Thorstein Veblen:
Teoría de la clase ociosa. Las
razones para exhibir la riqueza.
Luis Eduardo Cortés Riera.
cronistadecarora@gmail.com
Cuando finalizaba el siglo XIX, y para ser más
precisos, en 1899, fue publicado Teoría
de la clase ociosa, las razones para
exhibir la riqueza, obra que según el sociólogo Wright Mills es el más importante
de los trabajos de sociología producidos en los Estados Unidos durante tal
siglo que se retiraba. Su autor fue un hijo de pobres inmigrantes noruegos luteranos
establecidos en Wisconsin, llamado Thorstein Veblen (Cato, Wisconsin, 1857 - Palo
Alto, California,1929). Fallece tres meses antes del gigantesco crac de la
bolsa de New York, que tuvo repercusiones planetarias y que seguramente habría
observado como confirmación de sus audaces ideas.
Sufrió de los prejuicios contra los noruegos, y las
universidades no lo consideraban un cristiano a cabalidad, pues era agnóstico. Mantuvo
discusiones de mucha altura con John Dewey, Franz Boas, Jane Addams. Con Dewey
ayuda a fundar la Nueva Escuela de Investigación Social en 1919, conocida
simplemente como Nueva Escuela “para todos los hombres y mujeres racionales”. Pronto se unirían a esta formidable idea John Maynard
Keynes, Bertrand Russell, John Watson, Harold Laski, Franz Boas, Lewis Mumford.
Fue publicado este trabajo cuando la gigantesca nación
del norte se perfilaba como una gran potencia económica en tiempos de la
Segunda Revolución Industrial (1860-1914), que experimentaba una enorme
concentración de la riqueza, creación de monopolios, la época de los barones
ladrones: Rockefeller, Carnegie, Vanderbilt, los llamados “señores de la
mansión”, y que retrata de manera admirable Scott Fitzgerald en su novela El gran Gatsby (1925), llevada al cine
en varias oportunidades.
Veblen, que era sociólogo y economista por las
universidades de Wisconsin y Chicago, recibe distintas influencias para
escribir su magistral obra: Karl Marx, Charles Darwin, Adam Smith, Herbert Spencer.
La economía neoclásica definía a las personas como agentes racionales, a lo que
opone Veblen que, contrariamente, son irracionales, volcados al consumo conspicuo
y ostentoso, gasto en productos de lujo, exhibición pública del poder
económico, el consumo invidioso (que
provoca la envidia), una actividad antiamericana, que tiene como base ganar y conservar
un buen nombre a base de ocio y consumo ostentoso, una filosofía de la
futilidad, el consumo por el consumo, del cual advirtió Jimmy Carter cuando
intentó la reelección, pero que fue derrotado por Ronald Regan, partidario del
consumismo a ultranza.
Las mansiones muy lujosas facilitan formas de consumo
ostentoso, garajes sobredimensionados para los enormes vehículos de la familia,
la compra de más ropa para llenar closets más grandes, la tendencia a comprar
camionetas de gran tamaño (todoterreno), una forma de consumo conspicuo
psicológicamente reconfortante y que proporciona y mantiene status social alto.
Tempranamente, en
1912, Veblen es citado en Alemania por Werner Sombart, en Francia por W. Jaffe
en 1924, el británico J. A. Hobson escribe en 1936 una monografía sobre Veblen
(traducida al español por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en 1941). Oshima
revisa la difusión de las ideas de Veblen en Japón (1943). Las referencias veblianas
en Francia las recoge Alice Le Goff (2019)
En 1994 se ha fundado la Asociacion Internacional Thorstein Veblen, en
Francia el Veblen Institute for Economics Reform, en japon el destacado
economista marxista Tsuro (1993) incorpra a Veblen en su Institutional
Economics Revisited, en Turkiye existe un grupo que sigue las pautas de Veblen
(2016).
Veblen ha contribuido a
explicar la política y la democracia estadounidense, véase por ejemplo Veblens America: The conspicuous case of Donald J. Trump, (2018)
escrito por Sidney Plotkin, quien es presidente de la Asociación Internacional Thorstein
Veblen. El pensamiento conservador se adecua muy bien a estos estilos
extravagantes de vida. Esta crítica de la clase improductiva resulta de una
actualidad extrema en nuestra atribulada época, un tiempo en que el capital
financiero ha tomado las riendas y una especulación salvaje se ha convertido en
razón última de la economía. 
En Latinoamérica destaca Brasil, donde el pensamiento vebliano se
estudia con gran vitalidad desde los años 1990. Han logrado adaptar al
catolicismo las ideas de Veblen pensadas para un entorno protestante. España, México,
Colombia y Chile destacan también en estudios del sociólogo estadounidense que
creía en el socialismo construido no por los proletarios sino por ingenieros
formados y competentes, una suerte de soviet de ingenieros, una diferencia
profunda con Karl Marx. En nuestra patria, Venezuela, ha sido divulgador de las
polémicas posiciones de Veblen el escritor, novelista y político Luis Britto
García. No conozco comunidades discursivas venezolanas en torno al pensamiento
vebliano.
Una de las expresiones más felices y agudas de Veblen se condensan en el
siguiente párrafo:
Gran parte del encanto atribuido al zapato de charol, o a la ropa blanca
impoluta, al sombrero de copa brillante y al bastón, que realzan en tan gran
medida la dignidad natural de un caballero, deriva del hecho de que sugieren
sin ningún género de dudas que el usuario no puede, así vestido, echar una mano
a ninguna tarea que sirva de modo directo o indirecto a ninguna actividad
humana útil.
Para finalizar esta breve nota sobre este noruego estadounidense, genio
originalísimo de la economía y sociología, digamos que fue también creador del
fértil y muy útil concepto de “curiosidad ociosa”; y en economía de la ley Bien
de Veblen, los automóviles de lujo y los vinos de primera, por ejemplo, mientras
más caros y costosos más son demandados, ideas de las cuales escribiremos detalladamente
después.
Carora,
Estado Lara,
República Bolivariana de Venezuela,
Sábado Santo, 4 de abril de 2026.