lunes, 7 de diciembre de 2015

EL PAPA BENEDICTO XVI EN BRASIL II

Resultado de imagen para El papa Benedicto XVI en BrasilSiglos atrás, en la colonia, dice Freyre, portugueses, españoles, judíos e italianos llevaron al Brasil el culto a Venus Urania, una forma de lujuria y amor -digo yo- que bien puede ser un antecedente del carnaval carioca. Agrega  que la religión fue “dulce, doméstica, de relaciones casi de familia entre los santos y los hombres. Fue ese un cristianismo doméstico, lírico y festivo, de santos compadres y santas comadres de los hombres, de Nuestras Señoras madrinas de los niños, el que creó en los negros  las primeras vinculaciones espirituales, morales y estéticas con la familia y la cultura brasileñas” (Casa –grande y senzala.1985. p.328). Ello permitió que en este país se dieran formas religiosas afrobrasileñas que son practicadas por el 20 % de los 184 millones de cariocas, de los cuales un elevado 45 % son mulatos o negros. Es decir que unos 36 millones de personas practican las variantes de las creencias traídas de Africa por los esclavos negros: la santería , el candomble, entre otros. En Brasil como en ningún otro país se hizo tan efectiva una pedagogía negra, como la llamó Arturo Uslar Pietri. En 1837 se preguntaba el clérigo Miguel del Sacramento Lopes Gama: “¿Cuáles son nuestros primeros maestros? Son la africana que nos amamantó, que nos cuidó y que nos suministró las primeras nociones… Modales, lenguaje, vicios, todo nos inocula esa gente inculta y brutal…(Freyre, op.cit. p. 324)Sigue diciendo Freyre -y esto nos asombra- que “los negros mahometanos del Brasil…no perdieron su contacto con Africa. Tampoco lo perdieron los negros fetichistas de las áreas de la cultura africana más adelantadas. Los pagós, del reino de Yoruba, se dieron el lujo de importar, lo mismo que los mahometanos, objetos del culto religioso y de uso personal: nuez de kola, cauríes, telas y jabón de la Costa, aceite de dendé.” (p. 293). En el Brasil, dice Freyre, negros y blancos no son dos mitades enemigas, como entre los anglo-americanos. Constituimos dos mitades confraternizantes que se vienen enriqueciendo mutuamente de valores y de experiencias diversas; cuando nos completemos en un todo, no será a costa del sacrificio de un elemento al otro.(p. 312)
 Llegamos al siglo XX y nos encontramos  que en Latinoamérica se ha desarrollado la filosofía más actual y original: la Teología de la Liberación, la que a pesar de su variedad de métodos y de matices, tiene un denominador común: “la opción por los pobres”. Denuncian la explotación capitalista del hombre por el hombre  y aspiran a alcanzar un socialismo humano y democrático, en donde el pueblo tenga la palabra. Su lucha cotidiana bebe en las fuentes del Antiguo Testamento de la Biblia, el Exodo (el pueblo de Israel oprimido por el faraón), los Hermanos Macabeos (su lucha contra el Imperio romano), y en la vida sacramental de las Iglesias católicas y protestantes; ha sido objeto de las Conferencias Episcopales de Medellín (1968) y Puebla (1979), así como de las preocupaciones de la Curia Romana y de los viajes de Paulo VI , Juan Pablo II, a los que habrá de agregar el de Benedicto XVI al Brasil en los días que corren. Se considera que el iniciador de esta praxis proletaria y fe crística  es el  sacerdote peruano, alumno de las universidades de Lovaina y de Lyon, Gustavo Gutiérrez (1928). El Brasil, con su impresionante cantidad de pobres, no podía estar al margen de este movimiento. Es Leonardo Boff (1938) quien plantea la desalienación (un concepto marxista) por el Evangelio en sus obras: A Igreja sacramento do Espíritu Santo (1973), Jesucristo libertador (1974), Teología del cautiverio y de la liberación (1978) Caminhos da Igreja com os oprimidos (1980), Igreja, caminho e poder (1985). Un laico muy comprometido es Frei Betto (dominico que entrevistó a Fidel Castro), a los que debemos agregar a otros animadores cristianos: entre los protestantes, militan Hugo Assmann, que dejó el catolicismo denunciando la “teología de la dominación” (1986) y Rubén Alvés (1933) perteneciente a la Iglesia Presbisteriana ,autor de Tomorrow`s Child (1972), A gestaÇao do futuro, y O enigma do religiao (1984); ambos son de un estilo, como los de Boff y Betto, bastante marxista. Millones de brasileños han sido permeados por esta prédica y son tiempos en el que el país vive grandes transformaciones bajo el gobierno del presidente Lula.
Brasil, dijo Ribeiro, como producto no deseado de un proyecto que tenía como finalidad producir azúcar, oro o café y lucros, pero que terminó engendrando un pueblo, está en la mira de la Santa Sede. Un país que logró un milagro, dice Freyre, ante todo el milagro de poner la propia religión al servicio de la procreación, impregnando todo de sexo. ¿Podrá comprender este complejo cuadro de cosas  la mentalidad vaticana post Juan Pablo II ? Es uno de los enigmas más serios que nos plantea la visita  a Sao Paulo del otrora Prefecto  de la Congregación Romana para la Doctrina de la Fe, la inminente canonización del fraile Galvao por él estimulada y que hará del religioso de Guaratinguetá (1739-1822) el primer santo brasileño, quien además ha impuesto  una estricta fidelidad a la tradición que lo ha llevado, guiado por su erudición y sus convicciones, a no reconocer la legitimidad de las otras religiones, ¡incluso el Islam!, a negar todo relativismo y a sostener que una sola religión es la verdadera , la que él profesa.¿Será capaz la mentalidad germánica, conservadora y fría de Ratzinger comprender semejante desafío brasileño?