lunes, 3 de abril de 2023

El logo de UNESCO

     Después que examiné con mucho interés la portentosa y original obra del antropólogo inglés Jack Goody (1919-2015), sobre todo su maravilloso libro El robo de la historia (Akal,2006), largo trabajo polémico sobre cómo Europa impuso el relato del pasado al resto del mundo, no volví a pensar de la misma manera sobre la inmensa y valiosa tradición cultural que Europa derramó sobre el planeta.

       Los cuatro inventos con los que Europa se adueña casi del planeta entero desde el siglo XV hasta el presente, ¡son invenciones chinas!: brújula, papel, imprenta y pólvora. Sin brújula de los chinos Cristóbal Colón no hubiese llegado hasta la ignota América jamás; los turcos sin pólvora no hubiesen asaltado Constantinopla y de tal manera remecido la historia que se hizo global desde entonces; sin imprenta el monje dominico Martín Lutero, el reformador religioso, habría pasado casi desapercibido; sin papel el viajero veneciano Marco Polo del siglo XII no habría escrito El millón, primer manifiesto humanista europeo.  Griegos y romanos no conocieron el cero, noción matemática que introdujeron los árabes al viejo continente europeo en la Edad Media; togas y birretes universitarios, “mugre medieval”, fueron invención islámica; el amor romántico no es exclusivo de Europa, pues en 1022 en lengua árabe se había escrito El collar de la paloma. Se trata de un libro de reflexiones sobre la verdadera esencia del amor intentando descubrir lo que tiene de común e inmutable a través de los siglos y las civilizaciones. Hollywood no lo reconoce como tal portento que es.

El primer libro impreso no salió del taller de Gutenberg en Alemania. No, el primer libro impreso vio la luz muy lejos de Maguncia, en la lejana China y se llamó El Sutra de diamante. ¿Su fecha de impresión?: 11 de mayo de 868 después de Cristo, noveno año de la era Xiantong de la dinastía Tang. Lo que quiere decir que El Sutra fue impreso casi 600 años antes que la Biblia de Gutenberg, es decir que tiene El Sutra 1.153 años de haber sido impreso.

       La llamada “alta cocina” no es sólo francesa o italiana, su patrimonio exclusivo. India y China también disfrutaron de su “alta cocina”, tan sofisticada y refinada como la de París, valora el británico Jack Goody. El único ideal de belleza no es la Venus de Milo, belleza sublime existe también en el arte budista de Tailandia o Japón. La democracia no fue forma de gobierno exclusiva de los griegos de la Antigüedad, pues democracia hubo en Cartago antiguo y en las actuales tribus de Gana africana. Y lo más extraordinario que argumenta Goody: el pensamiento racional no es exclusivo de la Grecia clásica, pues pensamiento escéptico sin dios ni dioses los hubo en India y China. De modo pues que el logo de UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization) u Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la Cultura, está visiblemente y totalmente equivocado. Un templo griego nunca será epitome de cultura del planeta todo, de los 195 estados y ocho miembros asociados de UNESCO. La cultura y la ciencia no derivan en su totalidad de la Grecia clásica.

        Audrey Azoulay, directora general de esta institución que nació cuando se apagaron los cañones de la guerra en 1945, es muestra evidente de la diversidad cultural extra europea, pues ella es de origen judío marroquí y habla francés, inglés, árabe y yiddish. UNESCO es dirigida desde 2017 por una dama de origen africano casada con un francés, que ha combatido el racismo de Jean Marie Le Pen y admira a la sobreviviente del holocausto Simone Veil, y de Jean Zay, político judío y ministro de educación asesinado por los colaboracionistas nazis en Francia.

                                                 No pido que se elimine el Partenón griego como su logo, no. Lo que pido desde esta minúscula partícula del orbe que es la ciudad de Carora, Venezuela, es que el nuevo logo de UNESCO sea creación colectiva de la humanidad.  Sería muy motivante para los niños y escolares del planeta todo, desde Filipinas, Escocia, Zaire y Guatemala, concursar para que el nuevo logo del tercer milenio sea escogido para que simbolice el anhelo universal de paz y de conocimientos. “El trabajo de la UNESCO es clave para reforzar los lazos de la herencia común de la humanidad ante las fuerzas del odio y la división”, afirmó Irina Bokova, directora saliente de la institución.

 


El papa León XIII y la Encíclica Rerum Novarum (1891)

En 1891 la Iglesia Católica produjo uno de los documentos más importantes y trascendentales en su larga y accidentada historia: la Encíclica Rerum Novarum. Sobre la cuestión obrera, gran acontecimiento ocurrido en tiempos del dilatado y progresista pontificado del papa León XIII. Su largo y eminente pontificado de veinticinco años de duración, se desarrolló entre los años 1878 y 1903. Le toca vivir a este excepcional pontífice en el “siglo largo XIX”, una centuria que se extiende desde la Revolución Francesa de 1789 y culmina con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, un siglo de 125 años, según sostiene Eric Hobswawm.

 Avanzado en la cuestión social, este papa italiano cuyo verdadero nombre era Vincenzo Pecci (1810-1903), sin embargo, experimentaba visiones con los demonios, “sus crujidos, burlas y blasfemias”, censuraba y prohibía libros, fue el primer papa sin poder temporal sino solamente con autoridad espiritual, publicó 86 encíclicas en un largo pontificado que se extendió por 25 años desde 1878 hasta su muerte en 1903, la más conocida de todas a no dudar la Rerum Novarum de 1891.

Esta Encíclica se hará muy famosa y polémica por ser la primera que aborda la candente cuestión social de su época, se enfrenta al capitalismo de la libre concurrencia y al materialismo socialista de Marx y Engels y el anarquismo de Bakunin y Proudhon, es decir se pone a tono con la modernidad capitalista e industrial. Tal documento se elabora durante el relevante periodo que vive la Iglesia después de que se realiza el Concilio Vaticano I en 1869, conclave que tendrá ecos en el Concilio Vaticano II de 1962 y, consecuencialmente, en la Teología de la Liberación latinoamericana.

