miércoles, 24 de diciembre de 2025

Fechas relevantes del Liceo Egidio Montesinos, Carora

 

 

Fechas relevantes en la historia del

 Liceo Egidio Montesinos.

  Carora, Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela.

Foto: Dr. Ramón Pompilio Oropeza,

 fundador del instituto.

 

Autor: Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

 

Antecedentes de la educación en Carora y Venezuela:

 1776: El Obispo Mariano Martí crea las dos primeras escuelas de educación primaria en Carora para enseñar religión y primeras letras.

1789: El caroreño Dr. Juan Agustín de la Torre asume la rectoría de la Universidad Real y Pontificia de Caracas.

1810: Cátedra de Latín en Arenales a cargo del Presbítero Bachiller Félix Espinoza de los Monteros.

1829: Clases de Latinidad en el Convento de Santa Lucía de Carora por el fraile Ildefonso Aguinagalde, el de la maldición famosa.

1834: Creación del Colegio Nacional de Barquisimeto.

1835: Abre sus puertas el Colegio Nacional de El Tocuyo.

1858: Cierra sus puertas el Colegio San Andrés, fundado en Carora por el Dr. Ezequiel Contreras.

1886: Se extingue en Carora el Colegio de La Paz de Lázaro Perera.

13 de noviembre de 1860: Nace en Carora el Dr. Ramón Pompilio Oropeza, Rector fundador del Colegio La Esperanza o Colegio Federal Carora, hoy Liceo Egidio Montesinos.

1883, junio: Ramón Pompilio Oropeza se gradúa de bachiller en el Colegio de La Concordia de El Tocuyo, dirigido por el bachiller Egidio Montesinos.

1884: Primera experiencia docente de Ramón Pompilio Oropeza en Carora. Parte a la ciudad de Caracas a cursar estudios de Derecho en la Universidad de Caracas.

1890: Ramón Pompilio Oropeza se gradúa de Doctor en Ciencias políticas en la Universidad de Caracas. Regresa a Carora.

Abril de 1890, Semana Santa: un grupo de notables del “patriciado caroreño” se acercan al Dr. Ramón Pompilio para plantearle la idea de crear un instituto de secundaria en Carora. Sucedió en la plaza Bolívar de tal ciudad.

Fundación del Colegio La Esperanza o Colegio Federal Carora.

Primero de mayo de 1890: Fundación del Colegio La Esperanza o Colegio Federal Carora. Dos ricos comerciantes financian el nuevo instituto: Andrés Tiberio Álvarez y Amenodoro Riera. El Rector y fundador es el Dr. Ramón Pompilio Oropeza, lo acompaña el bachiller Mariano Álvarez. 22 alumnos, todos varones, son los iniciadores. La primera sede del instituto se ubica en la Calle del Comercio, frente a la actual Casa de la Cultura de Carora. Comienza el llamado “Trienio Filosófico” de la educación secundaria que conduce a la obtención del Bachillerato en Ciencias Filosóficas.

1890-1899: las primeras cátedras o clases abiertas en el Colegio caroreño son Filosofía elemental, Aritmética y Algebra, Latín, Griego, Física Experimental, Geometría, Trigonometría y Topografía, Geografía, Cosmografía, y Cronología, Francés, Astronomía y Cronología, Gramática Castellana, Gramática Retórica, Pedagogía.

1891: Elevación a la categoría de Colegio Federal Carora por el presidente Raimundo Andueza Palacio y su Ministro de Instrucción Eduardo Blanco. Se crea la Escuela Federal Anexa y la Escuela de Agrimensura.

3 de agosto de 1891: Primeras pruebas finales en Geografía, Cosmografía, Geografía Política de América del Sur. Docente: Br. Mariano Álvarez.

21 de julio de 1894: Egresa el primer bachiller en Ciencias Filosóficas: Ignacio Zubillaga, en Acto de Grado en la Iglesia San Juan Bautista.

1895, primero de mayo: Conato de cierre del Colegio Federal Carora por el presidente Joaquín Crespo y su Ministro de Instrucción Alejandro Urbaneja.

1899: No hubo clases por causa de la guerra civil y la llegada del general Cipriano Castro a Caracas. Cecilio “Chío” Zubillaga abandona las aulas del Colegio Federal Carora y no regresará a ellas.

1900:  Suprimido el Colegio Federal Carora por el presidente Cipriano Castro y su Ministro de Instrucción Dr. Félix F. Quintero.

1900: Reabierto el Colegio La Esperanza como particular o privado.

1902: El Dr. Ramón Pompilio Oropeza como presidente del Club Torres condena el bloqueo a Venezuela por parte de Alemania e Inglaterra. Administra una pequeña finca de su propiedad cercana a Carora.

1903: El Ministro de Instrucción Eduardo Blanco cierra las universidades del Zulia y Carabobo, el Colegio Federal de Primera Categoría de Barquisimeto y el Colegio Superior de Guayana.

1904: Cerrado completamente el Colegio La Esperanza. El Dr. Ramón Pompilio Oropeza, como abogado y jurista que era, marcha a Barquisimeto a presidir la Corte Suprema de Justicia.

1908: El Dr. Ramón Pompilio Oropeza reabre el Colegio La Esperanza y funda un colegio para señoritas llamado Las Mercedes, de carácter particular o privado.

1911: Muere Atala, esposa del Dr. Ramón Pompilio Oropeza.

1911: Reabierto el Colegio Federal Carora por el presidente Juan Vicente Gómez, gracias a las diligencias del Ministro de Instrucción Dr. José Gil Fortoul, Dr. Ramón Pompilio Oropeza y Cecilio “Chío” Zubillaga Perera.

1911: Se inscribe en el Colegio Federal Carora el joven Pastor Oropeza.

1912: Aparecen por primera vez las cátedras de Historia de Venezuela, Inglés, Historia Natural, Botánica, Zoología, Geología. El Ministro de Instrucción Dr. José Gil Fortoul unifica los programas de la educación secundaria venezolana.

1913: Fallece en El Tocuyo el Br. Egidio Montesinos, maestro del Dr. Ramón Pompilio Oropeza en su Colegio de La Concordia.

1914: Cátedras de Alemán, Taquigrafía, Historia Universal, Biología y Antropología, Literatura y su Historia, Botánica y Zoología, Mineralogía y Geología. Antialcoholismo.

 1915: Fundación de la Escuela Ezequiel Contreras. El Dr. en Agronomía Rafael Tobías Marquís Oropeza funda el Liceo Contreras para señoritas. 

