hace amistad con el secretario general del partido Rodolfo José Ghioldi. No dejó de apoyar las causas en las que creía, como el movimiento contra el pago de la deuda externa, o la campaña a la presidencia del socialista Leonel Brizola en 1989, del Partido Democrático Laborista (PDT), al cual estuvo afiliada la expresidenta Dilma Rousseff. Murió un año más tarde, en Rio de Janeiro.

          El Caballero de la Esperanza, como se le llamó a Luis Carlos Prestes, vivió prisionero de una cárcel de conceptos, que, como el anacrónico marxismo soviético y su brazo ejecutor el Komintern, no le permitieron comprender las inmensas particularidades del Brasil en el que le tocó vivir, pero perdurará su inmenso legado de rectitud, entrega y compromiso por su país.

 


Inventario de la Iglesia de San Juan Bautista del Portillo de Carora en 1952.

A la memoria del padre Escolapio Alfonso Olazábal.

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

Hace 73 años, el 20 de enero de 1952, el presbítero Pedro Rodríguez, acompañado del Dr. Luis Montesdeoca y Juan Bautista Zubillaga como testigos, hicieron un meticuloso inventario del inmueble que en la actualidad es la Catedral de San Juan Bautista desde 1992, al crearse la Diócesis de Carora por el Papa Juan Pablo II. Es un templo que comenzó a erigirse a principios del siglo XVII, y que presenta elementos arquitectónicos renacentistas y barrocos muy sobrios, su diseño de planta recibe influencias del archipiélago canario. Es un auténtico lugar de la memoria de Carora y de Venezuela, que ejerce una notable influencia a través de las múltiples cofradías o hermandades, las que contribuyeron a crear una sólida atmosfera religiosa allí, por lo que la Carora fue llamada con propiedad “Ciudad levítica de Venezuela”.  La Parroquia de San Juan de Carora tiene un inmenso récord al no haber quedado en ningún momento sin párroco.

            Cuando se realiza este Inventario de la Iglesia de San Juan, eran los tiempos de la dictadura cívico-militar presidida por el Dr. Germán Suárez Flamerich, quien había tomado el poder tras el magnicidio en 1950 del presidente Carlos Delgado Chalbaud. La capital del estado Lara, Barquisimeto, se preparaba para festejar su Cuatricentenario, Estados Unidos detona la primera bomba de hidrógeno, y los jóvenes militares con el liderazgo de Nasser toman el poder en Egipto. Era una iglesia conservadora, anterior a los Concilios Vaticano II de 1962, Medellín en 1968, Puebla, 1972, cónclaves que removieron y dan un aire fresco a la añeja institución. Hace 70 años en Venezuela e Hispanoamérica, la institución desconfiaba y miraba con ojeriza a los protestantes, quienes según decía “preparan a los pueblos para el comunismo”.

Comienzan diciendo estos caballeros que el edificio de la iglesia está situado al frente de la Plaza Bolívar, y orientado en tal forma que el Altar Mayor cae al suroeste y la puerta mayor al noroeste. De seguido proporcionan las dimensiones del edificio: 35, 70 metros por 14,40 metros y 10 metros de altura. Ancho de las naves: central 5,40 mts., laterales 4,50 mts., presbiterio 5,40 mts., capilla de Nuestra Señora de Coromoto 5,10 por 8,40 mts., capilla del Perpetuo Socorro 4,95 por 5,60 mts. Capilla Nuestra Señora del Carmen 6,20 por 5,50 mts. Bautisterio 6,30 mts por 6,50. Bautisterio 6,30 mts. Por 6,50 mts., enumeran 10 columnas de madera de 8 mts. cada una. Tres puertas, la mayor de 4,50 por 4 metros, dos laterales de 4 por 2,50 mts. El pavimento es de mosaico.

Altares:

1. altar mayor de madera pulida y forrada en hojilla de oro (en el Presbiterio) donde se reserva el Santísimo Sacramento, y en el retablo posterior, están las imágenes del Patrón San Juan Bautista, Corazón de Jesús y Corazón de María, dicho altar tiene piedra de ara, alfombra, lacras, crucifijo y candeleros. 2. Altar del Concilio en la nave lateral (al lado del Evangelio), en él están las imágenes del Crucificado, la Santísima Virgen y San Juan Evangelista.3. Altar de Nuestra Señora del Rosario en la nave lateral, (al lado de la Epístola). 4. Altar de Nuestra Señora de Coromoto (retablo de su imagen) en la nave del Evangelio. 5. Altar de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, su imagen de retablo en la nave de la Epístola. 6. Altar de Nuestra Señora del Carmen con su respectiva imagen, en la nave de la Epístola, cerca de la puerta mayor y frente al Bautisterio.

Bautisterio:

Mide 6,30 por 6,50 mts., debajo de la torre.

Coro:

 ubicado entre la puerta mayor y las dos primeras columnas, es de madera. Mide 5,40 por 5,40 mts. Tiene tres armóniums u órganos, uno en el mismo coro y dos en la casa cural, dos bancos grandes para los músicos.

