martes, 27 de enero de 2026

China y el azúcar artificial

 

 

China: Azúcar artificial.

¿Fin del hambre y la contaminación en el mundo?

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

 

La civilización más antigua del orbe es sin duda alguna China. Son más de 5.000 años de historia continuada y sin fracturas, lo que no se vio en Egipto antiguo, el Imperio Romano, la Rusia de los zares, el Imperio Español, civilizaciones que solo son recuerdo.

Hasta el siglo XVII la ciencia y la técnica de China e India estaba tan avanzada o superaban la de Europa, afirma el británico Joseph Nedham en Ciencia y civilización en China, 1954. Pero sucedió que después vinieron dos siglos de colonialismo occidental que obstaculizaron el desarrollo de la ciencia en Asia. Pudo iniciarse la revolución industrial en China antes que en Inglaterra del siglo XVIII.

En la actualidad la ciencia ha tenido un vertiginoso e indetenible avance en el país del dragón. Las universidades chinas se han colocado en el ranquin de las mejores del mundo, dice recientemente The New York Times del mes de enero de 2026, amenazando la hegemonía de las tradicionales Harvard, Instituto Tecnológico de Massachusetts, Cambridge y Oxford.

Una verdadera revolución en la química verde supone la transformación del dióxido de carbono de la atmósfera en azúcar. Un antes y un después de la industria alimentaria. Habrá alimentos para la humanidad sin necesidad de tierra, agua o cultivos. Este gigantesco logro se ha producido en la Academia de Ciencias de China, Instituto de Biotecnología Industrial de Tianjin, que podría dejar al lado la agricultura de arados, tractores, pesticidas y bueyes, resolver graves y urgentes problemas de contaminación. Es un sistema de biotransformación que no depende de la caña de azúcar del trópico ni de la remolacha azucarera de las regiones templadas.  Supera las limitaciones de la fotosíntesis de estas plantas, evita la degradación y escasez de tierras.

El metanol es convertido en sacarosa o azúcar común en un sistema de biotransformación in vitro, en una síntesis total precisa. La inmensa hegemonía de la caña de azúcar, que nos llegó de la India milenaria, parece que tiene sus días contados. El terrible efecto invernadero tendrá también verá reducidos sus tóxicos gases neutralizando el carbono. La tasa de conversión de dióxido de carbono implica un bajo costo de energía que llega al asombroso 86%. Con la ayuda de catalizadores químicos y catalizadores enzimáticos obtuvieron los científicos chinos cuatro tipos de azucares: glucosa, alulosa, tagatosa y manosa.

El estudio no se queda en la sacarosa, sino que incluye la fructosa, celooligosacáridos y el almidón, todos ellos con aplicaciones en la industria alimentaria, farmacéutica y química. Un futuro sin plantas para alimentos y sin plantas para medicamentos.

China, que importa anualmente 5 millones de toneladas azúcar dejará a la brevedad de depender de este rubro, del cual es el tercer productor mundial después de India y Brasil con 108 millones de toneladas. Las grandes preguntas que nos hacemos son dramáticas: ¿qué pasará con la antigua dulcería china que se remonta a la dinastía Tang del siglo VIII dC, con los inmensos sembradíos de caña de azúcar chinos, unos 1,67 millones de hectáreas hasta 2023 en las provincias meridionales?, ¿qué sucederá con la inmensa mano de obra cesante y con los centenares ingenios azucareros parados en todo el planeta si progresa y se hace viable la tecnología del azúcar artificial extraído del dióxido de carbono?

En occidente, sin embargo, la situación es más dramática aun, puesto que la enorme industria farmacéutica tendrá que replantearse muy hondo sus propósitos. ¿Cuál será la profunda modificación que experimentarán los gigantes Pfizer, Novartis, Johnson & Johnson? Y cuando la agricultura no necesite fertilizante, agroquímicos y desfoliantes, qué sucederá con Monsanto y Bayer.  

Apenas es necesario preguntarse por el gigantesco impacto que tendrá esta tecnología china en los países del llamado Sur Global, y la manera en que fortalecerá a los países BRICS, una agrupación de países creada en 2006. Un colosal remezón geopolítico en ciernes que pondrá en entredicho la hegemonía de occidente que hasta hace poco nadie ponía en duda. Asia, África y América Latina serán los grandes beneficiarios de la transformación del temible dióxido de carbono en nutritiva azúcar para apaciguar el hambre y la desnutrición endémicas.

 Pero es una empresa que produce un producto no esencial, la gigantesca compañía Coca Cola, quien planea seguir el método chino en occidente. Coca-Cola Europacific Partners (CCEP) se ha embarcado en un proyecto con el que busca transformar el CO₂ en azúcar para incorporarla a su cadena de suministro, eliminándolo de la atmósfera y reutilizándolo, que le permitirá reducir las emisiones y a avanzar hacia la descarbonización de la economía, según ha informado en un comunicado.