Rerum Novarum es más bien una Encíclica de pequeñas dimensiones, unas 60 y apretadas páginas. Comienza con una introducción en la que aborda la cuestión obrera. Luego, en el siguiente aparte, ataca las doctrinas socialistas, “un remedio perjudicial para el obrero”. Le sigue Una solución propuesta por la Iglesia, que condena la lucha de clases marxista. Inculca a los ricos sus deberes de justicia y caridad, y aboga por la creación de obras de caridad. En la Parte II, aconseja la Iglesia al Estado promover y defender el bien del obrero, propone la creación de organizaciones obreras católicas. El Epílogo de la Rerum Novarum dice enfáticamente: “Aplíquese cada uno a la parte que le toca, y prontísimamente; no sea que con el retraso de la medicina se haga incurable el mal, que es ya tan grande. Den leyes y ordenanzas previsoras los que gobiernan los Estados; tengan presentes sus deberes los ricos y los amos; esfuércense, como es razón, los proletarios: suya es la causa; y puesto que la Religión, como al principio dijimos, es la única que puede arrancar de raíz el mal, pongan todos la mira principalmente en restaurar las costumbres cristianas, sin las cuales esas mismas armas de la prudencia, que se piensa son muy idóneas, valdrán muy poco para alcanzar el bien deseado.”

 

 En 1891 León XIII publicó la Encíclica Rerum Novarum (Cosa Nueva). En ella se trazaron las líneas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia con cierto retraso y algunos anacronismos, condenando con acritud los excesos del capitalismo y la burguesía, pero también la lucha de clases marxista y el anarquismo de Bakunin. Se defendía la existencia, en una defensa a ultranza, de la propiedad privada y se rechazaba el socialismo de Marx y Engels porque era considerado erróneo y materialista. León XIII calificó al socialismo de “un cáncer que pretendía destruir los fundamentos mismos de la sociedad moderna”. Recordemos que en el siglo XIX triunfa la filosofía cientista, anti metafísica y materialista del positivismo de Comte, Haeckel y Spencer, Darwin publica El origen de las especies en 1859, el famoso Manifiesto Comunista estremeció al mundo en 1848 con sus palabras iniciales: Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo, a lo que se agrega que El Capital ve la luz en 1867, Renan publicará su controvertida Vida de Jesús en 1863, y que el sangriento 1° de Mayo ocurre en Chicago en 1886.

La Encíclica pretendía que se alcanzase la convivencia social a través de la justicia y la caridad como medios para solucionar los conflictos. En feliz intuición prevé que el Estado debía garantizar los derechos de los más desfavorecidos, proteger el trabajo y promover una legislación social. Pero, además, la Iglesia promovió la creación de asociaciones y sindicatos católicos. Rerum Novarum cambió la Iglesia Católica para siempre, abriendo una Tercera Vía distinta al capitalismo y el socialismo, como cuando dice:   “Efectivamente, los aumentos recientes de la industria y los nuevos caminos por los que van las artes, el cambio obrado en las relaciones mutuas de amos y jornaleros, el haberse acumulado las riquezas en unos pocos y empobrecido la multitud, y en los obreros la mayor opinión que de su propio valor y poder han concedido, y la unión más estrecha con que unos a otros se han juntado y, finalmente, la corrupción de las costumbres, han hecho estallar la guerra.” (Página 8)

El teórico marxista italiano Antonio Gramsci decía en 1930 que la acción social de la Iglesia Católica, la argumentación central de la Rerum Novarum,  se basa en cuatro principios: Primero: La propiedad privada como derecho natural, aunque subordinada al bien común; Segundo: las diferencias sociales de clase como disposiciones de Dios; Tercero: la limosna y la caridad como deber cristiano; Cuarto: la cuestión social como problema eminentemente moral y religioso a ser resuelto a través y consecuencialmente de la caridad cristiana.

En una acerba crítica de la Encíclica, José Antonio Ullate Fabo sostiene que el concepto de propiedad privada de la Rerum Novarum no se desprende, como León XIII pretende, ni del Evangelio ni de la razón natural o filosofía del sentido común de Santo Tomás de Aquino, sino que existe una conexión del pensamiento del papa Pecci en lo relativo a la propiedad con la filosofía empirista de John Locke (1632-1704). En su esencia la propiedad de León XIII es la propiedad santa e inviolable del liberalismo y de la burguesa Revolución Francesa.

El famoso sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal (1925-2020) dice que, si Marx hubiera leído los escritos de los cristianos, y si León XIII hubiera leído a Marx, no existiría hoy este conflicto entre marxismo y cristianismo. Pero ni a Marx le interesaba la Iglesia, ni a León XIII le interesaba Marx. A pesar de ser él tan culto, escribió la Rerum Novarum sin haber leído El Capital que por aquel entonces ya tenía 30 años de publicado.

En 1891 la Iglesia Católica produjo uno de los documentos más importantes y trascendentales en su larga y accidentada historia: la Encíclica Rerum Novarum. Sobre la cuestión obrera, gran acontecimiento ocurrido en tiempos del dilatado y progresista pontificado del papa León XIII. Su largo y eminente pontificado de veinticinco años de duración, se desarrolló entre los años 1878 y 1903. Le toca vivir a este excepcional pontífice en el “siglo largo XIX”, una centuria que se extiende desde la Revolución Francesa de 1789 y culmina con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, un siglo de 125 años, según sostiene Eric Hobsbawm.

