viernes, 16 de junio de 2023

El Valle inquietante y el doppelganger

Los extraordinarios avances en la tecnología digital, robótica y animación 3D, no dejan de sorprendernos día a día. Hoy me voy a referir a la hipótesis del Valle Inquietante, (Incunny Valley, en inglés), que he conocido gracias a las páginas del The New York Times. Afirma que cuando las réplicas antropomórficas se acercan en exceso a la apariencia y comportamiento de un ser humano real, causan una respuesta de rechazo entre los observadores humanos. Las consecuencias éticas, psicológicas y filosóficas de este fenómeno son inmensas.

 El término fue acuñado por el profesor japonés experto en robótica Masahiro Mori en el año 1970, pero parece que existe un antecedente en el concepto de Ernst Jentsch de la identidad inquietante en un ensayo de 1906, titulado «En la psicología de lo inquietante» (“On the Psychology of the Uncanny”).​ El efecto inquietante del concepto de Jentsch fue introducido, en el campo psicoanalítico, por Sigmund Freud en un ensayo de 1919 titulado «Das Unheimliche», traducido a veces como "Lo ominoso" o "Lo siniestro", aunque también tiene como traducción "Lo misterioso".

La hipótesis original del japonés Morí declara que cuando la apariencia de un robot es más humana, la respuesta emocional de un observador humano al robot se irá haciendo cada vez más positiva y empática, hasta cruzar un punto a partir del cual la respuesta se vuelve una fuerte repugnancia. Sin embargo, cuando la apariencia del robot continúa convirtiéndose menos distinguible de la de un ser humano, la respuesta emocional se vuelve positiva una vez más y se va aproximando a niveles de empatía como los que se dan entre humanos.

 Al mirar un robot «inquietante» se produce un miedo innato a la muerte y entonces se activa un mecanismo de defensa basada en la cultura, para hacer frente a la inevitabilidad de la muerte. Los androides parcialmente desmontados juegan en los temores subconscientes de reducción, reemplazo y aniquilación que llevamos al ámbito humano: Un mecanismo con un aspecto humano y un interior mecánico, actúa en nuestro miedo subconsciente, afirmando que todos nosotros somos, también, sistemas mecánicos sin alma. Los androides, en variados estados de mutilación, decapitación o desmembramiento, producen una reminiscencia a un campo de batalla a posteriori de un conflicto y, por ello, el mirar esos estados de mutilación nos produce un recuerdo de nuestra mortalidad.

Dado que la mayoría de los androides son copias de gente real, son doppelganger, es el vocablo alemán usado para referirse al mito del doble. Se dice que todos tenemos en el mundo un doble que es exactamente igual a nosotros y a la vez, en esencia, es la antítesis absoluta. Y a veces provocan miedo a ser reemplazados por ellos en el trabajo, en una relación, etcétera. La torpeza de los movimientos de un androide podría ser molesta debido a que nos provoca miedo a sufrir pérdida de control corporal.

       En la era digital abundan -en forma de cibergemelos, bots (programas informáticos que imitan nuestro comportamiento) y clonos mentales. El mito del doppelgänger juega con nuestro miedo a lo desconocido y lo incognoscible. En la era moderna hemos adaptado el mismo mito a la tecnología. La magia viene de otro mundo y es ahí donde se crean nuestros doppelgängers digitales.  La noción del doppelgänger se escapó, sin mucho esfuerzo, de las páginas de los mitos y leyendas para aposentarse en el mundo igualmente intangible de lo digital.

El séptimo arte nos ofrece gran cantidad expresiones de este curioso fenómeno del Valle Inquietante: las cintas Blade runner, basada en una novela de Philip K. Dick; El hombre bicentenario, una creación de Isaac Asimov; Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg. Hace décadas que se viene moldeando y fortaleciendo como un término muy cinéfilo, siendo por supuesto obsesión de Alfred Hitchcock con varias de sus películas, principalmente «Vértigo», además de otros tantos íconos del séptimo arte. Es usual encontrar Doppelgängers en los trabajos de David Lynch, en varios de los thrillers clásicos de Román Polanski o algunas de las películas mejor consideradas de la historia como «Persona» de Igmar Bergman y «Solaris» de Takovsky. Otro ejemplo, quizás el menos conocido de todos los que hemos expuesto, es la adaptación casi directa de la novela del novelista ruso Fedor Dostoyevsky realizada en 2013. «El Doble» es una comedia negra protagonizada por Jesse Eisenberg y Mia Wasikowska, sobre un joven que ve su vida usurpada abiertamente por un doble exacto que incluso llega a ser contratado en su mismo lugar de trabajo. Fue la segunda película dirigida por el brillante comediante inglés Richard Ayoade (Moss de «IT Crowd»).

En la literatura universal resalta el extraño caso del doctor Jekill y el señor Hyde", escrito por Robert Louis Stevenson es una versión de la historia del doppelgänger. Quizás uno de los mejores para darnos el sabor de lo que estamos hablando sea el extraordinario escritor Edgar Allan Poe, quien en su cuento "William Wilson" nos ofrece uno de los más claros ejemplos de un doppelgänger, con el protagonista descubriendo, poco a poco, algo raro, empezando por la llegada a su colegio de un alumno que sin ser pariente mío llevaba mi mismo nombre y apellido; un circunstancia poco destacable porque pese a mi ascendencia noble, el mío era uno de esos apellidos comunes que, desde tiempos inmemoriales, parecen haber pasado a ser propiedad de la plebe. Mi tocayo había nacido el diecinueve de enero de 1813 y esta es una coincidencia bastante notable, pues se trata precisamente del día de mi natalicio. ¡El mismo nombre! ¡La misma figura! ¡El mismo día de llegada a la academia! ¡Y después su obstinada e insensata imitación de mi manera de caminar, mi voz, mis costumbres y actitudes! En Rayuela, novela del escritor argentino Julio Cortázar, el protagonista llama irónicamente a un personaje su Doppelgänger debido a una curiosa simetría que se establece entre ellos en varios aspectos de su vida. En la novela El hombre duplicado de José Saramago, el protagonista Tertuliano Máximo Alfonso descubre a los 38 años que en su ciudad vive un individuo exactamente igual a él al que no le une ningún vínculo de sangre.

