sábado, 2 de mayo de 2026

Castoriadis Cornelius Imaginarios

 

Cornelius Castoriadis - EcuRed

Cornelius Castoriadis:

¿Por qué los franceses comen ranas y caracoles?

 

Dedicado al profesor

 Héctor Felipe Torres Mendoza.

 

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

 

Venía desde el marxismo que creía agotado y del trotskismo al que renuncia, este filósofo greco-francés que se llamó Cornelius Castoriadis (Estambul,1922- París,1997). Se distancia del marxismo ortodoxo soviético, del trotskismo, del Partido Comunista griego, y comienza a entender a las sociedades y su historia desde otros sistemas de pensamiento, Dilthey, Simmel, Freud, Lacan. Un salto epistemológico radical que se inicia en 1964 cuando se hizo miembro de la Escuela Freudiana de París. Las propuestas más relevantes de Castorioadis han surgido a contrapelo del marxismo y de una lectura radical de Freud.

Después de terminada la guerra se instala en Francia en 1946, donde entra en contacto con pensadores extraordinarios como Edgar Morín (Pensamiento complejo), Henry Lefebvre, Jaen Francoise Lyotard (La condición posmoderna), Gérard Genette, Guy Debord. Tuvo contactos con Gastón Bachelard, Jacques Lacan y Paul Ricoeur. Fue crítico del estructuralismo de Michael Foucault, Roland Barthes, Louis Althusser, Gilles Deleuze, y Félix Guattari, así como del método y posturas lacanianas.

 Además de filósofo también fue economista, abogado, sociólogo y psicoanalista, por lo que ha sido considerado un auténtico polimata, una persona que tiene conocimientos profundos en varias disciplinas, sean humanísticas o científicas.

Se le ha considerado inspirador, como Herbert Marcuse, del famoso Mayo Francés de 1968, por aquello de la célebre consigna “La imaginación al poder.”, movimiento estudiantil que saca al general De Gaulle del poder por unos días. Tal revuelta influyó mucho en el pensamiento posterior de Castoriadis., el cual tenía como banderas dejar entrar a la vida la espontaneidad, el azar, la creatividad.

Su obra cumbre, La institución imaginaria de la sociedad fue publicada en 1975, cuando él tenía 54 años de edad, allí expone ideas muy distintas a las concepciones de Lacan (Teoría del espejo), Gilbert Durand (Las estructuras antropológicas del imaginario) o Jean Paul Sartre (Psicología de la imaginación). Su atención teórica, dice Sánchez Capdequí, se va a dirigir al imaginario, al grado cero del lenguaje y del pensamiento, a los magmas simbólicos que alientan y estimulan la acción humana al margen de causas y razones de carácter puramente lógico. Va a explorar lo imprevisible de un sentido humano que estalla al albur de semejanzas, analogías y asociaciones metafóricas. Si hasta ahora había personificado en el proletariado el poder renovador de la vida social, a partir de estos momentos empezará a diseñar una idea de acción transformadora sin pensar en un sujeto o conciencia concreto.

Las significaciones sociales se nidifican de acuerdo a las necesidades de un momento histórico, social, político y económico determinado. Aparecen nuevas significaciones que provienen del ser histórico social, del imaginario social radical. Adviene así una nueva significación que entonces organiza   distinto ese escenario. El ser humano modifica y crea su entorno para cubrir las necesidades tanto individuales como sociales en el proceso de la vida y estas modificaciones están íntimamente ligadas a una época y cultura determinada.

Algunos ejemplos de instituciones imaginarias.

Por esta razón nos parecen muy repugnantes que los franceses coman ancas de rana y caracoles, que los británicos agreguen mermelada a los corderos, una discusión entre árabes o chinos nos disgusta por sus sonidos guturales o chillones, en occidente de Venezuela nos parece una barbaridad agregarle azúcar a la sopa de caraotas como gustan en oriente de tal país. Los muy severos castigos de cortarle las manos a los ladrones en Arabia Saudita nos llenan de repulsa en occidente.