En concreto, CCEP Ventures, la plataforma de inversión en innovación de CCEP, se ha aliado con Peidong Yang Research Group, un consorcio chino-estadounidense que trabaja en la Universidad de California, en Berkeley, para desarrollar métodos que permitan convertir a nivel industrial el CO₂ en azúcar.

 

La humana historia no deja de producir paradojas alucinantes. Una empresa que elabora esa “agua industrial sin alma”, como llamó el intelectual venezolano Arturo Uslar Pietri a la Coca Cola, y que ha tenido ganancias de 45 mil millones de dólares, emplea a 87 mil personas y que tiene alcances planetarios, esté en estos momentos liderando con gran éxito la inaplazable y urgente descontaminación de la atmósfera terráquea.

Creo que mi país, Venezuela, está casi completamente ajeno a estos vertiginosos cambios, lo cual es en grado sumo preocupante.

 

Carora,

 Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela,

 martes 20 de enero de 2026.


Annales, un espíritu

 

https://www.bing.com/th/id/OIP.EWBtDa6yK1jP5yrmF9pDQAAAAA?w=188&h=135&c=8&rs=1&qlt=90&o=6&pid=3.1&rm=2

 

Annales, una actitud, un sprit.

 

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

 

No somos una escuela, dicen los annalistas, somos una actitud, un sprit, un espíritu. Fundada en 1929 la revista Annales en Estrasburgo, Francia, por Marc Bloch y Lucien Febvre en 1929, con ellos se modifica el hacer histórico que dominaba desde Leopold Von Ranke. Su origen debe buscarse, dice Georges Iggers, en una obra escrita 17 años antes que la fundación de la revista Annales: El Franco Condado bajo Felipe II, que sale de la pluma de Febvre en 1912. Se trata de una historia exhaustiva de una región basándose en el análisis cuidadoso de fuentes no solo políticas, sino también económicas, religiosas, literarias y artísticas. Fue influido por Vidal de la Blanche e introduce el peso de las representaciones mentales, un matiz innovador que conducirá a Annales a perseguir una historia cultural, con lo cual se colocan más allá de la historia social moderna.

Los antecedentes de Annales pueden rastrearse al año 1900 cuando hubo una intensa discusión sobre el método en la Revista de Ciencia Histórica, liderada por el filósofo Henry Beer. Las magnitudes físicas que hasta entonces habían desempeñado un papel tan importante, el estado, la economía, la religión, la literatura y las artes, pierden sus límites y autonomía y se convierten en áreas parciales dentro de una cultura que lo abarca todo, un enfoque antropológico que incluye toda la población, no como estilo ideológico y estético de una alta capa social.

 

Ellos modifican radicalmente el concepto de tiempo, el que ya no es considerado como un movimiento unidimensional del pasado al futuro, tal como lo consideraban no sólo Ranke, sino también Karl Marx y Max Weber. Esta modificación radical de la temporalidad se la debemos a la influencia de los físicos Max Plank y Albert Einstein, quienes volvieron añicos y para siempre la temporalidad newtoniana a comienzos del siglo XX.

“No somos escuela, sino un sprit que invita a buscar nuevos métodos y enfoques de investigación, sin conformar una doctrina”. La praxis prevalece claramente sobre la teoría, pero la praxis incluye importantes presupuestos teóricos: la historia social, historia de las mentalidades, la larga duración braudeliana, estructura y coyuntura.

Lucien Febvre y Marc Bloch, agrega Iggers, han seguido atentamente la historiografía social y económica alemana. Bloch estudió en 1908 y 1909 en ese país. Existen paralelismos entre el libro de Febvre sobre el Franco Condado y el país de Mosela de Lamprecht: a ambos interesaban los modos de pensar y de comportarse dentro de una determinada región, evitando el determinismo geográfico, siguiendo a Vidal de la Blanche.    

          Annales debe mucho a la sociología de Durkheim, quien quería transformar a la sociología en una ciencia rigurosa, lo que significaba matematización.  La conciencia colectiva es el objeto central de una ciencia de la sociedad: normas, costumbres, religión. Bloch y febvre conceden gran importancia a las estructuras anónimas, la vida sentimental, la mentalidad colectiva, con lo cual construyen una antropología histórica. Este novedoso enfoque se observa en El Franco Condado (1912) de Febvre y en Los reyes taumaturgos (1924) de Bloch, referido a las artes curativas de los reyes ingleses y franceses durante un largo periodo temporal.

Este par de magníficos historiadores, protagonistas de la Revolución historiográfica francesa, nunca pusieron en duda de que la historia es la ciencia central del hombre. Para ello anularon los límites entre las disciplinas parciales, esto es antropología, lingüística, sociología, psicología, semiótica, psicoanálisis, ciencias de la literatura y el arte, economía, “los pequeños jardines.”.