 Psicológicamente esto puede ser un evento catastrófico. Nuestra necesidad de singularidad es tan fuerte que puede afectar nuestro bienestar.  La leyenda dice que tenemos siete doppelgangers en algún lugar del mundo. Una teoría cosmológica reciente de la mecánica cuántica, la paradoja cuántica del “gato de Schrödinger”, afirma que existen universos paralelos donde viven otras personas idénticas a nosotros.

Amable lector: ¿Cuántos doppelgangers ha encontrado usted en su vida? Existe twinstrangers.com, un sitio web para encontrar a tus gemelos extraños. Le deseo mucho éxito en esta búsqueda verdaderamente alucinante.

Carora,

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

 República Bolivariana de Venezuela.

Viernes 9 de junio del año 2023.

La increíble Paradoja de Moravec

 

La palabra paradoja es una de las creaciones más extraordinarias del genio griego. Viene de paradoxon: inesperado, increíble, singular. Una de ellas es la paradoja de los cretenses son embusteros, que tanto influyó en el filósofo británico Bertrand Russel y que muestra la inconsistencia de las matemáticas tradicionales. Otra, muy curiosa, se le llama Paradoja del hotel infinito: un hotel de infinitas habitaciones puede aceptar más huéspedes, incluso si está lleno. Y quizás la más conocida en Venezuela y que mis alumnos de psicología en cuarto año en el Liceo Egidio Montesinos de Carora, me planteaban con mucha regularidad, la paradoja del huevo y la gallina: el antiguo dilema sobre qué fue primero, ¿el huevo o la gallina?

La paradoja Moravec

Las paradojas son muy antiguas, como hemos visto, pero recientemente se han encontrado con la llamada Inteligencia Artificial, fenómeno que nos hace temblar y nos quita el sueño.

Uno de los creadores de la paradoja de marras es Hans Moravec, nacido en KautzenAustria30 de noviembre de 1948, es un investigador en robótica en la Carnegie Mellon University. Es conocido por sus escritos sobre robóticainteligencia artificial, y en general sobre el impacto de la tecnología en la sociedad. Se le considera un futurólogo que ha publicado diversos artículos desde la óptica del movimiento del transhumanismo. En su trabajo como ingeniero Moravec ha desarrollado diversas técnicas de visión artificial.

 La principal lección de treinta y cinco años de investigación en Inteligencia Artificial (IA) es que los problemas difíciles son fáciles y los problemas fáciles son difíciles. O, dicho de otra manera: la paradoja de Moravec que explica por qué los robots y la IA encuentran difíciles las cosas fáciles, y fáciles las cosas difíciles. La paradoja de Moravec fue planteada en 1988 cuando la robótica y la Inteligencia Artificial estaban en un momento de estancamiento y no había financiamiento para nuevos proyectos, al tiempo que las ideas de Alan Turing, padre de la IA, entraban a un callejón sin salida.

       Hemos logrado, especialmente con la Inteligencia Artificial, imitar los complejos sistemas de razonamiento e incluso de creatividad de nuestro cerebro. Pero -a la vez- un robot, por más extraordinario y avanzado que sea- ¡no puede hacer el nudo de las trenzas de zapatos!, acción ésta, en engañosa apariencia de sencillez por su cotidianeidad, requiere un enorme esfuerzo computacional. Fue entonces cuando apareció esa contradicción aún no resuelta: se creaban procesos de Inteligencia Artificial con cierta facilidad, mientras que las funciones básicas del ser humano eran básicamente imposibles de recrear en un robot.

Moravec no estaba solo en la búsqueda de una solución a tan peliagudo problema, le acompañaban Rodney Brooks, y estadounidense Marvin Misnky.  Pero es el austriaco quien mejor lo planteó: "Es comparativamente fácil hacer que las computadoras muestren un rendimiento de nivel adulto en pruebas de inteligencia o jugando al ajedrez, pero difícil o imposible darles las habilidades de un niño de un año en lo que respecta a la percepción y la movilidad". Los robots pueden ser muy inteligentes y muy incapaces.

La salida a la paradoja la plantea Brooks de esta manera: “Si queremos construir un robot con inteligencia humana, primero construyamos un robot con anatomía humana". Por ejemplo, dice la BBC de Londres, un equipo de científicos europeos ha desarrollado un prototipo que se conoce como ECCERobot, que tiene un esqueleto termoplástico completo con vértebras, falanges y caja torácica. Pero a pesar de su enorme complejidad este robot apenas es capaz de agarrar una taza de café.

Como hago vida marital con Raiza Mujica, médico dermatólogo, me sorprende muchísimo cuando los ingenieros del viejo mundo dicen: "Un desarrollo realmente crucial será la piel. La piel es extremadamente importante en el desarrollo de la inteligencia porque proporciona patrones sensoriales tan ricos: tacto, temperatura, dolor, todo a la vez", dice Rolf Pfeifer, responsable de la construcción de tan ingenioso robot en Europa.

Volvemos a Charles Darwin.