 

 Avanzado en la cuestión social, este papa italiano cuyo verdadero nombre era Vincenzo Pecci (1810-1903), experimentaba visiones con los demonios, “sus crujidos, burlas y blasfemias”, censuraba y prohibía libros, fue el primer papa sin poder temporal sino solamente con autoridad espiritual, publicó 86 encíclicas en un largo pontificado que se extendió por 25 años desde 1878 hasta su muerte en 1903, la más conocida de todas a no dudar la Rerum Novarum de 1891.

Esta Encíclica se hará muy famosa y polémica por ser la primera que aborda la candente cuestión social de su época, se enfrenta al capitalismo de la libre concurrencia y al materialismo socialista de Marx y Engels y el anarquismo de Bakunin, es decir se pone a tono con la modernidad. Tal documento se elabora durante el relevante periodo que vive la Iglesia después de que se realiza el Concilio Vaticano I en 1869, conclave que tendrá ecos en el Concilio Vaticano II de 1962 y, consecuencialmente, en la Teología de la Liberación latinoamericana.

Rerum Novarum es más bien una Encíclica de pequeñas dimensiones, unas 60 y apretadas páginas. Comienza con una introducción en la que aborda la cuestión obrera. Luego, en el siguiente aparte, ataca las doctrinas socialistas, “un remedio perjudicial para el obrero”. Le sigue Una solución propuesta por la Iglesia, que condena la lucha de clases marxista. Inculca a los ricos sus deberes de justicia y caridad, y aboga por la creación de obras de caridad. En la Parte II, aconseja la Iglesia al Estado promover y defender el bien del obrero, propone la creación de organizaciones obreras católicas. El Epílogo de la Rerum Novarum dice enfáticamente: “Aplíquese cada uno a la parte que le toca, y prontísimamente; no sea que con el retraso de la medicina se haga incurable el mal, que es ya tan grande. Den leyes y ordenanzas previsoras los que gobiernan los Estados; tengan presentes sus deberes los ricos y los amos; esfuércense, como es razón, los proletarios: suya es la causa; y puesto que la Religión, como al principio dijimos, es la única que puede arrancar de raíz el mal, pongan todos la mira principalmente en restaurar las costumbres cristianas, sin las cuales esas mismas armas de la prudencia, que se piensa son muy idóneas, valdrán muy poco para alcanzar el bien deseado.”

 En 1891 León XIII publicó la Encíclica Rerum Novarum (Cosa Nueva). En ella se trazaron las líneas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia con cierto retraso y algunos anacronismos, condenando con acritud los excesos del capitalismo y la burguesía, pero también la lucha de clases marxista y el anarquismo de Bakunin. Se defendía la existencia, en una defensa a ultranza, de la propiedad privada y se rechazaba el socialismo de Marx y Engels porque era considerado erróneo y materialista. León XIII calificó al socialismo de “un cáncer que pretendía destruir los fundamentos mismos de la sociedad moderna”. Recordemos que en el siglo XIX triunfa la filosofía cientista, anti metafísica y materialista del positivismo de Comte, Haeckel y Spencer, Darwin publica El origen de las especies en 1859, el famoso Manifiesto Comunista estremeció al mundo en 1848 con sus palabras iniciales: Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo, a lo que se agrega que El Capital ve la luz en 1867, Renan publicará su controvertida Vida de Jesús en 1863, y que el sangriento 1° de Mayo ocurre en Chicago, Estados Unidos, en 1886.

 

La Encíclica pretendía que se alcanzase la convivencia social a través de la justicia y la caridad como medios para solucionar los conflictos. En feliz intuición prevé que el Estado debía garantizar los derechos de los más desfavorecidos, proteger el trabajo y promover una legislación social. Pero, además, la Iglesia promovió la creación de asociaciones y sindicatos católicos. Rerum Novarum cambió la Iglesia Católica para siempre, abriendo una Tercera Vía distinta al capitalismo y el socialismo, como cuando dice:   “Efectivamente, los aumentos recientes de la industria y los nuevos caminos por los que van las artes, el cambio obrado en las relaciones mutuas de amos y jornaleros, el haberse acumulado las riquezas en unos pocos y empobrecido la multitud, y en los obreros la mayor opinión que de su propio valor y poder han concedido, y la unión más estrecha con que unos a otros se han juntado y, finalmente, la corrupción de las costumbres, han hecho estallar la guerra.” (Página 8)

El eminente teórico marxista italiano Antonio Gramsci decía en 1930 que la acción social de la Iglesia Católica, la argumentación central de la Rerum Novarum,  se basa en cuatro principios: Primero: La propiedad privada como derecho natural, aunque subordinada al bien común; Segundo: las diferencias sociales de clase como disposiciones de Dios; Tercero: la limosna y la caridad como deber cristiano; Cuarto: la cuestión social como problema eminentemente moral y religioso a ser resuelto a través y consecuencialmente de la caridad cristiana.

En una acerba crítica de la Encíclica, José Antonio Ullate Fabo sostiene que el concepto de propiedad privada de la Rerum Novarum no se desprende, como León XIII pretende, ni del Evangelio ni de la razón natural o filosofía del sentido común de Santo Tomás de Aquino, sino que existe una conexión del pensamiento del papa Pecci en lo relativo a la propiedad con la filosofía empirista de John Locke (1632-1704). En su esencia la propiedad de León XIII es la propiedad santa e inviolable del liberalismo y de la burguesa Revolución Francesa de 1789.

El famoso sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal (1925-2020) dice que, si Karl Marx hubiera leído los escritos de los cristianos, y si León XIII hubiera leído a Marx, no existiría hoy este conflicto entre marxismo y cristianismo. Pero ni a Marx le interesaba la Iglesia, ni a León XIII le interesaba Marx. A pesar de ser él tan culto, escribió la Rerum Novarum sin haber leído El Capital, obra señera que por aquel entonces ya tenía 30 años de publicado.

