jueves, 2 de enero de 2014

Craig Venter: a Dios le ha salido competencia










A la memoria de Aristides Bastidas









Un lujoso yate recorre las costas del continente americano. Recoge el Sorcerer II muestras de vida cual Charles Darwin del siglo XXI. Su propietario es el estadounidense Craig Venter, nacido en Salt Lake City en 1946, quien se ha convertido en la estrella más rutilante de esa ciencia tan asombrosa como enigmática: la genética.Digamos que esta disciplina, creada por un humilde y desconocido monje, Gregorio Mendel,en el monasterio agustino St. Thomas de Brünn, Moravia, en 1856, ha dado uno de sus pasos más resonantes y espectaculares en la alborada del siglo XXI.
Este hombre se parece en extremo a otro líder de la ciencia y de los negocios por su audacia sin límites: Bill Gates, dueño y señor de Microsoft.De manera parecida a Gates, Venter abandonó los laboratorios financiados por el Estado, el Proyecto Genoma Humano, para crear su propia compañía privada, para de tal manera hacer allí con libertad sus extraordinarios experimentos  basados en una estrategia que llamó shotgunsequencing:trocear el genoma y recomponerlo con ayuda de un programa informático, proceso que lo llevó  a crear en 2007 la primera forma artificial de vida.
Su “Frankestein” ha recibido el nombre de Synthia: partiendo de cero ha creado un virus denominado Phi-X174. Su genoma sin embargo estará animado por otra forma de vida, pues el genoma artificial deberá ser trasplantado en la estructura de otra bacteria similar. Venter demostró que esta tipo de trasplante es posible al trasferir el genoma de una bacteria Myclopasma a otra bacteria estrechamente relacionada con ella.
Las consecuencias de tamaño descubrimiento son descomunales y de un grandísimo y fantástico valor económico y estratégico. Venter ya ha firmado con la poderosa empresa British Petroleum un contrato para eliminar los restos del gigantesco derrame de crudo en el Golfo de México. Pero ello es poca cosa si se comparado con el muy audaz proyecto de Venter: convertir el abundantísimo hidrógeno en una fuente segura y limpia de energía, creando para ello microorganismos sintéticos que lo elaboren. Uno no puede menos que pensar en una era postpetrolera en ciernes.
Toda esta prodigiosa novedad no está lejos del riesgo y el error. Uno de los colaboradores de Venter, Hamilton Smith,  ha afirmado que están en la capacidad de reavivar el genoma del virus de la viruela, un germen extremadamente patógeno que se haya congelado en laboratorios estatales de Estados Unidos y  Rusia. Tales microorganismos, virulentos en extremo, podrían caer en manos de terroristas y de gobiernos enemigos que colocarían en peligro  la seguridad  del planeta.
También es posible un “bioerror”, la creación accidental de unos microorganismos de infectividad desconocida. Se ha propuesto, en consecuencia, una moratoria de tales experimentos hasta que se creen los protocolos de seguridad más estrictos y eficaces.
El enfant terrible de la genética, sin embargo, continúa en su frenética y delirante búsqueda del éxito científico y económico.  Nos coloca Venter en situaciones que ni la ciencia ficción pudo atisbar, tales como los derechos de autor o la patente sobre un organismo viviente.¡Ese organismo puede ser un humano! Se abre pues un acalorado debate moral y religioso en torno al ADN sintético, un extraordinario avance científico como lo fue en su oportunidad el protagonizado por Francis Crick y James Watson, cuando en 1953 dejaron perplejos a la humanidad al  descubrir la doble hélice del ADN.
Entre sus planes  a futuro más ambiciosos de Venter y sus empresasdestaca el de recolectar ADN marciano con el concurso otro notable genetista, Jonathan  Rothberg, nacido en 1963. Se llama proyecto SET-G o la “búsqueda de genomas extraterrestres”. Enviaran al planeta rojo máquinas secuenciadoras de ADN,que buscan encontrar vida alienígena en la fría superficie de Marte, propuesta tan insólita y audaz que ha debido asombrar a los mismísimos Isaac Asimov y Arthur Clarke.
En el ámbito cultural hispanoamericano no podemos menos  que quedar maravillados y atónitos ante el portentoso avance de la ciencia natural en el orbe anglosajón, blanco y protestante. ¿Qué hacer ante tan descomunal y fabulosa osadía del espíritu humano? Es una pregunta que de modo recurrente y hasta desesperada debemos hacernos los hablantes  de la cultura en lengua castellana y, en consecuencia, darle una respuesta eficaz y a corto plazo.

domingo, 29 de diciembre de 2013

La fábula deLos tres cerditosen la versión de Walt Disney examinada desde la sociología comprensiva de Max Weber


Luis Eduardo Cortés Riera
Doctor en Historia
Docente del Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña 
Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Barquisimeto, Venezuela


Hay algo terriblemente soez en la mente moderna;la gente, que tolera toda suerte de mentiras indignas en la vida real, y toda suerte de realidades indignas, no soporta la existencia de la fábula.
Octavio Paz.












