domingo, 4 de marzo de 2012

Carora, inundaciones de 1916 y 1973



Eran los años de la Primera Guerra Mundial cuando la ciudad del Portillo sufrió una de las más severas inundaciones de que se tenga noticia. En las páginas del diario que circulaba en su ciudad de nacimiento, El Impulso, edición del 30 de octubre se recoge el inmenso desastre ocasionado por el desbordamiento del río Morere y sus afluentes los días jueves, viernes y sábado últimos. La calamidad, como es natural, golpeó de forma muy cruel a las clases proletarias que vivían en las inmediaciones del río. El agua cubrió ocho de los extremos de las calles comprendidas en la parte Noroeste, Noreste, y Oeste de la ciudad. La calle Falcón sufrió total desaparición en toda su longitud, quedando en pie apenas una casa denominada “Puerto Arturo”, las casas de comercio de Flavio Herrera e Hijos y la de Angel Montañez Sucesores, el mercado y el sotechado del Acueducto, y la casa de Tolentino Segovia, agrega El Impulso.
Dos manzanas en absoluta pérdida frente a la iglesia de San Dionisio, edificio religioso que poco tiempo atrás había reconstruido con ayuda popular (las cayapas) el Pbro. Dr. Carlos Zublillaga. La ruina cubrió la última cuadra Noroeste de la calle Bolívar. Se reporta que 128 casas sufrieron derrumbe total, lo que supone un valor aproximado de 300.000 bs. en pérdidas, a las que debemos agregar 500.000 bs. para su reconstrucción, y los 200.000 bs. que supone la paralización y desorganización del comercio, puesto que sus existencias debieron ser mudadas a lugares seguros. Solo cinco comercios quedaron en actividad. Total: un millón de bs. en  daños.
Inmediatamente se designó una Junta de Socorros de los inundados presidida por el Director del Colegio La Esperanza o Federal Carora, Dr. Ramón Pompilio Oropeza, Alejandro Riera como Vicepresidente, el médico Dr. Ignacio Zubillaga, Tesorero, Br. Rafael Lozada (que también era Agrimensor), Secretario, y Ramón Pérez A., Sub Secretario.
Nos dice Alejandro Barrios, segundo Cronista de la ciudad, que esta enorme tragedia fue la que movilizó a los sectores populares afectados a lugares de cotas más elevadas, por lo cual se eligió una llanura al Suroeste de la urbe en donde el gobierno del general Diógenes Torrellas Urquiola, a la sazón gobernador de la entidad, ubicó a los damnificados, por lo que se toma el fatídico año de 1916 como el del nacimiento del populoso barrio Torrellas, nombre que se le dio en agradecimiento al militar yaracuyano que les tendió su mano generosa en aquélla desgracia. Este popular hombre, al cual el estado Yaracuy debe su autonomía, pues era una agregado del estado Lara hasta 1909, no vio este gesto de agradecimiento de los damnificados, pues sus ojos se cerraron para siempre ejerciendo la gobernación del estado Lara el 15 de diciembre de 1916.
Tengo una hipótesis con respecto a la diagramación en forma de damero que exhibe este sector, y que Alejandro Barrios me comentaba ocasionalmente. Creo que se la debemos al churuguareño Rafael Lozada, quien además de ser bachiller egresado del Colegio Federal, era también Agrimensor Público, título que obtuvo en nuestro viejo Colegio Federal. Este olvidado docente de secundaria que laboraba con el Dr. Ramón Pompilio, fue el encargado de realizar los cálculos para la construcción del acueducto que se inauguró en 1914, por lo que resulta probable que metiera su mano y talento para darle forma a la cuadrícula torrellera.
Las inundaciones dejaron de ser una grave fatalidad para la ciudad, hasta que el gobierno civilista de general Isaías Medina Angarita inauguró el dique que aún hoy protege a la urbe el 25 de julio de 1943. Sólo que por impericia de los obreros y técnicos del viejo INOS (Instituto Nacional de Obras Sanitarias), hoy Hidrolara, que abrieron un boquete en el dique, el apacible Morere, “arroyo aprendiz de río”, volcó con furia inusitada su torrente sobre Carora el 14 de noviembre de 1973, con lo cual nuestra urbe sufrió un nuevo reacomodo al mudarse al Trasandino y a las avenidas 14 de Febrero y Miranda el viejo sector comercial que ocupaba desde la Colonia las calles Falcón, Comercio, San Juan, Bolívar, Lara y Torres, en lo que hogaño se conoce como Zona de Valor Histórico y Colonial.