viernes, 14 de enero de 2022

LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE CARORA: LUGAR DE LA MEMORIA


 

LUGAR DE LA MEMORIA

En la geografía sentimental de la antigua ciudad del semiárido larense, San Juan Bautista del Portillo de Carora, existen variados y extraordinarios “lugares de la memoria”, tal como los conceptúa el historiador de la memoria, el francés Pierre Nora (1931). Los planteamientos de los “lugares de la memoria” de Nora se refieren, dice Olga Yanet Acuña Rodríguez, a los lugares como los espacios colectivos en que se privilegian las representaciones, las prácticas y los recuerdos de los grupos sociales. El estudio de la memoria fue retomado desde la historia social para tratar de analizar el papel del colectivo social en la configuración de la memoria, esto con el fin de conocer los recuerdos de actores en conflicto, las representaciones míticas, las intencionalidades del silenciamiento represivo, y en general el recuerdo de otras voces que han sido omitidas o silenciadas.

Son responsables estos llamados “lugares de la memoria” del fuerte ethos o carácter común de los caroreños, una enérgica y decidida identificación con el solar nativo que sorprende a propios y extraños, y aún más en tiempos de la disolvente globalización anglosajona, blanca y protestante. Lo que mantiene fuertemente unidos a los habitantes de la ciudad del Portillo es su historia, un contrato con la memoria muy firme que envidiarían otras ciudades de Venezuela y aún de Hispanoamérica.  Tiene la urbe del semiárido larense varios apelativos de factura e impronta histórica: “Ciudad levítica de Venezuela”, “Ciudad procera de Venezuela”, “Refugio de la hispanidad”, “Ciudad goda y aristocrática”, “Patria de los cabezones carascolorá”. Y no ha faltado el envidioso insulto y la mofa venida insidiosamente de otros lares: “Ciudad de perezosos” “Dormilones”, “Ciudad de mondongos y siestas” “Ciudad de locos y orates”.

De entre estos “lugares de memoria”, que son muy diversos y complejos,  podemos destacar libros, parajes, acontecimientos, y conceptos, tales como la famosa Leyenda del Diablo de Carora  (siglo XVIII), los dos volúmenes de la obra de Ambrosio Perera Historial genealógico de familias caroreñas (1931, 1967), Cecilio “Chío” Zubillaga Perera (1887-1948) creador de vocablos y neologismos, su copioso Archivo Zubillaga, recién rescatado de la polilla y del olvido; los “godos carascolorá o patricios de caroreños”, su sentido mantuano de casta; la novela El gallo de las espuelas de oro del escritor Guillermo Ernesto Morón Montero; los asesinatos de Inés de Hinojosa en el siglo XVI; la famosa Maldición contra los godos del fraile Aguinagalde (siglo XIX); la cuadrícula colonial de la ciudad; la visita del Libertador Simón Bolívar en 1821 y el asunto de la “resbaladera” que se interpretó como intento de magnicidio; la Casa Amarilla donde estuvieron detenidos los Hernández Pavón, protagonistas de la Leyenda del Diablo; los asesinatos del patriota mestizo Indio Reyes Vargas en 1823 y  el alevoso e infame crimen del Obispo Salvador Montesdeoca Montes de Oca por los nazis en 1944; la “Ciudad levítica de Venezuela” por la gran cantidad de curas y sacerdotes acá nacidos: la gran inundación de 1973; la fundación del diario El Impulso por Federico Carmona en 1904, decano de la prensa nacional; el accidente de aviación donde mueren el pelotero grande liga Carlos Santelíz y el propietario del equipo de baseball Cardenales de Lara BBC, don Antonio Herrera (1968); las figuras de los grandes guitarristas internacionales Alirio Díaz Leal y Rodrigo Riera;  la canción Raudo Vuelo, himno sentimental de los caroreños;  las batallas de Parapara (1899) y El Cascajo (1902); y por supuesto, las emblemáticas edificaciones religiosas: la Capilla del Calvario, la Capilla del Cerro de La Cruz, la iglesia de San Dionisio Areopagita (siglo XVIII) y la Iglesia y Catedral de San Juan Bautista (siglo XVII).

Sería demasiado extenso referirnos detalladamente de cada uno de estos “lugares de la memoria” caroreños, que a veces están interconectados, pues es la antigua ciudad de blancos del semiárido larense un lugar de la memoria privilegiado que genera y produce imaginarios, mitos, cuentos y leyendas de manera pródiga y constante. Su excepcional sentido del humor tiene impronta y marca construida desde la memoria. Los chistes y jocosidades caroreños podrían formar volúmenes enteros. Y lo propio podría decirse de sus añejas y polisémicas palabras, sus imaginativas e inteligentes consejas. Sus personajes populares y de élite asumen proporciones arquetípicas. Es una vetusta y rancia urbe del semiárido del occidente venezolano, donde la realidad se confunde con la ficción, bajo un Sol inclemente que la castiga durante todo el año.

