
Los días en que nevó en
San Juan de Puerto Rico.
Luis Eduardo Cortés Riera.
cronistadecarora@gmail.com
Este insólito y surrealista evento comenzó a ocurrir en
la isla de Borinquén en las navidades de 1952 hasta las de 1954. Puro realismo
mágico. Me enteré de ello gracias al
escritor Luis Rafael Sánchez, autor de la celebrada novela La guaracha del Macho Camacho.,
una crítica feroz y cómica de la sociedad.
La nieve no llega a San Juan de Puerto Rico de manera
natural, geológica. Fue la extravagante e inaudita decisión administrativa de
la alcaldesa de San Juan doña Felisa Rincón de Gautier (1897-1994), doña Fela,
como la nombraba el populacho y de cuidado porte teatral. Un acto de mimetismo
cultural, dice la BBC, en el momento en que la isla pasaría a convertirse en
Estado Libre Asociado de los Estados Unidos.

Fueron varios los envíos de nieve realizados desde el
norteño estado de Vermont hasta la isla caribeña en aviones de la línea aérea
Eastern Airlines. Fue un alto ejecutivo de esta empresa quien le ofrece un
regalo, flores o un reloj, a la alcaldesa por su comparecencia en ese evento
ocurrido en Miami. Doña Fela contestó de seguido “que le gustaría que le
llevara nieve a sus muchachitos en Puerto Rico para que pudieran agarrar un
mazo con sus propias manos.” Ella decía que quería que los niños
puertorriqueños tuvieran de vivir la “fantasía” de una navidad blanca, algo que
solo veían en las películas y tarjetas postales.

Una multitud se agolpa en el parque Sixto Escobar de San
Juan a esperar los aviones cargados de toneladas de nieve real que hicieron un
recorrido de 1.800 kilómetros desde Vermont, estado de la Unión limítrofe con
Canadá hasta “la menor de las Antillas mayores”. Fueron trasportados en
camiones refrigerados desde el aeropuerto hasta el parque donde fuera
descargada por obreros armados de palas. Los chicos hicieron muñecos y
protagonizan “atacazones”, pegarse a pelotazos de bolas de nieve antes de que
el clima tropical deshiciera la nieve importada.

Hasta un
improvisado trineo observamos deslizarse en un video en blanco y negro de la
época, al tiempo que gente de las clases humildes, niños, mujeres y policías
arrojan hacia arriba bolas de nieve. La
alegría y el alborozo cundió entre niños y adultos en aquel pintoresco suceso
que queda grabado hondamente en el imaginario popular boricua. Este evento tan
icónico se menciona frecuentemente en la historia cultural de la isla e incluso
ha inspirado cuentos y referencias en la literatura local.
En la actualidad
el evento ha sido recordado con una lluvia de espuma que evoca el acontecimiento
ocurrido en la “era de doña Fela”. Con esa política centrada en los niños y
pobres se mantuvo la alcaldesa en el cargo durante la eternidad de 23 años. Hoy
lo llamaríamos populismo.
El artista Antonio Martorell Cardona, nacido en Santurce
en 1938, también recuerda el evento, pero lo ve como parte de la historia
colonial de Puerto Rico con los Estados Unidos. Setenta años después Puerto
Rico todavía está luchando por entender el espectáculo de la nieve.
El novelista Luis Alberto Sánchez dice “Y Puerto Rico,
como un homenaje distante a la imaginación de Horacio Quiroga, continuaba a la
deriva”. La nieve es metáfora de colonización y fantasía. Es la máxima
expresión de la teatralidad puertorriqueña, en donde doña Fela el hada madrina.
La nieve tropical boricua divide a los isleños. En memoria
de doña Feli se ha creado la Casa Museo Felisa Rincón de Gautier en su memoria,
la primera mujer alcaldesa de América Latina y la mujer que recrea la típica
navidad estadounidense en una isla del Caribe de raíz cultural hispana. Otros intelectuales e historiadores lo ven
como un patético esfuerzo de americanizar el país.

En una tardía entrevista que le hiciera una vez el
periodista Ruben Arrieta, de El Nuevo Día, ella siguió recordando con gran
afecto aquellos años en que traía nieve: “Había que ver aquellas caras de los
niños. Y los viejecitos se restregaban el rostro con la nieve. Aquella
felicidad valía un millón”.

Ella, de clase alta, farmaceuta y modista que aprendió
este oficio en New York, bautiza su política como “maternalismo benevolente”,
distribuyó alimentos y calzados entre los niños pobres de la isla, construye
asilos de ancianos y kindergarten que llamó Maternal Schools, ayuda a fundar la
Escuela de Medicina en 1950. Doña Fela fue aliada firme del gobernador Luis Muñoz
Marín y una ferviente defensora del estatus de
Estado Libre Asociado de Puerto Rico, uno delos principios fundacionales del
Partido Popular Democrático. En sus inicios de vida había estado a favor de la
independencia total de la isla, pero sus opiniones cambiaron y apoyó la
Constitución de la Mancomunidad de Puerto Rico en 1952, el mismo año que ella
importó nieve desde los Estados Unidos. Contribuyó de manera decisiva a
otorgarle a las mujeres el voto femenino en 1932, fue la quinta dama de la isla
en registrarse en el padrón electoral, pese a la oposición de su padre.
Doña Felisa Rincón de Gautier
murió el 16 de septiembre de 1994 en el Hogar Nuestra Señora de la Providencia
en Puerta de Tierra, San Juan, dejando en el imaginario colectivo boricua y
continental opiniones adversas y encontradas, al
lado de las que la presentan
como una dama que definió el perfil cultural y político de Borinquén.
Carora,
Estado Lara,
República
Bolivariana de Venezuela,
febrero de 2026.