domingo, 8 de junio de 2014

Alma llanera: un siglo


RAFAEL BOLÍVAR CORONADO

El 19 de septiembre de 1914 fue estrenada en el Teatro Caracas la canción folklórica venezolana Alma Llanera: zarzuela en un cuadro. Esta memorable  composición, nuestro segundo himno nacional, fue escrita por Rafael Bolívar Coronado (1884-1924), y la música se la debemos a Pedro Elías Gutiérrez (1870-1954). Desde un principio se convirtió en un rotundo éxito que sorprendió incluso a sus autores.
PEDRO ELÍAS GUTIÉRREZ
Me he puesto a estudiar este fenómeno de nuestra cultura nacional y he encontrado cosas y situaciones sorprendentes en esta zarzuela, que es en realidad un drama con dos canciones.

La primera de ellas es que es una forma de música  teatral o género musical escénico surgido en España: la zarzuela, cuyo primer dramaturgo en emplear la expresión fue Calderón de la Barca en 1657. El término zarzuela se debe al Palacio de la Zarzuela, en las proximidades de Madrid, lugar donde se pusieron en escena por primera vez estas piezas, que no deben confundirse con la opereta francesa, puesto que es muy posterior.
TEATRO CARACAS

 Lo segundo es  que la interpretación de aquella noche corrió a cargo de la compañía española de Manolo Puertolas. Entre los actores encontramos a Rafael Guinan, Jesús Izquierdo, Matilde Rueda, Lola Arellano, una señora Argüelles y un negrito joropeador llamado Mamerto.

Lo otro, que resulta insólito, fue que a pesar de lo favorable de la crítica, al propio Bolívar Coronado, no le gustó su propia obra. Así expresa que “De todos mis adefesios es la letra de Alma Llanera del que más me arrepiento. Es ésta mi página dolorosa; el hijo enclenque, la cana al aire, la metida de pata. Mis amigos, por consolarme, dicen que su mediano estreno en el Caracas y su pavoroso reprise en el Municipal, fueron culpa de los cómicos, que eran muy malos, pero el libreto era “más peor”. La música fue la que salvó la situación con su mezcla de risas y quejumbres del predio. ¡El maestro Gutiérrez me hizo el quite muy a tiempo!”
OSCAR SAMBRANO URDANETA

Lo que coincide con el comentario de Oscar Sambrano Urdaneta, quien dice: “por cierto ocurrió algo muy curioso la noche del estreno de Alma Llanera. Cuando ya la representación llegaba a su fin, Bolívar Coronado, que se hallaba disimulado entre el público asistente, salió apresuradamente del teatro. Concluida la zarzuela el público pidió que su autor saliera a las tablas. Naturalmente aquel no se presentó, puesto que se hallaba ausente desde hacía unos momentos. Al día siguiente, cuando sus amistades le reclamaron aquella sorpresiva huida, por toda explicación respondió--Me fui porque imaginé que el público me iba a silbar”.
 


ORLANDO ALVAREZ CRESPO

Más insólito resulta aún es que cada vez que suena el Alma Llanera en cualquier parte del mundo, los derechos de autor los cobra una empresa norteamericana, dueña de los derechos musicales, cuestión que me la había comunicado el politólogo Orlando Álvarez Crespo en la peña literaria y ciber de su propiedad en la avenida Miranda de Carora. El autor de “Los Pergaminos de Melquíades” me mostró un recorte de prensa que sorprendido leí. Me dijo que tan insólita e inaudita situación se la comunicó a mi otro exalumno, el diputado Ing. Julio Chávez, quien anda en las diligencias pertinentes para devolverle al pueblo venezolano lo que  de hecho  y de derecho le pertenece.
JULIO CHAVEZ MELENDEZ


JUAN VICENTE GOMEZ


Pero la cosa no se queda ahí. El gobierno del general Gómez le otorga una beca a Bolívar Coronado quien va a España en 1916. Sus originalidades y arbitrariedades lo llevaron a usar más de 600 seudónimos. Trabajó con el escritor venezolano Rufino Blanco Fombona, quien dirigía en Madrid la Editorial América, a quien embaucó presentándole obras como El Llanero, escrita por él, pero que atribuyó a Daniel Mendoza. Otro libro suyo, Letras Españolas,  se lo vendió asegurándole que era de Rafael María Baralt; y Obras Científicas la presentó como de Agustín Codazzi.
 
RAFAEL MARIA BARALT



RUFINO BLANCO FOMBONA
En Barcelona colaboró con diversos periódicos, dice Vinicio Romero Martínez, escribía hasta quince artículos diarios, la mayoría destinados a combatir a Juan Vicente Gómez, siempre con los más inverosímiles seudónimos. Murió en la Península Ibérica el 31 de enero de 1924, ¡antes de cumplir los cuarenta años de edad!