Campanario:

 La torre mide 25, 15 metros. Tiene cuatro campanas de bronce dedicadas así: 1. Al Santísimo Sacramento, 0,85 por 0,74 mts.,. 2. A la Virgen del Rosario 0, 73 por 0,68 mts. 3. Virgen de Coromoto 0,64 por 0,57 mts., 4. San Juan Bautista 0,52 por 0,48 mts.

Imágenes:

 Total 22, 17 de bulto y 5 retablos. 1. San Juan Bautista (Patrón) en el Altar Mayor. 2. Sagrado Corazón de Jesús. Altar Mayor, 3. Sagrado Corazón de María, 4. Jesús Crucificado en el Altar del Concilio. 5. Virgen Dolorosa en el altar del Concilio, 6. San juan evangelista en el altar del Concilio, 7. Virgen del Rosario en el Altar del Rosario, 8. Nuestra Señora del Buen Consejo, nicho en la pared, 9. Inmaculada Concepción, nicho en la pared, 10. San José, nicho en la pared, 11. San Pedro, nicho en la pared, 12. Nuestra Señora del Carmen, en el Altar , 13. Nuestra Señora de Fátima, nicho de cristal, 14. Nuestra Señora de la Candelaria, 15. Jesús en la Columna, 16. San Luis Gonzaga, 17. San Antonio María de Claret, 18. Nuestra Señora de la Coromoto (retablo), 19. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en su respectivo altar, 20. Cuadro de Ánimas, de la capilla Virgen del Carmen, 21. Cuadro del Bautista (en el Bautisterio).

Moblaje:

Un púlpito (tribuna) de madera. 3 confesionarios, un cancel (mampara), 50 bancos de la iglesia, 25 bancos particulares. 14 cuadros del Vía Crucis.   Muebles de la Sacristía: un cuadro del Crucificado, un cuadro de fray Idelfonso Riera Aguinagalde.

Archivo:

 Contiene 61 libros de bautizos, 17 libros de matrimonio, 20 libros de entierros, 10 libros de confirmación,5 libros de Gobierno, 5 libros de Proclamas, 40 libros mas de Cofradías o Hermandades, fundaciones, cuentas de fábrica, etc., un libro de matrimonios de españoles, un libro defunciones de españoles, un libro de matrimonio de indios y esclavos.

Respecto a la pintura, hacen constar que “la mano de obra la hizo gratuitamente el hermano Alfonso Olazábal, padre Escolapio”.

Observaciones del autor del presente ensayo:

Como hemos podido observar, este templo colonial caroreño es de un valor arquitectónico extraordinario, un auténtico lugar de la memoria (Pierre Nora) que aglutina por la fe a los habitantes de estos vastos eriales del semiárido larense venezolano durante varios siglos hasta el presente. Lo que mantiene fuertemente unidos a los habitantes de la ciudad de San Juan Bautista del Portillo de Carora es su historia, un contrato con la memoria muy firme que envidiarían otras ciudades de Venezuela y aún de Hispanoamérica.  Tiene la urbe del semiárido larense varios apelativos de factura e impronta histórica: “Ciudad levítica de Venezuela”, “Ciudad procera de Venezuela”, “Refugio de la hispanidad”, “Ciudad goda y aristocrática”, “Patria de los cabezones caras coloradas”.

            Ha sido Carora, que fue fundada como una ciudad de blancos en 1569, ha tenido en su vértice un pequeño grupo de poder de solera hispánica y canaria, que presenta una marcada endogamia biológica y cultural, que monopoliza la tenencia de la tierra, el comercio, la cultura y los asuntos religiosos, “una aristocracia, celosa de su comarca y de su cultivo espiritual, una primacía social defendida”, escribe mariano Picón Salas. Nótese que 25 bancos de los 75 del total del mobiliario de la iglesia de San Juan eran particulares o privados, antipática e incómoda condición que fue eliminada muy tardíamente por los reverendos padres escolapios vascos españoles, recién llegados a Carora en 1951. El genealogista Dr. Ambrosio Perera nos recuerda que eran diferentes los libros para anotar asuntos de los españoles y canarios, y otros para los indios y esclavos, un claro sentido de exclusión social. La noción de pureza, dice Octavio Paz, tiene un componente religioso. Este mismo escritor mexicano ha dicho que el catolicismo es una religión de imágenes, por lo cual no nos debe sorprender la gran cantidad de imágenes religiosas contenidas en la Catedral de San Juan. Muchas de ellas, la mayoría, representan a la mujer, elemento femenino que domina el catolicismo hispanoamericano que ha dejado de ser cristocéntrico.

Finalmente debemos mencionar que la Iglesia de San Juan Bautista de Carora fue restaurada en 1968-1969 por el arquitecto italiano Graziano Gasparini (Gorizia, Italia,1924- Caracas, 2019), en ocasión de estar celebrando la antigua ciudad de Carora su Cuatricentenario en 1969.

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Fuentes documentales:

Libro de Gobierno de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Carora, 1948-1954, número 6. Folios 106 y siguientes.

Fuentes bibliográficas:

Cortés Riera, Luis Eduardo (2003). Iglesia Católica, cofradías y mentalidad religiosa en Carora, siglos XVI al XIX. Editorial Académica Española.

Perera, Ambrosio (1967) Historial genealógico de familias caroreñas. Gráfica Americana, Caracas, Venezuela.