Para la realización del presente ensayo,que tiene como interés primario interpretar la versión de Walt Disney del cuento de los tres cerditos desde las ideas del sociólogo alemán Max Weber, me he basado en varias y diversas fuentes. La primera es la de los hermanos Grimm, recopiladores alemanes de tradiciones y su libroCuentos de la infancia y del hogar (1814-1815);la segunda es la del célebre creador de dibujos animados Walt Disney y su corto de animación Los tres cerditos (1933);le sigue el psicólogo infantil austriaco Bruno Bettelheim (1903-1990) y su obra Psicoanálisis de los cuentos de hadas(1975), y por supuesto,el sociólogo e historiador alemán Max Weber, y su controversial libro La ética protestante y elespíritu del capitalismo (1904-1905), así como sus  relevantes  y eruditos trabajos sobre la música occidental contenidos en su ensayoLos fundamentos racionales y sociológicos de la música, escrito en 1922.

 Mi interés principal reside en mostrar que este viejo cuento o fábula, que es muy anterior a la versión de los hermanos Grimm del siglo XIX, y que puede tener raíces medievales, ha sido interpretado de diversas maneras, tal como la que le debemos a Bettelheim, quien sostiene que el cuento de los tres cerditos tiene que ver con el mito de Hércules que trata de la elección entre principio del placer y el principio de la realidad. Enseña a los niños a no ser perezosos y a no tomar las cosas a la ligera, porque si lo hacemos podemos perecer.

Las casas que construyen los tres cerditos, dice Bettelheim, son símbolos del progreso en la historia del hombre: desde una choza sin estabilidad alguna, a una de madera, llegando finalmente a la sólida casa de ladrillos. Desde el punto de vista interno, las acciones de los cerditos muestran el progreso desde la personalidad dominada por el ello hasta la personalidad influenciada por el super-yo, pero controlada esencialmente por el yo.

La interpretación que nos interesa es la del dibujante estadounidense Walt Disney (1901-1966), quien realizó en 1933 el corto de dibujos animados Los tres cerditos, con el cual ganó el premio Oscar al mejor corto de animación (1934). Dicen los chilenos Ariel Dorfman y ArmandMatterlarten su libro Para leer el Pato Donald (1971) que fue Disney defensor del modo de vida americano y que existe una  ideología neocolonialista subyacente en sus filmes. Realiza  Disney una versión animada del reconocido cuento que de seguido analizamos desde la perspectiva de la sociología comprensiva de Max Weber (1860-1920).

La sociología interpretativa o comprensiva, escribe Weber, considera al individuo y su acción como su unidad básica. Como su átomo, si puedo permitirme emplear excepcionalmente esta discutible comparación (...) en consecuencia la teoría de la sociología consiste en reducir estos conceptos a «acciones comprensibles», es decir, sin excepción, aplicables a las acciones de hombres individuales participantes. Este es un procedimiento que utiliza la metodología de la hermenéutica: por medio de un análisis racional se comprenden las acciones e intenciones de los sujetos. Tanto Weber como Dilthey-dos germanos- entendían con el término verstehen (comprender lo humano), por oposición a erklären (explicar reduciendo a leyes), que era más adecuado para las ciencias naturales. Para ello los hechos sociales no eran cosas, como pretendía Durkheim, pues el ser humano entra como sujeto y objeto de la investigación, y su comprensión exige la sensibilidad y perspicacia propia de la hermenéutica, nos aclara Miguel Martínez Miguélez.



I
El cerdo (sus scrofa domestica) casi universalmente es símbolo de la glotonería, la voracidad, ignorancia, lujuria, egoísmo. Nos dice el Diccionario de los símbolos (1969) de Chevalier y Gheerbrandt que el cerdo goza en el fango y el estiércol, dice Clemente de Alejandría. Esta es la razón de orden espiritual de que se prohíba la carne de cerdo, especialmente en el Islam.El caso de la prohibición del consumo de cerdo entre los israelitas y musulmanes lo explica el antropólogo estadounidense Mervin Harris en base a que los cerdos necesitan sombra y humedad para regular su temperatura y, aparte de la carne, no proporcionan otros servicios como animal de tracción, ni dan leche, y no se pueden alimentar de hierba como los rumiantes. Con la progresiva deforestación y desertificaciónde Oriente Medio y el continuo crecimiento de la población se hizo muy caro e ineficiente criar cerdos por su carne, y para evitar la tentación se instituyó su tabú como precepto religioso.Contemporáneamente,  en razón de su apariencia próspera, se le considera símbolo de la abundancia. Burgueses y banqueros a menudo toman la forma de chanchos.


 II
El corto de animación de Walt Disney dura unos 8 minutos y su nombre original es Threelittlepigs, dirigido por BurtGillett, en tanto que el guión  se lo debemos a Boris V. Morkovin, y la música a Frank Churchill. Es el número 36º de los 75 cortos que forman la SillySymphonies (Sinfonías Tontas) de Walt Disney. Ya el ratón Mickey Mouse había sido creado en 1928, resultando un enorme éxito para Disney. Luego vendría, en 1938, otro notable triunfo: el primer largometraje animado en lengua inglesa: Blanca Nieves y los siete enanitos. De 1940, poco antes de entrar Estados Unidos a la Segunda Guerra, produjo otros dos renombrados largometrajes: Pinocho y Fantasía.La producción de cortos de la serie "SillySymphonies" concluyó en 1939.Poco después, en diciembre, Estados Unidos entraba en la Segunda Guerra Mundial. Los estudios Disney colaboraron estrechamente con el gobierno, produciendo películas educativas y de formación militar, así como otras encaminadas a elevar la moral en retaguardia, tales como los cortometrajes Der Fuehrer'sFace ("El rostro del Führer), EducationforDeath ("Educación para la muerte"), Reason and Emotion ("Razón y emoción"), y el largometraje VictoryThrough Air Power ("Victoria a través de la fuerza aérea", 1943), en el que se defendía la idea de que era necesario construir más bombarderos para ganar la guerra. Siguieron Alicia en el país de las maravillas (1951) y Peter Pan (1953).