1918, febrero 17: La Gripe Española cierra el Colegio Federal caroreño por varias semanas.

1921: Obtiene su bachillerato en el Colegio caroreño el joven Ambrosio Oropeza Coronel, redactor de las Constituciones de Venezuela de 1946 y 1961.

 1924: Egresa del Colegio Federal Carora el bachiller Juan Oropeza, futuro Rector de la Universidad Central de Venezuela en 1946.

1925: Fallece el Dr. Lucio Antonio Zubillaga, subdirector del Colegio Federal Carora. Fundación de la Escuela Torres para señoritas.

 1929: Obtiene su título de bachiller caroreño Luis Beltrán Guerrero, el “humanista de Venezuela”

1931: Primeras muchachas se inscriben en el Colegio Federal Carora: María Luisa Rodríguez, Eva Teresa acosta, Emérita acosta, Sacramento Suárez, Leoncia Castañeda.

1935, 30 de julio: La señorita Sacramento Suárez Torres, natural de Curarigua, es la primera dama en recibir el título de bachiller en el Colegio Federal Carora. Lo recibe de manos del Dr. Ramón Pompilio Oropeza, Director del instituto.

 1936: Existen en el Distrito Torres 36 escuelas primarias, con 1734 niños asistentes. 8.093 no asisten a las escuelas. En el colegio Federal Carora cursan 33 jóvenes de ambos sexos. En 1 de mayo es jubilado el Dr. Ramón Pompilio Oropeza por el Ministro de Instrucción Rómulo Gallegos. Asume la dirección el Dr. Ambrosio Oropeza Coronel.

1937, 21 de marzo: Fallece rodeado de alumnos y sin perder la lucidez el Dr. Ramón Pompilio Oropeza, después de 47 años de fecundo y extraordinario magisterio. Dirige el plantel el Dr. Pablo Álvarez Yépez.

1938: Director del Colegio Br. Miguel Ángel Meléndez.

1949: Director del plantel Br. José Ramón Álvarez.

1939: Se gradúan en el Colegio caroreño Hermann González Oropeza S.J., el poeta Alí Lameda.

1940: apenas 28 jóvenes cursan estudios en el Colegio Federal Carora.

1943: Obtienen sus títulos de bachilleres en filosofía Guillermo Morón, Eduardo Herrera Riera, Eddie Morales Crespo.

1948: Cursan 80 alumnos estudios en el Colegio Federal Carora.

1949: Fundación por la Junta Militar de Gobierno del Grupo Escolar Ramón Pompilio Oropeza para la educación primaria. Es un homenaje al fundador del Colegio La Esperanza o Federal Carora.

1944: El Colegio Federal Carora no otorga títulos de Bachiller en Filosofía durante 20 años desde esta fecha. Será en 1964 cuando el Liceo Egidio Montesinos concede títulos de bachiller en ciencias a 14 jóvenes de ambos sexos.

El Liceo Egidio Montesinos.

1949: El Colegio Federal Carora pasa a llamarse Liceo Egidio Montesinos, siguiendo el modelo francés, por decisión de la Junta Militar de Gobierno, presidida por el coronel Carlos Delgado Chalbaud.

1950: Director del Liceo Egidio Montesinos será el profesor Héctor Torres Villegas, egresado el Instituto Pedagógico Nacional de Caracas.

1952: Elio Silva Orellana designado Director del Liceo caroreño.

1955: Se crean las especialidades de Ciencias y Humanidades en el Liceo Egidio Montesinos.

1958: El Dr. Jesús Meneses es el Director del plantel.

1958: Designado el profesor Cristóbal Saturno como Director del plantel. Es egresado del Instituto Pedagógico de Caracas.

1959: Cuatro docentes de la Organización de Estados Americanos (OEA) dictan clases en el Liceo.

1962, 17 de mayo: El presidente de Venezuela, Dr. Raúl Leoni, construye la sede actual del Liceo Egidio Montesinos. El Ministerio de Obras Públicas asume su construcción de esta arquitectura Tipo “Trujillo”. Ocupa un área de 50.000 metros cuadrados en la parte sur-oeste de la ciudad de Carora. El Liceo tenía una matrícula de 289 estudiantes y su capacidad era de 600. Contaba con residencias para los profesores, espacios que fueron utilizados como salones de clases debido al crecimiento matricular. Antes estuvo el Liceo en una casa de la calle Carabobo, esquina de la calle Ramón Pompilio Oropeza.

1963-1965: El Director del Liceo es el profesor José Rojas Armas, egresado del Instituto Pedagógico de Caracas en el área de Castellano y Literatura.

1964: Primera promoción de bachilleres del Liceo.  Lleva el nombre de Dr. Pablo Álvarez Yépez como padrino. Inauguración del comedor escolar del instituto. Se crea el bachillerato en Humanidades. Docentes estadounidenses del Cuerpo de Paz dictan clases en el Liceo.

1965: Director del instituto es el Profesor Rigoberto Valenzuela, egresado del Instituto Pedagógico Nacional, Caracas.

1966: El profesor tocuyano, egresado del Instituto Pedagógico de Caracas, Simón Villegas Lozada es designado Director del Liceo.

1966: Promoción de bachilleres Dr. Guillermo Morón.

1967: Promoción Dr. Homero Álvarez, Dr. Luis Beltrán Guerrero.

1968: La promoción de bachilleres lleva los nombres del Dr. Carlos Gil Yépez y del escritor, profesor y político caroreño Héctor Mujica.

1969: Egresa del Liceo la Promoción Cuatricentenario de Carora. Constituida por 20 bachilleres en Humanidades, y 46 en Ciencias. Fundación del Liceo Nocturno Egidio Montesinos que ocupa la misma planta física del Liceo Diurno.

1970: Promoción de bachilleres lleva el nombre del Dr. Pastor Oropeza, fundador de la Pediatría en Venezuela.

1971: Es creado el bachillerato en Mercantil.

1978: Hasta este año era el Liceo Egidio Montesinos el único instituto público en otorgar títulos de bachiller en el Distrito Torres. El otro era el Colegio Cristo Rey desde 1972.

1982. La promoción de bachilleres en Ciencias y Humanidades lleva por nombre del Licenciado en Historia Luis Eduardo Cortés Riera, egresado de la Universidad a de Los Andes en 1976.

1983: Promoción de bachilleres Profesor Gilberto Agüero, docente del Liceo.