Hogaño es Rerum Novarum un documento capital de la Iglesia de Roma y del cual hablaremos en próximas entregas.

 

Carora, Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela,

lunes 3 de abril de 2023.


martes, 21 de marzo de 2023

LA PROMESA BALFOUR

En el ya lejano año 1970 esperaba en una larga cola que emitieran mi carnet de estudiante de la Universidad Central de Venezuela en la magnífica Plaza del Rectorado de esa eminente casa de estudios. Contaba con 17 años de edad y procedía de Carora, remota ciudad del semiárido occidental larense venezolano.

De pronto vi venir un trio de jóvenes apuestos y bien vestidos que entregaban con cierta decencia unas hojas impresas en rudimentario multígrafa titulada: La Promesa Balfour. La leí con interés por su llamativo y curioso título. En ella se daba cuenta de los orígenes históricos del Estado de Israel en 1948, pero retrocedía hasta el emblemático año 1917 cuando el Ministro de Exteriores británico Arthur Balfour (1848-1930) ofrecía a los judíos de la diáspora un hogar nacional para el pueblo hebreo.

Eran apenas 67 palabras las contenidas en esta Declaración Belfort y que su mismo autor no podía medir las inmensas consecuencias que ellas han tenido. Estas poquísimas letras son las primigenias responsables del terrible y largo conflicto entre israelíes y palestinos que nos alcanza hasta el presente con extrema virulencia.

Es un documento clave para comprender el siglo XX y también el siglo XXI. Los hebreos ven en él su partida de nacimiento como Estado, en tanto que los palestinos lo califican de “gran traición”. Inglaterra era la primera potencia mundial en 1917 y dio respaldo al recién creado movimiento sionista para darle a los judíos un territorio que por entonces estaba en manos del decadente Imperio Turco.

Eran los terribles años de la Primera Guerra Mundial y Alemania daba signos de una inminente derrota en 1918. En Rusia los Bolcheviques toman el poder en un incruento golpe de estado planificado por Lenin y sus secuaces. Es en consecuencia 1917 un año clave que explicaría buena parte de la historia global en lo sucesivo.

 

La Declaración Balfour, firmada el 2 de noviembre de 1917, es demasiado breve y está por consiguiente llena de ambigüedades: ¿Qué es un hogar nacional? Una pregunta que nos acecha y que hasta el mismo teórico de la nación Benedict Anderson vio con recelo y desconfianza. El texto señalaba específicamente que "no debía hacerse nada que pudiera dañar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina".

Pero ha sucedido todo lo contrario. El pueblo judío que acababa de sufrir el holocausto ordenado por Hitler la cargó de manera inmisericorde contra el sufrido pueblo palestino y ha creado el más gigantesco programa de la historia: la inhumana y terrible Franja de Gaza.

Pero volvamos a mis años de estudiante en la UCV. Me sorprendió la audacia de aquellos jóvenes hebreos que repartían La Promesa Balfour en aquella universidad tomada por la izquierda pro soviética y pro cubana e insurreccional, que acababa de acogerse a la pacificación ofrecida por el presidente Dr. Rafael Caldera en su primer gobierno (1968-1973). La universidad acababa de ser allanada militarmente en 1969 y volvería a sufrir una segunda intervención militar en 1970.

Era frecuente ver en nuestra alma mater, dirigida entonces por el Rector Dr. Jesús María Bianco, arengas, carteles y pintas contra el presidente estadounidense: Juicio a Richard Nixon, la horrible guerra de Vietnam, la invasión a Camboya, y a favor de la errática Revolución Cultural de Mao Tse Tung, la Revolución cubana de Castro y el Ché Guevara, el nacionalismo panárabe de Nasser, la Renovación Universitaria inspirada en el Mayo francés de 1968.

El muchacho imberbe y provinciano que era yo no podía entender y digerir aquellas complicadas y espinosas situaciones que me rodeaban. Debí, forzado, abandonar ese escenario de conflictos tras el segundo allanamiento de la UCV en noviembre de 1970 e irme a refugiar a la Universidad de Los Andes merideña del Rector Pedro Rincón Gutiérrez, casa de estudios que se mantuvo abierta.

 

 En esta eminente universidad serrana y su flamante Escuela de Historia entendí que los judíos, la descendencia de Abraham, son judíos para siempre, cualesquiera que sean los pasaportes que lleven o las lenguas que hablen o lean, según escribe Anderson. Que ellos son en buena medida artífices del moderno capitalismo, como valora Werner Sombart. Y que son los fundadores del Hollywood californiano, lugar que asumieron como la “tierra prometida”, al decir de Paul Johnson.

 Rememoraba en Mérida, años después, el episodio con los jóvenes hebreos de la UCV y me preguntaba por el origen de ellos. ¿Eran askenazis o sefarditas? Concluí que eren lo primero, es decir hebreos venidos de la Europa nórdica, quizás polacos o lituanos. Que no eran precisamente sionistas, condición que era anatema y condenación para los furibundos “ñángaras” de la UCV, y que mi propio apellido -Cortés- es de prosapia y linaje sefardita español.

Como soy historiador de oficio a la manera blocheana y docente en todos los niveles de la educación venezolana, les presento a ustedes la escueta y lacónica Declaración Balfour que los muchachos hebreos de Caracas escribieron como Promesa Balfour, para que saquen ustedes sus propias conclusiones:

 

 Estimado Lord Rothschild.

 

Tengo gran placer en enviarle a usted, en nombre del gobierno de su Majestad, la siguiente declaración de apoyo a las aspiraciones de los judíos sionistas que ha sido remitida al gabinete y aprobada por el mismo.

'El gobierno de su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y usará sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo, quedando claramente entendido que no debe hacerse nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y el estatus político que disfrutan los judíos en cualquier otro país'.