LA IGLESIA DE SAN JUAN

 Es tal edificación religiosa el lugar de memoria de un grupo minoritario y hegemónico de raigambre mantuana: los “godos de Carora”. Ellos han construido una sorprendente hegemonía ideológica y cultural como la entiende Antonio Gramsci desde la religión católica y su lugar de residencia y expansión que es el templo barroco de San Juan Bautista, una historia que arranca en 1572 cuando el capitán Juan de Salamanca rebautiza la ciudad con el nombre del eremita del desierto de Judea. Esta sobria edificación, de un barroco casi espartano, es representativa del estilo insular canario de construir. Comenzó a ser edificada por albañiles, alarifes y oficiales naturales del pueblo en 1610. Su ubicación astronómica nos revela lo devoto de los lugareños, pues al entrar el feligrés lo hará en dirección a Oriente, el lugar donde nace Jesucristo redentor de la humanidad.

  LAS COFRADÍAS Y HERMANDADES

En el interior de la iglesia de San Juan ocurre un hecho excepcional, esto es, la fundación en 1585 de la Cofradía del Santísimo Sacramento, hermandad que era conocida en la lejana Irlanda, España, Francia, Islas Canarias, Santo Domingo, Tunja, Caracas, Maracaibo, Trujillo, Barquisimeto, y que se ha constituido en privilegiado lugar de memoria en sus antiguos libros de registro de hermanos que buscaban al “entrar” en ellas un sitio en el Reino de los Cielos. Otras hermandades, estructuras de solidaridad de base religiosa como las llama Michel Vovelle, eran la del Dulce Nombre de Jesús, Santa Vera Cruz, San Pedro, de las Ánimas, San George, Nuestra Señora del Rosario.

Centenares de hermanos entraban a estas cofradías para que el morir los hermanos asistieran a sus velorios y cantaran misas cantadas para aligerar las salidas del tenebroso purgatorio, un tercer lugar en la geografía del más allá. Estar inscrito en una cofradía era una suerte de seguro social, pues los hermanos se comprometían asistir a los enfermos, auxiliar a viudas y huérfanos. Eran como primitivas instituciones bancarias pues prestaban dinero a bajos intereses. La densa atmósfera religiosa y el sentido mutualista que aún persiste, la debemos a estas magnificas instituciones eclesiásticas que exhibieron gran vigor y operatividad hasta mediados del siglo pasado.

EL ALTAR MAYOR

El frondoso y exuberante altar mayor de San Juan es obra arte de anónimos carpinteros y alarifes del siglo XVIII, en él podemos observar marcadas influencias novohispanas. Posee tres retablos (de creador desconocido) que datan de la época colonial. Esta imponente talla fue producida en madera tallada con hojillado de oro y ensamblados. El retablo mayor es detrás cuerpos y un frontis apoyado sobre un muro de mampostería que tiene un zócalo ornamentado en la parte inferior con motivos vegetales que rematan en flores que representan amapolas. El zócalo coincide en el área central con un marco interno y rosetas. En los cuerpos laterales tiene una hornacina y plantas por cuatro pequeñas columnas salomónicas con tres paños ciegos: el del centro tiene un rosetón y volutas y un frontis coronado por una cruz de madera tallada con formas esféricas y en el centro un medallón con una leyenda inscrita en la que se lee el día primero del siglo XX, se consagra Carora al Santísimo Sacramento ubicado en el presbiterio. Igualmente, en este siglo fue instalado su soberbio órgano musical, hogaño lamentablemente descompuesto. Contaba la ciudad en tal centuria de maestros de Horganos (sic) asentados en las cofradías.

LA CASA ESPIRITUAL DE LOS GODOS

Esta edificación religiosa es refugio de la hispanidad y de sus depositarios y custodios, los “patricios caroreños”, clase social con rasgos de casta que en su conformación contó con el auxilio de las dispensas matrimoniales que generosamente otorga la Iglesia Católica caroreña, institución responsable de la endogamia genética y cultural, su catolicismo militante que exhiben hogaño los “cara coloradas caroreños”. Allí asistieron durante siglos a las misas dominicales, allí fueron bautizados, allí contrajeron matrimonios, allí dijeron sus primeras misas los sacerdotes de la “la godarria caroreña” (la expresión es de Chío Zubillaga), allí se les hicieron las largas y puntillosas exequias, se cantaron las innumerables misas para aligerar la salida del difunto de ese tenebroso tercer lugar de la geografía del más allá: el purgatorio, en sus paredes fueron tapiados los restos de esta  altiva clase social, orgullosa y protectora de su linaje que, según hemos descubierto no es progenie o abolengo colonial como se creía, sino que su sentido de exclusión arranca tardíamente a finales del siglo XVIII y se consolida en el siglo antepasado, esto es, el siglo XIX. Es un suceso que podría calificarse en palabras de Eric Hobsbawm, como una “invención de la tradición”.

LA CIUDAD LEVÍTICA

En ese vetusto edificio religioso se conforma la membresía de “Ciudad levítica de Venezuela” que le endilga con certeza el Pbro. Carlos Borges en 1918, sede de antigua parroquia eclesiástica que desde el siglo XVI jamás ha quedado acéfala por falta de sacerdotes. Es poco menos que asombroso que ya en el genésico siglo XVI haya entonces ministros religiosos nativos de la ciudad del Portillo. Hogaño son casi un millar de curas y sacerdotes natales de la ciudad del Portillo y del Distrito Torres.