Ellos, desde sus cátedras de Estrasburgo se enfrentaron a la Sorbona en París y su modo tradicional de hacer la historia que representaban Charles Seignobos y Charles Langlois, autores de una obra de marcado carácter positivista: Introducción a los estudios históricos, una historia lineal y política de los grandes hombres. Annales nace enfrentando a este tipo de historia que silencia las mayorías, el pueblo.

Más tarde las cosas cambiaron por completo con las grandes obras de Bloch, Febvre, Fernand Braudel, Georges Duby, Jacques Le Goff, Emmanuel Le Roy Ladurie, Robert Mandru, Michel Vovelle, Francoise Furet. Estos autores lograron, escribe Iggers, lo que otros autores alemanes y franceses no conseguían, a saber, el unir la cientificidad rigurosa con la buena literatura y ganarse la aceptación de un amplio público. 

 

 Después de ser unos rebeldes, Annales se institucionaliza al finalizar la segunda guerra mundial. En 1946 fueron integrados a una poderosa institución francesa: la Escuela Práctica de Altos Estudios, institución fundada en 1868 que no ofrecía carreras normales, sino que estaba dedicada exclusivamente a la investigación y a la formación de investigadores, algo parecido al Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, Estados Unidos.

 

Esta institucionalización tuvo resultados contradictorios, dice Iggers. Favoreció la investigación interdisciplinar y, con ello, una nueva receptividad. Hizo posible el trabajo en equipo y proyectos coordinados con la ayuda de medios electrónicos en el tratamiento de los datos, que le conferían un matiz de cientificidad.

Annales había comenzado, escribe Peter Burke, siendo una publicación de una secta herética. “Es necesario ser herético”, declaraba Febvre en sus conferencias. Sin embargo, después de la guerra la revista se trasformó en el órgano oficial de una “iglesia ortodoxa”. Con la dirección de Febvre los revolucionarios intelectuales lograron hacerse cargo de la posición histórica oficial en Francia.

El problema de la incredulidad en el siglo XVI. La religión de Rabelais, escrito en 1948 por Febvre, es, afirma Burke, uno de los trabajos de historia más fructíferos publicados en el siglo XX. Junto con Los reyes taumaturgos (1924) de Bloch y el artículo de Lefebvre sobre las multitudes: El gran miedo de 1789, (1932), este trabajo inspiró la historia de las mentalidades colectivas a la que tantos historiadores franceses se entregaron a partir de la década de 1960.

 

          Después de la guerra, Febvre tuvo su oportunidad. Fue invitado a organizar una de las principales instituciones del sistema francés de educación superior: la Escula Practica de Altos Estudios, también fue delegado de su país en UNESCO, encargado de la organización de un multivolumen: Historia Científica y Cultural de la Humanidad. Todas estas actividades le impidieron realizar uno de sus más ambiciosos proyectos: Pensamiento y creencias occidentales desde 1400 hasta 1800, la Historia del libro impreso y sus efectos en la cultura del Renacimiento y la Reforma, El Ensayo de psicología histórica, Introducción a la Francia moderna, que fueron terminados por sus discípulos. El heredero de este poder será el “hijo” de Febvre, el joven Fernand Braudel.

Fue en un campo de concentración nazi donde a Braudel se le ocurre la idea de la larga duración, uno de sus conceptos clave. Una vez terminada la guerra escribe su obra fundamental en dos gruesos volúmenes:  El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, fue editada en francés en 1949. En el prólogo a la primera edición francesa nos dice Braudel:

“El Mediterráneo no es siquiera un mar; es un complejo de mares; y de mares salpicados de islas, cortados por penínsulas, rodeado de costas ramificadas. Su vida se haya mesclada a la tierra, su poesía tiene mucho de rústica, sus marinos son, cuando llega la hora, campesinos como hombres de mar.” 

Esta gigantesca obra braudeliana tiene una estructura tripartita: «cada una de las partes es un intento de explicación de conjunto»: la primera parte es una historia casi inmóvil, la historia del hombre en sus relaciones con el medio que le rodea, historia lenta en fluir y transformarse, una historia casi situada fuera del tiempo. No es una de las tradicionales introducciones geográficas de los estudios de historia.

Por encima de esta historia inmóvil se alza una historia de ritmo lento, parte segunda: la historia estructural, una historia social, la historia de los grupos y las agrupaciones humanas, un estudio de las economías, los Estados, las sociedades y civilizaciones, fuerzas profundas que entran en acción en los complejos dominios de la guerra.

Finalmente, una tercera parte, la de la historia tradicional, cortada a la medida del individuo, la historia de los acontecimientos, la agitación de la superficie, una historia de las oscilaciones breves, rápidas y nerviosas, la más apasionante y rica en humanidad, y también la más peligrosa.