Existen documentos que demuestran que Disney actuó secretamente como agente del Federal Boureau ofInvestigation (FBI)desde los primeros años de la década de 1940 y que en 1954 fue ascendido al rango de "agente especial de contacto" (specialagentcontact) por orden directa de EdgarHoover. Estos documentos demuestran también que los guiones de algunas películas fueron modificados a instancias del FBI. Una de las preocupaciones de la organización gubernamental era la imagen que de sus agentes se daba en los filmes de Disney. Walt Disney tuvo simpatías por los regímenes fascistas, las desechó en cuanto su país entró en guerra contra el Eje. Durante el conflicto bélico, colaboró con el gobierno realizando varios filmes de propaganda, entre los cuales destaca el cortometraje Der Fuehrer'sFace, en el cual aparecen caricaturizados Hitler, Mussolini e Hirohito y que termina con una auténtica oda a las virtudes de la democracia.

Paul Johnson en su libro Creadores (2006), escribe que ambos artistas, Picasso y Disney estaban involucrados en la política del siglo XX. Disney era un empresario de notable éxito, el fundador de un negocio que en su época empleó a miles de personas y que actualmente sobrevive y florece en términos de miles y millones de dólares. En la densa atmosfera ideológica de los años treinta, su periodo más creativo, Disney era un acérrimo partidario de los valores familiares y del tradicionalismo, que remilgada, obstinada y discretamente se negó a permitir que su organización promoviera el colectivismo o los valores socialistas. Como empleaba buen número de intelectuales, artistas y escritores que en esa época se inclinaban a la izquierda, esto produjo una tensión en los estudios Disney y, en 1940, condujo a una huelga con el propósito de forzar a Disney a hacer dibujos animados procomunistas o a cerrar el estudio. Disney derrotó a los huelguistas-con una pequeña ayuda de J. Edgar Hoover, todo hay que decirlo- y prosiguió su propio camino individualista hasta su muerte. Consecuentemente, los escritores izquierdistas intentaron demonizarlo, tanto en vida como más tarde.

Está fuera de toda duda que Disney fue un ferviente anticomunista, en gran medida a causa de la huelga de 1941 en su empresa, que él atribuyó a maniobras del Partido Comunista de los Estados Unidos para ganar poder en la industria del cine. Según su declaración ante el Comité de Actividades Antiamericanas, creía firmemente que el comunismo era una seria amenaza contra el modo de vida estadounidense.


 III
Después de una lectura de la obraFundamentos racionales y sociológicos de la música (1922) de Max Weber, se me vino a la mente realizar este trabajo de interpretación del viejo cuento o fábula de los chanchitos. Ello porque cada uno de los cerditos goza de la predilección de un instrumento musical. El primero de ellos toca un instrumento de viento muy antiguo y sencillo, la flauta. Es quizás el instrumento musical más antiguo y más extendido por todo el planeta. Al sur de Alemania se ha descubierto una de ellas que data de 43.000 años aproximadamente. Celtas y anglosajones primitivos la usaron en rituales y ceremonias religiosas. La flauta de este primer cerdito aparece como por arte de magia al extraerla de su chaqueta.

A estos detalles se agrega al hecho que este cerdito construye una casa redonda, ligera y primitiva,como la de los antiguos mongoles de las estepas, y de forma muy alegre y poco metódica, empleando hierba y palos, lo cual nos retrotrae a estadios de cultura muy antiguos, tales como el mesolítico y el neolítico. Arroja los elementos constructivos, la hierba, de forma desordenada sobre una elemental estructura de palos y sin poner mucho cuidado y atención cómo y dónde caen.

El segundo de los cerditos ejecuta un instrumento cuerdófono mucho más complejo y acabado que la flauta, esto es, el violín. Instrumento que se remonta a los inicios de la vida en civilización de la humanidad, unos 5.000 años. Se han conseguido noticias de antiguos violines en  Persia y en África del norte. Este cerdito fabrica también una casa bastante modesta y frágil de base rectangular, empleando como material constructivo fundamental  la madera. A diferencia del primer puerquito, usa herramientas para hacer su vivienda: escalera, serrucho, martillo, un balde. Le coloca una pequeña y rudimentaria estufa. Una vez terminada su morada coloca una herradura sobre la puerta, dando a entender que un hado la protege.

El tercer chanchito nos interesa de manera principal. Elabora una sólida y resistente casa a prueba de los elementos de la naturaleza empleando materiales constructivos modernos:el cemento, un invento de los estadounidenses que data de 1824 y que tendrá un auge enorme en el siglo XX, tejas y ladrillos cocidos. El corto nos presenta al cerdito usando lo que se llama “Cemento y pintura a prueba de lobos”, con lo cual edifica su hogar en la cima de una colina, dotándola de fuertes paredes y puertas a lo que agrega una impresionante  y maciza chimenea por la cual intentará el lobo infructuosamente introducirse en la casa.