San Juan es epicentro de festividades y conmemoraciones religiosas excepcionales, una de las cuales es la “procesión de las carreritas” que se escenifica los Domingos de Resurrección al final de la vistosa y exuberante Semana Mayor caroreña. Existió la ya lamentablemente desaparecida fiesta del Día de los Santos Inocentes cada 28 de diciembre, festividad que puede ser resucitada y sacada del olvido tal como lo han hecho con gran éxito ciudades y villas en Francia y otros países europeos, y que he propuesto realizar algo semejante acá en mi condición de Cronista Oficial del Municipio Torres.

UN ARCHIVO EXCEPCIONAL

La parroquia de San Juan ha atesorado valiosísimos documentos con gran celo desde muy antiguo. Esa colección conforma el Archivo de la Diócesis de Carora, al cual tuvimos acceso gracias al Obispo Eduardo Herrera Riera y al Pbro. Alberto Álvarez Gutiérrez, gracias a lo cual pude investigar durante años  para realizar mi Tesis Doctoral Iglesia Católica, cofradías y mentalidad religiosa en Carora, siglos XVI al XIX (Universidad Santa María, 2003). Ese magnífico repositorio a cargo de la ingeniera Emma Rosa Oropeza de Herrera, es el privilegiado lugar de memoria de nuestra ciudad, pues allí están asentados los nacimientos, defunciones, matrimonios de la feligresía caroreña. Quien escribe puso especial atención en los libros de cofradía, unas 14 de estas magnificas “estructuras de solidaridad de base religiosa” según las llama Michel Vovelle, que han sido desde antaño las responsables de que se haya conformado una firme y tupida mentalidad religiosa entre nosotros que creíamos erróneamente era patrimonio espiritual exclusivo de las ciudades andinas de Venezuela. Es sorprendente constatar que este repositorio haya sido digitalizado por la secta estadounidense de los mormones y que puede ser consultado por internet en el sitio Registros genealógicos en línea.

SAN JUAN COMO AUDITORIO

Ha sido escenario de eventos académicos y musicales muy importantes. Desde 1890 se realizaban es sus espacios los actos académicos de los bachilleres egresados del Colegio La Esperanza o Federal Carora, institución dirigida por los doctores Ramón Pompilio Oropeza Álvarez y Lucio Antonio Zubillaga Perera. En el siglo XX el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles, creado por el odontólogo caraqueño Juan Martínez Herrera en 1974 llenaba de notas musicales ese recinto dotado de una acústica excelente.

En la década de 1960 fue este inmueble religioso escenario de diversos sucesos, políticos unos y otros difíciles de clasificar. En esos años el párroco de San Juan era el Pbro. Eduardo Herrera Riera quien desde el pulpito arengaba a los fieles a protestar contra la crónica escasez de agua que sufre la ciudad. La protesta se dirigió al Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) y que se expresó en la rotura y destrucción de los odiados medidores del vital líquido. Eran los tiempos de los gobiernos de Acción Democrática y tal acción de repudio se podría interpretar como de la oposición socialcristiana al gobierno, pues es sabido la simpatía por Copei, partido político al que se adscribía el sacerdote de San Juan. La parroquia fue centro de acopio de la ayuda estadounidense de la Alianza para el Progreso y hasta habilita un feo galpón construido al lado del templo para su depósito. Resulta como paradójico que estos alimentos provenientes de un país evangélico y protestante lo administraran fervorosos y practicantes católicos.

 

LA RESTAURACIÓN DEL TEMPLO DE SAN JUAN

En ocasión del Cuatricentenario de la ciudad en 1969, fue objeto San Juan de una restauración que estuvo a cargo del reconocido arquitecto italiano Graziano Gasparini. Los godos y otras personas de la colectividad de Carora se movilizaron intensamente para producir recursos monetarios haciendo rifas, colocando bonos, sorteando vacas y toretes. Estaban los patricios caroreños resguardando de esa manera su casa y refugio espiritual. Se quejaron ellos, empero, del elevado costo del trabajo restaurador del arquitecto veneciano.

SOMBRAS

Ha tenido la parroquia de San Juan una excelente hoja de servicios durante más de cuatro centurias y media. Sin embargo, como en toda empresa humana, hay aspectos que arrojan sombras sobre la parroquia caroreña. El más polémico ha sido el sentido de exclusión mantuana que en ese recinto se expresaba con los bancos y reclinatorios, muebles que eran para uso exclusivo y privilegiado de los “godos o patricios caroreños”. Sus sonoros apellidos mantuanos estaban impresos en estos polémicos muebles: Oropeza, Herrera, Riera, Zubillaga, Gutiérrez, Perera, Álvarez, Montesdeoca, González, odiosa práctica que fue eliminada en 1953 por los sacerdotes escolapios, religiosos perseguidos por la dictadura franquista española. Este “apartheid religioso” concluye en 1969 cuando los polémicos bancos y reclinatorios fueron a dar al basurero de la historia.