1985: Promoción de bachilleres Profesor de Matemática por la UPEL, Barquisimeto, Orlando Meléndez, docente del Liceo.

1986: Asume la Dirección del Liceo el profesor Gerardo Armao Vásquez, docente del área de Inglés.

1986: El Profesor Rafael Tona Martínez es designado Padrino de la Promoción de Bachilleres.

1987: Promoción de bachilleres Profesor Joel Gómez, docente del instituto.

1989: Himno del Liceo Egidio Montesinos. Letra del profesor Simón Villegas Lozada y música del profesor Salvador Meléndez.

1990: Directora del plantel es la Licenciada en Historia por la Universidad de Los Andes, Blanca Andueza de Álvarez.

1990 El Liceo Egidio Montesinos celebra de manera magnifica su Centenario de Fundación (1890-1990), bajo la dirección de la Licenciada Blanca Andueza de Álvarez. Asisten los Doctores Pastor Oropeza y Guillermo Morón, destacados exalumnos del plantel y un grueso número de personas.

1993: El profesor Gilberto Agüero, de la especialidad de Castellano y Literatura por la UPEL, Barquisimeto, asume la Dirección del Liceo Egidio Montesinos. Irá luego a la Zona Educativa del Estado Lara como Jefe de Personal.

1995, octubre 14: Luis Eduardo Cortés Riera, Licenciado en Historia, docente del Liceo Egidio Montesinos, presenta su Trabajo de Grado de Maestría en Historia en la Universidad José María Vargas de Caracas, titulado Del Colegio La Esperanza al Colegio Federal Carora, 1890-1937. Será publicado en 1997.

1996. Ricardo Díaz Rodríguez, profesor de Ciencias Sociales egresado del Pedagógico de Barquisimeto, es Director del Liceo Egidio Montesinos. Será hasta ahora el ultimo Director titular del plantel. La promoción de tal año llevará su nombre.

2003: El instituto caroreño pasa a llamarse Liceo Secundario Bolivariano Egidio Montesinos.

2005: En el Pedagógico de Barquisimeto, UPEL, presenta su Trabajo de Grado de Maestría en Enseñanza de la Historia, el licenciado Luis Eduardo Mora Santana, titulado Del Colegio Federal Carora al Liceo Egidio Montesinos, 1911-1969. Tutor: Dr. Luis Eduardo Cortés Riera.

2005: Asume interinamente la Dirección del plantel la profesora Haydée Álvarez de Barrios.

2006: Directora del plantel es la profesora Solideth Rodríguez.

 2009: Profesora Lourdes Arroyo, Directora del plantel. Su especialidad es la de Castellano y Literatura.

2011: La Licenciada en Matemáticas por la Universidad de Carabobo, Oliva Loyo de González, Directora del Liceo.

2016: Directora del Liceo es la profesora Magaly Camacaro.

2017: Luis Napoleón Oropeza, Director del Liceo, docente del área de Física, egresado de la UPEL, Barquisimeto.

2019: La pandemia del Covit 19 interrumpe las actividades del Plantel.

2020: Profesor Rosberth Jiménez asume la Dirección del plantel educacionista caroreño.

2025: El Director del Liceo Egidio Montesinos es el profesor de Castellano y Literatura, egresado de la UPEL, Rainier Colmenares, quien celebra con todo el personal del instituto y con gran entusiasmo los 135 años de la fundación del primer Plantel de secundaria caroreño (1890-2025).

 

Fuentes consultadas:

Documentales manuscritos:

Libro de Actas del Colegio La Esperanza, 1890.

Libro de Actas de Exámenes del Colegio Federal Carora, 1894-1917.

Libro de Actas de Grado del Colegio Federal Carora, 1894-1917.

Libro Copiador del Colegio Federal Carora,1891-1937.

Libro de Matricula del Colegio Federal Carora, 1891- 1948.

Libro de Telegramas del Colegio Federal Carora, 1919-1921.

Libro de Juramentos del Colegio Federal Carora, 1941-1949.

Libro de Matricula del Liceo Egidio Montesinos, 1949-1958.

Libro de Notas de Exámenes Finales del Liceo Egidio Montesinos, 1958-1965.

Bibliográficas:

Cortés Riera, Luis Eduardo. Del Colegio La Esperanza al Colegio Federal Carora, 1890-1937. Fondo Editorial de la Alcaldía del Municipio Torres, Fundación Buría. Editorial Horizonte, Barquisimeto, Venezuela. 1995. Tutor: Dr. Reinaldo Rojas.

 Ministerio de Educación. Memoria de 100 años. Recopilación y notas de Rafael Fernández Heres. Caracas, Venezuela, 1981.

Mora Santana, Luis Eduardo. Historia social e institucional de la educación secundaria en el Estado Lara: Del Colegio Federal Carora al Liceo Egidio Montesinos, 1911-1969. Barquisimeto, República Bolivariana de Venezuela, marzo de 2005. Tutor: Dr. Luis Eduardo Cortés Riera.

Fuentes orales.

Miguel Urriola, Profesora Haydée Álvarez de Barrios, Profesor Nelson López Corobo,  Licenciado Magíster Luis Eduardo Mora Santana, Profesora Magaly Camacaro, Licenciado Alejandro Barrios Piña, Profesor Gilberto Agüero, Profesor Ricardo Díaz Rodríguez, Profesor Rainer Colmenares, Licenciada Oliva Loyo de González, Profesora Daisy Meléndez de Carrasco, Profesor Alirio Álvarez Díaz, Profesor Rafael Tona.

Carora,

 Estado Lara.

 República Bolivariana de Venezuela.

Abril de 2025.

 

 

 


El positivismo en Brasil

 

Final del formulario

 

 

 

4. Emociones caníbales en el manifiesto antropófago de Oswald de ...

 

El positivismo, eclecticismo y otras ideas de Brasil.