Picón Salas, Mariano. (1987) Comprensión de Venezuela. Petróleos de Venezuela. Caracas, Venezuela.

Carora,

 Estado Lara,

 República Bolivariana de Venezuela.

 Lunes 21 de julio de 2025.


 

 

Eric Roberston Dobbs.

Lo irracional griego.

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecrora@gmail.com

Siempre hemos relacionado serena lógica y razón con los griegos de la Antigüedad, una como cumbre de la racionalidad. Desafiando los convencionalismos que nos han impuesto el mito de que los griegos fueron apolíneos, serenos, ciegos a toda manifestación irracional, escribió en 1951 el filólogo norirlandés Eric Roberston Dodds un fascinante libro: Lo irracional griego, un texto verdaderamente disruptivo con el que el arrogante racionalismo moderno resultaría poco menos que mal parado.  Es que desde el siglo XVIII hemos creído vanamente que lo racional, la diosa razón gobierna los actos humanos, una idea rechazada por los románticos alemanes y que llega a nuestros días en los potentes movimientos místicos y espirituales contemporáneos. Desde Nietzsche y El nacimiento de la tragedia, hasta el movimiento dadaísta, el surrealismo de Bretón y el teatro del absurdo se pueden mirar desde esta perspectiva.

 Una cara oculta de la mente griega aparece con Dobbs. La gran pregunta que se hace este erudito contemporáneo será: ¿Por qué deberíamos atribuir a los antiguos griegos una inmunidad de los modos de pensamiento 'primitivos' que no encontramos en ninguna sociedad abierta a nuestra observación directa? Los griegos no fueron- como suele creerse- una cultura completamente original, despegada de su entorno histórico, un nicho cultural autárquico. Tomaron de los fenicios el alfabeto fonético, con lo que un pueblo de comerciantes ilumina a un pueblo de pensadores; de los egipcios se nutrieron de su geometría y matemáticas sagradas; la práctica de la democracia se ilumina con la que ellos observaron en Cartago; astrología y ocultismo que abrevaron de mesopotámicos y persas; muchas de sus creencias mágicas como el orfismo y el culto a Dionisio derivan de sus vecinos bárbaros, los tracios, una fascinación mutua;  la escritura lineal A fue tomada de los minoicos. Grecia fue una esponja cultural que readapta las influencias a su medio y momento. 

Dobbs emplea para crear esta nueva y audaz visión de lo irracional griego las ideas de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, su creatura. Compara el inconsciente con el “yo subliminal” de F, W. H. Myers para explicar fenómenos psíquicos desde una perspectiva psicológica. De tal modo Dodds tendió puentes entre los estudios clásicos y la psicología del siglo XX, con lo cual legitima el estudio de lo irracional, sueños, estados alterados en la literatura antigua, un enfoque cercano a Freud. Emociones intensas, experiencias religiosas, sueños, locura y creencias sobrenaturales serán también objeto de estudios.

 La locura no era para los griegos enfermedad sino una forma de inspiración divina y la llamaban até, practicaban rituales de purificación y crearían en la trasmigración de las almas, en los místicos órficos, los pitagóricos ejecutaban rituales mágicos para conectarse con lo divino. El centro de tales liturgias era el consumo de vino, que no sólo era una bebida sino un medio de conexión con lo divino. Dionisio, dios del vino, era figura central en las festividades y rituales religiosos, abría la mente a lo trascendente, las ideas filosóficas se discutían en los banquetes o simposios, donde se exploraban estados alterados de conciencia. Se le consumía en exceso. El vino es símbolo sagrado, elemento central de sociabilidad, ofrenda a los dioses, héroes y personas muertas.

Los misterios de Eleusis eran prácticas iniciáticas de trasformación y renacimiento. Los helenos creían, como los israelíes, en sueños proféticos sobrenaturales. El chamanismo, mediación entre lo humano y lo divino, que hoy en día atribuimos a los estratos inferiores de la sociedad, estaba muy difundido en Grecia: el chamán era figura fascinante y estaba rodeado de gran autoridad al hablar de la inmortalidad del alma. Agamenón, personaje de la Ilíada, justifica sus actos crueles diciendo que fue poseído por una fuerza divina.  No era una excusa sino una explicación válida. Pitágoras, más allá del célebre teorema que lleva su nombre, difundía la idea de la reencarnación, la naturaleza mística de los números entre sus iniciados.

Estas alucinantes, fantasmagóricas ideas no se han cancelado con el paso de siglos y milenios. Nada qué ver. En la actualidad mucho de irracionalismo emerge con gran fuerza y autoridad, se ha incrustado en las redes sociales, donde se habla de absurdos negacionistas de vacunas y cambio climático, promesas como mágicas de enfermedades que aún no tienen cura, creencias histéricas, tal como las llama Neil J. Smelser. La tecnología nos ha hecho más tribales y menos críticos. Cosa verdaderamente lamentable. La superstición campea en todos lugares y hasta ha penetrado universidades e institutos de investigación científica, nos advierten el argentino Mario Bunge y el estadounidense Carl Sagan. Denuncian estos sabios, titanes del escepticismo contemporáneo, las supercherías de todo pelaje: parapsicología, la pantomima de los horóscopos, cátedras homeopáticas en universidades, chamanismo herborístico, la psicología evolutiva que pretende explicar todo lo social desde imaginarios biológicos, que el universo se originó de la nada, el posmodernismo que hace de todas las perspectivas igualmente válidas. Las supersticiones infectan las mentes tal que virus. En suma, ciencias fallidas que tienen enorme eco social. Es que la gente y las sociedades quieren creer.  