Desde la Parroquia de San Juan se adelantó la repulsa y execración del Pbro. Dr. Carlos Zubillaga, un adelantado de la Teología de la Liberación Latinoamericana (Luis Beltrán Guerrero dixit) y que termina con el traslado fuera de Carora de este magnífico sacerdote que echó adelante una iglesia social entre los pobres inspirada en la Encíclica Rerum Novarum del papa León XIII, construye conjuntamente con el Pbro. Lisímaco Arturo Gutiérrez Meléndez una sede del Hospital San Antonio de Padua e imprimen  el periódico El Amigo de los Pobres, abrieron escuelas nocturnas para obreros. En Duaca conseguirá Carlos Zubillaga Perera una trágica muerte en 1911 al creerse imaginariamente perseguido por un felino y resbalar de una altura considerable para caer pesadamente y agonizar durante cinco largos y terribles días.

Quizás por el hecho de estar distanciado en el tiempo poca gente sabe que la Iglesia Católica en Carora poseía unas extensas y ricas haciendas llamadas del Montón, al Oeste de la ciudad y que eran explotadas con mano de obra esclava, unos 80 negros de la etnia “tare” de África. 

 Los sacerdotes y sacristanes de San Juan se quedaban con más del 80% de las ganancias producidas por estas haciendas y los mayordomos y capataces mantenían a los negros apaciguados pues tenían dos cárceles para mantenerlos a raya. Cuando explota la rebelión contra España y su monarquía en 1810, ambos bandos en conflicto, republicanos y colonialistas, recibían ayuda en hombres, dinero, bestias y comida de estas haciendas ubicadas en Burere, actual Parroquia Las Mercedes.

A ello se agrega que estas extensas posesiones eclesiásticas, que lindaban con el Estrado Zulia, fueron a dar a otras manos y sus propietarios, que no eran otros que curas y sacerdotes caroreños, fueron incapaces  y no tuvieron el valor de reclamarlas.

En 1900, cuando recién pasa por estos lares el general Cipriano Castro, sucedieron unas muy incómodas situaciones en la iglesia parroquial de San Juan, conocimiento que nos llega de la mano del Pbro. Lisímaco Gutiérrez en su muy interesante periódico El Amigo de los Pobres. Por este medio se alarma el levita porque el recinto eclesial se ha convertido en refugio de marranos y perros callejeros, los hombres entran a la iglesia con armas de fuego, no atienden las palabras de los sacerdotes y comen chimó durante los oficios.

Ha sido muy tibio el apoyo que ha dado la Iglesia para elevar a los altares al Obispo mártir Salvador Montesdeoca, asesinado por las tropas nazis en retiro en Italia por dar refugio a unos partisanos. De igual modo ha dado poco relieve al Pbro. Dr. Carlos Zubillaga Perera, constructor de una Iglesia social al servicio de los pobres, una experiencia realizada por breve tiempo en su ciudad de nacimiento.  Muere Carlos, hermano mayor de Chío Zubillaga, de trágica manera en 1911.

En San Juan fue recibido en 5 de octubre de 1965 por “muchas personas” el sacerdote anzoatiguense, residente en Ciudad Bolívar Pbro. Luis Ramón Biaggi, sospechoso de haber asesinado a Lesbia Biaggi, su propia hermana, un caso que produjo enorme escándalo en todo el país. Un crimen que nunca tuvo culpables. Desconozco los sacerdotes que promovieron esa incomoda recepción en la parroquia de San Juan en aquélla oportunidad.

Y muy recientemente hubo un fuerte enfrentamiento entre sacerdotes en Carora que termina con la remoción del Obispo y sociólogo Luis Armando Tineo Rivera (Caracas, 1948), tras duras acusaciones entre bandos que lo apoyaban o no, debió salir Monseñor Tineo de la jefatura de la Diócesis de Carora en junio de 2020. Parece que no entendió la firme idiosincrasia de los locales. Fue sustituido por nuestro paisano, amigo y contemporáneo Monseñor Carlos Enrique Curiel Herrera, médico anestesiólogo, amante de la cultura y del “Séptimo Arte”.

CONSIDERACIONES FINALES

En Latinoamérica España es nuestro lugar común. Esta otrora potencia imperial sembró entre nosotros la lengua castellana y el catolicismo del Concilio de Trento, dos componentes esenciales de nuestra cultura. Con todos sus errores y omisiones, el catolicismo nos da una identidad que nos protege de la avalancha de la globalización anglosajona y protestante. Ha hecho del pueblo venezolano una nación igualitarista, sin marcados odios étnicos o de fe.

En Carora ha permitido el catolicismo la convivencia pacífica entre los godos y las clases populares. Ha sembrado un espíritu mutualista y de solidaridad que no conocen los países del Norte. Es además responsable de que se crearan entre nosotros dos potentes imaginarios colectivos: la Leyenda del Diablo de Carora y la Maldición del Fraile. Ninguna sociedad carece de imaginarios y ellos son responsables de la identidad de los pueblos.

La Iglesia Catedral de San Juan Bautista es el lugar de la memoria de una sociedad que observa constantemente su rico pasado para avanzar hacia el futuro. Ninguna otra institución tiene entre nosotros una penetración tan intensa e importante como la Iglesia Católica. Ella es parte constitutiva de la sociedad, viene desde un pasado genésico muy remoto y nos seguirá acompañando durante muchas centurias más.