Una posible explicación de la paradoja, ofrecida por Moravec, se basa en la teoría de la evolución de Charles Darwin (1809-1882). Todas las habilidades humanas se implementan biológicamente, utilizando maquinaria diseñada por el proceso de la selección natural. En el curso de su evolución, la selección natural ha tendido a preservar aquellas mejoras en el diseño y optimizaciones. Mientras más antigua es una habilidad, más tiempo ha tenido la selección natural para mejorar el diseño. El pensamiento abstracto se desarrolló recientemente, por lo tanto, no debemos esperar que su aplicación sea especialmente eficiente.

       El deliberado proceso al que llamamos razonamiento es, escribe Moravec, la capa más delgada del pensamiento humano, eficaz sólo porque se apoya en el más antiguo y mucho más potente, aunque por lo general inconsciente, conocimiento sensorial motor. Todos somos prodigios en áreas perceptivas y motoras, tan buenos que hacemos ver fácil lo difícil. El pensamiento abstracto, sin embargo, es un truco nuevo, quizás con menos de 100 mil años de antigüedad. Todavía no lo hemos dominado. No es del todo intrínsecamente difícil; sólo parece así cuando lo realizamos. Las habilidades humanas más antiguas son, en gran parte, inconscientes y por eso parecen ser fáciles.

Algunos ejemplos, dice Google Académico, de las habilidades que han ido evolucionando durante millones de años son: el reconocimiento facial, desplazamiento en el espacio, juzgar las motivaciones de las personas, capturar una pelota, reconocimiento de voz, establecimiento de objetivos alcanzables, prestar atención a las cosas interesantes; todo lo que tenga que ver con la percepción, la atención, la visualización, las habilidades motoras y habilidades sociales, por ejemplo. Algunos ejemplos de habilidades que han aparecido más recientemente son: las matemáticas, la ingeniería, los juegos humanos, la lógica y la mayor parte de lo que llamamos ciencia. Estas habilidades resultan ser difíciles para nosotros, puesto que no son para lo que nuestros cuerpos y cerebros se desarrollaron principalmente. Estas son habilidades y técnicas adquiridas recientemente y han tenido unos pocos miles de años para ser refinados, principalmente por la evolución cultural.

 Asumieron que, teniendo (casi) resueltos los problemas "difíciles", los problemas "fáciles" de la visión y el razonamiento del sentido común serían pronto resueltos. Pero se equivocaron, y una de las razones es que estos problemas no son nada fáciles, sino increíblemente difíciles. El hecho de que habían resuelto problemas como la lógica y el álgebra era irrelevante, porque estos problemas son extremadamente fáciles para ser resueltos por máquinas. Las cosas que los niños de cuatro o cinco años podían hacer sin esfuerzo, como distinguir visualmente entre una taza de café y una silla, o caminar en dos patas, o encontrar el camino desde su dormitorio a la sala no eran considerados como actividades que requirieran inteligencia."  Se ha decidido desde entonces en la robótica construir máquinas sin cognición, pero solo con acción y detección.

        Las habilidades mentales de un niño de cuatro años que damos por sentado, reconocer una cara, dice el psicólogo canadiense Steve Pinker, levantar un lápiz, cruzar una habitación, responder una pregunta, de hecho, resuelven algunos de los problemas de ingeniería más difíciles jamás concebidos ... Con la aparición de una nueva generación de dispositivos inteligentes, serán los analistas de valores y los ingenieros petroquímicos y los miembros de la junta de libertad condicional puedan quedar obsoletos por las máquinas. Por otra parte, los jardineros, recepcionistas, barberos y cocineros pueden estar seguros en sus trabajos en las próximas décadas. La arrogante Inteligencia Artificial no los dejará desempleados.

La robótica en la literatura y en el séptimo arte.

El escritor estadounidense y renovador de la novela gótica Edgar Alan Poe (Boston,1809-Baltimore, 1849) destapó un elaborado engaño que asombró a miles de personas. Fue considerado uno de los mejores artículos de su tiempo. El mundo estaba asombrado. Nadie había visto nada parecido en los Estados Unidos de 1827. Un robot, creado por el turco Johann Maelzel, era capaz de derrotar a cualquier humano jugando al ajedrez. Se descubrió posteriormente el engaño: un enano escondido manipulaba alfiles, peones y reinas. Matzel, cosa notable, murió en el puerto venezolano de La Guaira el 21 de julio de 1838.

En el cine nos hemos sentido maravillados con el film El hombre bicentenario (1999), basado en una novela de Isaac Asimov. Un robot, Andrew (Robin Williams) rompe la cadena de producción y desarrolla pasmosas actividades manuales, tiene sentido estético al tallar caballitos de madera que vende a muy buen precio. Cuando intenta abrir una cuenta bancaria acompañado de su propietario, le niegan la posibilidad. Fallece a los doscientos años en un cuerpo humano, manteniendo su cerebro robótico que se consume parejamente a su cuerpo mortal junto a su humana conyugue.

A la memorable cinta Blade Runner, EEUU, 1982, le he dedicado mi atención. (Ver mi blog Cronista de Carora). En la futura y abominable ciudad de Los Ángeles de 2019, unos replicantes, robots casi humanos, cometen fechorías, un sangriento motín, que el policía Blade Runner (Harrinson Ford) intenta despejar. Se enamora de una de estos aparatos, una hermosa chica que ni siquiera sabía que era una máquina robótica. Una muy tenue línea divisoria entre biología y máquina, en una película de culto.

El ajedrez y la robótica.

 En 1988 se desarrolló una súper computadora llamada Deep Thought. La historia de Deep Blue comenzó en 1985cuando Feng-hsiung Hsu, entonces un estudiante graduado de Carnegie Mellon, comenzó a trabajar en su proyecto de tesis: ChipTest, una máquina de jugar al ajedrez. Diseñada para jugar el juego-ciencia que nació en la India antigua, derrotó al gran maestro danés Bent Larsen. En 1989, disputó dos partidas con el campeón mundial soviético Garry Kasparov.