Los dos primeros chanchitos, gorditos y asexuados, se burlan del chanchito práctico y realista que viste traje de faena, un overol de una sola pieza que cubre sus órganos sexuales. “No tiene tiempo de jugar, de cantar, de bailar, solo sabe trabajar”, le cantan al unísono  desde la barda de su bien pertrechada residencia los chanchitos juguetones. El  chanchito laborioso responde desde lo alto de la casa que edifica, con una cuchara de pegar ladrillos en su mano: “trabajar es importante, no me puedo distraer, ya veréis si viene el lobo, muy seguro yo estaré”, dicesentencioso. 

La simbología del lobo, cuyo nombre científico es canis lupus, es destacadísima, pues representa la naturaleza y sus temibles asechanzas y peligros. Es un animal respetado y reverenciado en muchas partes del mundo. Occidente en su larga y compleja historia ha odiado a este precioso cánido, antecedente del perro doméstico.

 El lobo en cuanto divinidad infernal existe ya en la mitología grecolatina: la loba amenaza a los niños exactamente como en nuestros días. En la tradición nórdica simbolizan la muerte cósmica: son devoradores de astros. Los cuentos del francés Charles Perrault (1628-1703) nos lo recuerdan: “¡Abuela, qué dientes tan largos tienes!” “¡Abuela, qué boca más grande tienes!”. El antropólogo y mitólogo francés Gilbert Durand (1921-2012) concluye excelentemente  que “Hay  una convergencia muy clara entre la mordedura de los cánidos y el temor del tiempo destructor.” En la imaginería europea medieval es la forma que revisten más frecuentemente los brujos para presentarse al Sabbat. En España es la montura del brujo. La creencia en los licántropos u hombres-lobos está atestiguada desde la antigüedad: Virgilio ya los menciona. Es pues una de las componentes de las creencias europeas, uno de los aspectos que sin duda revisten los espíritus de los bosques.


IV

Hechas estas necesarias apreciaciones y aclaratorias pasemos a la parte medular de nuestro ensayo. En este sentido tomaré las ideas centrales de Max Weber que relacionan la Reforma religiosa del siglo XVI con la consolidación del capitalismo. En su investigación, Weber se plantea el siguiente problema: “Determinar la influencia de ciertos ideales religiosos en la formación de una “mentalidad económica” de un ethoseconómico, fijándonos en el caso concreto de las conexiones de la ética económica moderna con la ética racional del protestantismo ascético.”

Luteranos, metodistas, bautistas y pietistas creen en la predestinación, estado al que tendrán acceso solo un reducido grupo de seres humanos. ¿Cómo captar esa gracia de Dios? A través de los signos de carácter material, obtenidos en la vida laboral, signada por el ascetismo, la conducta morigerada, el ahorro, el éxito en la vida profesional. Laboriosidad del individuo, abnegación por el trabajo. Todo lo cual nos explica que el capitalismo se haya sembrado de manera triunfante en Europa nórdica y en América del Norte. Los protestantes participan en la vida económica y en la posesión del capital de manera más decidida que los católicos. La iglesia católica ejerce un poder “extremadamente suave” sobre la vida de los individuos. La Reforma protestante trajo consigo una dominación eclesiástico-religiosa de la vida cotidiana mucho más estricta y rigurosa que la católica, sostiene Weber.

Dicho esto, ¿podemos, en consecuencia, trasladar estas ideas del sociólogo tudesco al cuento o fábula de los tres cochinitos y el lobo feroz? Mi criterio es que sí es posible. Veamos.

No olvidemos que la versión del cuento que analizamos fue hecha y elaborada en un país capitalista, el país capitalista por excelencia: Los Estados Unidos. Y que la corporación de Walt Disney (1901-1965) representan la materialización del llamado “sueño americano”, idea expresada por vez primera por el historiador estadounidense James Truslow Adams en 1931: lograr los objetivos de la vida con el esfuerzo y la determinación. Esta corporación, que se conoce hoy con el nombre de TheWalt Disney Company, obtuvo solo en el año 2010 unos beneficios de 36.000 millones de dólares.


En ese sentido creo pertinente asociar a los dos primeros cerditos del famoso cuento a la dejadez, la incuriay laxitud de las costumbres y hábitos de vida distintos al de los países blancos, anglosajones y protestantes: los habitantes del sur de Europa y del Río Grande. Nosotros hemos sido incapaces, dice Octavio paz, de adaptar nuestratradición a las condiciones modernas. Allende al Río Grande la gente piensa en el progreso, de este lado lo hacemos sobre el Purgatorio, la virgen de Guadalupe. Son activos; nosotros quietistas: disfrutamos de nuestras llagas como ellos de sus inventos, nos dice Paz en su obra El laberinto de la soledad(1950).El venezolano Mariano Picón Salas ha dicho que “A pesar de dos siglos de enciclopedismo y de critica moderna, los hispanoamericanos no nos evadimos enteramente aun del laberinto barroco. Pesa en nuestra sensibilidad estética y en muchas formas complicadas de psicología colectiva.”


Esta es la construcción histórica del mundo de habla castellana y portuguesa, barroco y católico, lo que llamó Pedro Henríquez Ureña la gran romania:“….vemos cómo se contraponen las dos culturas, cómo los pueblos de lenguas germánicas divergen de los pueblos de lenguas románicas en los modos de concebir y practicar la religión, la filosofía, las artes y las letras, el derecho, la vida familiar, la actividad económica, las actividades técnicas”. Un orbe histórico y cultural distinto, sin duda, países  de la América española,premodernos en muchos aspectos  fundamentales, nos dice Paz. Tenemos fiestas porque no tuvimos ilustración, sentencia Paz.

