lunes, 7 de diciembre de 2015

El papa Benedicto XVI en Brasil I

Resultado de imagen para El papa Benedicto XVI en BrasilEl recién electo Papa Benedicto XVI acaba de anunciar que pronto será elevado a los altares el fraile Galvao, religioso que vivió en los siglos XVIII y XIX, quien de tal forma se constituirá en el primer carioca en gozar de tal privilegio y que sólo es potestad del Vaticano decidir. La Santa Sede le reconoció  dos milagros. La canonización, dice el cable de AFP del 24-2-2007, diario El Impulso, será celebrada por el Papa en el de Campo de Marte en la ciudad de Sao Paulo. La noticia ha pasado casi desapercibida en el mundo de habla castellana y ha sido anunciada poco después de que ha terminado la más libertina fiesta que se realiza en el orbe, el carnaval de Rio de Janeiro. Es el comienzo de la muy católica Cuaresma que ha dejado atrás al carnaval, palabra que significa “adiós a la carne”.
El polémico Vicario de Cristo, el alemán Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, viene de protagonizar uno de sus más caros errores cometido por algún Papa, enfrentar el Islam de una forma poco adecuada para el cargo que ejerce, que desdice de la política ecuménica de la Iglesia católica en su afán de establecer vínculos con las otras religiones. Por otro lado, es indiscutible el descrédito que ha sufrido el catolicismo en los EEUU por la pedofilia de algunos sacerdotes, en tanto que en el viejo continente no cesa de desencantarse el mundo como sostuviera Weber: Europa cada día cree menos en lo sobrenatural. Este son los móviles que impulsan al Papa a abrir nuevos escenarios para hacer crecer –son sus palabras, las que niegan todo relativismo- la verdadera religión, la religión de Jesuscristo .Y ha puesto su interés en el gigantesco país del sur, Brasil
Pero lo que me llama la atención es el retardo que ha sufrido la gran “civilización de trópico”, como llamó Gilberto Freyre al Brasil  con respecto a la otra mitad del mundo iberoamericano, quien desde hace tiempo cuenta con una buena cantidad de santas y santos, beatos, beatas, venerables. Estoy pensando en Santa Rosa de Lima (1586-1617), San Pedro Claver (1580-1654), y recientemente se elevó a la santidad a un noble mexicano, el indio  Juan Diego, personaje que estuvo ligado a la aparición de la virgen de Guadalupe en 1531. Está a la espera el mártir de la Iglesia salvadoreña Monseñor Romero, asesinado por la derecha en 1980. ¿Qué explicaría este vacío tan grande y de qué manera darle una explicación histórica a esta omisión tan significativa, tan llena de contenido? Empecemos a decir que el vacío ideológico producido por el repudio de la escolástica, y después por el abandono de la Ilustración y del espiritualismo romántico en hispanoamérica fue ocupado durante el siglo XIX, por la impetuosa irrupción del positivismo. El epicentro de ello fue Brasil, nos dice Alan Guy en Panorama de la filosofía iberoamericana.2002. P. 71 , filósofo francés que se dedicó a dar a conocer en el mundo el pensamiento filosófico latinoamericano. En Brasil, el positivismo no fue solamente una filosofía teorética y una religión organizada, el positivismo fue además una fuerza política de tamaña consistencia que desempeñó  una función en el advenimiento de la República en 1889, cuando Pedro II fue derrocado por el ejército.
El Brasil era por aquel entonces el país menos católico de toda la América Latina. Ello se debe en parte en que durante la colonia ese territorio contaba con sólo dos diócesis y a que allí tuvo una enorme fuerza la francmasonería con todo su liberalismo anticlerical. El mismo Emperador Pedro II, extremadamente erudito, era muy anticlerical. Además, agrega Guy, el régimen de patronato sometía la Iglesia al Estado (como en Venezuela y al resto de la América hispana) y engendraba un  clima anti-romano y un cierto regalismo análogo al galicanismo francés y al janseismo español del siglo XVIII. De modo pues que el espíritu anticlerical y antimetafísico del positivismo comteano, “la religión de la humanidad”, echó hondas raíces allí, a tal punto que en 1881 se creó el Apostolado Positivista de Brasil que reclutó mucha gente. Eran unos verdaderos místicos de la religión positivista. Se sabe cómo  la divisa del Brasil, Ordem e progreso, fue sugerida   por los positivistas que formaban parte del nuevo régimen y que obtuvieron enseguida la separación de la Iglesia del Estado. En oposición a los países hispanoamericanos, sufrió el positivismo brasileño una inclinación religiosa extraordinaria, pero sin lo sobrenatural. Fue Brasil, dice Gómez Robledo, el Canáan del positivismo. El pueblo brasileño había eliminado al cristianismo bimilenario, pero sentía una necesidad de afectividad religiosa que se sació con el comtismo , dice  el francés Alan Guy.