Los chamanes y psicoanalistas no recurren a la avaricia -afirma Bunge- sino al deseo de comprender la vida sin estudiarla seriamente. Como dijo Borges, los psicoanalistas explotan el narcisismo, en particular el concreto deseo de que alguien ajeno se ocupe de nuestros problemas personales. Desgraciadamente, la enorme mayoría de los creyentes en la homeopatía no saben que algunas de las diluciones que les venden como fármacos homeopáticos son del orden de una molécula por galaxia, lo que las hace totalmente ineficaces.

El científico escéptico Carl Sagan (1934-1996) nos indica que cuando una nueva idea se plantea, esta debe ser sometida a consideración, para luego ser probada rigurosamente. El pensamiento escéptico da medios para construir, entender, razonar y reconocer ideas válidas o erróneas hasta donde la verificación sea posible. Sagan crea lo que llama “kit escéptico” que nos permite identificar verdades y timos, supersticiones y fraudes de todo tipo: brujas, objetos voladores no identificados (OVNIS), percepción extrasensorial o telepatía. Algunos de los fenómenos y prácticas más cuestionados por los escépticos son: la actividad de los psíquicos, la parapsicología, las apariciones marianas, las curaciones milagrosas, los estigmas, la astrología, diversas creencias religiosas, la homeopatía, las cartas del tarot, las abducciones y raptos de humanos por alienígenas, la percepción extrasensorial. Tales asuntos los escépticos califican de pseudociencia o carentes por completo de prueba contrastable.[

De este modo podemos considerar a Dobbs uno de los grandes escépticos de la modernidad tardía, la del siglo XX. Si los griegos crearon la razón y la duda escéptica, pero que también creían en brujas y aparecidos como dice él, ¿qué podemos esperar de nuestro tiempo presente colmado hasta el vértigo de fake news, rumores y posverdades de todo tipo que navegan a sus anchas, sin límites, en nuestros dispositivos electrónicos, creando estados alucinatorios y demenciales bajo efecto de drogas y estimulantes de todo tipo?

Debemos promover en todos los niveles de la educativos la investigación científica, la investigación crítica y el uso de la razón al examinar afirmaciones controvertidas y extraordinarias. Requerimos ya de un Emmanuel Kant para el tercer milenio. Necesitamos urgentemente, afirma Octavio Paz, de la crítica, la palabra racional, una suerte de higiene social.

Carora,

 Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela,

31 de julio de 2025.

 



 

 

La destreza manual del historiador.

 

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

 

“Consideraba por lo pronto que tenía un rostro, manos,

 brazos, toda esta máquina compuesta de hueso y carne,

tal como se presenta un cadáver, al que yo designaba de nombre cuerpo”

Descartes

 

En tu cuerpo hay más inteligencia que en tu mente.

Nietzsche.

¡Qué pequeñas son mis manos…!

 En relación con todo lo que la vida ha querido darme.

Ramón J. Sénder

 

La felicidad viene con el trabajo con las manos.

Byung Chul Hal

 

Cuando cursé mis estudios históricos de posgrado, cuarto y quinto nivel en historia, en mi país, Venezuela, desde 1989 hasta 2003, me di cuenta de la enorme importancia de las habilidades y destrezas manuales, amén de otras destrezas intelectuales, que deben acompañar a un historiador y a otros profesionales de las innúmeras ramas del conocimiento.

Sucedió que debí enfrentarme a un repositorio o archivo de grandes dimensiones, el bien conservado Archivo de la Diócesis de Carora, contentivo de más de dos centenares de gruesos libros manuscritos, escritos pacientemente por curas, sacristanes, mayordomos y laicos comprometidos desde el siglo XVI hasta el presente, me centré en las famosas cofradías caroreñas, señaladamente la del Santísimo Sacramento, fundada en 1585 y que aún hoy tiene vida.

Debí revisar aquellos infolios y librotes estoicamente, sin aire acondicionado o ventiladores, poca luz, con infinitos cuidados, utilizando el método regresivo ideado por Marc Bloch, es decir investigar desde los más recientes libros hasta los más remotos, temporalmente hablando. No tenía a mi disposición hace 28 años fotocopiadoras, cámaras fotográficas o teléfonos inteligentes. Debí entonces copiar trabajosamente a mano algunos libros de cofradías o hermandades donde estaban anotados miles de hermanos desde el remoto 1585, año en que se funda la Cofradía del Santísimo Sacramento, y otras diez hermandades caroreñas, hasta un pasado reciente, cerca de 1970. Hacerlo a mano fue una bendición, pues realizarlo de esa manera me conectó directamente con los documentos, lo que no hubiese sucedido de haberlos fotografiado o fotocopiado. Una conexión directa mano-cerebro, como decía mi Maestro Federico Brito Figueroa.