Los dos cerditos que juegan, cantan y bailan acompañados rítmicamente con la flauta y el violín, que no toman medidas de proyección hacia el futuro, bien pueden ser nuestros compatriotas del sur de Europa  y de América. La provisionalidad y la precariedad de nuestras conductas cívicas así lo testimonian. Las casas de paja y de madera de la fábula bien pueden asemejar y parecer a nuestros ranchos caraqueños y nuestras favelas cariocas. Se me reclamará que no hago mención a su estado y condición de los explotados del capitalismo de libre mercado. Es cierto. Pero antiguos y bien asentados hábitos mentales serán muy difíciles de expurgar: tienen una larga y prolongada vida.

El chanchito práctico y previsivo es la metáfora del mundo blanco, anglo-sajón y protestante. Es el triunfo de la vida ordenada, la disciplina, el ascetismo y el ahorro. La geometría y el cálculo gobiernan sus acciones. Gruñidos y advertencias salvan a los puerquitos danzarines y alegres de ser devorados por el temible zorro, quien después de derrumbar sus frágiles habitaciones con potentes soplidos se refugian en su sólida y compacta casa.


V

Apenas si es necesario recordar que el corto de Disney fue ideado y llevado a la gran pantalla cinematográfica durante los años en que el capitalismo sufrió la llamada Gran Depresión, la cual se extendió desde 1929 hasta los comienzos de la Segunda Guerra Mundial. crisis económica durante la cual el desempleo alcanzó en los Estados Unidos y el resto del mundo capitalista proporciones realmente aterradoras. En este contexto no sería apresurado conjeturar que el corto de dibujos animados de Disney, quecoincidió con el ascenso al poder del presidente Franklin DelanoRoosevelt (1882-1944) y su política de recuperación económica llamada el New Deal o Nuevo Trato, se pueda haber interpretado entre los millones de gentes sin empleo como un estímulo y acicate al trabajo metódico y disciplinado como la única vía para salir de tan tremenda y profunda crisis. De esa manera y no de otra se salvaría el capitalismo, sistema económico que los comunistas soviéticos de aquel entonces creían daba sus suspiros finales.

VI
Pero hay un elemento cultural del corto de los tres cochinitos que requiere de nuestra comprensión. Si bien hemos hecho referencia a la flauta y el violín de los dos chanchitos cantores y desenfadados, no es menos cierto que el cerdito juicioso y reflexivo posee en su residencia un instrumento musical bastante excepcional: el piano. Max Weber considera al instrumento de teclas como específicamente moderno. La cultura italiana, agrega, permaneció ajena  al carácter de “música interior” de la cultura nórdica. El canto a capella y la opera siguieron siendo el ideal italiano, determinado por la falta de cultura del “home” burgués.

Recordemos que fue un país de habla germánica quien produjo al primer gran genio musical del piano: Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), quien había nacido en el por entonces Sacro Imperio Romano Germánico y una de sus provincias: Austria. Desde el siglo XVIII hasta nuestros días, el piano se ha convertido en un instrumento domestico esencialmente burgués. Lo mismo que su antecesor, el órgano, requiere para el despliegue de sus posibilidades el local gigantesco, el piano necesita, dice Weber, un local de proporciones moderadamente grandes.De ahí que, sigue diciendo Weber, los portadores de la cultura pianística sean los pueblos nórdicos, cuya vida, aunque sólo sea por razones de clima, se centra alrededor del “hogar”, en contraste con el Sur. Debido a que éste, por motivos de clima y de historia, el culto al hogar se ha ido perdiendo, el piano, inventado allí, no se propagó a pesar de ello tan rápidamente entre los italianos, según ya vimos, como entre nosotros (los alemanes), ni ha conseguido allí hasta hoy la posición de un mueble “burgués” en la misma extensión  que entre nosotros se considera como natural desde hace ya mucho tiempo. 
 El costo elevado del instrumento de cuerdas hizo que  en un primer momento sólo la aristocracia y la alta burguesía podían adquirirlos. Con el transcurso del tiempo y debido a la elevación del nivel de vida por parte de algunos elementos de la sociedad, el piano se convirtió en un recurso fundamental del entretenimiento dentro del hogar. Es el instrumento musical representativo de la cultura de los Estados Unidos, pues en cada hogar existe uno de estos instrumentos de le dan tono a la vida burguesa del gigante del Norte. En Estados Unidos es habitual que en las salas de los institutos matemáticos haya pianos y que los trabajadores toquen algún instrumento, nos dice el matemático y director de corosDavid Wright. El jazz como emblema musical de los gringos sería imposible sin el instrumento de los martillos y pedales.

De modo pues que nos es mera casualidad que el tercer cerdito, que se motiva por la racionalidad y el cálculo, posea en su bien y asentado “hogar” un flamante piano vertical o de pared que lo hace aparecer como un exitoso  y acomodado burgués. De más está en advertir que este tercer puerquito ejecuta de manera magistral, con mucha soltura su piano bruñido y engastadoinstrumento en fuertes y sólidos ladrillos, lugar donde coloca el pentagrama que hace posible la composición como la ejercitación de las obras musicales modernas así como su conservación a través del tiempo. Es música occidental y europea, música armónica, tanto  el contrapunto como la armonía de acordes, que Weber considera una creación racional exclusivamente europea occidental, y que tuvo su iniciación en el Renacimiento. Música y ciencia se dan la mano desde entonces, pues la innovación musical racional se realiza por ensayo y error.