Un ejemplo que examina Castoriadis con detenimiento es el candelabro hebreo o menorá de siete brazos y cuatro mil años de antigüedad. ¿por qué siete y no tres o nueve brazos? El siete constituye la frontera imaginaria no determinista. El candelabro se usaba para iluminar lugares sagrados y por ello se asoció a lo sagrado. Con el número adjudicado siete ese objeto deja de ser profano simplemente, una simple lámpara para convertirse en un objeto de enorme carga simbólica. Cada brazo significa un día de la creación, el brazo central el Shabat, día de descanso del judaísmo. No existe un determinismo materialista e histórico. Es la potencia de imaginar de los pueblos.

Para Castoriadis Dios es una representación imaginativa que se ha constituido en institución social de enorme arraigo global. De igual manera la familia es un imaginario que en Occidente se ha constituido en institución. Estado y ciudadano son ideas que están firmemente imbricadas, son representaciones imaginativas que son parte constitutiva de la cultura y la historia humana.

En la novela Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, citado por Deibar René Hurtado Herrera, podemos captar claramente el juego de los imaginarios y de la forma en que son trasmitidos y entendidos:

Como Aureliano tenía en esa época nociones muy confusas sobre las diferencias entre conservadores y liberales, su suegro le daba lecciones esquemáticas. Los liberales, le decía, eran masones; gente de mala índole, partidaria de ahorcar a los curas, de implantar el matrimonio civil y el divorcio, de reconocer iguales derechos a los hijos naturales que a los legítimos, y de despedazar el país en un sistema federal que despojara de poderes a la autoridad suprema. Los conservadores, en cambio, que habían recibido el poder directamente de Dios, propugnaban por la estabilidad del orden público y la moral familiar, eran defensores de la fe de Cristo, del principio de autoridad, y no estaban dispuestos a que el país fuera descuartizado en entidades autónomas. Por sentimientos humanitarios, Aureliano simpatizaba con la actitud liberal respecto a los derechos de los hijos naturales, pero de todos modos no entendía cómo se llegaba a una guerra por cosas que no podían tocarse con las manos.

Mozart y Beethoven en la visión de Castoriadis.

Todos conocemos de la breve, genial y desgraciada vida de Mozart, y de la triunfante y reconocida de Beethoven. Dos geniales músicos casi contemporáneos que sin embargo debieron enfrentar a una realidad histórico social en rápida trasformación. ¿Por qué Beethoven logra el pináculo del reconocimiento y Mozart muere en la pobreza y olvidado?

Aníbal Gauna Peralta nos dice que Mozart intenta sin logarlo independizarse de la tutela de la corte imperial y de la Iglesia Católica, todo lo cual logra con éxito Beethoven. Un cambio radical en la institución de la música ha acontecido en menos de una generación. Mozart anticipa una independencia del mecenazgo pero no logra insertarse en las exigencias del naciente mercado editorial.  Mozart reta a la nobleza arrancándole con cierto éxito su monopolio musical. Música y nobleza eran en Viena rasgos de identificación, privilegio y de poder. Es el imaginario social cortesano, espacio simbolico construido sobre una batalla por el gusto musical con la Iglesia. La nobleza ejerce el poder a través de la música en el siglo XVIII.

Beethoven, en cambio, observa un trastocamiento radical de la institución musical: un desplazamiento de sentido hondo, profundo. El compositor no es captado como un sirviente de la corte, acepta el mecenazgo, vende su música a un editor, se alía a un empresario, hace conciertos en su propio beneficio. Es el paso del mecenazgo al artista libre que vende sus obras al mercado. La orquesta cortesana da paso a la orquesta pública financiada por el municipio. Él da uso orquestal al piano. El gusto musical se democratiza, el espacio musical cortesano pierde importancia. Las partituras se pueden comprar por suscripciones. La composición musical toma la calle y el vecindario. Beethoven se convierte en ídolo de la emergente clase media, la clase burguesa liberal y nacionalista hacia 1800. Una sensibilidad con intención extramusical. Fue el primer escalón hacia su popularidad internacional.   

Castoriadis y Marvin Harris: el materialismo cultural.