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

Brasil se ha montado en el selecto club espacial y nuclear, una como premonición de su enseña como nación: Orden y Progreso. La América practica lo que piensa Europa, decía Alberdi. Y si en algún país tuvo enorme impacto la filosofía positiva de Auguste Comte fue precisamente en Brasil, donde se vivió como una religión, cosa parecida a lo que sucedió en Chile, países que siguieron la “Religión de la Humanidad” basada en la ciencia, idea de Augusto Comte. Consideraban los positivistas que la Iglesia Católica moriría en el estadio positivo y que el tiempo trabajaba a su favor. En la Venezuela de 1890 el general y novelista Manuel Vicente Romero García (1861-1917) expresaba en su novela Peonía que la Iglesia Católica es nido de fanatismo, que la civilización española arrancó de los fúnebres cerebros inquisitoriales, y que tenemos dentro del hogar una dictadura odiosa, escuela donde se forman siervos para las dictaduras políticas. Orden y progreso es la tesis de la dictadura virtuosa comteana.  Consideraban las clases acomodadas brasileñas, dicen los húngaros Gyula Horbáth y Sára Szabo, (El positivismo en Brasil y México, Revista de Estudios Históricos, México, 2005.) que el estadio metafísico comteano se había extendido demasiado, agravándose durante este periodo los problemas del país, posición que contribuyó a la caída de la monarquía en 1889, se opusieron a la esclavitud. En 1890 fue presentado un proyecto de constitución titulado Orden y progreso en nombre de la Humanidad, la Patria, la Familia, que en su título IV se refiere a la personalidad y los derechos del dictador.  Brasil fue fiel a la ortodoxia comteana de los tres estados a través de Pierre Laffitte.

            Estos autores magiares consideran que el Estado Novo de Getulio Vargas en 1930 era considerado como un populismo positivista, que implementa la educación positivista y el desarrollo del capitalismo tardío, anuló el Parlamento y prohibió los partidos políticos, pretendiendo con ello asegurar el orden para el progreso.  Por esos mismos años en nuestro país, Venezuela, se publica en 1919 El libro Cesarismo democrático, una de las obras cumbres del positivismo latinoamericano, según valora Elías Pino Iturrieta. Es una necesidad fatal, dice su polémico autor, el gendarme electivo o hereditario de ojo avizor y mano dura… que mantiene la paz. El caudillo, única fuerza de conservación social, decía enfático su autor, Laureano Vallenilla Lanz. La influencia del positivismo se mantuvo hasta los años 1950 en Venezuela, bajo el gobierno militarista de Marcos Pérez Jiménez. En Brasil el positivismo sigue teniendo resonancias en su enfoque de la razón, la ciencia y el progreso.

El eclecticismo en Brasil.

Nacido en Francia con Víctor Cousin (1792-1867), el eclecticismo como doctrina de conciliación, dice Leopoldo Zea (Romanticismo y positivismo en Brasil, Dianoia, 1964), se afinca de manera maravillosa al espíritu también conciliatorio de los brasileños. No negaba el pasado colonial, sino que se emplea para adaptarlo a las nuevas realidades políticas, sociales y económicas que el desarrollo del Brasil reclamaba. La esencia de la filosofía ecléctica: "coleccionar y reunir las verdades dispersas en los diversos sistemas, cartesianismo, empirismo, filosofía del sentido común y el idealismo especulativo, separándolas de los errores con que se hallaban mezcladas".

En Brasil fue el monje franciscano Francisco de Monte Alverne (1784- 1859) el paladín carioca de la filosofía ecléctica y precursor del romanticismo en Brasil. Se enfrenta desde su cátedra en Río de Janeiro a la filosofía escolástica y al tomismo y se adhiere a las ideas de John Locke y Condillac. Se opuso al exceso de reformismo que provoca el caos y anarquía en Hispanoamérica.  El conservadurismo sostenido por los eclécticos brasileños alcanzará un éxito que en vano buscaron sus equivalentes en Hispanoamérica, como sucedió en Argentina, cuyos sostenedores tendrán que enfrentarse a guerra sin cuartel con los partidarios del orden colonial puro, valora Leopoldo Zea. Los gobiernos pacifistas de Pedro I, su hijo Pedro II y su Imperio Constitucional, son como una expresión del eclecticismo en ese país que sigue una como evolución natural, una marcha sin equívocos o tropiezos, concluye Leopoldo Zea.

Brasil, la gran civilización del trópico, es nuestro vecino desconocido y mal entendido. Es momento de volcar nuestra mirada al gigante del sur en momentos en que se reconfigura dramáticamente y a paso aligerado la geopolítica del planeta, sobre todo desde enero cuando vuelve al poder el inefable Donald Trump.  Recordemos que Brasil lidera ese contrapeso al occidente industrializado que son los Brics, un actor de primer orden del que ni siquiera soñábamos hace medio siglo. Miremos a Brasil más allá de su magnífico carnaval carioca o de sus deslumbrantes jugadores del balompié. Miremos a su gigantesca literatura encarnada en Clarice Lispector, Jorge Amado, Gilberto Freyre, Mario de Andrade, entre otros. Miremos al barroco brasileño y su inmensa originalidad arquitectónica y escultórica. Leamos el Manifiesto Antropófago o Manifiesto Caníbal de 1928, y las maravillosas ideas pedagógicas del filósofo Paulo Freire. Su “Pedagogía Crítica” es uno de los monumentos del pensamiento del siglo XX.

Brasil y su magnífica idea del “Hombre Cordial” espera por nosotros.

Carora,

 Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela.

Viernes 25 de abril de 2025.

 


Papa León XIV

El papa León XIV

y la Encíclica Rerum Novarum (1891)

Luis Eduardo Cortés Riera. cronistadecarora@gmail.com

Ahora que tenemos un nuevo Papa con el nombre de León XIV, revisemos de qué manera el nombre escogido para su pontificiado influirá en su actuación.  En 1891 la Iglesia Católica produjo uno de los documentos más importantes y trascendentales en su larga y accidentada historia: la Encíclica Rerum Novarum. Sobre la cuestión obrera, gran acontecimiento ocurrido en tiempos del dilatado y progresista pontificado del papa León XIII. Su largo y eminente pontificado de veinticinco años de duración, se desarrolló entre los años 1878 y 1903. Le toca vivir a este excepcional pontífice en el “siglo largo XIX”, una centuria que se extiende desde la Revolución Francesa de 1789 y culmina con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, un siglo de 125 años, según sostiene Eric Hobswawm.

 

 Avanzado en la cuestión social, este papa italiano cuyo verdadero nombre era Vincenzo Pecci (1810-1903), sin embargo experimentaba visiones con los demonios, “sus crujidos, burlas y blasfemias”, censuraba y prohibía libros, fue el primer papa sin poder temporal sino solamente con autoridad espiritual, publicó 86 encíclicas en un largo pontificado que se extendió por 25 años desde 1878 hasta su muerte en 1903, la más conocida de todas a no dudar la Rerum Novarum de 1891.