Ha triunfado el modo racional, austero, con sentido de la previsión y del ahorro del tercer cochinito. Atrás quedó la imprevisión, la negligencia y la despreocupación de los otros dos cerditos. Fábula que suele compararse a menudo  con la muy antigua del griego Esopo (siglo VII aC),y recreada por el francés Jean de La Fontaine (1621-1695), llamada  “la hormiga y la cigarra”. 

La eficacia del capitalismo como sistema económico ha quedado, pues, incuestionado y fuera de discusión en el célebre corto de dibujos animados de Walt Disney, que le hizo ganar el premio Oscar de la Academia en 1934. Toda una apología del libre mercado y sus ventajas, a pesar de que el corto fue concebido y elaborado durante los terribles años de la Gran Depresión del capitalismo global, momento en la cual sus detractores no apostaban un céntimo por su recuperación y estaban convencidos de su derrumbe definitivo.


De más está recordar que el capitalismo se recuperó de forma prodigiosa luego de la Gran Depresión. A ello contribuyó sin duda la política keinesiana que propició la intervención estatal en la economía, así como el fuerte impulso que le dio a la industria estadounidense la entrada del gigante del Norte en la Segunda Guerra mundial en 1941. Hoy en día sufre el capitalismo, es verdad, otra de sus profundas crisis, que algunos, como el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein (1930), afirman tajantemente que no se trata de una crisis más, se trata nada más y nada menos que de la muerte del capitalismo histórico.

De este modo hemos creído haber satisfecho nuestro deseo inicial de interpretar el corto Los tres cerditos en la versión de Walt Disney desde la óptica de la sociología comprensiva de Max Weber.


REFERENCIAS

Bettelheim, Bruno. Psicoanálisis de los cuentos de hadas. (1977) Crítica. Grijalbo Mondadori. Barcelona, España. Pp. 351.
Chevalier, Jean-Alain Gheerbrant. Diccionario de los símbolos. (1969). Pp. 1107.
Grimm, Hermanos.www. Cuentos de la infancia y el hogar. cuentos de grimm.com/
Harris, Mervin. Antropología cultural.(1990). Alianza Editorial. Madrid. Pp. 285.
Henríquez Ureña, Pedro.La utopía de América. (1993) Biblioteca Ayacucho. Nº 37. Páginas: XL + 503

Johnson, Paul. Creadores.(2006) Ediciones B, S.A. Barcelona, España. Pp. 344.
Martínez Miguélez, Miguel. La nueva ciencia. Su desafío, lógica y método (1999). Editorial Trillas. México. Pp. 271.
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad.Postdata. Vuelta a El laberinto de la soledad. (1994)Fondo de Cultura Económica. México. Pp. 350.
Weber, Max. La ética protestante y el espíritudel capitalismo. Fondo de Cultura Económica. México.Pp.
Weber, Max. Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva.Apéndice:los fundamentos racionales y sociológicos de la música. (2005) Fondo de Cultura Económica. México. Pp. 1.237.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Ortega y Gasset y la Revista de Occidente

“Yo soy yo y mi circunstancia”

Ortega y Gasset

Nadie podrá obviar “la peculiar dramaticidad y el tono de heroísmo intelectual en la cual la filosofía, y solo la filosofía, vive”, escribía Ortega y Gasset (1883-1955) en su libro La idea de principio en Leibniz. Debemos a este filósofo extraordinario y español la fundación en 1923 la muy famosa Revista de Occidente. Señalaba este sabio que la filosofía estaba experimentando un renacimiento luego de estar sometida por el “imperialismo de la ciencia”. La ciencia da prioridad a la actitud calculadora, instrumental, clasificatoria, tiende a imponer el dominio del sujeto sobre las cosas, es una amenaza para la filosofía y para la libertad de pensamiento crítico, de la racionalidad no instrumental, pero sí estética, ética, religiosa, existencial, que se encuentra en la base de las manifestaciones no científicas de la cultura humana.

La expresión “la ciencia no piensa”, manifiesta el punto de vista común que se difunde en el pensamiento continental europeo, dirigido a defender la filosofía de lo que nuestro pensador español llamó “imperialismo de la ciencia”. La razón vital debe sustituir a la razón cartesiana, pues debe existir una compatibilidad entre la racionalidad y la vida. Ha nacido una filosofía: el raciovitalismo orteguiano. La segunda mitad del siglo XIX fue una época profundamente antifilosófica. Vivía una profunda crisis. La filosofía tendía a superar sus propios límites en un intento de superarse a sí misma, ha corrido el riesgo de la disolución, decía Ortega.

Estas ideas de Ortega comenzaron a difundirse en América Latina a partir de 1925, sobre todo en México, donde se formó todo un movimiento orteguiano con José Romano Muñoz y Samuel Ramos, autor de El perfil del hombre y de la cultura en México. Se introducía el pensamiento alemán más reciente, que sustituía al pensamiento francés. Otro fervoroso orteguista ha sido Leopoldo Zea, quien expuso que la filosofía debe emanar de la “circunstancia”, es decir, en este caso, de México. La América ibérica se encuentra a conducida a inventar su propia filosofía, en lugar de recibirla ya hecha de Europa.

Otros seguidores del orteguismo en Latinoamérica son Luis Abad Carretero, Francisco Ayala, Benjamín Carrión, Abelardo Villegas, Francisco Miró Quesada, José Luis Romero, el uruguayo-venezolano Arturo Ardao, Joäo Cruz Costa, los Nobel de literatura Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, nuestros Mariano Picón Salas y Juan David García Bacca, entre otros.