Así, es una obra estructurada en la dialéctica espacio-tiempo (historia-geografía), una historia a cámara lenta que permite descubrir rasgos permanentes, que es la justificación original del libro, toda una novedad, con escasísimos antecedentes dignos de hacer mención.

Es una labor de síntesis que provoca una nueva ola de investigaciones especializadas, tales como Jean Delumeau, Pierre Vilar, Emmanuel Le Roy Ladurie, Vicens Vives, Alphonse Dupront, Pierre Chaunu, Julio Caro Baroja, Jacques Heers, Ruggiero Romano, Iorjo Tadic, Carlo Cipolla, Frank Spooner, entre otros.

Braudel es sin duda, escribe el mexicano Carlos Aguirre Rojas, una referencia obligada cuando se abordan temas relativos al desarrollo de la ciencia histórica de los tiempos actuales. Su copiosa y profunda huella en el quehacer profesional de los historiadores, hacen de su nombre un paradigma que desde hace medio siglo está impactando a las ciencias sociales, antropólogos y desde luego, para los historiadores.

Dice Georg Iggers que “pese a la atención que han recibido en el ámbito internacional, los Annales no ha dejado nunca de ser un fenómeno específicamente francés, profundamente arraigado en las tradiciones científicas francesas. Pero como modelo a seguir para hallar nuevos caminos en la investigación histórica de la cultura y de la sociedad han ejercido una gran influencia internacional.”

En Venezuela, mi país, han sido mis mentores, Dr. Federico Brito Figueroa y Dr. Reinaldo Rojas, quienes, en el interior del país, en Barquisimeto, han creado una comunidad de discurso en torno a la Escuela de Annales, única en su tipo, que ha dado muestras palmarias de un impulso investigativo formidable. Me precio gratamente de pertenecer a esta fértil comunidad de pensamiento nucleada alrededor de la Fundación Buría.  

 

Referencias:

Aguirre Rojas, Carlos. (1997) Braudel a debate. Fondo Editorial Tropikos, Fondo Editorial Buría. Caracas, Barquisimeto, Venezuela.

Braudel, Fernand (1987) El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. Fondo de Cultura Económica. México. Dos tomos.

Burke, Peter. (1990) La revolución historiográfica francesa. La Escuela de los Annales: 1929-1989. Gedisa, Editorial. Barcelona.

Iggers, Georg. (1997) La ciencia histórica en el siglo XX. Las tendencias actuales. Idea Books, S. A. Barcelona.

 

Carora,

Estado Lara,

 República bolivariana de Venezuela,

domingo 25 de enero de 2026.

 

 

 


sábado, 17 de enero de 2026

 

 

La melancolía.

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

                                                       Todo parece indicar que la melancolía es una emoción constitutiva de la llamada cultura de Occidente. Hogaño ella ha cambiado de nombre y ahora se le llama depresión, un término derivado de la Física moderna. La melancolía invade la civilización occidental -de la medicina a la cosmología, de la teología a la literatura, pasando por las artes visuales, nos dice el médico ginebrino Jean Jacques Starobinsky (1920-2019). Lo melancólico es para él lo que la esquizofrenia era para Deleuze y Guattari, la locura para Michel Foucault, o el libertino Sade para Blanchot.

En 1959 presenta este eminente medico suizo de origen hebreo-polaco su tesis doctoral en la Universidad de Lausana titulada Historia del tratamiento de la melancolía, la que desde entonces ha tenido un éxito descomunal y ha sido traducida a varios idiomas. Es historia que arranca con los presocráticos del siglo V aC hasta llegar a los albores del psicoanálisis freudiano, pasando por la ciclópea obra de Robert Burton publicada en 1621 en tres voluminosos tomos, donde aborda la melancolía desde la Escolástica medieval. Robert Burton reconoce haber escrito su Anatomía de la melancolía en gran parte como terapia contra su propia depresión, que padeció durante toda su vida, tal y como aclara en el prólogo de su obra: «Nos rascamos donde pica». Yo estaba no poco molesto con esta enfermedad a la que llamaré mi Señora Melancolía, mi Egregia o mi Genio Maligno, malus genius. Y por esta causa, como aquel a quien le pica un escorpión, sacaría «un clavo con otro clavo», clavum clavo, calmaría el dolor con otro dolor, el ocio con el ocio…”

Destacados escritores se han visto influidos por Burton. Entre ellos Samuel Johnson, Jorge Luis Borges, Samuel Beckett, John Keats, quien decía que Anatomía era su libro preferido. Ningún escritor de prosa ha sido más universal que Robert Burton, autor autocurativo de La anatomía de la melancolía (1621), Un ensayo sobre los humores que se salieron de control y se convirtieron en el mejor y más loco entretenimiento jamás escrito en inglés, mucho más importante que la Biblia del Rey Jacobo en términos de efecto en las letras de clase alfa. Es la obra de un bibliómano que Proteo "llenó", como Shakespeare "llenó" Falstaff, la presunción de un libro que vale la pena solo por su glosario. —No sé si alguna vez te has sumergido en la anatomía de Burton —Charles Lamb— escribió en 1801, cuando la Anatomía estaba experimentando una de sus recurrentes Vogues. "Su manera de ser es encubrir y llevar sus sentimientos bajo una nube de palabras eruditas". Burton es calificado como el Rabelais inglés y se deja influir por su Gargantúa, escrita en 1534.