Estaré agradecido si usted hace esta declaración del conocimiento de la Federación Sionista.

 

Arthur Balfour

 

 Luis Eduardo Cortés Riera. cronistadecarora@gmail.com

Carora,

República Bolivariana de Venezuela,

 martes 21 de marzo de 2023.

 

 

 

 

 

 


miércoles, 1 de marzo de 2023

Isaac Newton, el último mago

Fue el célebre economista del siglo pasado John Maynard Keynes quien fue uno de los primeros en percatarse de que el celebérrimo científico Isaac Newton (1642-1727) era un hombre obsesionado por las llamadas ciencias ocultas, la alquimia y la magia, y que no era, en tal sentido, una persona enteramente gobernada por la diosa Razón como hasta ahora se ha creído.

 Keynes adquirió en 1936 en una subasta de Shoteby´s una serie de cartas olvidadas del sabio inglés. Para su mayúscula sorpresa constata las inclinaciones mágicas y profundamente teológicas del descubridor de la fuerza de gravedad. Lo invisible era su obsesión. Newton era un mago y también un científico, un hombre en extremo neurótico, de difícil personalidad, carácter temeroso, pero dotado de unas tremendas habilidades experimentales.   

 Creía Newton, por ejemplo, en la “leyenda del espejo”, quimera que obsesiona, dice el mexicano Octavio Paz, a las mentes más lúcidas de los siglos XVI y XVII, René Descartes y Marin Mersenne, entre otros filósofos de la modernidad temprana. Los espejos acababan de ser inventados y se pensó que detrás de ellos existía otra realidad independiente con sus leyes propias. Alcanzar alguna conexión con este mundo aparte era una aspiración de muchas personas. Otras de sus curiosas y extrañas búsquedas fueron la piedra filosofal y que trataba seriamente interpretar las profecías bíblicas.

 Era Newton un hombre a caballo entre la supersticiosa Edad Media y la modernidad temprana. Un mago que se interesaba en la alquimia y que era paradójicamente capaz de escribir ese portento del conocimiento que es su Philosophiae naturalis Principia Matemática en 1687.

Esa desproporcionada incomprensión de Newton por parte de nosotros, hombres del tercer milenio, se debe a que cometemos un gigantesco anacronismo (Lucien Febvre) con este sabio inglés, y que no comprendemos el mundo en que le toca vivir a este europeo premoderno. A principios del período moderno se pensaba que había fuerzas espirituales en todas partes, todo el tiempo. También hay varias fuerzas invisibles, como el viento, la electricidad, el magnetismo.

Vivió Newton en un mundo heteróclito e insólito, un mundo encantado, como diría el sociólogo germano Max Weber, y más recientemente Morris Berman (El reencantamiento del mundo, 1987). El orbe podía estar gobernado aun por fuerzas inexplicables y secretas. Predijo Newton el fin del mundo en 2060 basándose en una curiosa interpretación de un pasaje bíblico, el Libro de Daniel. Según él, 1260 años pasarían entre la fundación (800 d.C.) del Sacro Imperio Romano Germánico por Carlomagno y el fin de los tiempos.

Se interesó en un texto hermético atribuido al mítico Hermes Trimegisto, el “tres veces grande” de la tradición egipcia y griega, llamado Tabla Esmeraldina o Tabula Smaragdina, escrito que indicaba la manera de llegar a la “piedra filosofal” y la producción artificial de oro, y consecuencialmente el logro de la muy ambicionada eternidad.

 La célebre Universidad de Cambridge, alma mater de Newton fundada en 1209, no escapaba a tal hechizo. No hay física sin trastienda metafísica, dice mi Maestro germanovenezolano Ignacio Burk: Mitos y misterios acompañan la ciencia romántica de Goethe, o la estrafalaria física del éter o flogisto domina hasta que llega Albert Einstein y la manda al basurero de la historia, en la extinta Unión Soviética un biólogo llamado Lysenko negó la veracidad de las leyes de Mendel.

Es necesario destacar que el sabio inglés recibió una gran influencia del neoplatonismo renacentista, pues en la universidad donde se formó existía la escuela de los platónicos de Cambridge. Newton, que tuvo a More de profesor, tomó prestada su idea del espacio y el tiempo como “órganos sensibles de Dios” y la acabó transformando en espacio y tiempo absolutos, como correspondía a atributos divinos. El neoplatonismo fue el verdadero responsable del gran cambio en nuestra comprensión del Universo que se ha atribuido completamente a Copérnico, Galileo y Kepler, lo cual no es -argumenta Arthur Lovejoy- enteramente cierto.

 El hermetismo renacentista comenzó a declinar cuando, en 1614, un hugonote refugiado en la corte de Jacobo I, el erudito helenista Isaac Casaubon, probó que el Corpus hermeticum, redactado por Hermes Trimegisto, pertenecía a los primeros siglos de la era cristiana. El triunfo del pensamiento de Descartes y los avances de la física y la astronomía newtoniana precipitaron la ruina del hermetismo.

Esa fascinación de Newton por lo oculto lo llevó empero a descubrir la fuerza de gravedad, base indiscutible de la ciencia moderna que fue completada por Einstein. Esta cara desconocida del sabio inglés no se enseña en nuestros liceos y universidades. Sería muy útil y atractivo para nuestros estudiantes conocerla, lo cual haría de las terribles Leyes de Newton una cosa más agradable y digerible, pues lo oculto siempre ha resultado ser una humana ambición entenderlo.

 Pero los docentes de física consideran que la historia y la filosofía son pérdida de tiempo. Desconocen nuestros físicos del tercer milenio que la orgullosa ciencia que cultivan fue en sus principios una filosofía natural. La alienación por la ciencia mal entendida, afirma nuestro sabio Ignacio Burk, origina una grotesca confusión social. La física mal entendida conduce a una forma de alienación.