En ambos encuentros, ganó el cerebro humano. Para 1996 se concertó el match entre Kasparov y Deep Blue. El campeón se impuso 4 a 2, producto de tres victorias y dos empates, pero sufrió una derrota. Un año más tarde, la versión Deeper Blue enfrentó a Kasparov, de vuelta a seis partidas, y ganó por 3½ a 2½. Un campeón del mundo ya no solamente perdía una partida, sino un match. Deep Blue podría explorar hasta 100 millones de posibles posiciones de ajedrez por segundosegún el artículo de IBM. Pero –oh, inmensa paradoja- no sabía Deep Blue amarrar trenzas de zapatos.

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

Santa Rita, Carora,

República Bolivariana de Venezuela.

Domingo 9 de junio de 2023.


viernes, 26 de mayo de 2023

Encuentro con el escritor larense Rafael Domingo Silva Uzcátegui (*)

En 1989, mientras iniciábamos nuestros estudios de postgrado en historia bajo la dirección de los doctores Federico Brito Figueroa (1921- 2000) y Reinaldo Rojas en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico Barquisimeto “Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa”, Venezuela, comenzó nuestra curiosidad por conocer a Rafael Domingo Silva Uzcátegui (1887-1980) colocado más allá de su archiconocida Enciclopedia Larense (1941). 

       El Dr. Reinaldo Rojas, mi mentor, nos advirtió de la existencia de otras obras casi desconocidas del escritor larense y venezolano. Mencionó nuestro mentor Psicopatología del soñador, recuerdo vivamente. De inmediato sentí una gran curiosidad por aquellas producciones, que, lamentablemente, no estaban al alcance nuestro. Era yo por aquel entonces docente del área de psicología y de filosofía, orientado por el magnífico docente, profesor germano-venezolano Ignacio Burk Wagner.  En el Liceo Egidio Montesinos de Carora, Venezuela, lo que se convirtió en una suerte de puente para mi incursión en la llamada “historia de las mentalidades”, postulada y cultivada por la Escuela de Los Anales francesa, fundada por los historiadores Marc Bloch y Lucien Fevbre en 1929, todo lo cual me acercó, felizmente, al escritor autodidacta caroreño que nos ocupa.

Han pasado largos años desde aquel encuentro inicial con Rafael Domingo Silva Uzcátegui para que felizmente se concretara mi deseo de conocer en profundidad y detalle tan interesante escritor curarigüeño, larense y venezolano. Sucedió que escribí para la prensa larense, los diarios El Impulso y El Caroreño, un artículo sobre el baile folklórico del Tamunangue o sones de negro, en el que R. D. Silva Uzcátegui hace interesantes observaciones sobre el origen hispánico y canario de esta danza venezolana. Se lo envié al Dr. Reinaldo Rojas, quien en un gesto de aprobación de mis ideas, me pidió que participara en encuentro de escritores promovido por la Asociación de Escritores Larenses (ASELA) y su presidente, el Maestro Alfonso Giménez en su hermosa residencia “La Casa de La Parra”, Barquisimeto, para conversar sobre tan conocido y a la vez desconocido autor. Toda una paradoja.

Allí, en este escenario tan cálido, atento e interesado, me referí a R.D. Silva Uzcátegui colocado más allá de la Enciclopedia Larense, obra que, como sabemos de sobra, es su obra más resaltante, voluminosa y ampliamente conocida. En tal sentido, hice una exposición sobre una polémica obra escrita por el escritor larense en 1925: Historia Crítica del Modernismo en la Literatura Castellana, que es un ataque furibundo y despiadado a esta corriente literaria de finales de siglo XIX y comienzos del XX. Encabezada por los “decadentes y degenerados”, según dice R. D. Silva Uzcátegui, poetas Edgar Allan Poe, Walt Whitman, los bardos franceses Baudelaire, Lautréamont, Mallarmé, Verlaine, Moreas y los hispano-americanos, Rubén Darío y Leopoldo Lugones, entre otros.

Sorprendente ¿no? Aquella conversación con nuestros pasmados y sorprendidos escritores vernáculos me dio la oportunidad de pensar en escribir un ensayo sobre ese escritor larense oculto tras la fama de su Enciclopedia Larense. Le comuniqué la idea al Dr. Reinaldo Rojas, a los profesores Carlos Giménez Lizarzado, Héctor Torres Mendoza, José Yeo Cruz (QEPD) y al Cronista de Curarigua, Bernardo Yépez, quien generosamente me facilitó en fotocopia Historia Crítica del Modernismo y otros trabajos de y sobre R.D. Silva Uzcátegui. Le quedo enormemente agradecido. Unánimemente, aprobaron mi proyecto que reflexioné que sería un verdadero desperdicio no llevarlo a la escritura.

Trabajo que en verdad se dificulta de alguna manera. Ello porque algunas de sus obras no se encuentran con facilidad, pues son unas rarezas, son casi unas incunables impresas en Barcelona, España, o en Buenos Aires, Argentina. Lo segundo es que poco se ha escrito sobre R.D. Silva Uzcátegui en Venezuela. Resalta la serie Candideces, en una de las cuales dedicó el escritor caroreño Luis Beltrán Guerrero, crítico literario, un ensayo de cuatro cuartillas  en el cual dice que “… La Historia Crítica del Modernismo en la Literatura Castellana, con cuyo enfoque general, de crítica psiquiátrica, atento a los lineamientos de Max Nordau, no ha estado ciertamente de acuerdo el cronista” [subrayado nuestro];  y una biografía publicada por el Centro de Historia Larense del escritor R. D. Silva Uzcátegui salido de las manos de la profesora larense y curarigüeña Carmen Yolanda Pereira de Torres, editado en 1992. El historiador y literato Dr. Guillermo Morón le dedica agudos comentarios en su columna periodística El Animal Histórico. Por su parte, R. J. Lovera De Sola, equivocadamente, como se verá después, dice que “fue el primer venezolano que aplicó su formación psicoanalítica, sin ser médico, a sus estudios de crítica literaria e histórica”. Su país de nacimiento ha sido poco atento al legado del escritor larense. Es un desconocido. Por ello que hemos subtitulado exprofeso este ensayo Más allá de la Enciclopedia Larense.