Era necesario ese esfuerzo para edificar una historia de las sensibilidades religiosas, que era mi propósito siguiendo al historiador marxista francés de las mentalidades religiosas Michel Vovelle (1933-2018), a copiar, en consecuencia, muchísimos datos, quizás excesivos, para su construcción: nombre del hermano o cófrade, sexo, edad, procedencia geográfica, profesión, etnia, si entra vivo o muerto a la cofradía, persona que lo anota, sobrenombres o motes de las personas, dinero pagado para “entrar”, folio, año de entrada a la cofradía, si se le hizo misa al morir o no, observaciones, nombre del libro, folio, año, libro, etc., etc. , etc. A lo que se agrega que, sin disponer de un ordenador o computadora, debía sacar porcentajes, elaborar a mano 74 o más cuadros estadísticos, gráficos, mapas, revisar una abundante bibliografía en físico (unos 150 libros) y unos, muy pocos, de presentación digital, sacar fotocopias, revelar fotografías de placas mortuorias, viajar constantemente de Carora a Barquisimeto y viceversa, en mi automóvil europeo de dirección mecánica, sin el auxilio de un conductor o chofer auxiliar. Extenuantes jornadas, sin dudas.

Fue un esfuerzo enorme el que realicé durante años y que me condujo a un doloroso y traumático Síndrome del túnel carpiano en mi mano derecha, acompañado de una sintomatología de dolores e inflamaciones en la muñeca y codo, lo que me hizo acudir a un médico traumatólogo y realizarme unas resonancias magnéticas, aplicarme antinflamatorios esteroideos en una clínica particular de la ciudad de Barquisimeto, República Bolivariana de Venezuela. Es desde esta difícil y compleja experiencia donde nace la preocupación por comprender y darle una explicación científica y emocional a la relación existente entre habilidad manual y el “historiador de oficio”, como lo llama Marc Bloch.

Algunos antecedentes de consumadas habilidades manuales.

Karl Marx y El Capital.

El primero en llegar a mi mente es el de Karl Marx (1818-1883), quien durante 30 largos años investiga en el Museo Británico de Londres para dar forma, escribir y publicar el tomo primero de El Capital en 1867. Además de tener magnificas posaderas, debió conocer el fundador del socialismo científico los portentosos andamios de semejante biblioteca londinense, cargar pesados volúmenes, hojear miles de infolios, tomar infinitos apuntes, hacer centenares de bosquejos, croquis, esquemas, borrones y notas con su letra menuda, lo que denota una portentosa y pocas veces vista habilidad manual, sin duda, lo que no evita que Marx caiga en una larguísima procrastinación  que le hizo aplazar la publicación de su obra máxima en varias ocasiones, según sostiene Tristan Hunt (Federico Engels. El gentleman comunista, 2007). La muerte le impide a Marx ver los tomos segundo y tercero de su extenuante labor, obra que deja a su amigo Federico Engels, quien tras fatigoso esfuerzo al revisar los grundrisse, una enorme recopilación de anotaciones de su amigo difunto, publica los dos tomos que la muerte no deja ver a su amigo judío y alemán. Fue esta también otra grande proeza manual la de Federico Engels.

Fernand Braudel y El Mediterráneo…

El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II es una obra historiográfica inmensa y colosal de 1.600 páginas. Creo que soy una de las pocas personas que lo ha leído íntegro en mi país. Lo escribe el historiador francés Fernand Braudel (1902-1985) después de investigar en muchos y variados archivos de países y ciudades portuarias y continentales de la inmensa cuenca del Mediterráneo, una obra colosal, gigantesca, pues los países y ciudades ribereños de mare nostrum son muchos, y solamente con los de España serían suficientes para agotar y extenuar al más diligente.

Debió Braudel diseñar cartogramas, complejos cuadros de tasas de mortalidad, facsímiles, graficas de la relación oro-plata, discrepancias entre salarios y precios, revisar fotografías satelitales, dibujos de Génova, Amalfi, Marsella, Venecia, Amberes, Lisboa, Constantinopla, Cartagena de los siglos XV y XVI y otras ciudades. Para abreviar tan gigantesca labor empleó cámaras fotográficas y se hizo ayudar de copistas y amanuenses.  Un monumento historiográfico colosal donde las manos cobraron un protagonismo grandioso para producir un gran logro historiográfico: la larga duración o longue duré.

    Marc Bloch y la habilidad manual del historiador.

 Fue el gran historiador hebreo y francés Marc Bloch, escribe Dumoulin, quien dijo que el oficio del historiador es como una habilidad manual, que favorece la construcción paciente de las técnicas de la crítica. La destreza manual está asociada a la perfección académica. Pero, ¿por qué emplea Bloch la precisamente palabra oficio? Es palabra que tiene resonancias manuales, ligada a las llamadas artes mecánicas. Se asocia a la diligencia y a la eficacia. Bloch la emplea con gran humildad unida a las palabras banco de artesano.

