domingo, 4 de marzo de 2012

Personajes en Carora siglo XVII

Revisando los libros de las cofradías caroreñas de hace 250 años, las hermandades del Santísimo Sacramento, fundada en 1585, y Jesús en La Columna y Glorioso Mártir San George, creada en 1745, que se hayan en el Archivo de la Diócesis de Carora, encontramos inscritos allí una serie de mujeres y hombres, que nos dan una idea de la conformación de la sociedad venezolana en vísperas de la Guerra Magna, veamos.

En 1745 entraron como cófrades a la del Sacramentado el Pbro. Lic. Domingo Espinoza de Los Monteros, natural de La Laguna, Islas Canarias, el Pbro. Dr. Rafael Alvarado Serrano, cura de Petare, el Pbro. Br. Pedro A. Meléndez, clérigo de Carora, el Dr. Antonio Juárez de Urbina, el Sargento Mayor residente en nuestra ciudad Santiago de Silva. En 1757 se inscribió el Lic. (abogado) José de Espinoza de  Caracas, el profesor de medicina Luis Esteban Faisa, docente en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, fundada en 1725, el Pbro. Dr. Juan de Mendoza que vive en La Victoria (Aragua), el militar de Carora Don Juan Álvarez de Silva.

         En 1760 lo hacen Lázaro Perera Ancheta, la tía del Libertador Luisa Bolívar y Ponte, el Teniente de Justicia de Barquisimeto Francisco Yépez Herize. En 1764 se agregan a esta cofradía de fama internacional el Dr. Juan Félix de Aristigueta, caraqueño,  la Abadesa del convento concepcionista de Caracas Sor Rosalía Robles, el caroreño Agustín de la Torre Sánchez, un cura vecino de El Tocuyo, Pbro. Lic. Juan Eugenio González, la monja concepcionista Sor Apolonia de Santo Tomás Fajardo, así como su compañera de reclusión Sor Paula de San Rafael Bolívar, el cura de San José, Pbro. Lic. Jacobo de Cusa, la tía del Libertador Josefa Bolívar y Ponte, la madre del General de División Pedro León Torres, Juana Francisca de Arriechi, el caraqueño Pbro. Br. Marcos Reyes, el cura de San Carlos (Cojedes) Pbro. Lic. Baltazar Fuenmayor.

En la otra hermandad caroreña, la de Jesús en La Columna entraron en 1745 el Vicario Foráneo, Comisario de Carora Pbro. Lic. Juan Hilario de Hoces, el Pbro. Pedro Nolasco Riera, Cura Rector de esta misma ciudad, el Cura Rector de la Parroquia de San Juan Bautista Pbro. Br. Antonio Venancio de Urrieta, el Sacristán Br. Domingo Alvarez Franco, fundador de tal hermandad, Dr. Francisco Ramos, Lic. Antonio de Hoces, Lic. Valentín Ocanto, Pedro Regalado Alvarez, Juan de la Torre Sánchez, la trujillana Sor Juana de Villegas, el Corregidor Dr. Domingo García Leal, el guipuzcoano residente en tierras del Morere Teniente de Justicia Juan Manuel de Aldazoro, el cura Rector de Coro Pbro. Lic Juan Sangronis, de la orden de Predicadores aparece  fray Antonio Salazar de Frías. Como evidencia de una picaresca entre nosotros aparece Juan Esteban Verde, alias “el pobre tatareto”. De los Reinos de España en 1749 están Juan Antonio Baudín, Juvencio Segovia, Justicia Mayor de Carora, el pardo de Caracas Teodoro Beato. Entró difunto a la cofradía el cura de Carache Pbro. Lic. Cristóbal Alvarez. Otros son  el navarro (España) Melchor Esponda, el cura nacido en San Carlos Pbro. Francisco Buenaventura, de Caracas Martín Tovar y Galindo, el canónigo Dr. Julián Fernández (1752), los guipuzcoanos Juan de Alzurú que vive en Ospino y Juan de Andonegui , de 33 años.

En 1754 aparecen Salvador de Alvarado, natural del Reino de Santa Fe (Colombia) que vive en San Carlos de Austria, de Barquisimeto Francisco Alvarez de Lugo y Macías, el Lic. caraqueño Juan Suárez de Urbina, y de Trujillo el Pbro. Lic. Juan Pacheco y Meza, el alias “el mestizo” Juan Mogollón, el cura de la iglesia parroquial de Carora Pbro. Pedro Regalado Riera, “la palillos”, alias de Isabel Adames, Doña Luisa, la tía del Libertador, el dominicano Dr. Felipe Prado, el nuevo Mayordomo de la cofradía Sargento Mayor Andrés Antonio de Oropeza, entre otros.

Esta muestra nos coloca frente a una sociedad dominada por lo sagrado, en la que se crean dos imaginarios: la leyenda del diablo de Carora en 1736 y el aparecimiento de la virgen de Chiquinquirá a don Cristóbal de La Barreda en 1746, lo cual se explica por el hecho de que no tuvimos filosofía de la Ilustración, sistema de pensamiento que logró en amplias partes de Europa un proceso de descristianización acelerado, que en cierto modo explica la explosión social que dio lugar a la gran Revolución francesa de 1789. Esa notable ausencia en nuestro sistema de pensamiento es responsable del bajo nivel de uso del instrumento de la Crítica en nuestros medios académicos y de calle, y el innumerable registro de fiestas religiosas y laicas en nuestra Hispanoamérica católica, colonial y barroca.