Pienso que sus hijos, el Dr. Carlos Rafael Silva, fundamentalmente, han debido reimprimir los libros olvidados de su padre. El ministro de Educación, que fue en la década de los 1970, ha podido aprovechar tan excelente oportunidad para desde tan eminente cargo ordenar la edición de las Obras Completas de su padre, quien para aquel entonces aún vivía, pues como sabemos R. D. Silva Uzcátegui falleció en 1980.

Pero estamos a tiempo. El gremio larense de escritores (ASELA) bien podría abocarse a tan importante y significativa empresa de cultura. Imprimir libros en el interior del país ya no es tan difícil, tal y como se quejaba el poeta y ensayista Hermann Garmendia hace ya varias décadas, ante lo que consideraba una dificultad enorme en la pueblerina Barquisimeto de hace cincuenta años.

Debemos hacer otra consideración. Se trata del carácter histórico y no precisamente literario del presente ensayo, un mea culpa. Aunque Lucien Fevbre habría desaprobado mi posición al respecto, debo de reconocer mis enormes deficiencias literarias. Sé que mis lecturas de crítica literaria son limitadas y a veces hechas con cierta displicencia y cierta despreocupación; sin embargo, la redacción de este trabajo me ha hecho tomar un vivo interés por las cuestiones de la versificación, la métrica y el ritmo en la poesía, y otras cuestiones, como la inspiración y la revelación poética, como diría Octavio Paz, tienen en mi sensibilidad otra connotación, nueva y renovada.

Debo dar las gracias al doctor Reinaldo Rojas y a los profesores Héctor Torres Mendoza y Carlos Giménez Lizarzado, miembros de la casa de pensamiento que es la Fundación Buría, Barquisimeto, por haber leído el borrador de este ensayo de crítica histórico literaria y hacerle interesantes y agudas observaciones que de otra manera no se me hubiesen ocurrido. Les quedo altamente agradecido.

* Introducción al ensayo Rafael Domingo Silva Uzcátegui, más allá de la Enciclopedia Larense. Psiquiatría y literatura modernista. 2014, con el cual me hice merecedor del Premio Nacional de Literatura Antonio Crespo Meléndez. Fue publicado por La Casa de las Letras, Andrés Bello, Caracas, 2017.

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

 

Carora, Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela.

Sábado 20 de mayo de 2023.

 

 


jueves, 18 de mayo de 2023

Guillermo Morón, un legado

Fue gracias al afable periodista José Numa Rojas Espinoza, como conocí al eminente historiador y literato de ficción Doctor Guillermo Ernesto Morón Montero. Lo llevó a mi casa en el Grupo Escolar Ramón Pompilio Oropeza de Carora hace como más de medio siglo. El profesor Expedito Cortés, mi padre y director de esa casa de estudios, lo recibe con la afabilidad que era su característica. Era yo un adolescente y creo que esa visita del ya entonces reconocido historiador marca mi carrera hacia las humanidades y la historia.

En lo sucesivo tuve varios encuentros con él, en Caracas, Barquisimeto y Carora, la ciudad de su adopción. Y digo con énfasis adopción pues no era Guillermo Morón caroreño como suele decirse, pues nació en Cuicas, poblado al norte de vecino Estado Trujillo. Tenía la sangre repartida, pues su madre, Rosario Montero de Morón, era caroreña y su padre un humilde agricultor cuiquense. Se le acusará de tener “doble nacionalidad”, según la ocasión.

  Su relación con la antigua ciudad del semiárido de Carora comenzará cuando su tío, Alfonso Montero, lo inscribe a sus 15 años a estudiar nuestro tradicional bachillerato con sabor decimonónico en el Colegio Federal Carora en 1941, cuando ya el Doctor Ramon Pompilio Oropeza Álvarez había fallecido en 1937, pero es la figura singularísima de Cecilio Zubillaga Perera, un intermediario cultural caroreño y de raigambre goda, quien le imprime honda y perdurable impronta. Le persuade “Chío” Zubillaga a no estudiar derecho como era la costumbre, y le sugiere inscribirse en el recién creado Instituto Pedagógico de Caracas para que se convierta en educador como su mamá.

A pesar de que forma su imagen del mundo en el regazo de Chío Zubillaga, hombre cercano al marxismo de tinte soviético, Morón será hombre de pensamiento conservador, lo que da pie a pensar que Chío no atornillaba a sus discípulos a una determinada ideología. Cosa semejante ocurre con el humanista de Venezuela, el Doctor Luis Beltrán Guerrero, una persona de brillante y olvidada pluma cercano al pensamiento socialcristiano.

  Viajará Morón a España, tras pasantía docente en el Liceo Lisandro Alvarado de Barquisimeto, a continuar sus estudios en Valladolid y sus inmensos archivos históricos, conducido por el Doctor Demetrio Ramos Pérez, un eminente americanista al cual conocí en 1980 en Caracas. Nacen allí los cinco tomos de su Historia de Venezuela, inmensa obra que ha sido soslayada de nuestras universidades autónomas y sus escuelas de historia. Es momento de revisarla con ojos ajenos a la pasión ideológica que ciega hasta los más sabios. Una sana revisión de la obra de Morón se la debemos al Doctor Reinaldo Rojas, quien en nuestros estudios de quinto nivel nos enseñó a valorar tan importante bibliografía moroniana.