            José Luis Romero dice que en circunstancias difíciles —casi trágicas—, el ilustre medievalista francés Marc Bloch decidió dedicar sus ocios a componer un pequeño libro que él definió con estas humildes palabras: “El memento de un artesano al que siempre le ha gustado meditar sobre su tarea cotidiana; el ‘carnet’ de un oficial que ha manejado durante muchos años la toesa y el nivel, sin creerse por eso matemático.

El medievalista francés Jacques Le Goff nos invita a estudiar la historia del cuerpo, a seguir lo que Marc Bloch llama la aventura del cuerpo. El cuerpo posee una dimensión simbólica y cultural inmensa nos dice en su obra Una historia del cuerpo en la Edad Media, donde antropología e historia se dan la mano. El cuerpo es el corazón de la Edad Media. No puedo dejar de pensar en Morris Berman (El crepúsculo de la cultura americana, 2004) y su idea del Nuevo Individuo Monástico (NIM) que salvará la cultura occidental de su ruina y declive. Es el hombre que rechaza la cultura chatarra en nombre de la verdadera civilización. Ese rechazo supone volver a la escritura manual de los copistas medievales que salvaron de la barbarie y el caos la civilización y cultura de la Antigüedad clásica greco-romana.  

¿Qué es la destreza manual?

             Me he percatado recientemente que es la habilidad o destreza manual de los historiadores un aspecto poco o casi no estudiado por los propios historiadores, dejándole la tarea a psicólogos y médicos. Pero, ¿qué es la destreza manual? La destreza manual se refiere a la habilidad para manipular objetos con las manos. Igualmente se ha definido como la sucesión de movimientos finos voluntarios utilizados para manipular objetos pequeños durante una tarea específica.  

Debe existir una excelente coordinación entre la mente y el cuerpo, viejo problema desde Descartes, para que haya una eficaz destreza manual. Se puede afirmar que el dominio de la mano es el triunfo de la cultura humana. La habilidad manual es la responsable de nuestras posibilidades de usar huesos como herramientas letales, hasta la de enviar al espacio una nave tripulada, como aparece al inicio de la excelente película de Stanley Kubrich 2001 Odisea del espacio.(1968)  

Las manos nos permiten orientarnos en el espacio, que es, según Kant, una forma de la sensibilidad, una capacidad que poseemos para diferenciar, por ejemplo, la izquierda de la derecha. La subjetividad no se puede entender sin su íntima conexión con el cuerpo y con las manos. Nuestro hemisferio derecho piensa en imágenes y aprende cinestésicamente a través del movimiento de nuestros cuerpos, dice la neurofisiologa Jill Bolte Taylor, quien agrega: ¿quiénes somos? Somos el poder de la fuerza vital del universo, con habilidad manual y dos mentes cognitivas.

El astrónomo recientemente fallecido Stephen Hawkins, postrado casi inmóvil en una silla de ruedas, se comunicaba con el exterior gracias a que conservaba cierta motilidad en una de sus manos, lo que le permitió escribir y dar a conocer sus audaces ideas sobre el big bang y los agujeros negros valiéndose de un artilugio electrónico made in California, USA.

            Fue el sabio alemán Goethe quien descubre el hueso hiodes, desde este fundamental hallazgo se plantea por vez primera la importancia de este hueso en la articulación del habla humana, y con ello de la cultura como creación lingüística, pero las manos son también responsables muy grandes de la hominización del hombre, tal como veremos de seguido.

La mano humana prehistórica.

El descubrimiento de un hueso en una antigua tumba en Kenia, África, data el origen de la destreza manual del hombre más de 500.000 antes de lo que se pensaba. El fósil de 1,4 millones de años fue identificado como hueso metacarpiano tercero y constituye la evidencia más antigua de la evolución humana que permitió a los homínidos primitivos desarrollar destrezas manuales para fabricar y utilizar herramientas.

La pieza hallada presenta una protuberancia que se conoce como apófisis estiloide, que es lo que engancha los dedos a la muñeca y permite realizar movimientos manuales más fuertes y muy precisos. Este descubrimiento sugiere que la mano humana moderna se desarrolló más de 600.000 años de lo que se suponía, probablemente en tiempos del Homo erectus. Nuestras diestras manos especializadas han estado con nosotros la mayor parte de la historia evolutiva de nuestro género, Homo. Son, y lo han sido por casi 1,5 millones de años, fundamentales para nuestra supervivencia como especie.

Qué dice la neurociencia de la habilidad manual.

El prestigioso neurólogo portugués Antonio R. Damasio, del Salk Institute for Biological Studies y la Universidad de Iowa, Estados Unidos, autor de la fértil idea “el cerebro centrado en el cuerpo” y que se puede expresar de esta otra manera: Si no hay cuerpo no hay mente, idea que nos ayuda a comprender la íntima e indisoluble relación de las manos, el cuerpo y la mente humana.

            Cerebro y cuerpo están indisociablemente integrados mediante circuitos bioquímicos que se conectan mutuamente. Sustancias químicas procedentes de la actividad del cuerpo (y de las manos) pueden llegar al cerebro a través del torrente sanguíneo e influir sobre la operación del cerebro (Damasio, El error de Descartes,2001, p. 90-91). El cuerpo (y las manos, agrego yo) proporciona(n) una base de referencia para la mente, agrega Damasio, (p. 208).