Esta posición de Castoriadis es concomitante con la del antropólogo estadounidense Marvin Harris (1927-2001), creador del concepto de “materialismo cultural”: las vacas no son sagradas en sí mismas en la India, sino que son más útiles vivas que comidas. La prohibición de comer cerdo de judíos y musulmanes es de igual tenor. La cultura no es completamente ideacional, tiene por el contrario base material objetiva.  

Como Harris, Castoriadis establece una relación estrecha entre lo imaginario y la praxis social que elaboran los individuos mediante acciones. El imaginario social alude a una ficción vivida y no a un espacio ideal, una mera ficción o a un ámbito mental creado por un discurso oficial, Iglesia, Estado.

Castoriadis fundamenta su investigación, dice Esteban Oliva, en la praxis, la creación, la contingencia, el azar. Su propuesta es que el vínculo entre lo imaginario y la imaginación producen la realidad, porque la psique y la sociedad constituyen un binomio indisoluble. Este binomio es generador de las instituciones donde la potencialidad de lo imaginario está representada en el hacer, la acción, la potencialidad de crear un nuevo proyecto de futuro donde la cotidianidad y la lucha por la vida real son fundamentales.

En palabras de Castoriadis “El tiempo es emergencia de figuras distintas. El tiempo es alteridad, la condición que permite constituir cambios en la formas o modelos dados, la dimensión que ofrece la posibilidad de que lo establecido pueda transformarse en otra situación.

La Imaginación radical de Castoriadis.

Para Castoriadis es central su idea de la imaginación radical, lo causal y determinista no explica enteramente a las sociedades históricas concretas. Existe algo de espontaneidad y de autocreación, donde interviene lo indefinible, la pasión, el azar, el hallazgo y lo contingente. La imaginación es la facultad humana que permite a individuos y sociedades crear nuevas formas institucionales, sociales, históricas. Un magma de representaciones, magma de magmas.  La psique es «ola o flujo incesante de representaciones, de deseos y de afectos. Esta ola es emergencia ininterrumpida». Creamos lo que nos gusta.

Jurgen Habermas, recién fallecido filósofo alemán, dijo que Castoriadis ha emprendido la tentativa más original, ambiciosa y reflexiva de pensar de nuevo como praxis la emancipadora mediación de historia, sociedad, naturaleza interna y naturaleza externa. (Discurso filosófico de la modernidad, Excurso C)

 

En la tumba de Castoriadis en el cementerio Montparnasse, está inscrito en griego y en francés una cita del lejano Heráclito:

No encontramos caminando los confines del alma, aun recorriendo todo el camino, tan profundo es su principio.

 

Referencias.

Cisneros Araujo, María Elena. (2012) Individuo e imaginario en la obra de Cornelius Castoriadis. Saber, UCV. Repositorio Institucional. Universidad Central de Venezuela. Caracas, República Bolivariana de Venezuela.

Castoriadis, Cornelius. (2003). La institución imaginaria de la sociedad. Título original: L'institution imaginaire de la société. Traducción del francés al español de Antoni Vicens y Marco Aurelio Galmarini. (2ª reimpresión). Buenos Aires Argentina: Fábula TusQuets Editores.

Gauna Peralta, Aníbal Francisco (2020) Alcance y problemas de la propuesta de Cornelius Castoriadis sobre los Imaginarios sociales y el Cambio Social. Utopia y Praxis Latinoamericana, vol. 25, núm. 90, pp. 189-203. Universidad del Zulia. República Bolivariana de Venezuela.

Hurtado Herrera, Deibar René. (2008). La configuración: un recurso para comprender los entramados de las significaciones imaginarias*Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv v.6 n.1 Manizales ene./jun. 2008

Oliva, Esteban. (2016) El imaginario social: Reflexión con Cornelius Castoriadis. Revista Educare, volumen 20, número 3, septiembre-diciembre 2016. UPEL, Barquisimeto.

Sánchez Capdequí, Celso (2025) La (Re) institución imaginaria de la sociedad. Editorial Catarata. Madrid, España.

 

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