 

 

 

 

 

                                                       Dos grandes etapas en la historia de la melancolía distingue Starobinsky: el enfoque material y el enfoque inmaterial. La primera da cuenta de la existencia de una sustancia, la bilis negra, causante del mal, propuesta de una “mitología científica” adelantada por Hipócrates y sus discípulos. La segunda sostiene que se debe a causas nerviosas, intelectuales y afectivas. Las ideas de Hipócrates tendrán larga vida pues no fue sino hasta el Renacimiento cuando comienzan a ser cuestionadas. Los filósofos estoicos eran recomendados para su tratamiento, los cristianos medievales la consideraban pecado si la persona la consentía. Galeno la trataba con infusiones de eléboro. Una cocción de la raíz de esta planta ayudaba a expulsar la bilis negra que había contaminado el torrente sanguíneo.

Las artes de toda época sienten el estímulo de esta emoción que ha tenido múltiples y variadas definiciones. Es de todos conocida la célebre litografía de Alberto Durero La Melancolía, de 1514, la cual sigue proporcionando múltiples y curiosas resonancias en el presente. Por ejemplo, Erwin Panofsky dice que Los ojos de Melancolía miran al reino de lo invisible con la misma intensidad con que su mano hace lo impalpable (...) Rodeada de los instrumentos del trabajo creador, pero cavilando tristemente con la sensación de no llegar a nada (...) Un genio con alas que no va a desplegar, con una llave que no usará para abrir, con laureles en la frente, pero sin sonrisa de victoria.”

 

 

La melancolía es para Freud una entidad psicopatológica: La melancolía se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente dolida, una cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de toda productividad y una rebaja en el sentimiento de sí que se exterioriza en autorreproches y autodenigraciones y se extrema hasta una delirante expectativa de castigo. En algunos casos es peligrosa pues induce a ciertos individuos al suicidio.

Durante el siglo XIX, siglo del romanticismo, sufre Europa una ola de suicidios provocados por la publicación de una novela por el alemán Goethe: Las penas del joven Werther, publicada en 1774. Ese acontecimiento doloroso da nombre en el presente al llamado Efecto Werther. El término lo instauró el sociólogo David Phillips en 1974. Philips elaboró un estudio entre 1947 y 1968 que demostró que el número de suicidios se incrementaba en todo Estados Unidos al mes siguiente de que el New York Times publicara en portada alguna noticia relacionada con un suicidio. También se conoce como Efecto Copycat, y es más probable que se produzca cuando el modelo es una persona célebre. Un caso histórico es la epidemia de suicidios que siguió a la muerte de Marilyn Monroe en 1962. Copycat se refiere a las personas que copian el trabajo o imita las acciones de otros. Las redes sociales de la actualidad han aumentado hasta el vértigo este nocivo efecto.

            Hogaño se le conoce a la melancolía como depresión, un término que más tiene que ver con la Física que con la psicología. Por consiguiente, se le ataca desde la ciencia natural y no desde el diván del médico vienés. Se recetan potentes y efectivos fármacos que están a la disposición en cualquier farmacia. Ha desaparecido el halo filosófico y literario que rodeaba a este estado de ánimo que acompaña a la humanidad desde que se inicia la civilización, para ser rebajada a una simple cuestión de los neurotrasmisores, todo lo cual se envuelve en una terminología que pocos entienden, pero que le da una autoridad enorme a quien las emplea sobre nosotros los legos y profanos en cuestiones médicas.

Carora,

Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela,

miércoles 11 de junio de 2025.

 

 

 

 

 


 

Câmara recebe exposição sobre os 100 anos da Coluna Prestes - Vermelho

La Columna Prestes.

Brasil (1924-1927).

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

Parece poco menos que increíble que diez años antes que la mítica Larga Marcha encabezada por Mao Zedong en 1934, se produjo en Brasil una hazaña de proporciones igualables a la que protagonizaron los comunistas chinos que huían de las tropas nacionalistas del Kuomintang liderado por  Chiang Kai-shek, En efecto, entre 1924 y 1927 se desarrolló un movimiento político militar con signos de leyenda: la Marcha de la Columna Prestes, que durante dos años y medio recorrió 25.000 kilómetros a través de 13 estados, eludiendo exitosamente la persecución de tropas superiores desde el punto de vista militar y logístico. Es un episodio poco estudiado por la historiografía contemporánea. Acá en Venezuela es olímpicamente ignorada tan extraordinaria marcha, quizás porque no se acercó Prestes a nuestra frontera común.  