 La representación de la tercera dimensión, por ejemplo, se engendraría en el cerebro, sobre la base de la anatomía del cuerpo y de las pautas de movimiento en el ambiente (p. 218.) No existe una separación absoluta de mente y cuerpo, afirma Damasio, lo que constituye el “error de Descartes.” Somos y luego pensamos, afirma el neurocientífico del siglo XXI, y no “Pienso, luego soy”, como dijo el filósofo francés Descartes. Es conocida la afirmación esotérica de Descartes de que la glándula pineal es el punto de unión del alma con el cuerpo.

La consciencia, apunta Damasio, surge a partir de lo que sentimos con el sistema nervioso y con los cinco sentidos. Cómo se siente el cuerpo es el comienzo de la consciencia.

Y es que esa conexión entre la boca y las manos se remonta a nuestros orígenes, y por más evolucionados que creamos ser, lo que aprendimos en ese entonces sigue presente. Aunque hace falta más investigación sobre el tema, "la que tenemos indica que cuando éramos criaturas primitivas, cuando las manos tomaban la comida, la boca estaba preparada para recibirla. Así que si agarrabas algo grande, así que al mover tus manos cuando hablas, no sólo ayudas a los otros sino también a ti mismo a entenderte. La boca sabía que tenía que abrirse de par en par, y si era pequeño, no tanto". "Es realmente un conocimiento que tienen encapsulado en las manos". Nuestras manos y pies son maravillas biomecánicas. Más que cualquier otra pieza de la anatomía, son las que nos han hecho una especie tan exitosa. Nos permitieron salir de África para colonizar el planeta y dominar el mundo natural. La capacidad de caminar erguidos significó que los primeros humanos pudieron cubrir grandes distancias eficientemente, aunque también les dejó las manos libres para desarrollar su anatomía y capacidades únicas.

La mano, extraña y maravillosa. La mano es una de las piezas más complejas y bellas de la ingeniería natural en el cuerpo humano. Nos da un poderoso agarre, pero también nos permite manipular objetos pequeños con gran precisión. Esta versatilidad nos distingue de todas las demás criaturas del planeta. La mano tiene una de las disposiciones musculares más extrañas del cuerpo. Tanto la mano como el pie del ser humano representan un triunfo de ingeniería compleja, exquisitamente evolucionada para ejecutar una serie de tareas.

 

La mano que piensa.   

Todo esto se ve confirmado en el análisis que hace en su libro La mano que piensa, el arquitecto finlandés Juhani Pallasmaa (1936) sobre la conexión entre la mano y la mente. Dice éste arquitecto escandinavo que “la mano no es solo un ejecutor fiel y pasivo de las intenciones del cerebro, sino que tiene intencionalidad y habilidades propias”, mientras se queja con razón de que la modernidad ha estado obsesionada por la visión (sobre todo el positivismo) y ha suprimido el tacto”.

Esta idea me encanta por su poder gráfico: “El ojo y la mano colaboran constantemente; el ojo lleva a la mano a grandes distancias, y la mano informa al ojo en la escala íntima”. Es cierto, creo que no es difícil sentir eso tal como lo describe Pallasmaa: “Normalmente no nos damos cuenta de que existe una experiencia táctil inconsciente en la visión. Cuando miramos, el ojo toca y, antes de ver un objeto, ya lo hemos tocado y hemos juzgado su peso, su temperatura y su textura superficial”.

Siempre me he preguntado si hay alguna diferencia significativa en la capacidad creativa entre escribir un texto a mano a si se hace con un ordenador o una máquina de escribir. Juhani Pallasmaa considera que el propio proceso táctil es una fuente de inspiración, y reivindica el papel de la vaguedad natural, la riqueza expresiva y la vacilación innata de lo hecho a mano, frente a la fría precisión del ordenador.

 

Ahora en “La Mano que piensa” analiza Pallasmaa la esencia de la mano y su papel crucial en la evolución de las destrezas, la inteligencia y las capacidades conceptuales del hombre. La mano no es solo un ejecutor fiel y pasivo de las intenciones del cerebro, sino que tiene intencionalidad y habilidades propias. El arquitecto Juhani Pallasmaa, hace hincapié en los procesos relativamente autónomos e inconscientes del pensamiento y el obrar en la escritura, la artesanía o en la producción de arte y arquitectura. Organizado en ocho capítulos, este libro explora el entendimiento silencioso que yace oculto en la parte existencial de la condición humana y sus modos de ser y experimentar específicos. En último término, su objetivo es ayudar a sacudir los cimientos del paradigma de conocimiento conceptual, intelectual y verbal, hegemónico en la esfera de la arquitectura en aras de otro conocimiento: el táctico y no conceptual de nuestros procesos corporales.

 

El Nobel de medicina 2021 Ardem Patapoutian hace la observación de que el tacto es el único sentido basado en la traducción de una señal física, como la presión, al lenguaje químico que comprende el cuerpo. “Al investigar sobre los nervios que nos hacen sentir el tacto y el dolor, nos dimos cuenta de que hacen algo insólito: son capaces de percibir fuerzas físicas, como las fuerzas mecánicas y como la temperatura. Realmente se sabe muy poco sobre cómo el cuerpo traduce estas señales físicas al lenguaje químico”.  Patapoutian identificó el canal Piezo1, una proteína sensitiva a la presión. Esta molécula responde al tocar la membrana celular, generando un cambio eléctrico que el cerebro interpreta como tacto. Ha nacido una nueva ciencia que valora en su justa dimensión tacto y manos.