 

Esta Encíclica se hará muy famosa y polémica por ser la primera que aborda la candente cuestión social de su época, se enfrenta al capitalismo de la libre concurrencia y al materialismo socialista de Marx y Engels y el anarquismo de Bakunin y Proudhon, es decir se pone a tono con la modernidad capitalista e industrial. Tal documento se elabora durante el relevante periodo que vive la Iglesia después de que se realiza el Concilio Vaticano I en 1869, conclave que tendrá ecos en el Concilio Vaticano II de 1962 y, consecuencialmente, en la Teología de la Liberación latinoamericana.

 

Rerum Novarum es más bien una Encíclica de pequeñas dimensiones, unas 60 y apretadas páginas. Comienza con una introducción en la que aborda la cuestión obrera. Luego, en el siguiente aparte, ataca las doctrinas socialistas, “un remedio perjudicial para el obrero”. Le sigue Una solución propuesta por la Iglesia, que condena la lucha de clases marxista. Inculca a los ricos sus deberes de justicia y caridad, y aboga por la creación de obras de caridad. En la Parte II, aconseja la Iglesia al Estado promover y defender el bien del obrero, propone la creación de organizaciones obreras católicas. El Epílogo de la Rerum Novarum dice enfáticamente: “Aplíquese cada uno a la parte que le toca, y prontísimamente; no sea que con el retraso de la medicina se haga incurable el mal, que es ya tan grande. Den leyes y ordenanzas previsoras los que gobiernan los Estados; tengan presentes sus deberes los ricos y los amos; esfuércense, como es razón, los proletarios: suya es la causa; y puesto que la Religión, como al principio dijimos, es la única que puede arrancar de raíz el mal, pongan todos la mira principalmente en restaurar las costumbres cristianas, sin las cuales esas mismas armas de la prudencia, que se piensa son muy idóneas, valdrán muy poco para alcanzar el bien deseado.”

 

 En 1891 León XIII publicó la Encíclica Rerum Novarum (Cosa Nueva). En ella se trazaron las líneas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia con cierto retraso y algunos anacronismos, condenando con acritud los excesos del capitalismo y la burguesía, pero también la lucha de clases marxista y el anarquismo de Bakunin. Se defendía la existencia, en una defensa a ultranza, de la propiedad privada y se rechazaba el socialismo de Marx y Engels porque era considerado erróneo y materialista. León XIII calificó al socialismo de “un cáncer que pretendía destruir los fundamentos mismos de la sociedad moderna”. Recordemos que en el siglo XIX triunfa la filosofía cientista, anti metafísica y materialista del positivismo de Comte, Haeckel y Spencer, Darwin publica El origen de las especies en 1859, el famoso Manifiesto Comunista estremeció al mundo en 1848 con sus palabras iniciales: Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo, a lo que se agrega que El Capital ve la luz en 1867, Renan publicará su controvertida Vida de Jesús en 1863, y que el sangriento 1° de Mayo ocurre en Chicago en 1886.

 

La Encíclica pretendía que se alcanzase la convivencia social a través de la justicia y la caridad como medios para solucionar los conflictos. En feliz intuición prevé que el Estado debía garantizar los derechos de los más desfavorecidos, proteger el trabajo y promover una legislación social. Pero, además, la Iglesia promovió la creación de asociaciones y sindicatos católicos. Rerum Novarum cambió la Iglesia Católica para siempre, abriendo una Tercera Vía distinta al capitalismo y el socialismo, como cuando dice:   “Efectivamente, los aumentos recientes de la industria y los nuevos caminos por los que van las artes, el cambio obrado en las relaciones mutuas de amos y jornaleros, el haberse acumulado las riquezas en unos pocos y empobrecido la multitud, y en los obreros la mayor opinión que de su propio valor y poder han concedido, y la unión más estrecha con que unos a otros se han juntado y, finalmente, la corrupción de las costumbres, han hecho estallar la guerra.” (Página 8)

 

El teórico marxista italiano Antonio Gramsci decía en 1930 que la acción social de la Iglesia Católica, la argumentación central de la Rerum Novarum,  se basa en cuatro principios: Primero: La propiedad privada como derecho natural, aunque subordinada al bien común; Segundo: las diferencias sociales de clase como disposiciones de Dios; Tercero: la limosna y la caridad como deber cristiano; Cuarto: la cuestión social como problema eminentemente moral y religioso a ser resuelto a través y consecuencialmente de la caridad cristiana.

 

En una acerba crítica de la Encíclica, José Antonio Ullate Fabo sostiene que el concepto de propiedad privada de la Rerum Novarum no se desprende, como León XIII pretende, ni del Evangelio ni de la razón natural o filosofía del sentido común de Santo Tomás de Aquino, sino que existe una conexión del pensamiento del papa Pecci en lo relativo a la propiedad con la filosofía empirista de John Locke (1632-1704). En su esencia la propiedad de León XIII es la propiedad santa e inviolable del liberalismo y de la burguesa Revolución Francesa.

 

El famoso sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal (1925-2020) dice que si Marx hubiera leído los escritos de los cristianos, y si León XIII hubiera leído a Marx, no existiría hoy este conflicto entre marxismo y cristianismo. Pero ni a Marx le interesaba la Iglesia, ni a León XIII le interesaba Marx. A pesar de ser él tan culto, escribió la Rerum Novarum sin haber leído El Capital que por aquel entonces ya tenía 30 años de publicado.

 

 

En 1891 la Iglesia Católica produjo uno de los documentos más importantes y trascendentales en su larga y accidentada historia: la Encíclica Rerum Novarum. Sobre la cuestión obrera, gran acontecimiento ocurrido en tiempos del dilatado y progresista pontificado del papa León XIII. Su largo y eminente pontificado de veinticinco años de duración, se desarrolló entre los años 1878 y 1903. Le toca vivir a este excepcional pontífice en el “siglo largo XIX”, una centuria que se extiende desde la Revolución Francesa de 1789 y culmina con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, un siglo de 125 años, según sostiene Eric Hobsbawm.

 

 Avanzado en la cuestión social, este papa italiano cuyo verdadero nombre era Vincenzo Pecci (1810-1903), experimentaba visiones con los demonios, “sus crujidos, burlas y blasfemias”, censuraba y prohibía libros, fue el primer papa sin poder temporal sino solamente con autoridad espiritual, publicó 86 encíclicas en un largo pontificado que se extendió por 25 años desde 1878 hasta su muerte en 1903, la más conocida de todas a no dudar la Rerum Novarum de 1891.