Luis Eduardo Cortés Riera. 

cronistadecarora@gmail.com



 


lunes, 20 de febrero de 2023

Parroquia Montaña Verde, enclave de iglesias evangélicas y protestantes en Centroccidente de Venezuela

En el extremo occidental del Estado Lara, República Bolivariana de Venezuela, se encuentra una curiosa y excepcional Parroquia denominada Montaña Verde, limítrofe con el petrolero Estado Zulia.  Decimos curiosa puesto que, si bien es Venezuela un país mayoritariamente católico romano, pero con gran crecimiento de las iglesias reformadas, nos ha sorprendido que esta comunidad que alberga a exitosos y acaudalados criadores y agricultores, se concentre desde hace aproximadamente unos 70 años, una población mayoritariamente seguidora entusiasta y comprometida con las diversas iglesias protestantes derivadas desde los Estados Unidos y Puerto Rico.

Confieso que como historiador de oficio que soy, no puedo menos que al pensar en Montaña Verde y su evidente éxito económico social en la polémica obra del sociólogo germano Max Weber titulado La ética protestante y el espíritu del capitalismo, escrita en 1905. Y es que me he dispuesto a pensar de alguna manera que los logros económicos, sociales y culturales de esta Parroquia larense pueden derivarse del hecho de que sus moradores profesan mayoritariamente la fe protestante, credo que les introyecta una serie de códigos morales estrictos que los conduce al trabajo disciplinado, ahorro, inversión, eficiencia, vida morigerada. Un lenguaje moral que prendió con eficacia en La Estrella o Palmarito, la capital de esta industriosa Parroquia del Estado Lara.


Nuestro primer acercamiento a la Parroquia Montaña Verde

Fue en 1992 cuando inicio mi Maestría en Enseñanza de la Historia en la UPEL de Barquisimeto, dirigida por el Dr. Reinaldo Rojas, cuando “descubro” este heteróclito y particular conglomerado humano.  Se lo debo al Dr. Kaldone Neweihed, de la Universidad Simón Bolívar, a quien le hice una investigación titulada El Municipio Torres, frontera interior de transición Lara-Falcón-Zulia y Trujillo, que fue de su mucho agrado. Allí trate los litigios limítrofes del Estado Lara en tres parroquias del Municipio Torres, esto es, Parroquia Heriberto Arroyo con el Estado Trujillo, Parroquia El Blanco con el Estado Falcón y Parroquia Montaña Verde con el Estado Zulia.

En efecto, es el poderoso y petrolero Estado Zulia quien reclama para sí las pródigas tierras de esta Parroquia larense y torrense que es Montaña Verde.

 En esa investigación escribí, entre otras cosas:

 Parroquia Montaña Verde del Municipio Torres, Zona en discusión con el Estado Zulia.

“En lo jurídico-político esta zona en reclamación ocupa una parte de la parroquia Montaña Verde del Municipio Autónomo Torres cuya capital es la localidad de Palmarito (1.247 habitantes en 1984). La Parroquia cuenta en 2022 con unos 8.600 habitantes.

Sus límites: Por el norte: la zona en discusión que mantiene Lara con Falcón, es decir, la parroquia El Blanco. Por el oeste: el Municipio Autónomo Baralt del Estado Zulia. Por el sur: el Municipio Autónomo Baralt y la parroquia Heriberto Arroyo (zona en litigio de Lara con el Estado Trujillo). Este: la parroquia El Blanco y la parroquia Las Mercedes, ambas pertenecientes al Municipio Autónomo Torres del Estado Lara, y la parroquia Heriberto Arroyo (zona en litigio con Trujillo).

 

La superficie de esta zona es de 81.200 hectáreas o sea la cuenca alta del Misoa, río que en su nacimiento recibe el nombre de Sicare. Para algunos mapas de FUDECO este río nace en la parroquia Las Mercedes y en otros mapas (también de FUDECO), el río nace dentro de la misma jurisdicción de la parroquia Montaña Verde. Esto significa que no existe un criterio unánime con respecto a los límites de esta parroquia torrense.

 

Volviendo al litigio limítrofe Lara-Zulia, los mapas de FUDECO presentan la misma ambigüedad e imprecisión. En algunos se muestra que existe una zona que no está en discusión. Es la que va, siguiendo la vía Lara-Zulia, desde Santa Rosa hasta Palmarito. En otros, la zona en litigio se extiende, siguiendo la misma carretera desde Santa Rosa hasta Puente Palma, la que incluye, por supuesto, a la capital de la Parroquia.

 

Economía de la Parroquia Montaña Verde:

 La zona es asiento de una pujante y próspera economía de ganadería intensiva, la cual se ve favorecida por la humedad reinante durante la mayor parte del año. La agricultura de Montaña Verde produce café, maíz, caraotas en grandes cantidades. Estas actividades se facilitan por el clima húmedo local, el cual se explica porque las aguas que se evaporan del vecino Lago de Maracaibo se precipitan sobre las serranías de Jirajara-Ziruma.

De las tres zonas en litigio, Montaña Verde es la que goza de mejor comunicación vial. La carretera Lara-Zulia la atraviesa de Este a Oeste. De ello se deriva que esta parroquia sea el primer contacto de los zulianos con el Estado Lara. El clima benigno de la zona, así como el fácil acceso desde el Zulia ha producido un importante movimiento de contingentes humanos desde esta otra entidad. Los zulianos han establecido allí, sobre todo en la zona de Agua Linda, una colonia vacacional de lujosas quintas y chalets estilo suizo de un gran valor monetario. Algunas de las cuales les han colocado teléfonos que tienen código de área del Estado Zulia (061). Allí también han sido instaladas poderosas antenas de radio y repetidoras de TV que sirven a la Zona Oriental del lago de Maracaibo.