 

Palabras finales entre dos épocas.

Cuando realizamos nuestros trabajos de grado de Maestría en historia (1995) y tesis de doctorado en historia (2003) sobre la educación secundaria del siglo XIX y la Iglesia Católica caroreña respectivamente, se produjo en ese ínterin un sensacional cambio tecnológico al hacer aparición internet. Estuvimos trabajando nuestras investigaciones mientras se producía un cambio de época, sociedad y cultura.  Me tocó, en consecuencia, navegar entre dos aguas. Realice la redacción de ambos trabajos a mano y sin ninguna consulta a internet o a una inteligencia artificial que no existía aún. Mi mesa de trabajo estaba repleta de papeles cuadernos, marcadores, lápices y libros.  

Sin embargo, la transcripción desde los gruesos manuscritos salidos de mis manos durante meses, fue realizado en ordenador o computadora por la competente secretaria Mirtha Meza. Los numerosos cuadros, gráficos, los muchos cálculos estadísticos fueron realizados a mano, con regla, escuadra, transportador, compás, sacapuntas, calculadora de mano, lápiz de creyón y goma de borrar. Estuvimos repartidos entre la galaxia Gutenberg y la galaxia Faraday macluhanianas.

Pienso que si yo hubiese hecho la transcripción en ordenador o computadora el texto final es posible que resultara un tanto diferente. Después de todo, como dijo George Steiner, quien se sienta frente a un ordenador está aceptando una gramática anglosajona. Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros. La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer”. Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo…

El rutinario y exigente trabajo de archivo en la Diócesis de Carora me trasportó a los siglos genésicos de nuestra cultura de habla castellana y creencias impulsadas por ya lejano Concilio de Trento del siglo XVI. Tocar y oler aquellos vetustos libros de cofradías fue un viaje en el tiempo en aquella provecta casa colonial de la calle San Juan. La piel y el tacto obraron aquella maravilla que me trasportó a unas sensibilidades religiosas que ya en el tercer milenio nos asombran. El tacto es memoria afectiva, conexión emotiva que se genera por la hormona llamada oxitocina. Amor altruismo y cooperación son estimulados por esa sustancia que produce el hipotálamo y sin la cual serían imposibles mutualismos y auxilios cofrádicos estimulados por la Iglesia Católica.

De este modo y a través del tacto y al tocar aquellos venerables y antiguos libros donde se anotaban las “entradas” a las cofradías, así como sentir manualmente bancos y reclinatorios, crucifijos de lata o cobre, el esquilón de la muerte, lápidas mortuorias, incienso, experimentamos por gratísimos momentos la atmósfera espiritual de Carora y Venezuela de los siglos anteriores a la Gesta Magna y la Venezuela republicana. Fue como darle un abrazo a aquellos seres humanos que deseaban sinceramente disfrutar de una vida posterior a la terrena.   

Referencias.

Bloch, Marc. (1986) Apología de la historia o el oficio del historiador. Fondo Editorial Lola de Fuenmayor, Fundación Buría. Caracas, Barquisimeto. Venezuela.

Braudel, Fernand.(1992) El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. Fondo de Cultura Económica. México.

Cortés Riera, Luis Eduardo (1997). Del Colegio La Esperanza al Colegio Federal Carora. Fondo Editorial de la Alcaldía del Municipio Torres, Fundación Buría. Carora, Barquisimeto, Venezuela. 

Cortés Riera, Luis Eduardo. (2003) Iglesia Católica, cofradías y mentalidad religiosa en Carora, siglos XVI a XIX. Llave del Reino de los Cielos. Editorial Académica Española. Alemania.

Cubo Ugarte, Oscar (2009). CORPORALIDAD Y VIDA EN LA FILOSOFÍA CRÍTICA DE KANT.  Universidad Nacional de Educación a Distancia -Madrid, España.

Damasio, Antonio. (1998) El error de Descartes. La razón de las emociones. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile.

Dumoulin, Olivier. (2003) Marc Bloch o el compromiso del historiador. Universidad de Valencia, España.

Le Goff, Jacques y Troung, Nicolás (2015) Historia del cuerpo en la Edad Media. Grupo Planeta, España.

Marx, Karl. El Capital. Crítica de la economía política. Siglo XXI Editores. Madrid, España.

Mc Luhan, Marshall. (1962) La galaxia Gutenberg. Génesis del homo tipográfico. Editorial digital Lestrobe. 

Pallasmaa, Juhani. (2009) La mano que piensa. Sabiduría existencial y corporal en arquitectura. Editorial Gustavo Gili. Barcelona.

Vovelle, Michel. (1995) Ideologías y mentalidades. Ariel, Barcelona, España.

 

Carora,

Estado Lara,

 República Bolivariana de Venezuela,

12 de enero de 2026

 

 



    La melancolía. Luis Eduardo Cortés Riera. cronistadecarora@gmail.co m       ...