 

Esta Encíclica se hará muy famosa y polémica por ser la primera que aborda la candente cuestión social de su época, se enfrenta al capitalismo de la libre concurrencia y al materialismo socialista de Marx y Engels y el anarquismo de Bakunin, es decir se pone a tono con la modernidad. Tal documento se elabora durante el relevante periodo que vive la Iglesia después de que se realiza el Concilio Vaticano I en 1869, conclave que tendrá ecos en el Concilio Vaticano II de 1962 y, consecuencialmente, en la Teología de la Liberación latinoamericana.

 

Rerum Novarum es más bien una Encíclica de pequeñas dimensiones, unas 60 y apretadas páginas. Comienza con una introducción en la que aborda la cuestión obrera. Luego, en el siguiente aparte, ataca las doctrinas socialistas, “un remedio perjudicial para el obrero”. Le sigue Una solución propuesta por la Iglesia, que condena la lucha de clases marxista. Inculca a los ricos sus deberes de justicia y caridad, y aboga por la creación de obras de caridad. En la Parte II, aconseja la Iglesia al Estado promover y defender el bien del obrero, propone la creación de organizaciones obreras católicas. El Epílogo de la Rerum Novarum dice enfáticamente: “Aplíquese cada uno a la parte que le toca, y prontísimamente; no sea que con el retraso de la medicina se haga incurable el mal, que es ya tan grande. Den leyes y ordenanzas previsoras los que gobiernan los Estados; tengan presentes sus deberes los ricos y los amos; esfuércense, como es razón, los proletarios: suya es la causa; y puesto que la Religión, como al principio dijimos, es la única que puede arrancar de raíz el mal, pongan todos la mira principalmente en restaurar las costumbres cristianas, sin las cuales esas mismas armas de la prudencia, que se piensa son muy idóneas, valdrán muy poco para alcanzar el bien deseado.”

 

 En 1891 León XIII publicó la Encíclica Rerum Novarum (Cosa Nueva). En ella se trazaron las líneas fundamentales de la doctrina social de la Iglesia con cierto retraso y algunos anacronismos, condenando con acritud los excesos del capitalismo y la burguesía, pero también la lucha de clases marxista y el anarquismo de Bakunin. Se defendía la existencia, en una defensa a ultranza, de la propiedad privada y se rechazaba el socialismo de Marx y Engels porque era considerado erróneo y materialista. León XIII calificó al socialismo de “un cáncer que pretendía destruir los fundamentos mismos de la sociedad moderna”. Recordemos que en el siglo XIX triunfa la filosofía cientista, anti metafísica y materialista del positivismo de Comte, Haeckel y Spencer, Darwin publica El origen de las especies en 1859, el famoso Manifiesto Comunista estremeció al mundo en 1848 con sus palabras iniciales: Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo, a lo que se agrega que El Capital ve la luz en 1867, Renan publicará su controvertida Vida de Jesús en 1863, y que el sangriento 1° de Mayo ocurre en Chicago, Estados Unidos, en 1886.

 

La Encíclica pretendía que se alcanzase la convivencia social a través de la justicia y la caridad como medios para solucionar los conflictos. En feliz intuición prevé que el Estado debía garantizar los derechos de los más desfavorecidos, proteger el trabajo y promover una legislación social. Pero, además, la Iglesia promovió la creación de asociaciones y sindicatos católicos. Rerum Novarum cambió la Iglesia Católica para siempre, abriendo una Tercera Vía distinta al capitalismo y el socialismo, como cuando dice:   “Efectivamente, los aumentos recientes de la industria y los nuevos caminos por los que van las artes, el cambio obrado en las relaciones mutuas de amos y jornaleros, el haberse acumulado las riquezas en unos pocos y empobrecido la multitud, y en los obreros la mayor opinión que de su propio valor y poder han concedido, y la unión más estrecha con que unos a otros se han juntado y, finalmente, la corrupción de las costumbres, han hecho estallar la guerra.” (Página 8)

 

El eminente teórico marxista italiano Antonio Gramsci decía en 1930 que la acción social de la Iglesia Católica, la argumentación central de la Rerum Novarum,  se basa en cuatro principios: Primero: La propiedad privada como derecho natural, aunque subordinada al bien común; Segundo: las diferencias sociales de clase como disposiciones de Dios; Tercero: la limosna y la caridad como deber cristiano; Cuarto: la cuestión social como problema eminentemente moral y religioso a ser resuelto a través y consecuencialmente de la caridad cristiana.

 

En una acerba crítica de la Encíclica, José Antonio Ullate Fabo sostiene que el concepto de propiedad privada de la Rerum Novarum no se desprende, como León XIII pretende, ni del Evangelio ni de la razón natural o filosofía del sentido común de Santo Tomás de Aquino, sino que existe una conexión del pensamiento del papa Pecci en lo relativo a la propiedad con la filosofía empirista de John Locke (1632-1704). En su esencia la propiedad de León XIII es la propiedad santa e inviolable del liberalismo y de la burguesa Revolución Francesa de 1789.

 

El famoso sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal (1925-2020) dice que si Karl Marx hubiera leído los escritos de los cristianos, y si León XIII hubiera leído a Marx, no existiría hoy este conflicto entre marxismo y cristianismo. Pero ni a Marx le interesaba la Iglesia, ni a León XIII le interesaba Marx. A pesar de ser él tan culto, escribió la Rerum Novarum sin haber leído El Capital, obra señera que por aquel entonces ya tenía 30 años de publicado.

Hogaño es Rerum Novarum un documento capital de la Iglesia de Roma y del cual hablaremos en próximas entregas.

 

Carora, Estado Lara,

República Bolivariana de Venezuela,

lunes 3 de abril de 2023.

 

 

 


Rompecabezas Nedham

                                                                                                                                                                     
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El rompecabezas Needham:

¿Por qué la revolución industrial no se produjo en China?

Luis Eduardo Cortés Riera.

cronistadecarora@gmail.com

Hogaño no nos sorprende el inmenso y vertiginoso desarrollo social, económico, industrial y tecnológico de la República Popular China después de la revolución maoísta de 1949. Es un hecho compartido por tirios y troyanos que esta gigantesca nación asiática ha escalado arrolladoramente en pocos años para convertirse en una de las economías más pujantes y poderosas del orbe. Un auténtico milagro. 