El relato que acá contamos es de la ingeniero química e historiadora Anita Leocadia Prestes, hija de los militantes comunistas la alemana Olga Benário y Luiz Carlos Prestes. Ella se hizo acreedora del Premio Casa de las Américas en 1990. Fue publicado con el título La Columna Prestes por la Plataforma del Libro y Lectura y la Casa de las Américas, Gobierno Bolivariano de Venezuela, Caracas, 2014. Fue su tesis doctoral presentada en la Universidad Federal Fluminense en 1990.

Prestes tuvo una vida longeva, nació en Porto Alegre, Rio Grande do Sul, en 1898 y fallece en Río de Janeiro en 1990. Tras el fracaso de la Revolución Paulista se forma la legendaria Columna Prestes en1924. Le niega apoyo a Getulio Vargas, elegido presidente, pues no simpatizaba con las ideas del llamado “caballero de la esperanza” de instaurar un gobierno socialista. En 1931 visita la Unión Soviética y fue miembro de la Internacional Comunista, se casa con una alemana, Olga Benário, capturada por la temible Gestapo y que morirá gaseada en un campo de concentración nazi  donde nace su hija Anita Leocadia Prestes en 1936, autora del libro arriba mencionado.

El Estado Novo de Vargas llegará a su fin en 1945 y Prestes vuelve a la legalidad. Después del golpe de estado contra Joao Goulart en 1964 vuelve al país de los soviets. Marcado por la ortodoxia de Moscú, no fue capaz de comprender las particularidades de su país, enfrentó las dictaduras militares con gran decisión. Murió retirado del Partido Comunista de Brasil en 1990, un año antes de la implosión de su querida Unión Soviética en 1991.

Fue creación de Prestes la “guerra de movimientos”, similar en algunos aspectos a la que implementará Mao en China una década después con la “guerra popular prolongada”. Las “potreadas” eran grupos pequeños de insurgentes que se alejaban de la Columna Prestes y obtenían valiosa información con la cual evitaban confrontaciones directas con las tropas federales, muy superiores en número y mejor equipadas. Movilidad y sorpresa permitieron a los “tenientistas” de Prestes romper el cerco gubernamental durante casi tres años. La Columna con apenas 1.500 hombres y un centenar de mujeres, participa en 53 combates sin ser derrotados jamás y venció a 18 generales gubernamentales. Consiguieron gran apoyo popular campesino que vivía en la más espantosa miseria, al oponerse a la oligarquía “café con leche” que mandaba en el país desde la caída de la monarquía en 1889. Fue lo que hogaño se ha de llamar una “guerra asimétrica.” Algo que es asimétrico es desigual, desigual o desequilibrado. La guerra asimétrica existe cuando los dos ejércitos principales son de tamaño o fuerza desiguales. Es una forma diferente de hacer la guerra, cuando los lados del conflicto no son iguales. Afganistán ha sido modelo de asimetrismo, pues venció a soviéticos y estadounidenses con un ejército no profesional de cotizudos. La guerra asimétrica puede ser sorprendentemente efectiva para la fuerza más débil.

História do Brasil - Coluna Prestes - YouTube

La Columna traspasó los límites de la gigantesca geografía de Brasil, país de 8.511.965 kilómetros cuadrados, y se estableció brevemente en Paraguay y Bolivia, se acerca mucho a Uruguay y Argentina. En el país andino Prestes conoce la literatura marxista que le proporcionan periodistas y Astrojildo Pereira, secretario general del Partido Comunista de Brasil, recién fundado en 1922. De igual manera se acerca al marxismo en Argentina cuando hace amistad con el secretario general del partido Rodolfo José Ghioldi. No dejó de apoyar las causas en las que creía, como el movimiento contra el pago de la deuda externa, o la campaña a la presidencia del socialista Leonel Brizola en 1989, del Partido Democrático Laborista (PDT), al cual estuvo afiliada la expresidenta Dilma Rousseff. Murió un año más tarde, en Rio de Janeiro.

          El Caballero de la Esperanza, como se le llamó a Luis Carlos Prestes, vivió prisionero de una cárcel de conceptos, que, como el anacrónico marxismo soviético y su brazo ejecutor el Komintern, no le permitieron comprender las inmensas particularidades del Brasil en el que le tocó vivir, pero perdurará su inmenso legado de rectitud, entrega y compromiso por su país.

 


Inventario de la Iglesia de San Juan Bautista del Portillo de Carora en 1952.

A la memoria del padre Escolapio Alfonso Olazábal.

