lunes, 2 de abril de 2018

El nacimiento del arte abstracto


Se considera que la primera pintura abstracta se la debemos a Vasily Kandinsky, pintor ruso que en 1910 observa maravillado una acuarela, un cuadro-jeroglifico suyo, que había sido colgado al revés en su estudio de Munich. No estaba solo en ese empeño de reemplazar el objeto, pues casi simultáneamente y de manera impresionante lo acompañan el holandés Piet Mondrian en París (1914) y el ruso Kazimir Malevicht en Moscú (1915). Los tres llegan a la abstracción, una elección tan radical y tan grave en la historia del arte, por vías muy diferentes e igualmente aberrantes: extrañas especulaciones estéticas y metafísicas que el positivismo había pensado erradicar del pensamiento de la civilizada Europa.
En Kandinsky se observa la influencia del espiritualismo del siglo XIX y sus figuras más descollantes: Alan Kardec y Madame Bavlatsky. El francés Kardec  con su obra El libro de los espíritus, en tanto que Blavatsky es autora de La doctrina secreta, y es una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica. Su influencia llegó hasta Joyce, Borges, Gandhi y al pintor Mondrian. Esta doctrina le permite convertirse al pintor ruso en profeta o mago de una nueva edad, y el arte experimenta una elevación casi mística. El arte abstracto comenzó entonces como un arte religioso y metafísico. Presenta Kandinsky a Maeterlinck como verdadero visionario que realiza el viaje espiritual con el que sueña él para la pintura. En música declara su adhesión a Schönberg, Wagner y Debussy, se siente próximo a los prerrafaelistas ingleses, Rossetti y Burne-Jones. Estas ideas le hicieron entrar en conflicto con los comisarios comunistas de la cultura, quienes logran en 1921 sacarlo de la Unión Soviética.

Mondrian alcanza la abstracción como misionero puritano calvinista y de convicciones teosóficas. Soñaba con una pintura de pureza estética y moral. Una convergencia de lo bello con el bien. El arte juega un papel iniciático en el misterio de sublimación en relación con la vida y la naturaleza. La creencia en la reencarnación y en la misión del artista en el advenimiento de una sociedad armoniosa constituyeron los requerimientos para que Mondrian pasara del cubismo de Braque y Picasso a la abstracción.  No soportaba la naturaleza y su desorden, hasta tal punto que puede hablarse en él de una represión de la naturaleza y de una sublimación artística extrema.morirá en Nueva York en 1944.  
Y finalmente el tercer inventor del arte abstracto, Malevich, quien combina el nihilismo ruso con la abstracción de una manera singular. El nihilismo, una creación del escritor Turgenev, abjura de los objetos de la creencia sin renunciar a la fe, la verdad reside en la nada.  Lanza el suprematismo en 1916, vinculándose a la vanguardia política, pero pronto cae en desgracia, pues, como ya le había sucedido a Kandinski, es echado de sus responsabilidades artísticas por el dogmatismo y la intolerancia soviéticas.  


Coincidencia de una pintura decisiva de la historia y unas filosofías pasadas de moda que le sirven de pretexto, ¿No se encontrará -se pregunta Antoine Compagnon en su libro Las cinco paradojas de la modernidad. Seuil, 1990- la misma mezcla, el mismo desnivel o la misma tensión, en la mayoría de los artistas contemporáneos verdaderamente novedosos? El arte nuevo no ocurre sin arcaísmo. De esa manera el Quijote en su reacción contra la anacrónica novela de caballería, Cervantes funda la novela moderna.