Pero no era una idea compartida ni aceptada hace 70 o más años. Hacia 1940 era común y aceptado decir que China, el mundo árabe e India eran naciones atrasadas, lentas y de muy limitados desarrollos tecnológicos y científicos. La ciencia y la técnica eran privilegio exclusivo de Europa, las ciencias orientales no merecían el calificativo de ciencias, eran falsas ciencias o pseudociencias. Privaba una visión sesgada y eurocéntrica: China era una nación boba, China no aparecía en la historia occidental de la ciencia, a pesar de que cuatro enormes inventos chinos hicieron posible la expansión europea moderna: papel, brújula, pólvora e imprenta, aguda observación hecha por vez primera por Francis Bacon en el siglo XVII: la paradoja de que Europa supera a China en innovaciones técnicas utilizando tecnologías chinas.

Joseph Needham.

Hasta que llegó el científico británico, embriólogo destacado de la Universidad de Cambridge, Joseph Needham (1900-1995) y puso las cosas en orden al afirmar contundentemente y tras largas investigaciones que China e India tuvieron un impresionante desarrollo científico hasta el siglo XVII, parangonable, si no superior, al del arrogante Occidente cristiano. Desde 1937, con varios colaboradores chinos y de otros países, aprendiendo a comunicarse en mandarín y bajo la influencia del historiador marxista de la ciencia, el irlandés John Desmond Bernal (1901-1971), realiza una inmensa investigación en 27 volúmenes sobre los desarrollos tecno científicos orientales. Hizo varios viajes por China, conversando con los lugareños, recopilando viejos y valiosísimos libros sobre la ciencia en remotos poblados y caseríos durante la década de 1940.  

Sus descubrimientos en esta monumental empresa de investigación le dejan asombrado, así como de igual modo a sus lectores. Estos avances tecnológicos chinos incluían, entre otros más, el hierro fundido, la reja del arado, el estribo de montar, la pólvora, la imprenta, la brújula magnética, el establecimiento preciso del número irracional phi (3,1416) que superó al de los griegos, el ábaco, los naipes, el ajedrez, la inoculación e inmunización contra la viruela en el siglo X d. C., los escapes de relojería, el papel higiénico, los altos hornos, explicaron las manchas solares, el origen biológico de los fósiles,  conocían la experimentación a un nivel simple de ensayo y error desde el siglo XI d.C., el teorema que hoy llamamos de Pitágoras, una como doctrina de la evolución de las especies, poseían algo análogo a la alquimia ya en 133 a. C., conocían antes que Paracelso la importancia médica de los minerales, construyeron aparatos mecánicos automatizados que fueron las primeras máquinas cibernéticas (carruaje que señala el sur o primera máquina homeostática de la historia), sabían de la circulación de la sangre antes que Harvey, elaboraron los muy curiosos espejos mágicos o espejos en que penetra la luz, el puente de arco rebajado, la suspensión Cardán, uso del petróleo y el gas natural, la porcelana que maravilló a Marco Polo, taxímetros para medir distancias (el contador li), detalles sobre eclipses de Sol y de Luna, nombres de las estrellas, medían los solsticios de verano e invierno, la noria de cangilones para transportar agua,el sistema decimal era de uso ya en el siglo XIV a. C., las cerillas, plagicidas biológicos, la carretilla, la laca para revestir maderas y metales, el papel moneda desde el siglo X d. C., conocieron la declinación del campo magnético terrestre en el siglo VIII d. C, construyeron el primer canal topográfico de transporte en el siglo III a. C.,descubrimientos, invenciones e innovaciones la mayoría de los cuales se pensaba que eran creaciones exclusivas de occidente. Un auténtico robo de la historia, como diría el antropólogo británico Jack Goody.

Pero no todo queda allí, pues la revolución agrícola europea, dice el divulgador de la ciencia Roger K. G. Temple, que hizo posible la posterior Revolución Industrial del siglo XVIII, solo fue posible a innovaciones chinas introducidas durante siglos en Europa: el cultivo de cereales en hileras, la roza intensiva, la sembradora moderna, el arado de hierro, la vertedera para remover la tierra cultivada y los arreos eficaces (bridas, arneses y colleras) para los caballos.

 Publican Needham y sus colaboradores chinos el primer volumen en 1954 que tiene éxito limitado. Los siguientes tocan temas como China y la ciencia en China, matemáticas, astronomía, ciencias de la tierra, magnetismo, tecnología náutica, navegación, viajes, ingeniería mecánica, máquinas, relojería, molinos de viento, aeronáutica, ingeniería civil, carreteras, puentes, ingeniería hidráulica.

El rompecabezas o puzzle Needham.

Ahora bien, y es la enorme pregunta comparativa que se hace Joseph Needham cuando ya era muy anciano: ¿Por qué no fueron China e India, civilizaciones poseedoras de tan grandes avances de ciencia y técnica, cunas ellas de la Revolucion Científica del siglo XVII y consecuencialmente de la Revolución Industrial en el siglo XVIII, tal como sí aconteció en Europa occidental? ¿Por qué China no tuvo un Galileo, un Kepler, un Newton, aunque sí hubo un Arquímedes y un Euclides de ojos oblícuos?

El mundo natural fue objeto de una recreación después de 1600 con Galileo, Kepler, Descartes, Bacon y Newton. El mundo fue como creado de nuevo por las ideas de estos hombres de la ciencia moderna temprana. ¿Por qué ese nuevo modo de explicar el mundo se produjo exclusivamente en el mundo occidental cristiano y no en China e India? ¿Por qué la investigación cientifica se paraliza en China en el siglo XVI ?. Sólo Europa avanzó hacia lo que Morris Berman llama el desencantamiento del mundo, una secularización del hombre y del conocimiento de la Naturaleza.

Dicho en otras palabras: Joseph Needham, científico, historiador y famoso sinólogo británico, planteó la controversial y polémica Pregunta de Needham: "¿Por qué la ciencia moderna, la matematización de hipótesis sobre la Naturaleza, con todas sus implicaciones para la tecnología avanzada, tuvo su ascenso meteórico solo en Occidente en la época de Galileo? … ¿por qué la ciencia moderna no se había desarrollado en la civilización china (o india) sino sólo en Europa?" Esta pregunta se agudizó al darse cuenta de que "entre el siglo I a.C. y el siglo XV d.C., la civilización china fue mucho más eficiente que la occidental en la aplicación del conocimiento natural humano a las necesidades humanas prácticas.