 

Últimamente se ha hablado con insistencia de la probable existencia de crudos livianos en la zona de Matejey y de Morroco. Una empresa filial de PDVSA–Maraven– ha hecho las exploraciones en su búsqueda.

En abril de 1991 la Asamblea Legislativa y el Gobernador del Estado Lara realizaron en la localidad de Puente Palma (en el límite Lara-Zulia) un acto de reafirmación de la autoridad larense sobre la zona. Sus moradores reclamaron mayor atención y la realización de obras públicas muy necesarias.

Es difícil la situación de Montaña Verde, puesto que esta indefinición limítrofe ha producido conatos de violencia tales como la oposición de algunos lugareños a que el Estado Lara realice construcciones de obras. Esto se origina porque el Estado Zulia promete mejorar su nivel de vida si la zona se incorpora a ese Estado. 

Es curioso que Montaña Verde tenga una crecida cantidad de hombres y mujeres de las Sectas Evangélicas y Protestantes. Porcentualmente la votación del partido de Orientación Bíblica (ORA) obtuvo allí su más alta expresión en todo el Estado Lara.

 

Los caseríos de la Parroquia Montaña Verde

Un importante contingente humano habita la zona, allí se ubican un total de 58 caseríos: Matejey, Morroco, El Venadito, Las Delicias, La Esperanza, Palmarito, Primera Sabana, Las Palmas, Sicare, Cerro Verde, El Pozón, Agua Linda, San Pablo, Santa Elena, Santa Rita, Las Tres Flores, San Juan, Palo Negro, La Pastora, Buenos Aires, La Alcabala, El Mapurite, Libertad, La Victoria, La Florida, El Pleito, La Estrella, Caballo Muerto, San Antonio, El Solito, Laguneta, Loma Rica, El Muñeco, Paraguay, Puente Palma, Misoa, San Salvador, El Placer, Los Claveles, La Belleza, Nueva Esperanza, Totuche, El Respiro, La Cañada, El Amparo, San José, La Bonita, Las Mercedes, Altamira, Riecito, El Delirio, Los Rosales, Puerto Rico, Barcelona, La Jara, Uruguay, Cerro azul.” (Disponible en mi blog: Cronista de Carora)

Como se habrá notado, en este trabajo de 1992 apenas hago mención a la preponderante presencia de las iglesias reformadas protestantes evangélicas en la Parroquia Montaña Verde. Con el presente ensayo pretendo llenar esta laguna a la cual presté escasa importancia hace tres décadas.

 

La geografía de la Parroquia Montaña Verde.

Con unos 799 kilómetros cuadrados de extensión, se ubica esta Parroquia del Estado Lara en los límites del occidental y petrolero Estado Zulia, un hecho que la marcará profundamente, pues su inclinación evangélica y protestante deviene de las cercanas explotaciones de hidrocarburos que en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo explotaron los estadounidenses desde la década de 1910, como explicaremos después.

         Su altura promedio es de 530 metros sobre el nivel del mar. Temperatura muy agradable: 24 °C, Latitud: 10° 06', Longitud: 70° 41', un Nivel Pluviométrico: 999,5 mm³ que nos explica de alguna manera su potente ganadería y agricultura. Paisaje Predominante: montañoso. Clima: subhúmedo. (Datos obtenidos en Wikipedia).

Cómo llega el protestantismo a Montaña Verde.

La primera hipótesis que sostengo es la de que los primeros hermanos evangélicos protestantes vinieron desde las cercanas explotaciones petroleras que se inician en el Lago de Maracaibo desde 1914 con las compañías Shell y la Caribbean Petroleun, a propagar la fe en el caserío La Estrella, antiguo nombre del poblado de Palmarito antes de que se construyera la carretera Lara-Zulia a finales de la década de 1950. El profesor Lope Figueroa es mi informante, pero no me da nombres de estos primeros hermanos evangélicos y a cuál de las diversas iglesias reformadas pertenecían estos precursores que se internan en Montaña Verde.

Otro de mis informantes es el profesor Samuel Vargas, hermano protestante él mismo, quien me proporciona otra información opuesta a la de Lope Figueroa. Me dice Vargas que los primeros evangélicos que llegaron a La Estrella partieron desde Carora, capital del Distrito Torres. Eran oriundos de la semi colonia de Puerto Rico y sus nombres eran Teodoro Bueno y Edmundo Jordán (existe un caserío con su nombre: El Jordán). Con mucha oposición lograron abrir la primera iglesia protestante en la ultracatólica ciudad de Carora en 1929. El sacerdote católico Monseñor Pedro Felipe Montes de Oca se encarga de hacerle la vida imposible a los evangélicos y amenaza a los fieles del catolicismo con excomunión a quien les tienda la mano.

Cumplida su tarea, difícil por más en Carora, “Ciudad levítica de Venezuela”, decide Edmundo Jordán después de fundar una escuela de comercio en esta antigua ciudad del larense semiárido occidental venezolano, internarse en la remota y feraz Montaña Verde, lugar distante a nos 85 kilómetros, donde hace sus iniciales prosélitos. Tenemos nombres y apellidos de ellos gracias a la gentileza de José Domingo Laguna (72 años), nativo de Palmarito. Ellos son: el pastor evangélico Jacinto Penzo, Julio Lameda, Alfredo Rodríguez, Héctor Penzo, Salvador Arroyo, abuelo materno de José Domingo Laguna, quien no me da nombres de ninguna mujer.