 

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

 

 

 

  

 

 

 

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lunes, 10 de enero de 2022

SIDNEY POITIER: Al maestro con cariño o cualquiera puede ser ingeniero


Es un film absolutamente memorable en la escala de mis afectos y emociones. Es responsable de un momento sentimental único que viví en mi feliz adolescencia en la Carora de los años 1960. No sé por cuál razón la recuerdo en blanco y negro, pero su canción se ha quedado pegada en mí desde entonces. En la estudiantil Plaza Corpahuaico tarareábamos en coro los liceístas de entonces “To Sir with love” con nuestros rudimentos de la lengua de Shakespeare después que salimos del Teatro Estelar de la calle Bolívar.  

En la película el rostro y porte elegante del joven maestro de escuela, que es un ingeniero sin chamba y sus bellas alumnas de los barrios pobres londinenses, iluminaban mis noches de insomnio, así como el aparecimiento de una novela absolutamente magistral en aquellos ya lejanos días: Cien años de soledad, el asesinato de Ernesto Ché Guevara, acontecimientos que coincidieron en 1967, año cuando vimos llenos de ternura el filme protagonizado por el ya ganador por entonces de un Oscar de la Academia: el afroamericano nacido por accidente en Miami Sidney Poitier.

En Al maestro con cariño (1967) Mark Thackeray, un siempre impecable y de corbata bien anudada, así como puntual docente, se enfrenta a un salón de clases como enseñante improvisado que resulta ser un meeting pot en aquel país colonialista, un año antes de que se produjera la gran rebelión juvenil de 1968. No sé si será exprofeso que su frente muestre siempre un brillo subido mientras debate con sus niños en trance de adultez, en un ambiente en apariencia ajeno al infame asunto racial en aquellos años de vigor del odioso apartheid.

Se menciona a Suráfrica de pasada, cuando el maestro aclara que es súbdito de la Corona, pues nació en la Guayana Británica, un territorio que reclama mi país, Venezuela, por lo que considera un despojo. Recuerdo una escena cuando el maestro sangra por un dedo y la sorpresa que ocasiona el color rojo de su sangre, así como cuando demanda buenos modales y cortesía a los jóvenes podemos notar que en el pizarrón del aula aparece dibujado un mapa del continente negro, África. ¿Coincidencia o fue un detalle premeditado en un film donde un negro tercermundista da lecciones de civilidad a los habitantes de la City? Su estatura física (1,89 cmts.) que es, así mismo, una estatura moral superior a la de los muchachos comunica una talla visual al alza: La periferia del imperio que da lecciones morales al ombligo de la Commonwealth.  “Lávense el cabello o pronto tendrán piojos, usen ropa limpia si quieren resultar atractivos”, les dice acremente a aquellos muchachos de una sociedad rebelde al baño y el aseo diario. Es detalle que seguramente causó aprobación en el antropólogo británico Jack Goody, un defensor de las maneras refinadas extraeuropeas que observó en Gabón.

Otros detalles del film son muy reveladores: El mapamundi de la escuela coloca a la Gran Bretaña en el centro de la ecúmene (la Pérfida Albión se apropió del centro), Su Majestad el blue jeans americano aún no es unánime entre los chicos, tal como llegará a serlo poco después, las muchachas se apegan a las faldas, los muebles escolares resuman a siglo XIX, las ausencias del nivelador uniforme de colegiales saltan a la vista desde nuestro mirador colocado medio siglo después, el rock and roll molesta a los acartonados docentes de la escuela. Es un mundo que ve aparecer modos y costumbres nuevas en una sociedad tradicionalista como la británica, que hará eclosión a la brevedad.

 “La educación es una desventaja en estos tiempos”, le dice un colega caucásico al maestro improvisado que persiste en la búsqueda de empleo como ingeniero. No se inmuta y parece que la flema de Thackeray es tan o superior a la de su colega británico. Por las noches lee libros de autoayuda muy anglosajones, tales como Teaching the slow learning, que podría traducirse como Enseñanza a los de lento aprendizaje. Es una escuela sin casi apoyo del Estado y se maneja como una empresa privada que parece adelantarse a los tiempos neoliberales de Margaret Thatcher. No queda claro si cursan lo que en el orbe hispánico se llama bachillerato u otra modalidad de aprendizaje.

Supongo que chicos marginales y de mala conducta como los del film, habrán sido objeto de estudio del sociólogo hebreo de la educación Basil Berstein en el Reino Unido, quien califica a los escolares hijos de la clase trabajadora como de un “código restringido”, empírico y material, proclives al fracaso escolar, muy ajenos al “código elaborado”, que es universalista, ideológico y simbólico, patrimonio exclusivo de las clases altas dirigentes de la sociedad. En las instituciones educativas, los poseedores del código elaborado superan a los estudiantes provenientes de la clase trabajadora, que fracasan en sus estudios en un proceso de selección no natural, sino arbitrario y naturalizado. Una teoría muy polémica, hogaño objeto de intensos debates.

Muchachos díscolos e intrigantes, rechazados de otras escuelas que al final reconocen que han mejorado notablemente como seres humanos y ciudadanos gracias al empeño y perseverancia de un docente tercermundista y negro. Me pregunto cuántos de esos muchachos se embarcaron en 1983 en las naves que salieron a reconquistar alevosamente las islas Malvinas.