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

Hace 73 años, el 20 de enero de 1952, el presbítero Pedro Rodríguez, acompañado del Dr. Luis Montesdeoca y Juan Bautista Zubillaga como testigos, hicieron un meticuloso inventario del inmueble que en la actualidad es la Catedral de San Juan Bautista desde 1992, al crearse la Diócesis de Carora por el Papa Juan Pablo II. Es un templo que comenzó a erigirse a principios del siglo XVII, y que presenta elementos arquitectónicos renacentistas y barrocos muy sobrios, su diseño de planta recibe influencias del archipiélago canario. Es un auténtico lugar de la memoria de Carora y de Venezuela, que ejerce una notable influencia a través de las múltiples cofradías o hermandades, las que contribuyeron a crear una sólida atmosfera religiosa allí, por lo que la Carora fue llamada con propiedad “Ciudad levítica de Venezuela”.  La Parroquia de San Juan de Carora tiene un inmenso récord al no haber quedado en ningún momento sin párroco.

            Cuando se realiza este Inventario de la Iglesia de San Juan, eran los tiempos de la dictadura cívico-militar presidida por el Dr. Germán Suárez Flamerich, quien había tomado el poder tras el magnicidio en 1950 del presidente Carlos Delgado Chalbaud. La capital del estado Lara, Barquisimeto, se preparaba para festejar su Cuatricentenario, Estados Unidos detona la primera bomba de hidrógeno, y los jóvenes militares con el liderazgo de Nasser toman el poder en Egipto. Era una iglesia conservadora, anterior a los Concilios Vaticano II de 1962, Medellín en 1968, Puebla, 1972, cónclaves que removieron y dan un aire fresco a la añeja institución. Hace 70 años en Venezuela e Hispanoamérica, la institución desconfiaba y miraba con ojeriza a los protestantes, quienes según decía “preparan a los pueblos para el comunismo”.

Comienzan diciendo estos caballeros que el edificio de la iglesia está situado al frente de la Plaza Bolívar, y orientado en tal forma que el Altar Mayor cae al suroeste y la puerta mayor al noroeste. De seguido proporcionan las dimensiones del edificio: 35, 70 metros por 14,40 metros y 10 metros de altura. Ancho de las naves: central 5,40 mts., laterales 4,50 mts., presbiterio 5,40 mts., capilla de Nuestra Señora de Coromoto 5,10 por 8,40 mts., capilla del Perpetuo Socorro 4,95 por 5,60 mts. Capilla Nuestra Señora del Carmen 6,20 por 5,50 mts. Bautisterio 6,30 mts por 6,50. Bautisterio 6,30 mts. Por 6,50 mts., enumeran 10 columnas de madera de 8 mts. cada una. Tres puertas, la mayor de 4,50 por 4 metros, dos laterales de 4 por 2,50 mts. El pavimento es de mosaico.

Altares:

1. altar mayor de madera pulida y forrada en hojilla de oro (en el Presbiterio) donde se reserva el Santísimo Sacramento, y en el retablo posterior, están las imágenes del Patrón San Juan Bautista, Corazón de Jesús y Corazón de María, dicho altar tiene piedra de ara, alfombra, lacras, crucifijo y candeleros. 2. Altar del Concilio en la nave lateral (al lado del Evangelio), en él están las imágenes del Crucificado, la Santísima Virgen y San Juan Evangelista.3. Altar de Nuestra Señora del Rosario en la nave lateral, (al lado de la Epístola). 4. Altar de Nuestra Señora de Coromoto (retablo de su imagen) en la nave del Evangelio. 5. Altar de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, su imagen de retablo en la nave de la Epístola. 6. Altar de Nuestra Señora del Carmen con su respectiva imagen, en la nave de la Epístola, cerca de la puerta mayor y frente al Bautisterio.

Bautisterio:

Mide 6,30 por 6,50 mts., debajo de la torre.

Coro:

 ubicado entre la puerta mayor y las dos primeras columnas, es de madera. Mide 5,40 por 5,40 mts. Tiene tres armóniums u órganos, uno en el mismo coro y dos en la casa cural, dos bancos grandes para los músicos.

Campanario:

 La torre mide 25, 15 metros. Tiene cuatro campanas de bronce dedicadas así: 1. Al Santísimo Sacramento, 0,85 por 0,74 mts.,. 2. A la Virgen del Rosario 0, 73 por 0,68 mts. 3. Virgen de Coromoto 0,64 por 0,57 mts., 4. San Juan Bautista 0,52 por 0,48 mts.