“Estos hombres establecieron capillas con esta iglesia en Palmarito, Cerro Verde, Agua Linda, Venadito, La Estrella, caseríos que no fueron visitados por la Iglesia Católica, dejándole libre el camino a los protestantes. A nosotros nos visitaba de vez en cuando el cura de Quebrada Arriba, de Carora nadie nos visitaba en esos lugares no sé por qué”, agrega Laguna, quien da una posible explicación al hecho de que “esa región eran zonas de paludismo y mal de chagas, antes de ir el DDT y la Malariología. No sabría decir si fue eso lo que originó la desidia de enseñar el catolicismo”.

El protestantismo en Montaña Verde del siglo XXI.

No puedo menos que pensar en Zacatecas, enclave protestante en México católico y guadalupano, cuando me refiero a la Parroquia Montaña Verde. Goza de buena vida este cuerpo de creencias extraño a nuestro catolicismo de raigambre colonial hispánico en la Venezuela del tercer milenio, en un extremo de la Región Centro Occidental de nuestro país. Y no puedo menos que pensar en Max Weber cuando me hablan del innegable éxito económico, social y cultural de este “Emporio Cristiano” de Montaña Verde, sin descartar que los católicos muestran también logros parecidos.

En Palmarito fueron eliminadas las galleras, el crimen proveniente del Estado Zulia ha sido contenido por la Guardia Nacional Bolivariana, la prostitución se halla lejos de allí, en Morroco, el latifundio casi eliminado, me comenta Samuel Vargas, quien fue director del liceo en esa localidad palmaritense.

Han sido realizadas periódicamente en Palmarito “Cumbres Evangélicas” que convocan a unas 500 personas con predicadores internacionales de Brasil y Aruba, evento realizado “sin pedirle plata a nadie, sus invitados no se alojan en hoteles y posadas”, afirma eufórico el profesor Samuel Vargas. Existe un Colegio de carácter protestante para niños que lleva el nombre del pastor Julio Lameda, los salarios de los docentes los suministra la misma comunidad.

El fuerte económico es sin duda la ganadería bovina y la consecuente producción de derivados lácteos. “Cada finca tiene su quesera que trabajan la leche en barriles de madera”, dice Vargas, quien agrega que “Los Toyotas de los “zares del queso” bajan cargados de lácteos que van a los mercados de Valencia y Caracas, quesos que compiten con los quesos  Churuguara y  Guayanés”, apunta mi colega Samuel Vargas, quien agrega que “los compromisos económicos se realizan de manera oral”.

La convivencia entre confesiones es muy cordial en Palmarito, me refiere Lope Figueroa, director del liceo oficial de la localidad, ya jubilado. “Mi hijo, Orlando Figueroa, es director del Colegio protestante y es católico, hay matrimonios mixtos y pastoras femeninas, los hijos de pastores son también pastores, los difuntos evangélicos, como el pastor Elis Perera,  los velan en el escenario del Colegio protestante de carácter particular o privado”, me dice.

El Colegio de los protestantes se financia en parte con florines de Aruba, sus aulas y oficinas tienen aire acondicionado, un escenario grande, comedor, los sueldos son cancelados en divisas estadounidenses.

“No existe mendicidad o prostitución allí, agrega Lope Figueroa, las casas son de buena construcción, con televisión por cable, teléfonos inteligentes al día, en salud pocas diarreas, una suerte de Kuwait, “Palmarito, pueblo de Dios”. Para finalizar dijo mi colega algo que me hizo recordar por contraste a Irlanda del Norte: “las rivalidades entre católicos y protestantes no existen”.

Consideraciones finales.

Aunque ya en el siglo XVI llegaron a Venezuela los luteranos alemanes con los Welser, no es hasta después de la Gesta de Independencia cuando las diversas iglesias protestantes se instalan después del decreto de libertad de cultos de 1834, bajo la presidencia del general Páez. Es en 1891 cundo el protestantismo venezolano, afirma Otto Maduro, comenzó a adquirir contornos de religión establecida, no sin fuertes protestas católicas que incluyeron quemas de biblias protestantes, procesos inquisitoriales. El primer pastor evangélico venezolano, Benjamín Roldán, fue ordenado en 1915.

Entre 1930 y 1968 los protestantes pasaron de 20.000 a 200.000 miembros, una tasa muy superior a la del país. En 1985 esta comunidad se acerca a las 500.000 personas, que se cuentan entre los sectores medios bajos y populares a donde el alcance misional del catolicismo es bajo y a veces inexistente.

Las iglesias y denominaciones más importantes, adiciona Otto Maduro, son las siguientes: hermanos de Plymouth, adventistas, Misión del Orinoco, Alianza Evangélica y Misionera, Iglesia Evangélica Libre, presbiterianos, bautistas, Iglesia Bethel, Iglesia Ebenezer, Unión Pentecostal, Asambleas de Dios, luteranos, a las que agrego anglicanos, mormones, Testigos de Jehová.

La debilidad de la Iglesia Católica caroreña parece explicar el creciente auge de los evangélicos protestantes en el extremo occidental del Municipio Torres. Pareciera que no han tenido resonancias acá las Encíclica Rerum Novarum del papa León XIII, las conferencias de Medellín y Puebla. Hace falta una verdadera iglesia social volcada hacia los humildes, los más pobres y necesitados.

La libre interpretación de la Biblia, el diálogo directo con el Creador, la facilidad para formar pastores, así como para montar iglesias evangélicas, son ventajas que tienen las iglesias reformadas frente a la pesada y lenta estructura organizacional del catolicismo y su irrestricto derecho canónigo.

Con todo, es Montaña Verde una experiencia notable de convivencia y tolerancia entre católicos y protestantes, que debe verse como expresión del ecumenismo que intenta superar las divisiones en el cristianismo. Las heridas que ha sufrido el cristianismo deben ser restañadas y el pequeño ejemplo de Montaña Verde puede conducirnos a esta hermosa aspiración universal.

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com 

Santa Rita. Carora,

República Bolivariana de Venezuela.

 19 de febrero de 2023.

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

  

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