Fallece Sidney Poitier a la provecta edad de 94 primaveras en Los Ángeles, California.  Quien murió ayer 6 de enero de 2022 será recordado como pionero de los derechos civiles de la población afroamericana de los Estados Unidos, en donde acompaña a Martin Luther King. Nace en ese  país de manera ocasional y fortuita, pues su familia era residente de las islas Bahamas, por ello creo que no dejó de ser un súbdito británico, a pesar de que casi toda su carrera actoral se desarrolla en el continente. Fue embajador de Bahamas en Japón y la UNESCO. Deja una magnifica escuela de actuación donde se cuentan Morgan Freeman, Denzel Washington, Whoopi Goldberg y Oprah Winfrey, para solo mencionar a los afroamericanos. Paz a su alma.

 

Santa Rita de Carora, 7 de enero de 2022.

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

 

miércoles, 5 de enero de 2022

CALIFATO


El diario estadounidense The New York Times es uno de los periódicos que goza de mayor credibilidad en su país y en el mundo entero. Desde su fundación en 1851, ha ganado la pasmosa cantidad de 127 premios Pulitzer. Es el diario por excelencia de los Estados Unidos y muy lejano del dañino y pertinaz amarillismo. Se le llama cariñosamente “La Dama Gris” del periodismo. Es un creador de opinión que muchos toman como referencia. En 1971 descubrió que el gobierno de Richard Nixon manipulaba la información sobre la guerra de Vietnam. Al año siguiente destapa el problema de la discriminación de las vacunas contra la sífilis entre la población afrodescendiente, en 2004 revela las precarias condiciones de trabajo en los EEUU. Su impecable y creíble información lo hace merecedor de la confianza y aprecio estadounidense y universal.

Sin embargo, como toda empresa humana, puede El Times caer en el error y en la equivocación. Sucedió en 2018 cuando un premiado podcast (audio, video) titulado Califato es descubierto que se basó en información falsa y tendenciosa. Es la misma empresa del diario quien en un gesto de valentía innegable pide disculpas y excusas a sus lectores. Se basó en fake news (noticias falsas) proporcionadas sibilinamente por un ciudadano de nacionalidad canadiense, quien aseguró que había participado en las horribles matanzas perpetradas por el Estado Islámico ISIS en Siria e Irak. Fue entrevistado este hombre por una reportera estrella del diario neoyorkino, la rumana estadounidense Rukmini Gallimachi. Después de una intensa revisión interna que dura dos meses, se determina que Califato contenía pasajes “falsos y exagerados”.

Sucedió que el gobierno de Canadá se alarma por tener entre sus conciudadanos un terrorista islámico viviendo en los suburbios de Toronto. Lo detienen. Su nombre es Shehroze Chaudhry, quien dice, para sorpresa general, que hizo aquellas afirmaciones de que había asesinado hombres con disparos a la cabeza y puñaladas para “salir del aburrimiento”. No hubo rigor y el escepticismo como herramienta del pensamiento estuvo allí ausente, como se lamentaba el desaparecido científico Carl Sagan hace décadas. Un falso yihadista hizo caer en el error a una de las empresas más sólidas y de prestigio en la producción de opinión a escala planetaria.

Pero hubo un firme propósito de enmienda. The New York Times define los fallos del trabajo como un fracaso institucional y determinó que el equipo de “Caliphate” dio demasiada credibilidad a las afirmaciones de un supuesto exterrorista. No fue un error individual, en este caso de la periodista experta en terrorismo Rukmini Gallimachi, sino de todo un equipo que quiso causar sensación con su podcast en aquellos días en que ISIS hacía de las suyas en Medio Oriente. El diario ordena editar el polémico podcast con unos agregados en donde corrige los errores y omisiones cometidos en 2018. En él se dice que Chaudhry es “un fabulador que hilaba cuentos yihadistas sobre la matanza, es un estafador que inventó la mayoría, si no todo lo que nos dijo”. Además, el diario descubre que sus podcasts eran mucho menos supervisados por los editores que los propios reporteros que laboran en The Times. Era una manera de producir historias a la que el diario neoyorkino no estaba acostumbrado.  

Pero no es un caso aislado en los Estados Unidos, el país que inventó el “amarillismo” a fines del siglo XIX con el empresario y periodista William Randolph Hearst (1863-1951) a la cabeza, y que da origen a la guerra hispano estadounidense por Cuba con informaciones falsas, rumores o bulos. El prestigioso The Washington Post', el diario que destapa el escándalo Watergate que ocasiona la destitución del presidente Richard Nixon en 1974, se disculpó con sus lectores en 2004 y aseguró que había menospreciado el escepticismo ante las afirmaciones de la Casa Blanca de que Iraq tenía armas de destrucción masiva, convirtiéndose en el último periódico estadounidense en publicar un mea culpa de su cobertura de esta contienda.  Pide disculpas de nuevo en 2011 por el plagio de una de sus periodistas.