Imágenes:

 Total 22, 17 de bulto y 5 retablos. 1. San Juan Bautista (Patrón) en el Altar Mayor. 2. Sagrado Corazón de Jesús. Altar Mayor, 3. Sagrado Corazón de María, 4. Jesús Crucificado en el Altar del Concilio. 5. Virgen Dolorosa en el altar del Concilio, 6. San juan evangelista en el altar del Concilio, 7. Virgen del Rosario en el Altar del Rosario, 8. Nuestra Señora del Buen Consejo, nicho en la pared, 9. Inmaculada Concepción, nicho en la pared, 10. San José, nicho en la pared, 11. San Pedro, nicho en la pared, 12. Nuestra Señora del Carmen, en el Altar , 13. Nuestra Señora de Fátima, nicho de cristal, 14. Nuestra Señora de la Candelaria, 15. Jesús en la Columna, 16. San Luis Gonzaga, 17. San Antonio María de Claret, 18. Nuestra Señora de la Coromoto (retablo), 19. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en su respectivo altar, 20. Cuadro de Ánimas, de la capilla Virgen del Carmen, 21. Cuadro del Bautista (en el Bautisterio).

Moblaje:

Un púlpito (tribuna) de madera. 3 confesionarios, un cancel (mampara), 50 bancos de la iglesia, 25 bancos particulares. 14 cuadros del Vía Crucis.   Muebles de la Sacristía: un cuadro del Crucificado, un cuadro de fray Idelfonso Riera Aguinagalde.

Archivo:

 Contiene 61 libros de bautizos, 17 libros de matrimonio, 20 libros de entierros, 10 libros de confirmación,5 libros de Gobierno, 5 libros de Proclamas, 40 libros mas de Cofradías o Hermandades, fundaciones, cuentas de fábrica, etc., un libro de matrimonios de españoles, un libro defunciones de españoles, un libro de matrimonio de indios y esclavos.

Respecto a la pintura, hacen constar que “la mano de obra la hizo gratuitamente el hermano Alfonso Olazábal, padre Escolapio”.

Observaciones del autor del presente ensayo:

Como hemos podido observar, este templo colonial caroreño es de un valor arquitectónico extraordinario, un auténtico lugar de la memoria (Pierre Nora) que aglutina por la fe a los habitantes de estos vastos eriales del semiárido larense venezolano durante varios siglos hasta el presente. Lo que mantiene fuertemente unidos a los habitantes de la ciudad de San Juan Bautista del Portillo de Carora es su historia, un contrato con la memoria muy firme que envidiarían otras ciudades de Venezuela y aún de Hispanoamérica.  Tiene la urbe del semiárido larense varios apelativos de factura e impronta histórica: “Ciudad levítica de Venezuela”, “Ciudad procera de Venezuela”, “Refugio de la hispanidad”, “Ciudad goda y aristocrática”, “Patria de los cabezones caras coloradas”.

            Ha sido Carora, que fue fundada como una ciudad de blancos en 1569, ha tenido en su vértice un pequeño grupo de poder de solera hispánica y canaria, que presenta una marcada endogamia biológica y cultural, que monopoliza la tenencia de la tierra, el comercio, la cultura y los asuntos religiosos, “una aristocracia, celosa de su comarca y de su cultivo espiritual, una primacía social defendida”, escribe mariano Picón Salas. Nótese que 25 bancos de los 75 del total del mobiliario de la iglesia de San Juan eran particulares o privados, antipática e incómoda condición que fue eliminada muy tardíamente por los reverendos padres escolapios vascos españoles, recién llegados a Carora en 1951. El genealogista Dr. Ambrosio Perera nos recuerda que eran diferentes los libros para anotar asuntos de los españoles y canarios, y otros para los indios y esclavos, un claro sentido de exclusión social. La noción de pureza, dice Octavio Paz, tiene un componente religioso. Este mismo escritor mexicano ha dicho que el catolicismo es una religión de imágenes, por lo cual no nos debe sorprender la gran cantidad de imágenes religiosas contenidas en la Catedral de San Juan. Muchas de ellas, la mayoría, representan a la mujer, elemento femenino que domina el catolicismo hispanoamericano que ha dejado de ser cristocéntrico.

Finalmente debemos mencionar que la Iglesia de San Juan Bautista de Carora fue restaurada en 1968-1969 por el arquitecto italiano Graziano Gasparini (Gorizia, Italia,1924- Caracas, 2019), en ocasión de estar celebrando la antigua ciudad de Carora su Cuatricentenario en 1969.

************

Fuentes documentales:

Libro de Gobierno de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Carora, 1948-1954, número 6. Folios 106 y siguientes.

Fuentes bibliográficas:

Cortés Riera, Luis Eduardo (2003). Iglesia Católica, cofradías y mentalidad religiosa en Carora, siglos XVI al XIX. Editorial Académica Española.

Perera, Ambrosio (1967) Historial genealógico de familias caroreñas. Gráfica Americana, Caracas, Venezuela.

Picón Salas, Mariano. (1987) Comprensión de Venezuela. Petróleos de Venezuela. Caracas, Venezuela.

Carora,

 Estado Lara,

 República Bolivariana de Venezuela.

 Lunes 21 de julio de 2025.


Fin milagro alemán

    Wolfgang Munchau:   Kaput. El fin del milagro alemán. Luis Eduardo Cortés Ri...