En 1923, es decir hace 90 años, funda Ortega la Revista de Occidente, con una difusión enorme en Europa y en América Latina. Allí escribieron el filósofo y matemático británico Bertrand Russell, Edmund Husserl, creador de la fenomenología, el filósofo neokantiano George Simmel, el neurólogo y psiquiatra alemán Ernest Kretschmer, los escritores Diez-Canedo, Ramón Gómez de la Serna, Antonio Espina, el novelista Pío Baroja, el narrador Francisco Ayala, la escritora Rosa Chacel, el filósofo intenso y riguroso Ramiro Ledesma Ramos. Es una publicación atenta a lo más actualizado del pensamiento, no solo en humanidades, sino también en las ciencias naturales, vertidos en forma de ensayos.

Podría decirse que esta revista actualizó el pensamiento iberoamericano, que había dado muestras a menudo de un sorprendente complejo de inferioridad, incapaz de creer en la existencia de una especulación metafísica, ética, epistemológica o lógica sui generis. La América Latina no es en absoluto el pariente pobre de la cultura mundial. Muy felizmente todo ha cambiado, nos dice el francés Alan Guy, pues contamos con las notables prospecciones de Leopoldo Zea, Edmundo O`Gorman, autor de La invención de América, José Gaos, Salazar Bondy y de tantos otros, que establecieron la idiosincrasia brillante de una potente reflexión filosófica, desde la frontera mexicano-yanqui hasta la Tierra del Fuego.

En este sentido, podemos afirmar que el pensamiento de Ortega y Gasset ha sido en gran medida responsable de este que tengamos hogaño una selva rica y frondosa de pensamiento filosófico, pues hasta no hace mucho nuestros filósofos eran juzgados a priori como demasiado exóticos por una orgullosa mentalidad europeísta, que se hacía eco del filósofo alemán Jorge Guillermo Federico Hegel (1770-1831), quien afirmaba que América no tiene historia, es naturaleza. Es solo geografía, paisaje. ¡Qué equivocado estaba el tudesco!

lunes, 18 de noviembre de 2013

Historieta sobre La Candelaria

“Sé que llegarás a la cumbre”
Chio Zubillaga en carta a Alirio Díaz

En 1938, a la luz de una lámpara de querosén, un muchacho criador de chivos y con apenas tercer grado de instrucción, escribe una pequeña obra historiográfica en dos tomitos sobre la aldea que lo vio nacer en 1923, allá en el vientre profundo de la mítica  y legendaria región de la Otra Banda, al oeste de la antigua ciudad de San Juan Bautista del Portillo de Carora. Le da el significativo título de “Historieta sobre La Candelaria y Documentos Biográficos”, una suerte de pesquisa e indagación histórica afincada en la tradición, en la oralidad y en los datos que le proporcionan las mismas casas, el pozo tubular y el pequeño templo religioso.
Se llama Alirio Martín Díaz Leal el retoño de Herodoto, quien con su puño y letra escribe una historia, adornada de ingenuas ilustraciones, de aquel poblado semianalfabeta que apenas cuenta con 600 almas, pero que está poseído por el embrujo de Orfeo de forma excepcional y milagrosa. El joven se cree tomado por la diosa Clío, pero lo que no termina de entender es que su destino estará marcado por el dios Orfeo y su lira.
Una madrugada decide escapar del seno paterno, pues su madre sabía de sus intenciones. No se va detrás del espejismo petrolero zuliano. Quiere ir tras las humanidades, la filosofía y la historia, que tienen su asiento-él lo sabe por las lecturas de los impresos El Diario de Carora, Cantaclaro y Tío Conejo- en la culta ciudad del Portillo. Entre sus pertenencias, colocadas en una pobre caja de cartón, pone su ropita y los dos tomitos de su trabajo de indagación histórica. Su intención es la de mostrárselo a Cecilio “Chío” Zubillaga para que lo acepte en su círculo de sus discípulos. El Maestro de las juventudes caroreño lo desestimula diciéndole: “vas a pasar mucha hambre con las humanidades, eso te va a costar mucho dinero”. ¿Cómo fue posible aquel juicio del Maestro? Chío lo había visto interpretar una pieza de Franz Schubert que tocaba de memoria  Alirio y que había oído en una vieja ortofónica  “garcíamarquiana” en su lar nativo.
Fue allí cuando Chío toma una decisión tan maravillosa como inesperada. Le escribe a su amigo trujillano, el extraordinario y autodidacta músico Don Laudelino Mejías, a quien le pide acoger entre sus enseñanzas y claves de sol al joven caroreño. Así pues que quien educa al delgaducho y tímido joven, lo  prepara para leer y escribir música, así como la ejecución del clarinete y el saxofón es el insigne autor de “Conticinio”. Tenía Alirio casi 20 años de edad. Antes de su estadía en la andina Ciudad Portátil, Díaz Leal solo tocaba de “fantasía”. De Trujillo irá a completar su aprendizaje a Caracas y de allí, como todos sabemos, a España e Italia. Raúl Borges, Regino Sainz de la Maza y Andrés Segovia serán sus eminentes mentores.
De modo pues que la “Historieta sobre La Candelaria” será un proyecto escritural postergado. Verá su culminación muchos años después cuando Alirio escribe “Al divisar el humo de la aldea nativa”, en 1984, un trabajo de fuerte contenido evocativo, un ejercicio de la memoria afincado en su infancia y adolescencia en la Otra Banda semiárida, cantarina y xerófila. Es por estos años ya un Maestro Universal del instrumento de las seis cuerdas.
“Historieta sobre La Candelaria” ha sido editada por la Alcaldía del Municipio G/D Pedro León Torres Arriechi, por iniciativa del Alcalde  Edrar Carrasco, en ocasión de estarse celebrando los 90 años, el 12 de noviembre de 2013, de este genial músico venezolano y universal. Todos estos actos magníficos y brillantes se realizaron conjuntamente con la edición XVIIª del Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz, ganado en esta ocasión por el mexicano Carlos Viramontes. 
Forma parte este libro de la Serie Personajes y Autores Caroreños, Nº 3, Fondo Editorial Alí Lameda. Su distribución es totalmente gratuita. Los textos fueron transcritos y corregidos por la doctoranda  en Cultura Latinoamericana y Caribeña, mi adelantada discípula,  Isabel Hernández Lameda, en tanto que la diagramación y diseño corrió a cargo del talentoso joven Víctor Jesús Carrasco. A quien escribe, Cronista Oficial de Carora, le tocó la honrosa misión de hacerle un estudio introductorio a tan relevante documento, el cual se ha constituido, en mi opinión,  en el pasaporte a la universalidad del joven candelarense.