La postverdad  (un neologismo fabricado en  los EEUU en 1992) hace que sentimientos y creencias aplasten y distorsionen los hechos objetivos y reales. Es una tendencia humana creer antes que dudar.  La crítica es un invento reciente de la humanidad a la que no estamos acostumbrados aún en Latinoamérica ni en el planeta. La distorsión de la realidad de manera deliberada a base de mentiras objetivas campea en los mass media del presente. Es necesario y urgente saber determinar qué es fake new y qué no. Es una asignatura pendiente en nuestros sistemas escolares de los Estados Unidos, decía el mencionado científico estadounidense Carl Sagan (1934-1996), un firme defensor del pensamiento escéptico.  En tiempos de redes sociales y de internet pululan, proliferan las mentiras y las medio-verdades. Existen demasiados espíritus retorcidos, malvados goebbelianos agazapados dispuestos a lanzarse sobre sus inermes presas.  ¡Alertas!

Referencias:

Arendt, Hannah. (2017). Verdad y mentira en la política. Barcelona: Página indómita.

Catalán González, Miguel. (2005). Antropología de la mentira. Madrid: Mario Muchnick.

Eco, Umberto. (1995). Tratado de Semiótica general. Barcelona: Lumen.

Rodríguez-Ferrándiz, Raúl. (2017). Máscaras de la mentira. El nuevo desorden de la postverdad. Valencia: Pretextos.

Sagan, Carl. (1995) El mundo y sus demonios. La ciencia como una luz en la oscuridad. Crítica, Barcelona.

 

Santa Rita de Carora, Venezuela, 4 de enero de 2022.

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

 

 

lunes, 3 de enero de 2022

SAYYID QUTB Y EL FUNDAMENTALISMO ISLÁMICO


Han transcurrido casi 60 años desde que el régimen nacionalista de Gamal Abdel Nasser ordena el ahorcamiento por traición de Sayyid Qutb, un docente, poeta y escritor egipcio al que se le considera padre del fundamentalismo islámico moderno. Se le tiene como mártir del Islam. Desde que fueron derribadas las Torres Gemelas de New York en 2001, el nombre de este filósofo de la Yihad o Guerra Santa islámica resuena desde Marruecos a Malasia, desde Chechenia hasta Nigeria, entre la juventud y el pueblo en general. No así en el Occidente cristiano donde su profundo y original pensamiento ha sido ignorado o tergiversado. En el cadalso no pudo sospechar Qutb que sus libros e ideas iban a ser tan populares entre los jóvenes en el mundo islámico, una especie de “anarco-Islam.”.

  Su vida tiene dos grandes momentos, el primero en que se distingue como escritor, educador, novelista, y crítico literario secular occidentalizado (recordemos que Egipto estaba bajo dominio británico).  El segundo, cuando en 1948 fue becado por el gobierno para hacer estudios de educación en los Estados Unidos, de donde regresa horrorizado por el materialismo, la banalidad y el libertinaje de esa sociedad. Se convierte en un lector del Corán en una búsqueda angustiosa de salvación del Islam de la podredumbre occidental y cristiana.

 PRIMEROS AÑOS

Qutb era de orígenes humildes y había nacido en una pequeña aldea del norte de Egipto llamada Musha en 1906. Se crió en una casa de paredes de barro.  Ya en la adolescencia había leído y memorizado precozmente los textos coránicos y daba conferencias religiosas a sus paisanos. Se enfrentó a los imanes y a su tipo tradicional de educación. Recibió una educación de tipo británico en El Cairo. Tenía su propia biblioteca y trabajó en el Ministerio de Educación egipcio, se ganó las iras del rey Farouk por sus críticas a su dispendioso e inmoderado modo de vida. Era introvertido, de complexión enfermiza, jamás tomó alcohol, nunca contrajo matrimonio.

Viaje a los Estados Unidos.

 Admiraba la cultura de Occidente, la música de Mozart y Beethoven, leyó a Darwin y Einstein. Pero nomás regresa a Egipto escribe La América que he visto, donde hace una durísima critica al American way of life de entonces: el individualismo enfermizo, su falta de espiritualidad ahogada en su materialismo, la superficialidad de las conversaciones y amistades, el primitivismo en el gusto artístico que ve en el jazz, “música de salvajes, ruidosa e infernal”, la comida asquerosa (“le ponen sal a las manzanas”), la discriminación racial (no lo dejan entrar a los cines por confundirlo con afroamericao), el libertinaje sexual (anterior a la píldora anticonceptiva), el odioso espectáculo boxístico y del violento futbol americano, “un juego de nombre estúpido, pues no se juega con el pie”, en los funerales la gente se ríe y hace chistes, el apoyo estadounidense al sionismo y al estado de Israel recién fundado en 1948, la mezcla animal de los géneros masculino y femenino, que observa aun en las iglesias, el divorcio matrimonial, una sociedad en que solo hay lugar para los fuertes. No tienen sensibilidad ni refinamiento.

Veamos lo que dice horrorizado Qutb de las mujeres estadounidenses de entonces: “la chica americana conoce bien la capacidad seductora de su cuerpo. Sabe que está en el rostro, en los ojos expresivos y en los labios sedientos. Sabe que la seducción radica en los senos redondos, las nalgas llenas y en los muslos bien formados, piernas elegantes, y muestra todo esto y no lo esconde.”