Mi amigo Doctor Juan Hildemar Querales Álvarez tuvo un gran acierto al fundar en el barrio Pueblo Aparte el Ateneo de Carora Doctor Guillermo Morón. Ha sido el Ateneo un baluarte de la cultura en esta zona popular de Carora ubicado en la calle Camacaro con Lídice. El epónimo de la institución hizo innúmeras visitas a esta noble institución creada con su nombre y le imprimió un prestigio grande con su presencia.

 En vísperas de cumplir el diario El Impulso su primer centenario en 2004, dirige el Dr. Morón una muy juiciosa investigación histórica de este diario que nace en Carora de la mano del Br. Federico Carmona y su familia en 1904, tiempos de “El Cabito”. Allí afirma Morón que los estudios históricos en Barquisimeto son una verdadera escuela de pensamiento de la mano de los doctores Federico Brito Figueroa y Reinaldo Rojas, difusores de las posibilidades de objeto y método de la Escuela de los Anales fundada en 1929 por Marc Bloch y Lucien Febvre en Francia.

   Humilde muchacho de provincia, hijo de humilde maestra de escuela primaria en tiempos de la larga dictadura gomecista, Guillermo Morón escala hasta los más altos escenarios de la República de las Letras: Director de la Academia Nacional de la Historia y Escritor del Año en 1980. Como Director de la Academia Nacional de la Historia hizo posible que fueran editados centenares de libros por espacio de varias décadas, un esfuerzo notabilísimo en un país de pocos y contados lectores.

 Tuvo el enorme privilegio de enterarse de que su novela El gallo de las espuelas de oro fuese enviada a la pira para ser reducida a cenizas en la plaza Bolívar de Carora. Y digo privilegio porque son los libros conducidos a la hoguera por los intolerantes los que llegan a mayor número de expectantes lectores. Los libros del poeta Heinrich Heine, Segismundo Freud y Mario Bunge son ejemplos contundentes. Los libros arden mal.

 Se retira de la vida Guillermo Morón un 19 de noviembre de 2021 a la provecta edad de 95 años, dejándonos un inmenso legado escritural que será, a no dudar, rexaminado y visto con ojos diferentes por las futuras generaciones.

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

 

Santa Rita, Carora,

República Bolivariana de Venezuela.

18 de mayo de 2023.




 

 

 

 

    

 

 


martes, 16 de mayo de 2023

La historia del culto a Virgen María es sin duda uno de los fenómenos más interesantes y extraordinarios del cristianismo, nos dicen los mexicanos Solange Alberro, el Nobel de literatura Octavio Paz y el ecuatoriano Bolívar Echeverría, autores y pensadores que me motivan para intentar comprender el inmenso fervor mariano en las tierras del semiárido larense venezolano y su mayor manifestación: la gigantesca procesión de la Virgen Divina Pastora que ocurre todos los 14 de enero, sin apenas pausas, desde 1856.

       Después de haber sido por mucho tiempo un tema tradicional y predilecto de hagiografía, se ha convertido en objeto de estudios de sociólogos, antropólogos e historiadores, que ven en la esfera de lo religioso un inmenso terreno de observación aun poco reconocido y, menos aún, explorado. La historia de América Latina - dice el historiador francés Francois Chevalier- no se podrá comprender sin el elemento religioso católico.

Porque ¿cómo no admirarse  de que una mujer de perfiles apenas esbozados en los evangelios sea, afirma la historiadora mexicana Solange Alberro, unos siglos después de los acontecimientos que la llevaron al escenario histórico, entronizada como madre de Dios- Theotokos en el Concilio de Éfeso, año 431- posición  a partir de la cual emprendió una carrera asombrosa que desembocó en pleno siglo XX en su consagración como soberana del mundo y madre universal y, finalmente, si el Vaticano atiende al reclamo de numerosos devotos suyos, en “co-redentora”, lo que la colocaría de hecho en el mismo plano que su divino hijo? (El águila y la cruz. Orígenes religiosos de la conciencia criolla. México, siglos XVI-XVII, pág. 120).

El desaparecido filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría (Modernidad y blanquitud, Era, México,2010) se atreve anunciar una escisión del catolicismo gracias a la devoción a la mujer en América Latina: “El culto a María es una religión que no se atreve a decir su nombre.” Es posible, digo yo, que alrededor de la devoción a la mujer nazca en este lado del Atlántico una Nueva Roma. Veamos lo que dice Bolívar

Echeverría:

El cielo o panteón cristiano ha sufrido en el catolicismo mariano un recentramiento sustancial. La figura determinante, es decir, dominante, así no lo sea en términos absolutos como Dios Padre, sino sólo en términos “de excepción”, ha pasado a ser la figura de la Virgen María. Diosa central mientras dura una “coyuntura” indefinida que, de tanto serlo, resulta a fin de cuentas un estado permanente, María es la “emperatriz del cielo.”

 En otra parte afirma Bolívar Echeverría: “Cuando el papa Juan Pablo II exclamó en uno de sus tantos viajes a México: “México, semper fidelis”, no hacía otra cosa que redundar en una verdad oficial mil veces documentable: la religión del pueblo mexicano es la católica, apostólica y romana. Los dogmas de fe de esta religión, su doctrina, su ceremonial, su organización eclesial, tienen una vigencia y una vitalidad incuestionables, más allá de ciertos datos estadísticos alarmantes que puedan mostrarlos un tanto disminuidos. Sin embargo, y sin necesidad de acudir a constatarlo, el 12 de diciembre ante la basílica del Tepeyac, el santuario de la virgen de Guadalupe, es suficiente acercarse a los usos religiosos cotidianos de los creyentes católicos de México para distinguir no sólo una discrepancia, sino una distancia muchas veces abismal entre lo que consta formalmente como el catolicismo mexicano —ese del que se congratulaba el papa— y el catolicismo que practican de manera informal, pero efectiva, los creyentes mexicanos.”