Según Needham, la ciencia china se paraliza en el siglo XVI por varias razones, las que explica desde la óptica marxista de John Bernal:

 Primero: la dinastía Ming se creía el Centro del Universo y por ello no tenía competencia alguna con otras culturas, era un imperio autosuficiente. En cambio la rivalidad y la guerra eran moneda corriente en Europa, cuyas constantes luchas por la primacía conducían a una marea interminable de avances mercantiles y militares.

Segundo: Needham culpa a lo que llama “feudalismo burocrático” en la China moderna tardía. Los jóvenes rechazaron la ciencia, la medicina y el comercio porque su aspiración máxima era la de convertirse en funcionarios o burócratas de la gigantesca máquina estatal china. Los mejores talentos prefirieron burocratizarse a la innovación. Los comerciantes tenían prohibido presentar los tan rigurosos examenes que se convocaban anualmente para convertirse en funcionarios estatales.

Bodio y Baldatti  dicen que  Needham adelanta una explicación marxista: China careció de una clase social análoga a la burguesía europea, la cual hizo posible  tender un puente entre el trabajo manual y el intelectual, necesario para el avance de la ciencia moderna y el capitalismo. La burguesía china existió, pero comparada con la potente burguesía europea es poca cosa. Estos autores le reclaman a Needham su falta de consistencia en el momento de estudiar las religiones en China, tales como taoísmo y confucianismo y de cómo estas creencias influyeron en la percepción de la Naturaleza y la manera de abordarla. Es una suerte de reclamo  a Needham por ignorar las propuestas en sociología de la religión de Max Weber y basarse en consideraciones casi exclusivamente socio económicas.

Otros piensan que China cometió grave omisión pues no existió allí derechos de propiedad intelectual, un derecho muy dificil de obtener y que solo otorgaba el Emperador a sus favoritos. El Estado minimizó las iniciativas individuales. Un Estado totalitario controla la prensa, música, ropa, la construcción , las tasas de natalidad, el comercio. La “burocracia celeste” asfixió la industrialización.

 

Dice Victoriano Garza Almanza que  los pricipios filosóficos de Confucio ahogaron la reforma, la innovación y la modernización. Durante 1.400 años los aspirantes se preparaban para los exámenes de ingreso al engranaje estatal memorizando grandes partes de los textos clásicos de Confucio. Comerciantes y artesanos, estratos motivados y motivantes de la innovación, eran discriminados por quienes generaban el conocimiento.

 

 Los comerciantes y artesanos europeos, en cambio, se aguijoearon en la experimentación y uso de nuevos materiales traídos de América, búsqueda de nuevas formas de producción y la colocación ventajosa de sus productos. China no trasladó el conocimiento puro a lo meramente cotidiano, convirtiéndolo ya fuera en un bien o en un servicio común. Fue un paso trascendental que no se produjo en China y que repercutió profundamente en la ciencia china como estructura de progreso social como sí ocurrió en Europa. China era homeostática pero nunca estuvo estancada.

 

El colonialismo se avalanza sobre China e India.

 

El colonialismo europeo hizo estragos en oriente, sobre todo en China que sufrió, como India, dos siglos de humillación. En el siglo XIX Inglaterra protagoniza la llamada Guerra del Opio en 1856, ocasionada para abrir China al comercio, China tuvo pérdidas territoriales a manos de Rusia imperial, en 1894 los japoneses invaden Manchuria, la rebelión antiextranjera de los Bóxers fue aplastada en 1899, de manera traumática fue derrocada en 1911 la dinastía manchú y la instauracion de la República, durante unos 10 años los Señores de la Guerra protagonizaron un período de instabilidad y violencia desde 1916, los japoneses invaden de nuevo a China en 1937, la guerra civil entre nacionalistas y comunistas desgarró al país hasta 1949 con la victoria de Mao Zedong.

 

El sistema de enseñanza sufre de grandes daños, las universidades se paralizan y la ciencia casi  se detiene. Es en esos años cuando Needham visita al país por vez primera en 1941 con la misión de rescatar del caos y la guerra el maravilloso patrimonio cultural de China. Las universidades y otros  centros de enseñanza e investigación se desplazan a las zonas montañosas alejadas del conflicto bélico ocasionado por la guerra civil y la invasión japonesa.

 

Dos largos siglos de cruel dominación extranjera hicieron retroceder en casi todos los aspectos a China e India, civilizaciones que lograron la independencia en 1949 y 1947 respectivamente. Hogaño se habla insistentemente en el “colonialismo inverso”, concepto que destaca el enorme crecimiento de tales países orientales que ahoran dominan a sus antiguas metrópolis europeas.

 

El legado de Needham.

Needham es en la actualidad un héroe nacional en China. La Revolución maoista lo declara y exalta de tal manera, en tanto que la gente del común lo compara en sus dimensiones a otro británico: Charles Darwin. En Inglaterra batalló contra la soberbia intelectual de Occidente, “no somos la raza ilustrada por todo lo que hemos producido”, decía a sus paisanos. La ciencia es patrimonio de la humanidad y no de una parcela de ella, advertía con vehemencia.

El hombre sabio que era Needham contribuyó de manera decidida a derribar la Muralla China que nos distanciaba por su lengua y lejanía geográfica de esa civilización-país que es la cultura China. El crítico y polimata hebreo George Steniener dijo en 1971 que Needham, al igual que Marcel Proust, había hecho del recuerdo tanto un acto de justicia moral como de arte elevado.

La Pregunta o rompecabezas (puzzle) Needham no tiene aún respuesta definitiva y seguirá siendo objeto de largos e interminables debates, los que sin embargo deben continuar. Lo cierto es que Oriente parece estar ya superando a Occidente en muchos aspectos, lo que le da a la Pregunta de Needham una actualidad poco menos que asombrosa.

 

Referencias.

 

Berman, Morris. (1987) [1981], El reencantamiento del mundo, Santiago de Chile, Cuatro Vientos Editorial.

 

Bodio, Guillermo y Celia Baldatti.(2003) La ciencia moderna europea como anomalía histórica. Universidad Nacional de Quilmes.Bernal, Buenos Aires, Argentina.

El Correo, una ventana abierta al mundo, UNESCO. (1988) El genio científico de China. París, Francia.   

Garza Almanza, Victoriano. (2016) Joseph Needham y la ciencia en la antigua China. Culcyt Historia de la ciencia. Año 13, N° 59, México.

Needham, Joseph. (1959). Ciencia y civilización en China. Cambridge: Cambridge University Press.

Weber, M. (1998) [1920], Ensayos sobre sociología de la religión, vol. I, Madrid, Aguilar Taurus.


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