Esta experiencia estadounidense fue para él un ajuste fino y muy hondo de su identidad islámica. Él mismo nos dice en su viaje en barco donde una prostituta ebria intenta seducirle: "¿Debería viajar a Estados Unidos y volverme frágil y ordinario, como aquellos que se satisfacen con la charla ociosa y el sueño? ¿O debería distinguirme por los valores y el espíritu? ¿Hay algo más que el Islam que ¿Debería ser firme en su carácter y aferrarme a sus instrucciones, en esta vida en medio del caos desviado, y los infinitos medios de satisfacer deseos animales, placeres y pecados horribles? Quería ser el último hombre".

El regreso a Egipto.

A su regreso a Egipto en 1951 es otra persona, se hunde en la hermenéutica radical de los textos coránicos y se incorpora a la organización de los Hermanos Musulmanes de Hassan al-Banna que se formaba por esos años. En 1952 el rey prooccidental Farouk fue derrocado por la oficialidad joven egipcia liderada por Nasser. Los Hermanos Musulmanes apoyaron decididamente a este gobierno nacionalista al que veían como una posibilidad cierta de establecer un gobierno islámico en Egipto basado en la sharía o ley islamica. Estaban equivocados. Los militares que tomaron el poder tenían una visión laica del mundo y más les interesaban los problemas panárabes, el no alineamiento, el socialismo o el asunto del Canal de Suez, que los preceptos morales del Corán. El choque no se hizo esperar y los Hermanos Musulmanes atentaron contra la vida de Nasser y fueron a dar a la cárcel. Caso análogo al Gramsci detenido en las cárceles fascistas italianas, Qutb escribirá lo más hondo y profundo de su pensamiento en las prisiones del nasserismo. Allí escribirá A la sombra del Corán, su obra más destacada y leída en el mundo musulmán y que se presenta en 30 tomos. Es una obra gigantesca que ha sido calificada en occidente de “apocalíptica y paranoide.” Qutb no es superficial. Qutb es profundo. In the Shade of the Qur'an es, a su manera, una obra maestra, una enorme crítica teológica de la vida moderna, y no sólo en Egipto.

Una feroz crítica a Occidente.

Es tal obra una crítica al arrogante racionalismo de occidente, que ha creado una civilización tecnocrática y muy distante del espiritualismo, una herencia de los griegos de la Antigüedad. Por ello es infeliz y acude a sucedáneos como el alcohol y las drogas, así como a filosofías perniciosas como el existencialismo. El cristianismo en occidente sufre de una esquizofrenia, agrega Qutb, porque da al César y a Dios, una separación de lo material de lo espiritual inaceptable y dañina. El Renacimiento europeo inicia una separación de Iglesia y Estado que todo islamista debe rechazar por nociva y contraproducente para la sociedad. Esta separación ha resultado muy dañina moralmente para los Estados Unidos, una nación “maravillosa pero llena de estúpidos que se han dedicado a inventar máquinas y vivir una vida lujuriosa y materialista.”


Ataca al gran enemigo del Islam que, según su opinión, es el sionismo y los judíos. Son los judíos responsables de doctrinas ateas y materialistas como la de Karl Marx, y de otra perversidad tan extrema, la sexual, creada por Seguismund Freud y su inmundo psicoanálisis. A todo ello agregará que la usura de los hebreos intenta poner financieramente de rodillas al mundo. Pareciera que Qutb glosó Los protocolos de los sabios de Sión.  

Condenado a la horca.

Sayyin Qutb y un grupo de Hermanos Musulmanes serán condenados a morir ahorcados tras intentar un golpe de estado, sentencia ejecutada el 29 de agosto de 1966, lo que no ha significado el exterminio de sus ideas y prácticas. Por el contrario, los grupos fundamentalistas del presente lo tienen como su inspiración: el asesinato del presidente egipcio Sadat, Osama bin Laden, Ayman Al-Zawahiri y al Qaeda, el Estado Islámico ISIS, el movimiento Sahwa, Hezbolá, Hamás palestino, Boko Haran en Nigeria, Chad, Camerún, Níger, los talibanes de Afganistán. En su patria de nacimiento, Egipto,  fue derrocado en 2013 el régimen del presidente Mursi y declarados terroristas los Hermanos Musulmanes por él liderados.  En el Irán de los ayatolas se leen sus libros traducidos por Jamenei, uno de los líderes supremos de la República Islámica.

Expansión del Islam.

Es el Islam la religión que más rápidamente crece en el mundo y tiene vocación universalista, se espera que para finales de siglo XXI supere al cristianismo como la confesión con más fieles del planeta. Según cifras del Centro Pew, el número de musulmanes crecerá en 73% en el conjunto del planeta, mientras la población general lo hará en 35%. Los seguidores de Alá y su profeta Mahoma asciende en la actualidad a la significativa cantidad de 1.900 millones, si su crecimiento es del 73%, ello dará como resultado la asombrosa de cifra de 3.400 millones de musulmanes en el planeta en el año 2100. Desde sus orígenes con Mahoma ha sido el Islam una religión expansionista, y es muy posible que en las décadas venideras siga con esta tendencia que es parte constitutiva de su ser. Oprimida por Occidente, esta inmensa masa humana ve en la Yihad o guerra santa su defensa, y allí estará el fundamentalismo en primera línea y a Sayyin Qutb entre sus ideólogos principales.

 

Santa Rita de Carora, Venezuela, 3 de enero de 2022.

Luis Eduardo Cortés Riera.

 cronistadecarora@gmail.com

 

 

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