domingo, 13 de octubre de 2013

Halloween


El diario USA Today publica una entrevista a una bruja que dice: “Los cristianos no lo saben, pero están celebrando con nosotros nuestra fiesta, y nos encanta.” Ello revela la enorme cobertura, apoyada por los “mass media”, de esta fiesta que se celebra cada 31 de octubre, sobre todo en los Estados Unidos y Canadá. Básicamente el objetivo de tal celebración es contactar con los espíritus, muchos de los cuales se dedican a intimidar o a asustar.

Las costumbres y símbolos de esta fiesta pagana nos inundan: vampiros, hombres lobo, zombis, criaturas relacionadas con los malos espíritus, disfraces con máscaras horribles que tienen su inspiración en los antiguos pueblos celtas, así como también pedir dulces de casa en casa, usanza de los pueblos célticos que buscaban de tal forma apaciguar a los espíritus, calabazas y nabos  ahuecados con una vela dentro, que representa a un alma atrapada en el Purgatorio.
Poco a poco la Iglesia Católica mezcló las costumbres paganas (vocablo que significa habitante el campo, rústico) con la celebración del Día de los Muertos y el Día de Todos los Santos. Más tarde la gente empezó a ir de casa en casa vestida de santos, ángeles y demonios.
Hallowen nos retrotrae a estadios del psiquismo humano muy antiguos, como nos enseña la psicología de Carl Gustav Jung. Por ello la fiesta tiene sus similares en todo el planeta: el baile de los Egungun en Africa, en Asia el festival de Obon, la Kawsasqanchis en los Andes suramericanos, el Día de los Muertos en Europa y Norteamérica.
En el tiempo debemos remontarnos a la Antigüedad para encontrar sus nebulosos orígenes. En el siglo V a.C. los celtas celebran anualmente la fiesta del Sanhaim a finales de octubre; los romanos conquistan a los celtas en el siglo I a.C. y adoptan las costumbres espiritistas de la noche de Samhaim; el papa Bonifacio IV  en el siglo VII d. C. instituye el Día de Todos los Santos para honrar a los mártires; a comienzos de la Edad Media se establece el 2 de noviembre para celebrar el Día de los Muertos; en el siglo XVIII o de Las Luces, la palabra Halloween aparece impresa por primera vez; en el siglo XIX centenares de miles de irlandeses inmigrantes por la gran hambruna, introducen la fiesta a los Estados Unidos, donde se mezclan con las de africanos, ingleses, alemanes; Halloween triunfa en todos los Estados Unidos en el siglo pasado; en el tercer milenio asistimos a la conversión de Halloween en una fiesta comercial que genera miles de millones de dólares a escala planetaria.
Dice Max Weber que el judaísmo fue la primera religión del mundo que se separó de la magia. Por esta razón los cristianos consideran a Halloween una celebración antibíblica. La propia Biblia lo advierte así: “Nadie entre los tuyos deberá practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos.” (Deuteronomio 18:10, Levítico 19:31; Gálatas 5: 19-21).
Lo cierto es que hogaño la celebración ha perdido su aureola de misterio y satanismo que le han adjudicado los adoradores del maligno, tales como Anton La Vey, fundador de la Iglesia de Satán en los Estados Unidos en 1966. Asistimos a la transformación de la fiesta en un gigantesco y propicio momento para las ventas tan importante como la navidad o el día de las madres. En algunos colegios privados de Barquisimeto los docentes estimulan la fiesta de la “Víspera de Todos los Santos”, cual es el significado de la antigua palabra  escocesa Halloween, lo cual nos indica que la adoración de las calabazas -que son después de todo nuestras humildes auyamas- ha permeado a las capas medias y altas de nuestra sociedad. Jack-o-linterna parece que llegó para quedarse. Así que, señores papás y mamás, preparen su chácara para adquirir los costosos trajes y disfraces de Drácula, zombies, duendes o brujas que deben de costar un realero en nuestra abigarrada y barroca Avenida 20 crepuscular







Fin milagro alemán

    Wolfgang Munchau:   Kaput. El fin del milagro alemán. Luis Eduardo Cortés Ri...