sábado, 2 de septiembre de 2017

El pecado del Doctor Rafael Tobías Marquís/ A la memoria del profesor Taylor Rodríguez García

TOBIAS MARQUIS


Comadre y que  retorna el Doctor Marquís  Oropeza a  Carora. Comadre, que  viene de la Sodoma de América, que en ese país del norte reniegan de la Santísima Virgen María.   Liberalidad y anticlericalismo es lo que aprendió por allá ese muchacho. Es el Anticristo.  Comadre,  parece  que no oyó bien las lecciones de moral y buenas costumbres del Presbítero Doctor  Maximiano Hurtado en la iglesia de San Juan, ni las del Doctor Ramón Pompilio Oropeza en el Colegio Federal. Se fue para Caracas, ciudad donde domina una ciencia anticatólica enseñada, comadre, por dos hijos de satanás: los doctores Ernst y Villavicencio. Horror.
TAYLOR RODRÍGUEZ GARCÍA
Comadre, mire usted, el niño Rafael Tobías era devoto católico, se confesaba y comulgaba todos los domingos y hasta hermano era de la Cofradía del Santísimo Sacramento. ¿Qué le pasó entonces  al hijo de Manuel María y Francisca en esas tierras del demonio? Dicen que un tal Doctor Enrique Luppi se lo llevó para Caracas, y de allí para un territorio en donde los gringos hacen un canal gigantesco que parte el continente en dos. Dios, qué cosa tan horrible.
Pero no todo quedó allí, comadre, siéntese en ese poyo para echarle el cuento completo. De allí partió a New York, horror, un nido de judíos y anarquistas. Se graduó de agrónomo allí. Horror. Y piensa abrir un colegio para señoritas acá. Fines de mundo, comadre. Ahora si nos compusimos, si esas muchachas estudian quién se va a encargar de los tripones y quién le va a hacer el mondongo a los maridos los domingos. Horror.
Recemos un trisagio comadre porque este mismísimo año de 1915 abre el colegio de Rafael Tobías y le puso el nombre de Liceo Contreras. Qué horror. No podemos soportar que funde una revista donde escriben nuestras niñas de la libertad de la mujer, qué horror. Y de ñapa, comadre, le pone el nombre de una diosa pagana, una tal Minerva. Horroroso. Pero lo que no podemos dejar pasar es que intente hacer que las muchachas usen una cosa que trajo del norte, una vaina que llaman blúmeres. Horror. Me dicen que una de las Perera le compró dos, y que una de las Herrera le encargó una media docena. Horroroso.
Sería muy bueno, comadre, que Rafael Tobías se vaya de Carora, como se fue el fraile Ildefonso Aguinagalde, comadre. Y como se fue para Duaca el padre Carlos, el hermano mayor de Chío Zubillaga. Yo lo vi por la celosía cuando ese cura se fue, comadre.  Que se vaya también éste y que nos deje en paz, no juegue. Y que no regrese jamás con esas teorías de un tal Darwin. Ni las de un tal Dewey. Horror.
 Allá donde se doctoró ese muchacho Rafael Tobías y que están pidiendo libertad las mujeres para acostarse con quien les provoque. Horror. El matrimonio no es destino obligado para las damas allá en esa ciudad maldita, comadre.  Y como si fuera poco -horror- están hablando bien de los maricos en esas universidades conquistadas por el mismo demonio, allá en el norte. Horror. Un tal Freud que habla mucho de sexo y que fue lectura de ese muchacho allá. Horror.
Se va el hombre, comadre. Se va para Valera a montar un colegio allá, y de señoritas también. Pobres valeranos, comadre. Se lo lleva el tal Doctor Luppi otra vez. Y le puso un nombre católico, comadre, Colegio Padre Rosario, así como de camuflaje, comadre. Y se llevó a Gregorita para que le ayude con su familia, allá en Valera.
Comadre, ¿ya se enteró? Murió en Valera el Doctor Rafael Tobías, y dicen que lo van a traer a Carora a darle cristiana sepultura acá en 1923, comadre. Yo, comadre veré pasar el cortejo fúnebre detrás de la celosía. Que descanse en paz ese señor y que Dios le haya perdonado tantos atrevimientos contra la Virgen María y Jesucristo, nuestro señor. Yo, comadre, soy muy católica y apostólica, tengo mi reclinatorio cerca del altar mayor de la iglesia de San Juan con mi nombre estampado con letras grandotas, pero a ese entierro no voy ni de vaina.