En el semiárido, vasto erial larense venezolano, el culto a la virgen María se expresa de maravillosa manera en tres escenarios privilegiados: las poblaciones de raigambre aborigen de Quíbor, Municipio Jiménez, con la virgen de Altagracia o La Caimana, en Aregue, Municipio Torres, con la virgen india de la Chiquinquirá, que es anterior a la de Maracaibo y procede del Nuevo Reino de Granada, Colombia, y, finalmente, en Santa Rosa-Barquisimeto, Municipio Iribarren, con el inmenso y descomunal culto, que no deja de aumentar cada año, a la virgen Divina Pastora. Tres poblaciones- como se habrá notado- originalmente fundadas en el siglo XVII como pueblos de indios.

Devoción a la mujer que he llamado “Culto amniótico.”, conceptualización que aclararé en otra oportuna ocasión, que es responsable de muchas admirables formas de sociabilidad y cultura en nuestras tierras larenses, tal como lo he expresado en el Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, UPEL, Instituto Pedagógico Barquisimeto, Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, dirigido por el Dr. Jorge Pérez Valera.

¿Se convertirá el culto y devoción a la virgen María en nuestras tierras semiáridas larenses en Otra religión, como dice el filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría? Solo el tiempo lo dirá…

 

Santa Rita, Carora, Estado Lara,

 República Bolivariana de Venezuela,

viernes 12 de mayo de 2023.

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

 



lunes, 10 de abril de 2023

Nilo y sus Estrellas y la cultura popular

La inmensa y colorida cultura popular caroreña y venezolana tiene en Víctor Verde una de sus mayores eminencias musicales y bailables. Nació hace 74 años en el tradicional y melódico Barrio Nuevo de Carora, Estado Lara, el mismo arrabal que vio nacer al guitarrista mundial Rodrigo Riera, al folklórico Negro Tino Carrasco, al Maestro Juancho Querales y a Min Suárez, La Alondra de El Morere, que bautiza de tal manera Chío Zubillaga. Acá vive desde siempre Nilo Verde, a tal punto que la Plaza Juan José Bracho ha sido rebautizada Plaza Los Verdes. “Carora sin Barrio Nuevo es una guitarra sin cuerdas”, musita Nilo mientras lo entrevisto en mi Oficina del Cronista de Carora unos días antes de la Semana Mayor del catolicismo romano.

Un acordeón barato.

Sorprendente será constatar que su grupo musical, el muy popular Nilo y sus Estrellas, está cumpliendo 55 años de haber sido fundado y que todo comenzó cuando un italiano le vende a su padre, el bandolinista Jesús Verde, un acordeón por 70 bolívares. “Un Hohner 120 bajo que papá le compra al dueño de la Heladería La Mariucha, planta baja del Teatro Salamanca”. Tenía apenas 15 años cuando comienza a ejecutar aquel instrumento alemán y europeo, centro melódico del vallenato colombiano, que lo catapultará a la fama y el reconocimiento en Venezuela y fuera de ella.

Lo conocí en la Escuela de Municipal de Música de Carora, allá en la década lejana ya de 1960, cuando la dirigía el profesor Joaquín Pérez Zavarce en su sede de la calle Lara, sector El Trasandino. Con este extraordinario pedagogo y trompetista duaqueño ejecuta el piano y aprende solfeo musical. “Fue él, dice Nilo, quien le da el nombre al grupo musical el 10 de enero de 1968”, el que por entonces daba sus primeros pininos ensayando en la Escuela de Música. Allí enseñaba también otro músico popular y docente de inglés en el Liceo Egidio Montesinos: Silvio Gaona. Era el sitio de reunión de los aspirantes a músicos: Armando Oropeza, el de Los Antaños de Carora, Ricardo Díaz “Vaya Vaya”, charrasquero del grupo Central Boys, el bolerista Félix Rojas, William Ávila, el de la batería, entre otros destacados músicos.

El estreno.

El primer baile que anima Nilo Verde, con acordeón en manos, ocurre el 12 de febrero de 1968.  Fue en el Club de Desempleados, calle Carabobo con Camacaro, en la época que lo dirigía el recordado sindicalista adeco y ciclista Pablo Guerra.

Su tránsito del acordeón al órgano de teclados se produce cuando adquirió un órgano eléctrico Yamaha YC30 a la Orquesta Siboney. Un cambio notable experimenta desde entonces el grupo musical de Nilo, quien populariza piezas como Pajarito Montañero, su mayor éxito vocalizado por Edgar Rodríguez.

Siempre han cuidado de su indumentaria, sacos coloridos y trajes de gala para sus numerosas presentaciones. Me cuenta Nilo Verde en tono afable y cordial que ellos salían de las mágicas tijeras y agujas del magnífico sastre don Teodoro Lameda, de su taller en la calle Comercio antes de la gran inundación de 1973: la Sastrería Imperial.

Su pegajosa y reconocible música tiene antecedentes claros en las conocidas piezas bailables El Cable y El Atlántico, un 45 rpm del ítalo maracucho Mario Carniello que se baila demasiado en la Carora de fines de la década de 1960, Tulio Enrique León, Damirón y su banda, la Billo´s Caracas Boys, en los grupos musicales de Maracaibo Los Masters, Los Imperials. La rivalidad no se hizo esperar y el grupo Los Masters intentó demanda por plagio contra Nilo y sus Estrellas sin lograrlo.