AGUTIN CODAZZI




viernes, 30 de mayo de 2014

La Provincia Caquetía de Barquisimeto

REGIÓN LARA
Cuando revisaba el magnífico Archivo de la Diócesis de Carora me encontré, para mi sorpresa, que en estas tierras estaban habitadas por individuos de la etnia de los “caquitios”. De esta manera los amanuenses del siglo XVII escribían el nombre de esta soberbia etnia de la gran familia arawaca que pobló amplias regiones del occidente venezolano: los indios caquetíos.

DR. REINALDO ROJAS
 Debemos a mi amigo, el doctor Reinaldo Rojas, el haber establecido lo que ha llamado el espacio o Provincia Caquetía de Variquicemeto en 1530. Esta es la base aborigen sobre la cual se levantará la formación social y espacial colonial regional. Con ello desmiente Rojas la idea bastante difundida entre los larenses de que nuestro territorio estaba poblado fundamentalmente en el siglo XVI por la etnia de los jirajaras.
NICOLÁS FEDERMAN
La investigación de mi amigo se basa en una lectura muy inteligente que hizo del informe que escribe el capitán alemán Nicolás Federman entre 1530 y 1531. Este tudesco al llegar a Verequecemeto y Vararida se refiere a las provincias, dando con ello a entender y destacar el alto volumen de población que observó, así como la organización espacial que define como confederación de aldeas gobernadas por cacique o principal. Cuatro centros de este tipo destaca el capitán alemán: Variquecemeto, Vararida, Hacarygua e Itabana, todas caquetías y ubicadas en los principales ríos de la región.
La más importante de estas cuatro confederaciones es la de varequecemeto, ello por su alta concentración poblacional en el valle del río Turbio, en donde existía una magnifica agricultura de riego. Dice el alemán que eran “una veintena de pueblos que ocupaban la mejor y más fértil y llana tierra y no soportan a ninguna otra nación en la llanura”.
Calcula Federman que los indios asentados en las riberas del Turbio eran unos 4.000, “gentes bien proporcionadas y fuertes por quien fui bien recibido”. El alemán estuvo 14 días entre ellos, acompañados de 226 personas, entre españoles y caquetíos de Coro, lo cual nos da una idea de la capacidad y el crecimiento económico alcanzado, gracias a la utilización del río para el riego permanente de los cultivos del maíz.
Rojas calcula que hubo allí unos 3.360 habitantes para el valle propiamente dicho (84 kms. cuadrados) y 6.800 habitantes para el valle extenso de 170 kms. cuadrados. A escala regional es Varequecemeto el más importante centro poblacional caquetío de un espacio geohistórico aborigen en los valles turbio-yarcuyanos, lo cual se debe al cultivo excedentario del maíz.
El alemán dice que Vararida era de un numero igualmente grande, pero que la desunión los hacia menos poderosos que los de Varequecemeto. Del otro poblado caquetío, Hacayrigua, dice el tudesco que eren unos 16.000 indios de guerra, sin contar las mujeres, los niños y los viejos, que tenían un solo señor llamado Hacayrigua, y habitaban las márgenes del río Acarigua.
Del último poblado, Itabana, refiere Federman que habitaban las márgenes del río Cojedes y estaban gobernados por un solo cacique o señor de muchos pueblos.
 
AMBROSIO ALFINGER

De modo pues que estamos frente a una estructura socio-espacial aldeana, un espacio geohistórico sustentado en una agricultura de riego, en un proceso de federación de aldeas y la presencia integradora de cacicazgos, a lo que habrá que agregar una red de intercambios comerciales con los caquetíos de Coro, proveedores de la sal a través de los aborígenes Xaguas (Municipio Urdaneta del estado Lara), relaciones que se extendieron más al sur hasta los llanos de Barinas, Apure, Meta y Casanare, entrando en relación con pueblos andinos de filiación Chibcha. Esta ruta de los llanos será la que transita en busca del tesoro de los Omaguas el alemán Spira entre 1535 y 1537, llegando hasta el río Guaiviare (Colombia), y Federman entre 1537 y 1539 desde Coro hasta Bogotá. Y es también la ruta que siguió el gran cacique Manaure hasta los llanos del río Meta, movimiento de retirada ante la conquista española de la provincia caquetía de Coro.
Esta estructura socio-espacial aborigen fue violentada y desarticulada por los adelantados alemanes encabezados por Spira, Alfinger y Federman de la Casa Welser.
¿Y los caquetíos de Carora que mencioné al principio? Puede que hayan sido trasladados por la fuerza hasta allí, buscando de tal forma la manera de restarles fuerza y cohesión desperdigándolos por la región centroccidental de la Provincia de Venezuela, sometiéndolos al oprobioso régimen de la encomienda.

Fin milagro alemán

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