Me dice entusiasmado que sus mayores llenos ocurrieron en los bulevares plenos de la Avenida Miranda de Carora, en tiempos del primer quinquenio del presidente Rafael Caldera y el liderazgo construido al enfrentar a los godos de Carora del diputado socialcristiano y nativo del Estado Falcón Jesús Morillo Gómez. Otros éxitos notables se produjeron el Centro Lara, dirigido por mi padre Expedito Cortés, la Sociedad de Artesanos San José, la Casa del Educador. “Morillo Gómez -me comenta Nilo- tenía planes de llevarnos al Palacio de Miraflores cuando gobernaba Caldera.” Acto seguido me cuenta que su grupo fue el primero en tener un Club de Fans, que se ha instalado recientemente en Instagram y YouTube. Ha grabado seis largas duraciones (LP), cuatro Compact Disc (CD), unas 80 canciones, todos éxitos grandes.

Comenzó el combo de Nilo con siete integrantes, hogaño serán 14, la mayoría tan barrionovenses como el Buenos Aires BBC, El Rinconcito Arrabalero, el sector Lomo e´ Perro. La mayoría lee música aprendida en la Casa de la Cultura de Carora en la época del Dr. Juan Martínez Herrera. En ese recinto ejecuta Nilo el elegante y augusto piano Steinway con el padre del Maestro Felipe, el mexicano Eduardo Izcaray.

Ha alternado en las presentaciones, como manda la ley, con el sonero Oscar D´ León, el tachirense Orlando y su combo, Los Masters de Maracaibo, Los Mundiales de Cabimas, Tonino y su combo. Sus vocalistas han sido muchos, destacándose su hermano Simón Verde, Edgar Piña, Edgar Túa.  Sus éxitos más sonados serán Pajarito montañero, El relajao, Deseos de un borracho, de don Pío Alvarado,

 Me dice que en la actualidad cobra 500 dólares por presentación, que nunca ha salido a presentarse fuera del país y que también ha incursionado en la Gaita zuliana, que grabó junto al malogrado baladista Roberto Lutti en Maracaibo.

El Raspacanillas.

A mi pregunta de quién le da nombre al popularísimo ritmo del Raspacanillas, tan interpretado como bailado en el occidente de Venezuela, me responde Nilo Verde que se lo debemos al inclasificable y genial locutor Carlos José González, propietario de la emisora am Radio Carora. “Fue él, dice Nilo, quien por las ondas hertzianas decía al colocar música bailable: “A raspar canillas y a pulir hebillas.”

Según me dice William “Tuister” Piña, el agregado de “Canillas”, quien sumado al original “raspa” del ítalo maracucho Carniello dio lugar al interesante nuevo vocablo “raspacanillas”, se le dio en los estudios de Radio Carora, en Venezuela, teniéndose como protagonista de tal ingenio semántico al propio “Tuister” Piña, locutor de esta vieja emisora del estado Lara. En esta ciudad del semiárido venezolano han destacado diversos grupos raspacanillas, tales como Nilo y sus Estrellas fundado en 1968 y Rafa y sus Diamantes, quien se inicia en 1974. Nilo o Danilo Verde, grabará el Raspacanillas Número 1, un LP en compañía de otros grupos, tales como el Microcombo Dabajuro y Los Continentales. La historia del ritmo Raspacanillas está por hacerse, digo yo.

Nilo comerciante.

Nilo Verde se ha distinguido también como próspero comerciante. El Taller Mi Casa de la década de los años 1970 llegó a vender a crédito hasta dos motocicletas diarias durante muchos años. Era concesionario exclusivo para el Distrito Torres de la afamadas casas japonesas Yamaha, Suzuki, Honda. Este negocio ubicado enfrente a la Plaza Independencia fue producto de una “vaca” familiar de los ocho hermanos y los padres de Nilo. Tenía sucursales en Quebrada Arriba y El Venado. Seguía Nilo dictando clases de órgano musical en su negocio con los teclados Yamaha.  Pero llegó a su final por efectos del terrible “Viernes Negro” de 1983, tiempos del presidente Dr. Luis Herrera Campins. “El diputado copeyano Jesús Morillo Gómez intentó ayudarnos, pero fue inútil -me dice con cierta congoja- pues la crisis económica fue muy profunda en esos días.”

Antes del fatídico año 1983, para ser más exactos en 1980, tiempos del “Tá barato, dame dos”, nuestro amigo Nilo Verde trajo, asociado al malogrado locutor César Mejías, a la ciudad de Carora al por entonces sensacional Grupo Menudo de la isla de Puerto Rico, pero el aforo en el Estadio Antonio Herrera Oropeza no dio buenos resultados. “Hubo que sacar plata de mi negocio para pagarles a Los Menudos.”

Hogaño es Nilo Verde hermano cristiano desde hace tres lustros, no conduce automóviles y no ha tenido vicios, no pronuncia groserías. Proviene de una familia de tradición musical barrionovense. Es propietario de unas fincas en Aguas Calientes, Montevideo, parcelas en Villa Araure. Sus hijas estudian órgano, una es ingeniera química y la otra ingeniera electrónica. Sus nietas también llevan fibra musical. Son estas muchachas quienes lo han animado abrazar el Señor Jesucristo. Su residencia-que es lugar de ensayos también- no se ha movido de su casa paterna en Barrio Nuevo.

Nilo Verde es un genuino representante de la cultura popular venezolana, lo cual es obligante decirlo y aclamarlo como tal, pues no toda la música tendrá que ser por obligación académica.




Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

Carora, Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela.

Jueves 5 de abril de 2023.

 


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